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¿Cuánto
vale este diamante?
Un laboratorio gemológico le debe asesorar, porque existen
muchas categorías en función del tamaño, color, pureza y calidad de
talla. En el mercado de diamantes el precio de cada categoría fluctúa
ligeramente. En cualquier caso se requiere la observación del ejemplar
por parte de un experto.
¿Cuáles son las gemas que adquieren más
valor con el paso del tiempo?
El valor de una gema
depende de la demanda que tenga, la dificultad en encontrarla, su
calidad y tamaño. Como las gemas son un producto natural, la aparición o
el agotamiento de yacimientos da lugar a una mayor o menor oferta en el
mercado, esto indudablemente repercute en el precio. También influyen
factores culturales y las tendidas de la moda.
En la actualidad es
el diamante la piedra más valorada, el control del mercado de esta gema
logra equilibrar la oferta con la demanda y con ello la estabilidad de
precios
¿Qué
quiere decir brillante?
Es
un estilo de talla empleada para el diamante. Se llama así también a
un diamante tallado en ese estilo.
¿Qué
es un quilate?
Es
una medida de peso empleada para las piedras preciosas. Equivale a 200
mg
¿Por qué es una
buena inversión comprar piedras preciosas?
Ante todo debe tener en cuenta que comprar
piedras preciosas puede resultar una buena inversión únicamente si se realiza
bajo el asesoramiento de un experto, éste le asegurará que adquiere las
mejores gemas dentro del precio que está dispuesto a pagar.
También debe tener en cuenta lo siguiente:
Cada escalón de los canales de comercialización tiene unos márgenes
comerciales. El importador, el mayorista y el detallista aplican unos
márgenes comerciales en función de la oferta y la demanda y de la mayor
o menor competencia existente en el mercado, debemos añadir que en cada
una de estas transacciones se va a aplicar algún tipo de impuesto, como
puede ser el Impuesto de Valor Añadido (IVA) en los países de la Unión
Europea.
Es razonable pensar que si queremos vender las piedras que hemos
comprado existirán unos márgenes de beneficio que el comprador aplicará.
Por otra parte, las piedras preciosas son un producto de la naturaleza,
algunos ejemplares pueden ser muy raros o únicos, por su tamaño, color y
pureza. La dificultad para encontrar este tipo de gema influye
directamente en su valor.
La rareza de una piedra preciosa depende de la abundancia de yacimientos
o de lo productivos que estos sean. Por lo tanto, tenemos que considerar
la posibilidad de la aparición de nuevos depósitos de minerales con
calidad gemológica o del agotamiento de los existentes.
Si se han tenido en cuenta estos puntos y actuamos consecuentemente
tenemos un producto único o raro de encontrar que no se depreciará y que
adquirirá más valor con el tiempo.
¿Cómo se puede saber si las piedras preciosas que hemos comprado valen
realmente lo que pagamos?
En primer lugar comprándolas a un profesional de confianza y con una
trayectoria honrada.
Hay que estar pendiente de obtener una buena información a través del
mercado, las listas de precio no son inútiles pero se tienen que
consultar con reservas.
Pida asesoramiento a un gemólogo experto y que le haga una tasación o le
informe si el precio está justificado por la situación actual del
mercado.
Si la compra se realiza por motivos emocionales compre la que más le
gusta y no se sentirá defraudado.
¿Cuál es la mejor manera de mantener en buenas condiciones nuestras
gemas? ¿Qué métodos caseros sencillos pueden ayudarnos a conservalas en
buen estado?
Las gemas deben mantenerse separadas unas de otras para que no se
produzcan fracturas o para que las de dureza mayor no rayen a las otras.
Evitar los golpes porque se pueden producir fracturas. Incluso el
diamante, en contra de lo que mucha gente piensa, se puede fracturar o
exfoliar.
Existen una serie de gemas con las que se tienen que tener un cuidado
especial.
La esmeralda, se fractura fácilmente.
La perla es sensible a los ácidos, cosméticos, perfumes y lacas para el
cabello e incluso al sudor. Es mejor ponerse las perlas después de
aplicarse el maquillaje y limpiarlas con un paño húmedo después de
usarlas.
Periódicamente es conveniente que las perlas se laven con un jabón
suave.
Se deben mantener separadas de otras piezas de joyería porque los
metales u otras piedras más duras las pueden rayar.
Dependiendo de la frecuencia con que se usen se tienen que volver a
ensartar para evitar que se rompa el hilo que debe ir anudado entre cada
perla con el fin de evitar que choquen unas con otras o que se caigan si
este se rompe.
La turquesa, debe quitarse al lavarse las manos y mantenerse separada de
los productos químicos.
El ámbar es muy blando y sensible al calor.
El lapislázuli es especialmente delicado frente al ácido clorhídrico o
la lejía.
El marfil en ambientes muy cálidos pierde su humedad y se agrieta. Se
debe emplear algún tipo de humidificador de ambiente.
El coral, es sensible a los ácidos y al calor.
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