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En
1970 Enrique Forner, un grupo de empresarios valencianos y el Marqués
de Cáceres entre ellos, se propusieron dar un giro radical a los
vinos de Rioja.
Con gran entusiasmo, aconsejados por su amigo el brillante enólogo
Emile Peynaud y varios viticultores de la zona, fundan la Unión
Vitivinícola, S.A. Marqués de Cáceres. Enseguida despiertan los
recelos en la comarca cuando estos recién llegados preconizan el
control de la temperatura durante la fermentación de los mostos,
pero cual sería el escándalo cuando insisten en la necesidad de
reducir los tiempos de permanencia del vino en contacto con la madera.
El tiempo y la evidencia les daría la razón e hicieron ver que un
excesivo envejecimiento reduce e incluso apaga por completo la frescura
y afrutado de los vinos.
Un nombre ya clásico en Rioja de apenas treinta años, moderno e
innovador, eternamente imitado, que consiguió romper con el esquema
tradicional y profundamente arraigado de vinos con un marcado y
persistente sabor a madera.
Marqués de Cáceres ha seleccionado los mejores viñedos de la zona
de Cenicero para hacer su conocido tinto de crianza, en el que se
puede confiar siempre en cualquier lugar y del que sólo se embotellan
las mejores cosechas. Sus tintos de reserva y gran reserva figuran
entre los mejores de Rioja y tendrán su comentario en otra acasión,
pero menos conocidos son los blancos de viura en esta tierra cuyo
nombre por sí solo suena a vino tinto. Los tradicionales vinos blancos
de Rioja tenían también su correspondiente crianza en barrica y
Marqués de Cáceres fué también pionero en elaborar blancos al "nuevo
estilo", y lo hizo joven, con fermentación pelicular y temperatura
controlada. La viura o macabeo se caracteriza por su buena acidez
y su caracter herbáceo y vegetal, buen potencial aromático y frutosidad.
Otra uva blanca utilizada en la zona es la malvasía que aporta calidez,
untuosidad y fino aroma.
Nuestro amigo y presidente del Club de Enófilos de Valencia, don
Juan Noguera Marqués de Cáceres nos presentó dos de sus vinos blancos:
el joven de la última cosecha y el "Antea" fermentado en barrica,
otra posibilidad de vinificar los blancos aunando la frutosidad
de sus lías, las especias y tostados de las barricas y el afinamiento
obtenido con el tiempo en la botella.
El Marqués tuvo el detalle de regalar a todos los asistentes a la
cata un pequeño obsequio con el nombre de su vino, un elegante bolígrafo
en traje de luces, colores nácar y oro, made in Taiwan, del más
genuino estilo kitch que tanto me gusta.
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