María Santísima de la Amargura        

                                                                                 

            La Virgen de la Amargura es obra del escultor aljucereño Don Juan González Moreno, fue tallado en el año 1944 por encargo de la Cofradía del Santo Sepulcro, tras el éxito obtenido por la realización del paso del Santo Entierro. La escultura fue adquirida por iniciativa del presidente de la Cofradía Don Carlos Aransay por el importe de 12.000 pesetas.

 

            Una vez concluida la realización de la obra, el Presidente de la Cámara de Comercio de Murcia, Don Adrián Viudes y su secretario Don Miguel López Guzmán, con la debida autorización del escultor, expusieron la Virgen en el Pabellón de la Cámara de Comercio de Barcelona, donde despertó muchísimo fervor entre los amantes de arte, e incluso, como anécdota, entre unos ingleses y franceses que quisieron comprarla.

 

            La Virgen aparece sedente y sola al pie de la Cruz Vacía, de la que  pende un sudario, y en actitud de pleno dolor dirige su mirada al cielo con una faz de gran belleza y honda tristeza por la muerte de su Hijo, mientras sus manos abiertas en actitud de suplica y misericordia potencian el dramatismo del momento.

 

            González Moreno se aparta del esquema salzillesco e impregna su obra en las líneas de su maestro Capuz, profesor y maestro suyo en la Academia de Bellas de Artes de San Fernando.

 

            La imagen tiene unas dimensiones de 1’13 x 0’58 x 0’86 x 0’81 metros y es de talla completa en madera vestida con túnica roja y manto grisáceo, estas policromías utilizadas por el maestro González Moreno son en tonos mates y sin brillos, típicas del artista en su estilo castellano. Lleva una aureola de plata sobre la cabeza con ráfaga salpicada de estrellas y el Ave María en el centro, destacando además una bella daga clavada en el pecho. Fue restaurada en el Centro Regional de Restauración de Administración de Murcia en el año 2001, y recibe culto en la capilla del Santo Sepulcro, situada en el crucero izquierdo de la Iglesia de San Bartolomé.

 

Texto y fotografías aportados por Antonio Barceló.

 

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