Bodegas de Crianza de Castilla la Vieja
Lleno hasta la bandera. Este era el aspecto que mostraba el Club el pasado día 20 de abril de 1999, expresado en términos taurinos, para escuchar a Ricardo Sanz de Bodegas de Crianza de Castilla La Vieja y catar los vinos que él y su familia elaboran desde hace cuatro generaciones en tres denominaciones de origen diferentes: Rueda, Toro y Ribera de Duero.

Rueda
Qué podemos decir de Rueda que no este ya demostrado. Una zona vitícola antigua, de terreno pobre, franco limoso, pedregoso, de poca productividad y mucha calidad, donde el calor que absorben de día los cantos defiende las cepas de las heladas nocturnas que azotan el campo castellano hasta bien entrada la primavera. Una uva sencillamente de las mejores del mundo: la verdejo, rescatada de la decadencia hace veinte años por el sabio bordelés Emile Peynaud. Una varietal que ofrece sutiles aromas a fruta blanca madura (albaricoque, melocotón) y a hinojo, además de un paladar rotundo, vigoroso y fresco a la vez, untuoso, carnoso, bien armado y muy persistente.

Toro
La tierra de Toro también es pobre y escasa en materia orgánica pero, al contrario que la de Rueda, ésta es muy arcillosa, tanto, que la filoxera no pudo entrar en sus vidueños, los pies existentes son los autóctonos, reproduciendo las cepas por esqueje. Apenas hay plagas por la baja humedad ambiental, siendo el azufre en muy pequeñas cantidades el único producto fitosanitario con el que son tratadas la vides.
El vino tinto de Toro es astringente, siendo típico el aroma a moras maduras en la principal varietal de la zona: la "tinta de Toro" madurada a tope. Poseen una alta graduación alcohólica y una acidez importante teniendo en cuenta la gran maduración de la uva.
En la actualidad las expectativas que se tenían sobre esta zona, dentro del triángulo formado por Valladolid, Zamora y Salamanca, son ya un hecho, y cada vez más a medida que las bodegas privadas van tomando la iniciativa ante el conservadurismo de las cooperativas tradicionales.

Ribera del duero
Bodegas de Crianza de Castila la Vieja también tiene terrenos en plena Ribera de Duero, en la margen izquierda, en Pesquera de Duero. Y hacen un vino tinto de crianza, tradicional, fermentado en depósitos de cemento, con tres remontados diarios y una temperatura de fermentación que comienza en los 26ºC. y acaba en 36ºC. Criado después en barricas de roble americano, 75%, y francés.
 
 
Home | Catas | Premios | Actividades | Inscripción | Cursos | Noticias