Alejandro Magno


Alejandro III de macedonia nace el 356 antes de nuestra era. Sus padres son Filipo II, rey de Macedonia, y Olimpia, procedente de una familia molosa de Epiro. Filipo había logrado convertir a Macedonia en una potencia. Sus fuertes eran la diplomacia, no carente de astucia, unas finanzas saneadas, especialmente con la toma de las minas de plata de Laurión, arrebatadas a Atenas y, su baza principal, un formidable ejército. Ambos progenitores ofrecen a su hijo parte de ellos mismos, en el caso de Olimpia: energía, inteligencia y una ambición sin igual, aparte de cierta devoción por lo sobrenatural. De su padre, una educación sin parangón, una inteligencia especial en el arte de la guerra, y un conocimiento de la camaradería que le serviría durante toda su corta pero intensa vida.
Por si todas estas cosas fueran poco la educación de Alejandro fue una de las más sólidas que conoce la historia. Su maestro de armas fue Leonidas, y tuvo una institutriz llamada Lánice, que lo introdujo en la poesía griega. Aristóteles fue encargado de su formación general. Su propio padre lo ilustraría en el arte de la guerra. Fue acompañado por sus amigos, entre los que cabe destacar a Clito, el mayor de ellos, y a Hefestión, su mejor amigo. Estos camaradas juveniles serán luego grandes generales. La relación de Alejandro con su padre fue, en general, muy buena, de manera que toda la educación del joven príncipe iba destinada a consolidarlo como futuro regente. Hay quien ha destacado un cierto complejo de Edipo, esta teoría toma fuerza en el momento de la boda de Filipo con la hija de un noble macedonio, Atalo. Este incidente provocará el destierro de Olimpia, y un cierto alejamiento entre padre e hijo. Pero ya Alejandro asume la regencia de macedonia a los 16 años, en ausencia de su padre, comandando el ejercito. Y con dieciocho años manda el ala derecha de la caballería en la batalla de Queronea (338 a. de n. era). En esta batalla Alejandro se convierte en héroe además de salvar la vida de su padre. El siguiente acto demuestra el papel que Filipo le tenía reservado porque él fue el embajador que mandó a Atenas para las negociaciones de paz. En el -336 Filipo fue asesinado por Pausanias, un escolta de la guardia personal. El ejército aclamó a Alejandro como nuevo rey. La oposición fue eliminada (Atalo, Amintas). Alejandro contaba veinte años, y se suponía que era inexperto. Es entonces cuando consolida la frontera norte, campañas de Iliria y Tracia. Pensando que Alejandro había muerto en Iliria se formó una coalición griega, encabezada por Tebas. La respuesta fue fulminante, Alejandro bajó como un rayo y la coalición fue disuelta. El consejo griego determinó la destrucción de Tebas, Alejandro como Hegemon, se encargó de arrasarla. Atenas, instigadora de la rebelión, salió bien librada. La campaña contra Persia se estaba preparando. Un Ejército de 32000 hombres a pie y 5200 de caballería cruza el Helesponto, Alejandro lanzó una jabalina señalando que se declaraba señor de Asia, luego junto con su amigo Hefestión danzó desnudo entorno al sepulcro de Aquiles en la antiquísima ciudad de Troya. El Ejercito persa esperaba en Gránico (-334), un general griego, Memnón de Rodas estaba a su mando. Alejandro cruzó el rio comandando la caballeria, el ala derecha del ejército, como siempre. La derrota del ejército persa supuso la pérdida de la península de Anatolia. Los mercenarios griegos del ejercito persa resistieron hasta el final, pero no hubo compasión para con ellos, fueron aniquilados. La caballería persa huyó. Parte de las fuerzas persas, incluido Memnón, intentan la defensa de Mileto. La victoria supone la obtención de riquezas y un incremento de la ayuda griega así como la consolidación de las posiciones de Alejandro. Poco a poco las ciudades jónicas van conquistándose. Los territorios de Lidia, Jonia, Caria, Licia, Frigia, Panfilia y, finalmente, Cilicia, caen en manos macedonias. Memnón muere, y con él el mejor general del bando persa. La victoria de Gránico supone la liberación de las ciudades griegas jónicas, aquellas que se someten obtienen un régimen de libertad y autonomía. En el año -333 Alejandro llega a Tarso, es el extremo sudoriental de la península de Anatolia, y el objetivo estratégico último de Filipo. La estrategia diseñada por Memnón implicaba dejar tierra quemada ante el invasor, pero los sátrapas persas no estaban dispuestos a eso, si vivo no se llevó a cabo este plan después de muerto era imposible su realización. Por eso se preparó rápidamente otro ejercito al mando del que se puso el mismísimo Darío. Los dos ejércitos se cruzaron sin enfrentarse, Alejandro tuvo que volver sobre sus pasos. El encuentro tuvo lugar en Issos ( ). [descripción de la batalla].
Despés de la derrota la costa Sirio palestina estaba abierta, sólo las ciudades fenicias podrían alguna resistencia, especialmente Tiro. Alejandro se tomó su tiempo. Aquí Alejandro demuestra ser el estratega más grande de la antigüedad, tenía tres opciones perseguir a Darío, llegar a un acuerdo con el rey Persa, o conquistar por tierra el mediterráneo oriental para dejar sin bases marítimas a la coalición persa. Con gran sangre fría toma esta última decisión. Los siete meses que pasa en la conquista de Tiro ( ), y la posterior conquista de Gaza, y la consolidación de la conquista egipcia, suponen un cambio revolucionario. Ya no se trata del hegemon vengativo, ni del general rey macedonio, ha nacido el Alejandro creador de la monarquía Universal.
Su peregrinaje a Shiwa tiene visto desde un punto de vista político esta intencionalidad. Una religión universal con un dios sincrético (Zeus-Amón), y un digno representante, el hijo de dios: el divino Alejandro. Está claro que los motivos piadosos, e incluso, por qué no, los componentes psicológicos están presentes. Después de todo Alejandro le pregunta al oráculo por su padre, la cuestión edípica de nuevo sobre la mesa. Un gesto civilizador: la fundación de Alejandría de Egipto, una ciudad magnífica construida bajo las teorías urbanísticas de Hipodamo de Mileto. Si pensamos que estas dos actuaciones se realizan mientras que Darío está montando el ejército más grande que puso en pie, veremos la trascendencia de estos dos hechos. Boda en Bactres, siguiendo el rito persa, con Roxana, hija del Sátrapa Oxiartes (-328). Prepara la Invasión de la India. Funda dos Alejandrías y seis fortalezas para proteger las rutas caravaneras. Refuerza el ejército con nuevos efectivos. Incrementa el número de asiáticos en sus tropas. Nobles sogdianos son introducidos en la escolta de Alejandro. En el -327 Alejandro atraviesa el Indo. Los pueblos que habitan la zona son sometidos. Los enclaves conquistados. (Relato de la toma de la ciudadela del Pir Sar - el dios Indra, el Heracles indio, no había podido someterla-. Alejandro ha superado al mismísimo Heracles y ha llegado al lugar de nacimiento de Dionisos). Cuarteles de invierno en Islamabad (taxila). En el valle alto del Hidaspes se enfrenta a Poros (-326). Poros lo espera a la orilla izquierda del Hidaspes con 30000 infantes y arqueros, caballería, carros de combate y 200 elefantes. Alejandro divide su ejército, una parte lo deja con Crátero. Después de vencer a Poros, éste recupera su reino - Alejandro se muestra magnánimo, igual que hiciera con la familia de Darío-. Se producen campañas conjuntas para ampliarlo. Alejandro pretende llegar hasta el Ganges, pero sus soldados se niegan a seguir. Después de tres días encerrado en su tienda Alejandro cede. Serán los generales los que den la noticia. La expedición regresa. Pero la aventura no ha terminado. El regreso se hará recorriendo el Indo hasta su desembocadura. Los pueblos allí existentes serán sometidos uno tras otro. Cerca de Camalia, Alejandro es herido gravemente por una flecha que le perfora el pulmón (-325).
Para regresar se establecen 4 expediciones, una interior al mando de Crátero, con la orden de restablecer el orden donde fuera necesario. Otra a cargo de Leontes, y la del grueso del ejercito a cargo del propio Alejandro que abastecía la expedición marítima a cargo de Nearcos. Esta última pretendía unir el Indo con el Eúfrates a través del golfo pérsico. Alejandro atravesará el mítico desierto de Gedrosia, el paso del macizo de Makrán será terrible. El viaje se convierte en expedición de descubrimientos sin precedentes. Primavera de .324, bodas de Susa, Alejandro se casa con Estateria, hija de Darío, y con Parisatis, hija de Ocus, sin por ello repudiar a Roxana. Hefestión lo hace con Dripetis también hija de Darío. Se produjeron un centenar de matrimonios entre los mandos y mujeres nobles persas, y alrededor de diez mil entre los soldados. La política de integración llega a su momento cumbre con el intento de rebelión por parte de sus soldados en Opis, allí Alejandro después de un discurso consolida su poder Universal. 4 de Noviembre de -324, muerte de Hefestión. El homenaje es grandioso, se le conceden los honores de un héroe.
El 10 de Junio de -323, posiblemente a causa de fiebres tifoideas, muere el mismo Alejandro. Con 32 años. Sus soldados pasan apesadumbrados delante de su lecho y él les hace un gesto con la mano. Preguntado, deja su reino “al más fuerte”. Los proyectos de futuras conquistas son dejados a un lado y la lucha por el poder comienza. Se produce el nacimiento de una nueva y luminosa era.

José Luis Parra