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El acorazado Potemkin

Impresionado, sería la palabra que definiría el estado en el que me he quedado tras el privilegio de poder visionar “El Acorazado Potemkin” (Sergei M. Eisestein, 1925) Desde el comienzo contundente del violento mar chocando con el espigón del muelle de Odessa hasta el apoteósico final con la quilla del barco cayendo sobre la cámara a modo de fundido en negro. Ochenta minutos magistrales en los que la grandilocuencia de las imágenes llenas de simbolismo y las logradas interpretaciones, dentro de las limitaciones que impone la teatralidad del cine mudo; te envuelven hasta llevarte en volandas al centro de la acción por cierto, plagada de extras.

Argumentalmente la historia está llena de imperfecciones, personajes que desaparecen sin motivo, extraños saltos en el guión a ello hay que sumar fallos de raccord y saltos de eje… pero que importancia tienen esas menudencias cuando la obra tiene más suspense, acción y emoción de la que me ha podido dar…. Gangs Of New York? Cuando he visto un travelling en la escena en que los cosacos disparan sobre la población que acudía en ayuda de los marineros sublevados del acorazado os prometo que me dio un vuelco al corazón. Para mi modo de ver, cine con mayúsculas y eso que mi pantalla es de diecisiete pulgadas.

Esperemos que aquellos que quieran hacer cine o que ya lo estén haciendo revisen de cuando en vez películas como esta para extraer la esencia del cine en estado puro o aunque solamente sea que copien alguna escena (y no señalo a nadie si hablo de un carrito de bebé que cae escaleras abajo). Aprendamos del cine y no olvidemos lo positivo de algunos fragmentos del pasado ahora que el comunismo está más que superado y cada vez vivimos más orondos al calor del neoliberalismo…. Y todo por un plato de sopa!


DonManuel


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