©Antonio Sureda Milan

 

 

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Sa Fita del Ram

(Esporles)

20 de noviembre del 2004

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Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Punto de partida: Dejaremos nuestro vehículo en la población de Esporles al que llegaremos desde palma por la carretera PM-104, giraremos a la izquierda por la calle Costa de can Tries donde empezaremos caminar.

Guía: Antonio Sureda

Material: La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos tiempo.

Mapa: Alpina Tramuntana  Sur E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: 10,4 Km.

Altura máxima: 831 m. (Fita del Ram)
Altura mínima: 180 m (Inicio)

Desnivel: unos 651 m.

Tiempo: 4,15 h. (efectivo de caminar)

Tiempo acumulado: 7 h.

Recomendaciones:

  • Siempre recomiendo llevar agua propia.

  • No lleveis perros y mucho menos sin bozal y sueltos.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

  • No olvidarse la cámara fotográfica.

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo.

  • Nunca ir solo.

  • Máxima atención en los tramos sin camino, aseguraros bien y no perder los hitos.

 

Descripción de la excursión:

Nuestro itinerario se inicia en el collado situado junto a las casas de Son Ferra. Al llegar a él, nos fijaremos que a la derecha hay un portillo. Este tiene dos barreras de acceso y la que se abre es la más estrecha (de una estrechez inhumana).

Cruzado el portillo, un camino en regular estado se dirige hacia Son Ferra. Al llegar al predio, bordea las casas por la derecha, y nos conduce hasta otro portillo, con barrera metálica, situado bajo unas torres de electricidad. Lo cruzaremos, dejando la barrera tal cual la hemos encontrado.

El camino inicia el ascenso describiendo unas cuantas curvas, y nos lleva hasta un tercer portillo que deberemos cruzar para entrar en el encinar. También dejaremos la barrera tal como la hemos encontrado.

Una vez en el encinar, iniciaremos una dura subida por un empinado camino cubierto de cemento. Cuando éste pasa entre dos rocas, parece reaplanarse, pero sólo es una falsa impresión, ya que, algo más adelante, realizaremos otra fuerte subida.

Cuando desaparece el cemento, todavía nos quedan unas cuantas curvas ascendentes, si bien de inclinación menor que las que acabamos de superar.
En una de las curvas que describe el camino hacia la izquierda, veremos a la derecha de la curva un hito que nos indica el senderillo que nos conduce a visitar el Cor de Jesús: una gran estatua que domina la población de Esporles.

De regreso al camino principal, seguiremos en suave ascenso hasta llegar finalmente a la ermita.

Al llegar a la explanada de la ermita, giraremos a la izquierda y cruzaremos una pared seca. A partir de este instante deberemos fijarnos atentamente en las marcas de pintura roja que nos indican la ruta correcta, ya que entraremos en un desconcierto de caminos, senderos y senderillos que pueden inducirnos a confusión.

Siguiendo estas indicaciones, pasaremos por un claro del bosque en el que, si nos fijamos, veremos a nuestra derecha las ruinas de las denominadas Ermites Velles. Poco después las marcas de pintura nos conducirán hasta la boca de una sima, que nos quedará a la izquierda. Justo en este punto, nos fijaremos que las marcas de pintura giran a la derecha.

El camino que seguimos, de trazado sensiblemente horizontal, llega hasta un aljibe, situado a la derecha.

Después del aljibe, realiza algunas curvas en ascenso, posteriormente continúa en trazado más o menos rectilíneo y casi horizontal, entre un magnífico ambiente de bosque, hasta llegar a una pared seca la cual cruzaremos por un desmoronamiento de la misma.

Estamos en un punto clave del itinerario, ya que, justo cruzar la pared, no seguiremos recto (que parece la opción más evidente), sino que giraremos a la izquierda para seguir las marcas de pintura roja. Éstas (y algunos hitos), siguen el ascenso, ahora sin camino alguno, siguiendo una dirección más o menos paralela a la pared seca, que nos quedará a la izquierda.

Las marcas de pintura y los hitos van buscando los pasos más factibles para realizar el ascenso, por lo cual tendremos que ponerles mucha atención, ya que de vez en cuando realizan algún cambio de dirección que nos puede despistar.

A medida que subimos, el terreno se va complicando, hasta que las marcas giran a la derecha y pasan sobre una pequeña pared seca. Después de la pared, un senderillo nos lleva por terreno prácticamente horizontal, hasta un collado cerrado por una magnífica pared seca, la cual no cruzaremos, sino que, dejándola a nuestra izquierda, realizaremos la subida final hasta la cumbre por el interior de una brecha abierta en la roca, de unos cuatro metros de longitud. Una vez superada ésta, un vértice geodésico que tendremos a nuestra izquierda, nos indica el punto más alto de la mola del Ram (Panorámica 19).

Para bajar de la cumbre, descenderemos nuevamente por la brecha, y llegaremos hasta el collado cerrado por la pared seca, que ahora nos quedará a la derecha. En esta ocasión cruzaremos la pared seca, dejando a la izquierda el sendero por donde hemos subido.

Una vez cruzada la pared, descenderemos por una pequeña vaguada que allí mismo nace, hasta llegar a las ruinas de un antiguo pozo de nieve, situado a un minuto escaso de la pared seca.

Al llegar al pozo giraremos a la izquierda, pasaremos por un pasadizo entre rocas, y llegaremos a otra pared seca (mucho más baja que la anterior). En este punto tiene su inicio el tramo más complicado de este itinerario... ¡Hay que abrir bien los ojos!

Si nos fijamos detenidamente en la pared seca, describe el perfil de dos pequeños collados. Debemos pasar al otro lado de la pared por el collado de la izquierda, para iniciar el descenso por una vaguada, sin ningún tipo de camino, procurando no alejarnos demasiado de las rocas de la izquierda.

Al cabo de una cincuentena de metros, nos fijaremos en un antiguo rotlo de sitja, situado en la parte izquierda de la vaguada, detrás del cual hay una abertura en la roca situada entre la barraca (derecha) y un pequeño bancal (izquierda). Si pasamos por esta abertura, aparecerá un senderillo que nos conducirá a una nueva vaguada.

En ésta, bajaremos más o menos por su centro y, si nos fijamos (¡hay que fijarse mucho!) aparecerá algún hito y círculos de pintura roja.

Cuando el descenso por la vaguada empiece a complicarse, repararemos en un senderillo con tendencia a salir de la vaguada por la derecha. Es el inicio de un antiguo camino de carbonero que en principio no es fácil de seguir, pero que va haciéndose más evidente a medida que descendemos.

El camino baja describiendo sucesivos lazos hasta confluir con otro camino, horizontal y transversal al sentido de bajada, en un punto donde se levanta un gran hito. El paraje no es nada evidente, por lo cual cabe poner los cinco sentidos.

Al llegar al hito, no seguiremos el camino horizontal ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino que seguiremos recto, sin camino alguno, siguiendo la indicación de un hito poco evidente y alguna marca de pintura que veremos entre el encinar.

De este modo, siguiendo atisbos de sendero, no tardaremos en llegar a un aljibe que nos quedará a la derecha, después del cual, manteniendo más o menos la misma dirección, un senderillo nos conducirá a una pared seca que cruzaremos por un pequeño portillo.

Cruzado el portillo, nos desviaremos a la izquierda para buscar el inicio de un sendero que se interna en el encinar, dejando la pared seca a nuestras espaldas.

El sendero nos conduce hasta otra pared seca que cruzaremos por donde hay una barraca de carbonero, y una vez al otro lado veremos a la izquierda una antigua balsa de agua. Hay que poner atención en este punto, ya que el sendero parece desvanecerse, pero si seguimos en la misma dirección que llevábamos al llegar a la pared, veremos que el sendero vuelve a aparecer en un lugar donde hay dos encinas juntas, no muy lejos de la pared.

De este modo, el sendero nos portará hasta un evidente camino, donde giraremos a la derecha siguiendo las marcas de pintura roja. En este punto hemos cerrado el circuito, y ya sólo nos queda seguir las indicaciones (¡sin bajar la guardia!) de las marcas de pintura roja para pasar por la explanada de las Ermites Velles, y más tarde por la ermita de Maristelela, donde tomaremos el camino de descenso hacia Son Ferra y desde allí hasta la población de Esporles, donde dejamos al iniciar el vehículo.

Salimos de Palma a las 9:00 de la mañana en dirección a Esporles, comenzando a caminar desde dicha población, después de subir algún Km. mas de la cuenta por error, encontramos el portillo de acceso al camino de Maristel.la llegando a la ermita al medio día. Continuamos el ascenso para llegar a la cima sobre las 14 h. allí comimos y después bajamos hacia la carretera de Puigpunyen a Esporlas donde previamente habíamos dejado os coches. para llegar a ellos a las 17,30 h.

Nota: nosotros desde Maristel.la bajamos por una ruta alternativa que no descrita por estar actualmente, prohibido el paso por una de las fincas.



                                        (Extraido del libro 25 excursiones por las montañas de Mallorca de Lluis Valcaneras )
 

 El Grupo lo formaron:

Maria, Marisa, Yolanda, Irene, Laura, Mariola

 Andreu, Toni, Josep, Lucio

A. Sureda

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