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Pedro
Navarro, enólogo y Roberto Reverte, comercial, y un poco de todo,
nos presentaron Bodegas Sebiran de la DO Utiel-Requena. La bodega
que fué creada en 1914 fue comprada por los actuales propietarios
en 1994 para poder elaborar sus propios vinos. Todos los vinos parten
mayoritariamente la finca de la familia "Fuente del Doctor" con
96 hectáreas situada en un sitio muy privilegiado en la zona sur
de Requena, una zona muy soleada, con una temperatura media superior
a la media de la comarca y en algunos casos con una publiometria
por desgracia a veces inferior a la media de la comarca, pero la
ventaja que tiene es que son terrenos muy frescos. En esta finca
se cultivan la variedades bobal, tempranillo, garnacha, macabeo,
cabernet sauvignon y merlot.
La bodega tiene una capacidad de 4 millones de litros, pero realmente
limitan la producción a 500 mil litros. Hacen una selección de su
mejor vino para dedicarlo al embotellado que viene a ser mas o menos
200 mil botellas anuales, el resto se vende a granel.
Existen dos marcas de vino bien definidas, una Coto d’Arcis para
los vinos muy elaborados y envejecidos que es la gama alta y otra
Señorío de Arcis para los vinos mas bien jóvenes y menos elaborados.
Los vinos presentados han sido Coto d'Arcis reserva de 1996, Coto
d'Arcis crianza de 1997 y una cosa un poco especial, un bobal fermentado
en barrica. Este Coto d'Arcis FB de 1999 es un monovarietal hecho
hace dos años siendo la bodega una de las pioneras en hacer este
tipo de vino. En el mes de agosto seleccionaron una partida de viñas
muy viejas de la variedad bobal, viñas que tendrían unos 80 años
y posiblemente algunas más. Se elaboró a la antigua usanza para
obtener la capacidad olfativa y gustativa que ese vino tendría hace
un siglo. Estuvo como unos cuatro meses en barrica con un tratamiento
mínimo, únicamente fué pasado por un filtro de celulosa, se hicieron
tres o cuatro trasiegos para quitar la suciedad, y después de un
último filtro por celulosa se embotelló. Es un vino que hay que
beberlo, que hay que olerlo, y posiblemente no verlo mucho, porque
no tiene tratamiento, no está pasado por frío, y no esta filtrado
a microbio. Esto hace que pueda haber precipitaciones y se vean
posos en el fondo de la botella que es lo natural. Es una pena que
todavía la gran mayoría de consumidores piense que es un síntoma
de que hay química y rechaza este tipo de vino. En países un poco
mas desarrollados enológicamente ven natural el que los vinos puedan
tener precipitaciones o posos.
Esperamos que cambien las cosas en un país como el nuestro que es
uno de los mayores productores de vino del mundo.
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