EL JOVEN Y LA VIDA SEXUAL

A NOTICIA de que el superestrella de Los Angeles Lakers, Magic Johnson, había contraído lo que produce el SIDA todavía llama la atención en los medios periodísticos. Johnson, quien se ha convertido en un miembro de la comisión presidencial del SIDA y promotor de safe sex (sexo con precaución), dijo en una entrevista reciente que siendo que la mayoría de los jóvenes tienen una vida sexual muy activa, deberían tomar ciertas precauciones si desean evitar serios problemas que pueden afectar el resto de sus vidas.

¿Será que la mayoría de los jóvenes tienen una vida sexual activa? ¿Cuáles son los problemas que acompañan tal actividad? La mamá de Rosa María descubrió esta triste realidad en forma inesperada. M levantar unas revistas que estaban en la sala de la casa, cayó al suelo una nota de su hija que estaba dirigida a un consejero de la revista. La nota decía: "Tengo doce años de edad y he estado teniendo relaciones sexuales con mi novio. ¿Puedo quedar embarazada?"

El caso de Rosa María no es un caso aislado. Varios estudios han demostrado que en los Estados Unidos, cuando las personas han alcanzado los 19 años de edad, el 79 por ciento de los hombres y el 66 por ciento de las mujeres habrán tenido re-laciones sexuales. Generalmente las mujeres tienen su primera experiencia sexual a los 16 años y el hombre a los 17. Desafortunadamente, muchos empiezan aun más temprano. Un cuatro por ciento comienza a los doce años de edad, lo que representa a más de 100.000 jovencitos. El porcentaje aumenta con la edad:
10 por ciento a los 13 años; 20 por ciento a los i4; 29 por ciento a los 15, y 46 por ciento a los 16 años de edad. Como resultado, aproximadamente la mitad de los nacimientos fuera del matrimonio y una tercera parte de los abortos son de madres adolescentes. A este paso, cuatro de cada diez muchachas experimentarán el embarazo por lo menos una vez durante su adolescencia, ya que más de doce millones de adolescentes están sexualmente activos en los Estados Unidos.

La decisión de llevar una vida sexual activa produce en los jóvenes una secuencia de eventos que exigen que se tomen otras decisiones de gran importancia y que afectan seriamente la vida. Si se decide tener una vida sexual activa, se tiene que decidir si se usarán anticonceptivos, y siendo que más de la mitad de los jóvenes informa no usar ningún método anticonceptivo, como resultado viene el embarazo. La siguiente gran decisión es si se tiene a la criatura o se la aborta. Si no se la aborta, viene la grave decisión de quedarse con ella o darla en adopción.  Sólo el cuatro por ciento decide dar a sus bebés en adopción; del 96 por ciento que se queda con sus hijos, menos de la mitad se casa, por lo tanto un gran porcentaje de estas jovencitas se convierten en madres solteras. Cada una de estas decisiones, principalmente las últimas, producen una elevada dosis de ansiedad y estrés, debido a las serias consecuencias que producen.

Sin embargo, el embarazo no es el único problema o riesgo relacionado con la actitud promiscua que tienen los jóvenes en general hacia el sexo. Una vida sexual prematura e irresponsable conlleva el alto riesgo de contraer una enfermedad venérea, tal como el SIDA, herpes, etc., resultando en una infección crónica que a menudo causa infertilidad. Estudios recientes han informado que jovencitas de doce a quince años que han tenido experiencias sexuales tienen seis veces más la tendencia a suicidarse que las que son vírgenes. Madres adolescentes que no se han graduado de la escuela secundaria tienen tres veces más la tendencia a asesinar a su bebé. También expresan más sentimientos de duda, pérdida de autoestima, incertidumbre, ansiedad, soledad y falta de ayuda. Los padres adolescentes experimentan un alto sentido de culpabilidad, estrés y pesada responsabilidad. Las consecuencias psiquiátricas más dramáticas son la tendencia al suicidio y a la psicosis después del parto.

Por otra parte, debido a las oportunidades de estudio y a una mayor estabilidad emocional, las mujeres que no han tenido hijos fuera del matrimonio tienden a tener una vida social y económica mucho más estable También los jóvenes que han tomado la decisión de no tener una vida sexual activa antes del casamiento, reportan mayor felicidad y seguridad en sus matrimonios ¿Por qué algunos jóvenes deciden tener, a pesar de los grandes riesgos, una vida sexual activa mientras que otros prefieren la abstinencia? ¿Qué factores afectan esta elección? La conducta sexual responde en alto grado a una serie compleja de factores psicológicos y sociológicos. Entre los factores más importantes que determinan la conducta sexual juvenil, podemos mencionar los siguientes:

1. La influencia social. Nuestra sociedad definitivamente modela nuestro conocimiento y actitudes sexuales, especialmente durante nuestra niñez y adolescencia. La juventud actual ha crecido y está madurando dentro de una cultura muy permisiva, la cual está cargada de estimulación sexual. Casi todos los estudios que examinan las fuentes de influencia a favor de una vida sexual activa demuestran que la presión de grupo es la de mayor importancia, seguida por la influencia de la televisión.

Para muchos jóvenes el tener novio o novia es vital para su estima propia. Y muchas jovencitas sienten que el tener relaciones sexuales es el precio que hay que pagar por ello. Laura fue víctima de esta presión cuando tenía quince años. "Todas mis amigas hablaban como si supieran todo acerca del sexo. Me sentía mal porque yo era la única virgen en el grupo". Los muchachos usan la sexualidad para ganar el favor de sus compañeros. Marcos nos dice: "La actitud entre mis compañeros de escuela es que si no estás teniendo relaciones sexuales eres un tonto retrasado". Para ganar aceptación y popularidad entre sus compañeros, Marcos y Laura se hicieron novios y en pocas semanas iniciaron sus relaciones sexuales.

Con el incremento continuo de mensajes sexuales en la televisión, los jóvenes son bombardeados constantemente con mensajes eróticos. Las novelas las cuales atraen a una gran audiencia entre jóvenes, están saturadas de mensajes sexuales. De las expresiones sexuales presentadas, el 49 por ciento es entre amantes, el 29 por ciento entre extraños, y sólo el seis por ciento involucra a parejas casadas. En los programas de mayor audiencia (rime time), el 89 por ciento de las escenas sexuales son fuera del matrimomo. Incluso en los avisos comerciales, la mayoría de los productos son vendidos por medio de connotaciones sexuales.

2. Falta de educación sexual. Varios autores concuerdan en que la promiscuidad sexual juvenil se debe a la falta de educación en esa área. Y siendo que sólo un diez por ciento de los jóvenes ha recibido educación sexual apropiada, es obvio el efecto que podría tener esta carencia.

Algunos temen que la educación sexual preparará a sus hijos para tener experiencias sexuales prematuras; que equivale a darles un curso de cómo robar. Sin embargo, varias investigaciones indican que los jóvenes que toman cursos de educación sexual no se hacen más liberales en sus actitudes. Es notable que cuando los padres educan sexualmente a sus hijos, estos siguen un camino más tradicional en su conducta sexual, y las jóvenes en edad de colegio (universidad) tienden a no tener relaciones sexuales cuando la madre es la mayor fuente de información sexual.

3. Falta de valores morales y religiosos. Estudios recientes han revelado también que los siguientes factores reducen la incidencia de actividades sexuales entre los jóvenes: asistencia a la iglesia una o más veces por semana, si la mamá tiene doce o más años de estudios, silos padres no han sido divorciados, y si se ha tenido educación sexual.

El problema grave consiste en que no sólo los jóvenes, sino también sus padres, están confundidos acerca de los diversos valores sexuales y morales que existen hoy y están inseguros acerca de lo que desean comunicar a sus hijos. La transmisión de altos valores morales a los hijos requiere que los padres les den buen ejemplo. Es la falta de firmes principios morales en los hogares lo que ha producido la presente generación de jóvenes sexualmente promiscuos y liberales.

¿Cuál es una actitud correcta hacia el sexo? ¿Qué principios orientadores y guías morales deben seguirse para llevar una vida sexual responsable?

Actualmente en nuestra sociedad hay cuatro filosofias en relación a la conducta sexual juvenil: (1) la abstinencia sexual, (2) la norma doble, (3) la sexualidad cuando hay afecto, (4) la sexualidad aunque no haya afecto." La abstinencia sexual sigue siendo la norma tradicional cristiana y aunque es una de las posiciones más firmes, es rechazada por la mayoría de los miembros de nuestra sociedad. La norma doble (double standard), que permite actividad sexual para los hombres pero no para las mujeres, ha declinado en los últimos 60 años. Sexualidad cuando hay afecto es la filosofía de mayor aceptación actualmente. Sexualidad aunque no haya afecto es la que propone el sexo casual y recreacional entre dos personas en mutuo acuerdo. Esta última posición aumentó mucho en los últimos 20 años, pero ha perdido fuerza recientemente debido a las epidemias venéreas contemporáneas. Los riesgos involucrados han llevado a muchos ex promiscuos a declarar: "Me gusta el sexo pero no estoy dispuesto a morir por él".

Para apropiarnos de una filosofía correcta acerca del sexo, es necesario recordar que el sexo es un aspecto muy importante de la vida de todo ser humano. Los deseos y reacciones sexuales son respuestas naturales de nuestro cuerpo, componentes intrínsecos de nuestra personalidad. Es el método de procreación y continuidad creado por Dios para reproducir nuestra existencia humana. El sexo no es sólo el método fundamental de procreación, sino una manera importante de demostrar intimidad y afecto entre dos personas enamoradas. Permite el conocimiento del cuerpo de la otra persona y, a diferencia de los animales, también permite conocer el mundo mutuo de emociones; es, por lo tanto, la relación más cercana quedos personas puedan experimentar. Es la forma en la quedos personas llegan a ser una.
No se trata de un juego o de un encuentro casual, sino que involucra un alto sentido de compromiso y responsabilidad, ya que las personas quedan psicológicamente unidas para siempre. Es por eso que el contexto más favorable para la sexualidad es la relación matrimonial. No hay sexo seguro (safe sex) antes o fuera del matrimonio.

Es en la relación matrimonial donde se puede y debe dar la expresión más sublime del amor mediante la sexualidad.

Somos seres sexuales, pero esta función tan importante de nuestra vida y con tan serias consecuencias, debe usarse en forma responsable y reservarse para ser expresada plenamente dentro de las relaciones matrimoniales, ya que el matrimonio produce el ambiente donde pueden llevarse a cabo las manifestaciones más íntimas de amor y cariño. Por esta razón, la ley de Dios condena las relaciones sexuales premaritales, extramaritales y homosexuales (1 Corintios 6:9,18; Exodo 20:14; Levítico 18:22; 1 Timoteo 1:10).

Pero ya que es natural para todos, incluyendo a los solteros el expresar afecto en forma física hacia los seres amados, ¿hasta qué punto pueden entonces los novios demostrarse intimidad y afecto en sus relaciones? Siendo que tanto la falta de contacto físico como el exceso del mismo puede ser negativo en las relaciones humanas, ¿cuál es el término medio aceptable entre los jóvenes? El contacto físico se convierte en un problema cuando hay excitación sexual. Es importante decidir de antemano qué es lo que se quiere en la relación, si es apropiado, y hasta qué punto irán en su relación. Para ayudar a estas decisiones, los doctores Balsw¡ck presentan los siguientes principios:

1. El grado de intimidad sexual debe corresponder con el grado de amor y compromiso en la relación. Si no hay amor ni compromiso, la intimidad es inapropiada porque el enfoque está en lo físico y no en la relación. Cuando hay amor y compromiso, el estar con la otra persona es más importante que el placer que se deriva de la intimidad física.

2. La excitación sexual conduce a actos cada vez más atrevidos. El primer beso, por ejemplo, produce una extraordinaria experiencia. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el efecto del beso disminuye y se tiende a incrementar la intensidad física para lograr la misma estimulación. La expresión sexual última es el orgasmo. Cuanto más se avance en esa dirección, más difí-cil será volver al nivel anterior.

3. ¿Qué motiva el contacto físico? ¿Es para demostrar afecto o para excitar sexualmente al otro u otra o a uno mismo? Si el objetivo es gratificar el ego en vez de procurar la mejor relación con la otra persona, se trata de una satisfacción egoísta.

4. Debe haber comunicación continua sobre todas las áreas de la relación entre las dos personas, incluyendo el área social, la psicológica, la emocional, y la espiritual. Cuando la dimensión física se desarrolla fuera de proporción, la relación en general se vuelve débil y vulnerable.

5. Es responsabilidad de la pareja el establecer las directrices de su relación y poner los límites de su relación física. Los jóvenes cristianos deben rechazar la idea liberal de que los hombres deben de ir tan lejos como puedan sexualmente y que es responsabilidad de la mujer el establecer los limites. Ambos son responsables por su relación física.

6. Los novios deben estar dispuestos a hacer concordar los limites propuestos por el compañero con las normas más conservadoras. Esta actitud de respeto y cariño coloca a la persona por encima de los deseos sexuales. M hacer esto se demuestra que el compañero es altamente valorado y apreciado y se proyecta la relación a un alto nivel de intimidad emocional. Todo esto elimina la posibilidad de que en el calor de la pasión los jóvenes realicen actos de los cuales habrán de arrepentirse posteriormente.

Quien se guía por altos principios morales y espirituales, y sabe qué es lo que más le conviene, evita grandes dificultades al tomar cuanto antes la decisión correcta de no participar en el acto sexual hasta el momento en que junto con su compañero o
compañera se comprometen, delante de Dios y la sociedad, a ser todo el uno para el otro.