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En
pocos años Torre Oria se ha convertido en una de las bodegas más
importantes de la Denominación de Origen Utiel-Requena y es la marca
emblemática del cava de la Comunidad Valenciana. En estos momentos
se encuentra en plena expansión económica.
En 1982 seis jóvenes viticultores, con el fundamental respaldo de
sus esposas, compran la finca de los herederos de José Oria de Rueda,
la bodega San José, de estilo modernista y la casa de porte señorial
Villa Iñigo. Con la paulatina adquisición de los terrenos circundantes,
constituyen el llamado “Dominio del Derramador”, donde en sus 15
Ha. cultivan las varietales clásicas de la zona, bobal, tempranillo
y macabeo, y las foráneas cabernet sauvignon, merlot y chardonnay.
El resto de la uva lo compran a viticultores con los que tienen
convenio.
Partiendo de unos inicios de cantidades moderadas, han llegado a
ser una de las tres firmas más importantes de la D.O. Utiel-Requena.
Si en 1982 vendió 30.000 botellas, en el 92 fueron 500.000, y la
última campaña llegó nada menos que a los seis millones, de las
que 800.000 fueron de cava, con una facturación de 1650 millones
de pesetas. El paso de los años hace que la empresa evolucione y
se transforme según las necesidades del momento. Así, a finales
de los ochenta, cuando las cifras del cava se estabilizan, se hace
necesario emprender una nueva línea de vinos tranquilos. La empresa
valenciana Natra aporta en 1991 un importante capital, con lo que
se inicia una nueva etapa. En la actualidad, cuatro de los socios
fundadores continúan en la bodega, y Natra ha pasado a poseer más
del 60%, a falta de una ampliación de capital pendiente aún de resolver.
Lo que hasta entonces había sido una pequeña empresa se convierte
en una sociedad que basa su nueva producción en la adquisición de
un importante parque de barricas y una fuerte inversión en instalaciones.
La nueva sala de envejecimiento tiene una capacidad para 4000 barricas,
complementada con el nuevo túnel para crianza en botella. Moderna
tecnología como las sofisticadas prensas que acaban de adquirir,
la construcción de una sala de cata, y campañas de comunicación
y publicidad estarán listas para el cambio de imagen que preparan
para comienzos del año 2002.
El enólogo de Torre Oria, Don Daniel Expósito, no habló de números
cuando pasó por el Club de Enófilos de Valencia. En esta ocasión
trajo para la cata al buque insignia de la bodega, el cava “Centenario”,
y los jóvenes rosado y tinto de semimaceración carbónica hechos
con bobal, la varietal predilecta de este profesional que ha crecido
en la bodega y pertenece a la nueva generación de la escuela requenense.
Vive en estos momentos la bobal una dicha de cualidades reconocidas.
No será nunca una varietal de las llamadas nobles, pero no se le
puede negar la gran calidad que da cuando no es exprimida en el
campo y es tratada correctamente en la bodega. A sus calidades organolépticas
diferentes a las de otras varietales se suma su poca exigencia de
agua. La vendimia pasada se caracterizó por una extrema sequedad,
hizo sufrir a las cepas en tal grado que muchas plantas de otras
varietales, como la tempranillo, no tuvieron la fuerza suficiente
como para alcanzar un correcto grado de madurez. En este caso, las
cepas de bobal demostraron su importancia en la zona y ofrecieron
una excelente cosecha, más corta que de costumbre, pero bien madura,
con aporte de buena acidez y sin un solo grano de uva podrido.
Con esta calidad de uva, nuestro amigo Daniel no ha tenido más remedio
que elaborar unos excelentes rosado y tinto joven. Para una próxima
ocasión quedan los tintos de crianza y reserva “Marqués de Requena”
y el Cabernet sauvignon-Merlot, vinos que exportan a Alemania, Países
Escandinavos Estados Unidos y Japón entre otros y que a su vez son
grandes cosechadores de prestigiosos premios, tanto nacionales como
internacionales. Entre ellos figuran varios “Zarcillos”, “Medallas
de Bruselas” y “Challenge International du Vin” de Burdeos entre
otros.
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