|
Guía de la ruta
Antes de nada decir que desgraciadamente la ruta aquí descrita ya es
imposible hacerla pues la mitad de la ruta tuvimos que hacerla por
la carretera ya que muchos de los caminos están o bien tapiados o
bien cerrados con vallas y candados, incluso algunos vigilados por
sudamericanos guiados por walkys por el señor de la finca,
como en el caso de Miramar, que lastima que los mallorquines ya ni
de nuestra tierra podamos disfrutar. En otros casos vallas con
alambres de espinos que ponen en serio peligro a los senderistas que
llegando a ellas por caminos interiores sin prohibición
alguna, a la hora de salir de la finca se encuentren con este tipo
de cerrados. Imagino que tendrán permiso legal para el cierre, pero
dudo muchísimo que la Ley permita este tipo de alambres de espinos.
Desde aquí me pregunto quien es el encargado de vigilar este tipo de
"faltas, delitos o lo que se llame" porque digo yo que habrá alguien
encargado...¿no?
Dificultad según el método M.I.D.E del itinerario:

Guía:
Antonio Sureda
Inicio:
Salimos desde Palma en
dirección a Valldemosa, al llegar a esta población aparcaremos
en las inmediaciones de la C\
Cilimingras. Otra opción si queremos acortar el recorrido es seguir
en dirección a Deiá y aparcar en el restaurante Can Costa, que
localizaremos poco después de la gasolinera.
Si
optáis por la primera opción, tener en cuenta que la barrera de Son
Moragues puede estar cerrada, y si esta abierta debereis salir por
un camino que hay justo antes de las casas que identificareis por
unas enormes encinas, este camino os llevará hasta la gasolinera,
después hasta Can Costa debereis llegar por la carretera, esto s
debido a que un señor alemán prohíbe el paso por su finca y el
camino desde Son Moragues hasta enlazar con el que sube a la ermita
está cerrado también.
Tiempo total acumulado:
6:07 h.
Tiempo parado: 1:15 h.
Tiempo subiendo: 2:54 h.
Tiempo bajando:
1:54 h.
Material:
Botas de montaña, la ropa que el día aconseje.
Mapa:
Alpina E-25
Tramuntana central.
Mejor época:
cualquiera,
evitando días calurosos.
Recomendaciones:
Llevar el agua necesaria.
Distancia:
13,600 Km.
Altura inicio: 405 m.
Altura máxima:
520 m. (desvió del camino al coll de Son Gallart)
Altura mínima: 343 m. (Talaya de Son Galceran)
Desnivel acum. subiendo: 385
m. - Desnivel acum. bajando: 389 m.
(circular): Sí
Ruta satélite
(si pulsas sobre "mapa" podrás navegar por el
plano de acceso)
Ver mapa más grande
Descripción del Itinerario
Iniciaremos la ruta en la población de Valldemossa, en la Avenida
Cilimingras, justo al final de la calle aparcaremos el vehículo y
comenzaremos a andar por el camino en dirección NW hacia Son
Moragues, al llegar si nos dejan podremos visitar el patio
interior que es muy bonito, después tomaremos un camino que se
inicia en las grandes encinas que hay junto a la casa y este camino
nos llevara en dirección a la gasolinera, desde esta y ahora por la
carretera llegaremos a Can Costa, antiguas casas de posesión hoy
convertidas en restaurante y sitas a poco más de dos kilómetros en
la carretera de Valldemossa, a Deià. Debemos tomar el camino de la
ermita de la Santísima Trinidad, conocida como de ermita de
Valldemossa. Es un camino, ancho y asfaltado, que tomaremos justo
antes de salir a la carretera, en suave ascenso. No tardaremos
en encontrar unas paredes bien altas, son las paredes de la ermita
que nos acompañan a la explanada del portal principal de la ermita.
La ermita de la Santísima Trinidad: La antigua tradición religiosa y
ermitaña de la costa de Miramar se remonta al siglo XIII, cuando
Ramon Llull fundó la escuela de misiones y de lenguas orientales
(1276), que fue abandonada hacia 1290. Posteriormente la actividad
ermitaña (vida retirada del mundo, contemplativa y de
autosubsisténcia) se extendió por el denominado "desierto de
Trinidad". El siglo XVII, vivió un nuevo impulso con las reformas y
fundaciones del Venerable Joan Mir de la Concepción (1624-1688).
Retirado el año 1646 la antigua ermita de Santo Pau y Sant Antoni
(Ermitas Viejas), creó la congregación del mismo nombre y el año
1648 fundó la actual ermita de la Santísima Trinidad, que llegó a
ser la más importante de la comarca.
La visita a la ermita queda restringida a los espacios abiertos
(Claustro con cisterna, el privilegiado mirador) y a la capilla. De
las otras dependencias sólo veremos el exterior: celdas de los
ermitaños, oratorio del siglo XVII, establos, pajar, carpintería,
molino y almazara. También podremos observar el recogido cementerio
y los huertos.
Continuamos la marcha manteniendo la misma orientación que hemos
traído hasta ahora, es decir, dirección NE. Pasamos una alambrada
que limita la explanada de Trinidad y, por el camino que sube más a
la derecha, llegamos a una mesa de piedra. A la derecha hay una
pequeña puerta negra de hierro. Nosotros la encontramos abierta y
nos adentramos a “Es Bufador”.
“Es Bufador” es agujero, rendija o cavidad por dónde sale una
corriente de aire. Normalmente se trata de una fractura geológica
vertical en una roca sin desplazamiento relativo de los dos
fragmentos, en contacto con una cavidad mayor que comunica el aire
de la cueva con el exterior. La temperatura del interior es
estática, así que se produce la salida de aire caliente en invierno
y frío en verano, siempre teniendo como punto de referencia la
temperatura exterior.
Debemos seguir el camino que pasa por encima “des bufador”, hacia la
derecha. Es un camino de montaña que se adentra en el bosque de
pinos, encinas, madroños y argelagas, aunque pronto dominará el
encinar, veremos un buen grupo de “sitjes de Carbó” y hornos de Cal
y justo antes de llegar a las Ermitas Viejas encontramos otro
exponente de estas actividades tradicionales de montaña, y la
llamada “bassa dels Porcs”, esta balsa es artificial, con argamasa
de cal que recubre las paredes por evitar filtraciones y con los
laterales estrechos en pendiente y sin pared para favorecer la
entrada de agua de de lluvia.
Inmediatamente después el camino pasa por encima de una “Sitja” y
detrás ya vemos la pared del recinto de las denominadas Ermitas
Viejas.
Avanzamos por el interior del recinto, dominado por un bosque
espeso que nos ofrece una imagen casi fantasmagórica, haciendo juego
con el mundo desvanecido y en ruinas de la vieja ermita. Encontramos
las ruinas de las construcciones centrales y nos desviamos hacia la
izquierda para visitar el segundo recinto, con ruinas de otras
edificaciones y un aljibe de boca rectangular.
La ermita de Sant Pau y Sant Antoni constituye el núcleo principal
de las denominadas Ermitas Viejas, de tal manera que se ha llegado a
confundir un nombre con el otro. Realmente consta de dos recintos
bien diferenciados, tanto tipológicamente como cronológicamente,
pero ambos se encuentran derruidos. El de perímetro más grande, con
una valla de pared alta (unos dos metros), muy bien conservada
(excepto por dónde pasa el camino, puesto que este corta la pared, y
a los lugares dónde hay barracas de carbonero, ya que para hacer las
barracas se cogieran las piedras de la pared de la ermita). Tiene
una superficie de más de 2.800 m2. En el centro se pueden observar
los únicos restos de construcción, seguramente correspondientes a
una capillita y a una sencilla celda. El segundo recinto, más
antiguo y con más restos arquitectónicos, nos muestra las ruinas de
la capilla, con paredes de unos 3 m. de altura, un aljibe con boca
rectangular, corredores, celdas y paredes de huertos.
Posiblemente, fue fundada durante el siglo XVI, a la época del
ermitaño Antoni de Castanyeda. El año 1646 fue reocupada por Joan
Mir de la Concepción durante dos años. Desde entonces, sirvió de
retiro individual, lejos incluso de la comunidad de Trinidad.
Salimos del primer recinto de las Ermitas Viejas en bajada en
dirección norte, como si fuéramos a Miramar, sin dejar el bello
camino rodeado de espeso encinar. A diez minutos escasos de las
Ermitas Viejas, a la izquierda, encontramos el mirador del
Ermitaños, que según la tradición, reflejada por el topónimo, era un
lugar de contemplación y descanso de los ermitaños de la zona.
Realmente, el lugar invita a pasar un rato tranquilo. Hoy el
mirador ha perdido su encanto, puesto que se encuentra rodeado y
tapado por la vegetación.
Cincuenta metros más adelante del mirador, a la derecha del camino,
se encuentra un buen ejemplar de horno de cal.
Tres minutos más de bajada y llegamos a un cruce de caminos. Hacia
la izquierda llegaríamos directamente al mirador de “Els Tudons”,
pero tomaremos a la derecha para dirigirnos hacia la cueva del Beato
Ramon Llull. A unos tres minutos del cruce llegamos a una zona de
“Colls de tords”. Del collado sale un nuevo desvío del camino, hacia
la izquierda, que ya nos lleva directamente, tras saltar un antiguo
portillo tapado por un “Coll de Tords”, a la cueva del Beato Ramon
Llull. Justo debajo se encuentran les cases de l'Heura y más lejos
Son Marroig y Son Gallard.
Cueva del Beato Ramon Llull es una cuevecilla de reducidas
dimensiones. Observamos el emparedado de mampostería que cubre la
antigua boca de la cueva, dejando un portal más pequeño. En el
interior, al fondo, destaca una lápida con un relieve esculpido que
representa Ramon Llull ofreciendo su obra a la Virgen María, y en lo
alto un frontón en el que había un cáliz del siglo XVII, hoy
desaparecido.
Entre el muchos episodios que se atribuyen a la agitada vida del
Beato Ramón, existe el de esta cueva, donde se retiró largas
temporadas mientras preparaba su tarea filosófica y misional en la
escuela-monasterio de Miramar.
Ahora nos dirigiremos en dirección al Coll de Son Gallard y
llegaremos a un nuevo mirador y un poco pasado este y antes de las
primeras curvas cerradas tomaremos el primer desvió a la izquierda,
(aqui yo aconsejo subir al coll de Son Gallard y bajar por el
Pla des Pouet hasta Valldemossa, ya que el resto de la ruta que se
describe desde que llegamos a la carretera nos veremos obligados ha
seguir por esta hasta Valldemossa, ya que los caminos descritos
estan cerrados) nos dirigimos ahora hacia las casas de Son
Gallard, para una vez pasadas cruzar la carretera, bajar hacia
Miramar donde se nos prohibirá el paso, retornamos a la carretera y
seguiremos en dirección hacia “Ca Madò Pilla”, antigua hospedería de
l ‘Arxiduc , hoy hotel, situado a la misma carretera Valldemossa-Deià.
Pocos metros después por un portillo tomamos el camino sobre al otro
lado de la carretera (no podremos esta vallado con una enorme
pared), y subimos en dirección a la
ermita de Valldemossa, y en el primer desvió a la izquierda giramos
momentáneamente para llegarnos al mirador “des Tudons” que nos
ofrece una vista panorámica directa y magnífica sobre Na Foradada y
las casas de Miramar. El mirador del Tudons es uno de los
mejores y más bellos miradores de la red que creó l’Arxiduc Lluís
Salvador. Es una torre cilíndrica, maciza coronada con un empedrado
que rodea su perímetro, excepto por la zona de acceso, que se
realiza por una escalera ancha.
De regreso pasaremos por las ruinas de la ermita de Sant Joan
Baptista, esta forma parte del conjunto que recibe el nombre
genérico de Ermitas Viejas. Totalmente en ruinas, todavía se puede
ver la valla de pared no muy alta que circundaba el recinto. A la
parte contraria al camino, hay restos de la capilla y un pequeño
cuarto de vivienda. Estuvo ocupada durante los siglos XVII y XVIII,
fue después abandonada. Hace algunos años, se destruyó casi
totalmente por una pista forestal.
Retrocederemos hasta el retomar el camino que
dejamos y que nos llevara de regreso a la ermita de Valldemossa y
desde aquí ya por el mismo camino por el que llegamos al comienzo
regresaremos hasta Valldemosa cerrando el circuito.
Todo el texto en este color no lo efectuamos ante la imposibilidad de
acceder, proseguimos por la carretera hasta llegar a Valldemossa.
Texto traducido, modificado y adaptado para esta ruta por:
Antonio Sureda
(original en mallorquín de Gaspar Velero)
El Grupo lo
formaron:
Yolanda Diaz,
Adriana, Maria, Yolanda Moyano ,
Javier, Pepelu, y Toni
T. Sureda
Galería de Fotografías
Índice de excursiones |