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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Punto de partida: Dejaremos nuestro vehículo en la población de
Esporles al que llegaremos desde palma por la carretera PM-104,
giraremos a la izquierda por la calle Costa de can Tries donde
empezaremos caminar.
Guía:
Antonio Sureda
Material:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que
en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos
tiempo.
Mapa:
Alpina Tramuntana Sur E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia:
10,4 Km.
Altura máxima:
831 m. (Fita del Ram)
Altura mínima: 180 m (Inicio)
Desnivel:
unos 651 m.
Tiempo:
4,15 h. (efectivo de caminar)
Tiempo
acumulado: 7 h.
Recomendaciones:
-
Siempre
recomiendo llevar agua propia.
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
-
No olvidarse
la cámara fotográfica.
Precauciones:
-
Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a
parientes o algún amigo.
-
Nunca ir solo.
-
Máxima atención en los tramos sin camino, aseguraros bien y no
perder los hitos.
Descripción de la excursión:
Nuestro itinerario se inicia en el collado
situado junto a las casas de Son Ferra. Al llegar a él, nos
fijaremos que a la derecha hay un portillo. Este tiene dos barreras
de acceso y la que se abre es la más estrecha (de una estrechez
inhumana).
Cruzado el portillo, un camino en regular
estado se dirige hacia Son Ferra. Al llegar al predio, bordea las
casas por la derecha, y nos conduce hasta otro portillo, con barrera
metálica, situado bajo unas torres de electricidad. Lo cruzaremos,
dejando la barrera tal cual la hemos encontrado.
El camino inicia el ascenso describiendo unas
cuantas curvas, y nos lleva hasta un tercer portillo que deberemos
cruzar para entrar en el encinar. También dejaremos la barrera tal
como la hemos encontrado.
Una vez en el encinar, iniciaremos una dura
subida por un empinado camino cubierto de cemento. Cuando éste pasa
entre dos rocas, parece reaplanarse, pero sólo es una falsa
impresión, ya que, algo más adelante, realizaremos otra fuerte
subida.
Cuando desaparece el cemento, todavía nos
quedan unas cuantas curvas ascendentes, si bien de inclinación menor
que las que acabamos de superar.
En una de las curvas que describe el camino hacia la izquierda,
veremos a la derecha de la curva un hito que nos indica el
senderillo que nos conduce a visitar el Cor de Jesús: una gran
estatua que domina la población de Esporles.
De regreso al camino principal, seguiremos en
suave ascenso hasta llegar finalmente a la ermita.
Al llegar a la explanada de la ermita,
giraremos a la izquierda y cruzaremos una pared seca. A partir de
este instante deberemos fijarnos atentamente en las marcas de
pintura roja que nos indican la ruta correcta, ya que entraremos en
un desconcierto de caminos, senderos y senderillos que pueden
inducirnos a confusión.
Siguiendo estas indicaciones, pasaremos por un
claro del bosque en el que, si nos fijamos, veremos a nuestra
derecha las ruinas de las denominadas Ermites Velles. Poco después
las marcas de pintura nos conducirán hasta la boca de una sima, que
nos quedará a la izquierda. Justo en este punto, nos fijaremos que
las marcas de pintura giran a la derecha.
El camino que seguimos, de trazado
sensiblemente horizontal, llega hasta un aljibe, situado a la
derecha.
Después del aljibe, realiza algunas curvas en
ascenso, posteriormente continúa en trazado más o menos rectilíneo y
casi horizontal, entre un magnífico ambiente de bosque, hasta llegar
a una pared seca la cual cruzaremos por un desmoronamiento de la
misma.
Estamos en un punto clave del itinerario, ya
que, justo cruzar la pared, no seguiremos recto (que parece la
opción más evidente), sino que giraremos a la izquierda para seguir
las marcas de pintura roja. Éstas (y algunos hitos), siguen el
ascenso, ahora sin camino alguno, siguiendo una dirección más o
menos paralela a la pared seca, que nos quedará a la izquierda.
Las marcas de pintura y los hitos van buscando
los pasos más factibles para realizar el ascenso, por lo cual
tendremos que ponerles mucha atención, ya que de vez en cuando
realizan algún cambio de dirección que nos puede despistar.
A medida que subimos, el terreno se va
complicando, hasta que las marcas giran a la derecha y pasan sobre
una pequeña pared seca. Después de la pared, un senderillo nos lleva
por terreno prácticamente horizontal, hasta un collado cerrado por
una magnífica pared seca, la cual no cruzaremos, sino que, dejándola
a nuestra izquierda, realizaremos la subida final hasta la cumbre
por el interior de una brecha abierta en la roca, de unos cuatro
metros de longitud. Una vez superada ésta, un vértice geodésico que
tendremos a nuestra izquierda, nos indica el punto más alto de la
mola del Ram (Panorámica 19).
Para bajar de la cumbre, descenderemos
nuevamente por la brecha, y llegaremos hasta el collado cerrado por
la pared seca, que ahora nos quedará a la derecha. En esta ocasión
cruzaremos la pared seca, dejando a la izquierda el sendero por
donde hemos subido.
Una vez cruzada la pared, descenderemos por
una pequeña vaguada que allí mismo nace, hasta llegar a las ruinas
de un antiguo pozo de nieve, situado a un minuto escaso de la pared
seca.
Al llegar al pozo giraremos a la izquierda,
pasaremos por un pasadizo entre rocas, y llegaremos a otra pared
seca (mucho más baja que la anterior). En este punto tiene su inicio
el tramo más complicado de este itinerario... ¡Hay que abrir bien
los ojos!
Si nos fijamos detenidamente en la pared seca,
describe el perfil de dos pequeños collados. Debemos pasar al otro
lado de la pared por el collado de la izquierda, para iniciar el
descenso por una vaguada, sin ningún tipo de camino, procurando no
alejarnos demasiado de las rocas de la izquierda.
Al cabo de una cincuentena de metros, nos
fijaremos en un antiguo rotlo de sitja, situado en la parte
izquierda de la vaguada, detrás del cual hay una abertura en la roca
situada entre la barraca (derecha) y un pequeño bancal (izquierda).
Si pasamos por esta abertura, aparecerá un senderillo que nos
conducirá a una nueva vaguada.
En ésta, bajaremos más o menos por su centro
y, si nos fijamos (¡hay que fijarse mucho!) aparecerá algún hito y
círculos de pintura roja.
Cuando el descenso por la vaguada empiece a
complicarse, repararemos en un senderillo con tendencia a salir de
la vaguada por la derecha. Es el inicio de un antiguo camino de
carbonero que en principio no es fácil de seguir, pero que va
haciéndose más evidente a medida que descendemos.
El camino baja describiendo sucesivos lazos
hasta confluir con otro camino, horizontal y transversal al sentido
de bajada, en un punto donde se levanta un gran hito. El paraje no
es nada evidente, por lo cual cabe poner los cinco sentidos.
Al llegar al hito, no seguiremos el camino
horizontal ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino que
seguiremos recto, sin camino alguno, siguiendo la indicación de un
hito poco evidente y alguna marca de pintura que veremos entre el
encinar.
De este modo, siguiendo atisbos de sendero, no
tardaremos en llegar a un aljibe que nos quedará a la derecha,
después del cual, manteniendo más o menos la misma dirección, un
senderillo nos conducirá a una pared seca que cruzaremos por un
pequeño portillo.
Cruzado el portillo, nos desviaremos a la
izquierda para buscar el inicio de un sendero que se interna en el
encinar, dejando la pared seca a nuestras espaldas.
El sendero nos conduce hasta otra pared seca
que cruzaremos por donde hay una barraca de carbonero, y una vez al
otro lado veremos a la izquierda una antigua balsa de agua. Hay que
poner atención en este punto, ya que el sendero parece desvanecerse,
pero si seguimos en la misma dirección que llevábamos al llegar a la
pared, veremos que el sendero vuelve a aparecer en un lugar donde
hay dos encinas juntas, no muy lejos de la pared.
De este modo, el sendero nos portará hasta un
evidente camino, donde giraremos a la derecha siguiendo las marcas
de pintura roja. En este punto hemos cerrado el circuito, y ya sólo
nos queda seguir las indicaciones (¡sin bajar la guardia!) de las
marcas de pintura roja para pasar por la explanada de las Ermites
Velles, y más tarde por la ermita de Maristelela, donde tomaremos el
camino de descenso hacia Son Ferra y desde allí hasta la población
de Esporles, donde dejamos al iniciar el vehículo.
Salimos de Palma a las 9:00 de la mañana en
dirección a Esporles, comenzando a caminar desde dicha población,
después de subir algún Km. mas de la cuenta por error, encontramos
el portillo de acceso al camino de Maristel.la llegando a la ermita
al medio día. Continuamos el ascenso para llegar a la cima sobre las
14 h. allí comimos y después bajamos hacia la carretera de
Puigpunyen a Esporlas donde previamente habíamos dejado os coches.
para llegar a ellos a las 17,30 h.
Nota: nosotros desde Maristel.la
bajamos por una ruta alternativa que no descrita por estar
actualmente, prohibido el paso por una de las fincas.
(Extraido del libro 25 excursiones por las montañas de Mallorca
de Lluis Valcaneras )
El Grupo lo
formaron:
Maria, Marisa, Yolanda, Irene, Laura, Mariola
Andreu,
Toni, Josep, Lucio
A. Sureda
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