¿QUE PASA CON LA FAMILIA MODERNA?

Lucy, ¿por qué regalaste la caja de dulces que tu padre trajo como algo especial para la familia?" Con voz llena de frustración y resentimiento, Lucy contestó: "¡Ustedes nunca están aquí! ¡Pareciera que yo no existo!"

Esta misma queja, en diferentes formas, brota de los labios de muchos hijos y revela que en cantidad de familias las relaciones entre sus miembros no andan bien. ¿Será que esta vida moderna tan agitada nos está haciendo descuidar a nuestros hijos y a nuestra familia?

Estudios recientes efectuados en los Estados Unidos han revelado que el tiempo promedio que el padre de hoy dedica a sus hijos es de ¡ 37 segundos diarios! A esto se suma el hecho de que la mayoría de las madres trabajan fuera del hogar. En muchos casos, los hijos pasan más tiempo en las guarderías infantiles y en las escuelas que en el hogar.

COMO ESTO AFECTA A LOS HIJOS

Muchos de nuestros hijos se amargan, hasta se rebelan, como en el caso de Lucy, cuando les robamos lo que ellos tanto necesitan, merecen y les pertenece: nuestra compañía, nuestra atención, nuestro amor y cariño.

El sentimiento de abandono que experimentan es la raíz de un sinnúmero de trastornos emocionales, que dan lugar a problemas de disciplina en el hogar, problemas de aprendizaje en la escuela, violencia y aun al suicidio.

LOS MATRIMONIOS TAMBIEN SUFREN

El tiempo es la materia prima de todo, incluso  para el desarrollo de una relación matrimonial sana y fuerte. Uno de los males más grandes que se plantean al no dedicar suficiente tiempo a las relaciones matrimoniales, es la falta de comunicación entre los esposos.

Se ha comprobado que la falta de comunicación en el matrimonio es la principal causa de los divorcios, ya que lleva a malos entendidos, incomprensiones, pleitos, resentimientos, falta de intimidad social y emocional, y problemas semejantes.

¿HAY SOLUCION PARA LA CRISIS DEL HOGAR MODERNO?

Hoy en día se hace muy difícil dedicarle tiempo a la familia, ya que en la mayoría de los casos el padre y la madre trabajan afuera y, a veces, no en un solo trabajo sino en dos. Ambos llegan a la casa cansados, hambrientos y con frustraciones; y lamentablemente, sobre todo en el caso de la madre, tienen que seguir trabajando en los quehaceres del hogar. Esto significa que, a menos que se haga un afto forzado, no hay tiempo para dar atención y amor a los miembros de la familia. Sin embargo, si queremos que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes, no sólo física sino también emocional y psicológicamente, y que nuestras relaciones matrimoniales sean más estrechas y llenas de amor, hemos de hacer un esfuerzo consciente y decidido para dedicarle más tiempo valioso a la familia, tanto cada día como en forma semanal y mensual.

PLANEANDO NUESTRO TIEMPO CON LA FAMILIA

En primer lugar debemos identificar qué es lo que nos está robando el tiempo que les pertenece a nuestros hijos o a nuestro cónyuge. ¿Será el exceso de trabajo fuera del hogar o dentro de él, o en ambos lugares? ¿Serán las amistades, la vida social, la televisión? ¿Qué será?

Necesitamos  establecer prioridades en nuestra vida diaria. Antes de aceptar una nueva responsabilidad o un compromiso más, preguntémonos: ¿Por qué me he comprometido a hacer esto? ¿Por qué voy a usurpar el tiempo que les pertenece a mis hijos y a mi esposa/o?

Nuestra primera prioridad debe ser nuestra familia. Fuera de Dios, no hay nada en este mundo más importante, ni que supere su valor. Reúnase con sus hijos y su esposa/o, y comparta su preocupación sobre el hecho que se dedican poco tiempo los unos a los otros. Traten de encontrar soluciones al problema, teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista.

IDEAS SUGERENTES

He aquí algunas ideas que pueden ser útiles a fin de que los miembros de la familia puedan pasar más tiempo juntos:

1. Marque en su calendario el tiempo que va a dedicar a su familia.

2. Planee cuidadosamente con su familia el pasar unos minutos juntos todos los días. Quizás para comenzar lo más efectivo sea desayunar juntos, o cenar juntos. Pídales que compartan sus planes o experiencias del día, según la hora en que se reúnan. Compartan chistes, anécdotas o historias. Durante este tiempo dejen a un lado los reproches o las correcciones, así como las distracciones, tales como la televisión.

3. Planee actividades hogareñas para hacerlas juntos, tales como la limpieza de la casa, cocinar, etc. El hecho de realizar estas tareas en forma conjunta las convierte en un placer y causa satisfacción a padres e hijos.

4. Haga planes concretos (fijando el día y la hora) para ayudar a sus hijos en las tareas de la escuela.

5. Acompañe a sus hijos de vez en cuando a sus actividades: ya sean clases de piano o guitarra o sus prácticas de deportes. Haga comentarios Positivos y elogie sus progresos y triunfos.

6. Cerciórense los esposos de que todos los días pasan unos minutos solos conversando, mirándose a los ojos, ya sea al levantarse, a la hora de comer, o antes de ir a descansar. Esto restablecerá las energías amorosas entre los esposos.

7. Durante el día llame por teléfono a su esposa/o desde donde esté, para darle un saludo o un comentario positivo, afectuoso.

8. Planeen salir a comer solos de vez en cuando, para compartir más íntimamente las alegrías y las preocupaciones.

9. Una vez por semana, reúnanse los padres con los hijos para compartir sus triunfos, planes, tareas y demás aspectos de la vida. No permita que estos encuentros y se conviertan en una hora de juicio para corregir o castigar al que ha hecho mal. Estos encuentros familiares ayudarán a todos a sentirse parte de la vida familiar y a elevar su estima propia, no sólo como miembros de la familia sino también como individuos de la sociedad.

Para comenzar sus reuniones familiares considere la posibilidad de discutir los siguientes puntos:

a) ¿Qué es lo que más le gusta de su familia?

b) En su vida como madre, padre, hijo o hija ¿qué es lo que le resulta más difícil?

c) ¿Qué podría hacer para mejorar la vida familiar?

d) ¿Cuáles han sido las ac-tividades familiares que más le han gustado y las que menos le han gustado? ¿Por qué?

A lo menos una vez cada dos semanas salgan juntos como familia a pasear, quizás a la playa o a la montaña, o a cualquier otro lugar de recreación.

10. Otro factor importante es dedicar tiempo juntos a la devoción espiritual. En la investigación que hizo Nick Stinett, encontró como un elemento común en las familias emocionalmente fuertes, el hecho de que estudian juntos la Biblia, oran y practican la creencia de que Dios es la fuente suprema de fortaleza en la vida y en el hogar.

¿Cuánto tiempo se les debe dedicar a los hijos y al cónyuge?

Esto depende de cada familia, de las necesidades de cada uno de sus miembros y del tiempo disponible, pero valga la siguiente analogía: la escritora Elena G. de White ha dicho que para tener una fe viva y fuerte se necesita estudiar la vida de Cristo por lo menos una hora diaria. ¡Yo creo que esto también se puede aplicar a las relaciones en nuestros hogares!

Si todavía tiene a sus hijos en el hogar, dedíqueles cada día tiempo, amor y cariño, como también a su cónyuge. Esto contribuirá al bienestar emocional, al progreso y a la felicidad de cada miembro del. hogar.

Lic. Miriam Monso