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Don
José Torrubiano, gerente comercial de Bodegas Barbadillo S.A. y
Don Manuel López Aragón, consejero de la bodega, socio y compañero
de nuestra sociedad, presentaron en el Club de Enófilos de Valencia
algunos de los vinos más emblemáticos de esta afamada bodega gaditana.
Una empresa fundada en Sanlúcar de Barrameda allá en 1821 que;a
lo largo del tiempo, ha sufrido sucesivas ampliaciones añadiendo
edificios de diversos estilos.
Barbadillo es propietaria de 500 hectáreas de viñedo repartidos
en dos fincas “Gibaldín” y “Santa Lucía”situadas en la zona de “Jerez
Superior” En la actualidad sus bodegas se encuentran repartidas
por todo Sanlúcar, rodeando el medieval Castillo de Santiago. Su
capacidad es superior a los 30 millones de litros que distribuyeen
60.000 botas de roble americano y del país. Su producción media
anual es de 10 millones de litros de vino, entre manzanillas, amontillados,
finos, olorosos, palo cortado, amorosos y brandis.
La manzanilla, insigniade Barbadillo, es un vino singular, distinto,
único en el mundo. Las fértiles tierras de la zona y su especial
microclima permiten su crianza bajo el “velo flor”, durante todo
el año.
En las tierras de “albariza” se cultiva la uva palomino fina o listán,
y sólo los aires húmedos y ricos en yodo que provienen del Atlántico
a través del Guadalquivir y la influencia del Coto de Doñana, dan
a las bodegas Sanluqueñas ese microclima especial.
Para la vinificación de la palomino fina se extrae el mosto, y tras
una exhaustiva clasificación según calidades, se procede a la fermentación
a temperatura controlada. Una vez en las bodegas de crianza, que
han de estar necesariamente situadas en la ciudad de Sanlúcar de
Barrameda, aparece la “flor”, que se mantendrá durante todo el año
y que criará y envejecerá la manzanilla, otorgándole sus peculiares
características.
Mediante el tradicionalsistemade criaderas y soleras se produce
a las distintas extracciones o “sacas”.
El equivalente a la cantidad extraída del vino más antiguo o “solera”
(botas situadas sobre el suelo) se repone con un vino de la “criadera
primera” (bota de la escala inmediata superior). A su vez, éstas
se reponen con vino de la “criadera segunda” (botas situadas en
el tercer nivel) y así sucesivamente hasta llegar a las últimas
“criaderas” que recibirá el vino nuevo encabezado,denominado “sobretablas”.
Un proceso laborioso y preciso del que al final se consigue la ligera
y delicada manzanilla.
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