Poesía

Puerto Real a través de los poetas que la cantan y la cantaron.

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Juan Ramón Jiménez,  poeta español nacido en Moguer (Huelva) el año 1881. Autor de la popular obra literaria "Platero y yo". En 1956 se le otorgó el premio Nóbel de Literatura. de su paso por nuestra Villa conservamos esta poesía, publicada en el Boletín "Madrigal" nº 3, de Junio de 1952

Puerto Real

¡Qué miedo el acordarse
de los muertos instantes
en que fuimos felices!
                              Trae
la memoria, con cada uno de ellos
--como en un viento grande
de ruina y sequedades--,
su adorno y su paisaje...
¿Y son marismas secas, sales
rojas, altas lagunas que creímos mares!

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José Mª. Hernandez Nieto, premio Madrigal de Poesía año 1997.

Un ramo de nostalgias para un ayer hermoso
Eres, Puerto Real, como un pañuelo
que aderezó Isabel en la Bahía,
como la paz de una paloma en celo
donde dicen que el sol no se ponía.

Eres como una joya que Fernando
prendió en el pecho azul de la ensenada,
como una niña que nació jugando
a navegar el mar con la mirada.
eres, -sur del aroma entre los pinos-
un júbilo de soles y de sales,
un festival de pájaros marinos
y un clamor de blancuras y de cales.

Eres como un saludo de vainicas,
como un adiós de brumas y de sedas,
que de estrellas y espumas te salpicas
cuando mirando hacia el mar te quedas.

Meces tu cuna y huele todavía
a un ayer de promesas imperiales
y aún florece en tu amor la monarquía
que bordó de caricias tus pañales.
eres barro de coplas en Jarana,
cal de suspiros en la Carrascosa
y en el Pedroso y en la Castellana
cáñamo humilde y tierra laboriosa.

Caserío en la paz de El Trocadero,
sueño que teje, corazón que borda,
y eres en la Carraca sur de acero
 y esperanza naval en Matagorda.

Hay en tu porte el gesto cortesano
y la sonrisa ilustre de una dama
y hay en tus ojos de mirar lejano
la ceniza gloriosa de una llama.

Que eras, Puerto Real, calandria apenas,
gaviota niña, manantial de trinos
y bautizó tu amor con azucenas
la soberana fe de tus padrinos.

Porque Isabel fue cal, agua Fernando,
España catedral, Cádiz crujía,
y, exultante de luz, mar esperando,
inmenso bautisterio la Bahía.

Que aún hueles a marismas y a realeza,
a pueblo y a corona, a sal y a incienso
y en tu paz la alegría y la tristeza
hacen al mar más niño y más inmenso.

Que eres, Puerto Real, tierra elegida,
paloma en siesta, júbilo encalado,
salmo de besos, garza sorprendida,
pecho dormido y corazón callado.

Que asomándote a Punta Cabezuela
o descendiendo al bajo de La Palma
estás alegre siempre aunque te duela
todo tu ser inmenso como un alma.

Que eres como una infanta que ha crecido
en un ayer de mimos cortesanos
y en tus ojos de mar canta el olvido
con un temblor de besos y de manos.

Por eso, porque añoras, te sonríes
al evocar tus sueños medievales
y nace en tus coplas alhelíes
para alegrar la angustia de tus sales.

Por eso yo te llamo Puerto Sueño,
Puerto Esperanza, Puerto Soberano,
porque desde que el mar era pequeño
ya te llevaba España de la mano.

Por eso yo, Puerto Real, por eso,
jardinero y juglar de tu presente,
quiero dejar, como se deja un beso,
un ramo de nostalgias en tu frente.

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Antonio Murciano, premio Madrigal de Poesía año 1973.

Fragmento extraído del boletín "Madrigal"  nº 3, Segunda época, Año I, Diciembre de 1996.

Canción apasionada y endecasílaba para Puerto Real.

 Me puse a mirar el mar
y el mar se puso a mirarme.
¿Cosas de la soledad!

La soledad se llama compañía
en esta esquina mágica de España,
donde teje su música la araña
de la guitarra, y arde la Bahía;

donde la gaviota todavía
no sabe si se engaña o no se engaña
cuando se baña -cuando no se baña-
en sal, en sol, en mar, en río, en ría.
...
...
Mas salvo el tiempo, nada pasa, Alerta
sigue el mirlo, y el pueblo se despierta
al conjuro celeste de su cántico.
Puerto real camina de puntillas
y ve cómo se pone de rodillas
el gigantesco potro del Atlántico.

Y lo cabalga. El cielo es un pañuelo.
El mar es un camino que camina,
una calle, mejor, con una esquina
tras la que se divisa todo el cielo.

Allí está el Callejón del Desconsuelo;
allí, también, la Plaza de la Espina.
pero, de pronto, el duelo se termina
y el corazón, feliz, levanta el vuelo.

De cara al mar, Puerto Real levanta
-el corazón- el vuelo, y ríe y canta,
porque el mar es espejo y lo duplica.

Y en la tersa pizarra del verano
traza su signo terrenal La Mano
y, no por dos, por Dios lo multiplica.

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Antonio Machado. Poesía dedicada a Puerto Real extraída de la obra "Antonio Machado. Poesías Completas" Colección Austral, Espasa Calpe. Pág. 418.  

"¡Oh, Puerto Real,
con tus casas blancas
pero muñecas de rosa, Puerto Real,
y tus pinos verdes
cerca de la mar!"

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Nicolás Sánchez Prieto, Premio Madrigal de poesía año 1983-84. Extracto extraído de la revista Madrigal, Segunda Época -Año 5 - Nº.14, Julio - Septiembre 2000.

CARTA A LOS REYES CATÓLICOS DESDE PUERTO REAL

MAJESTADES: Han pasado
cinco siglos desde el día
en que llegó a esta bahía
un correo coronado
con vuestro escudo timbrado,
buscando un puerto ideal
en forma de madrigal
para que el mar Os mereciera
como la cuna primera...
¡Y nació Puerto Real!

La carta venía firmada
-en nombre de "Su Señor"-
por "la Reyna" ... ¡era de amor!
Más que sellada: besada.
Y aunque iba destinada
a De la Fuente y Luzón
"como quier que alcaides son
de la Mi Casa y Corte"...
¡Majestades, no os importe
que Os conteste el corazón!

Un corazón de bahía,
gran corazón de cristal:
que eso es Puerto Real
desde que en el mar latía.
Vuestra carta nos decía
que "del mar en la ribera
nueva puebla hacer quisiera"...
¡Qué buen ojo que tuvisteis,
Majestades, pues hicisteis
que Puerto Real naciera!

.../...

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