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Los
hermanos José y Julián Mendoza son el entusiasmo personificado en
el mundo de la viticultura y la enología del País Valenciano. Una
familia que tradicionalmente ha trabajado la viña y que sólo hace
veinticinco años comenzó elaborando 200 litros de vino y hoy en
día encierran su espíritu en 375.000 botellas encorchadas para quien
las sepa apreciar.
Pepe Mendoza es el enólogo de la bodega y junto a su padre y hermano,
comienzan a diseñar el vino que quieren hacer en el campo, en sus
90 Ha. que reparten entre la finca El Chaconero en Villena, comarca
del Alt Vinalopó y Alfàs del Pí en La Marina. No desean producción
en las viñas, lo que pretenden obtener es concentración fenólica
en cada grano de uva. Estas sustancias: antocianas, flavonas, ésteres,
y taninos, principalmente, contenidas en los hollejos, aportan el
color, los aromas y sabores a los vinos.
Hay que podar en corto las viñas jóvenes para obtener un máximo
de dos kilos por cepa y apenas un kilo en las de más de treinta
años, que concentran toda su esencia en unos pocos racimos. La vendimia
se realiza entre la primera y la segunda semana de octubre, que
es cuando la uva está madura. En esta tierra de sequía permanente
y fuerte insolación se alcanzan con facilidad unos buenos trece
grados y medio o más, podrían hacer vinos de menos graduación, pero
el vino sale así de forma natural. Pasifican un poco la uva, lo
que da menos mililitros de mosto por grano y se aumenta la superficie
de hollejo, lo que da mayor concentración de polifenoles.
La maceración es larga y arriesgada, remontando con manguera, no
con bomba autónoma, evitando que se formen canales, regando a mano
el sombrero, hasta que los hollejos queden transparentes. A estas
alturas, hace días que nos hemos olvidado de rentabilizar el proceso
vendimiando antes para diversificar riesgos, y utilizar los depósitos
de fermentación dos veces a lo largo de la campaña para obtener
el doble de producción. Lógicamente el precio final tiene que ser
sensiblemente superior al de un vino más sencillo.
"Los vinos con crianza son como niños de tres años" dice Pepe Mendoza,
"lo bonito es sentirles vivir".
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