©Antonio Sureda Milan

 

 Quitar colores  Imprimir comentario 

Pasos de sa Roca Llisa

y remonte del torrent de Mortitx

(Escorca y Pollensa)

21 de febrero del 2011

Galería de Fotografías

Calcula los usuarios online de tu web o blog

Índice de excursiones

   
 

Descargar Track

Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Portillo d Mortitx, en el Km. 10,9 de la carretera que une Pollensa con Lluch

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, botas de montaña con buen agarre. Tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en poco tiempo.

Mapa: Alpina Tramuntana  Norte E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: 14,816  Subiendo: 8,61  Km.  Bajando: 5,66  Km.

Tiempo efectivo Subiendo: 4,00  h. Bajando: 3,21  h. Parado: 3,13 h.
Total acumulado: 10,35 h.

Altura máxima: 461 m.
Altura mínima: 17 m.

Desnivel Acumulado Subiendo: 908 m.  Bajando: 819 m.  Media en %: 10,55

Velocidad media: 1,3 Km./h.

Recomendaciones:

  • Haya o no fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica, aunque la font de sa Caleta suele manar agua)

  • No lleveis perros.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

  • No sobrará llevar una cuerda de unos quince metros y algún mosquetón, para asegurarse en algunos pasos, si bien no es del todo necesario, puede serlo para alguno de los miembros, si no son amigos de los acantilados.

 

Precauciones:

  • Dado que no existe camino y los hitos son difíciles de localizar, el lugar esta lleno de grietas y rocas con afilados cortes, abundante carrizo que oculta el terreno que vamos a pisar y todo ello rodeado de verticales acantilados debemos abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas, ya sea lluvia, niebla, etc.

  • La mayor dificultad la encontraremos en la orientación si no se dispone de GPS y en alguno de los pasos.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Prologo:

Esta excursión se inicia en el término de Escorca donde están situadas las casas de Mortitx, pero rápidamente abandonamos este municipio para transitar por los parajes mas inhóspitos de Pollensa, aunque bien merece la pena por la vistosidad de sus acantilados y picos.

Se trata de un duro recorrido que exige una buena forma física y orientación, así como el manejo de los mapas topográficos y brújula para poderla llevarla a cabo. No existen caminos en la mayoría del recorrido y los senderos son poco visibles dada la frondosidad de la vegetación, algunos tramos están carentes de señalización  por lo que si se dispone de el lo ideal es cargar el trac en el GPS, las superaciones de pasos por zonas verticales tanto de ascenso como de descenso son complicadas. En definitiva, en esta ruta se exige un grado elevado de sacrificio y experiencia que tenemos que estar dispuestos a asumir.

Descripción de la excursión:

Aparcaremos junto a la entrada del predio de “Mortitx”, en el Km. 10,9 de la carretera que une Pollensa con Lluch, a la derecha de la entrada principal existe un “botdor” de madera que una vez superado nos sitúa en el encinar junto a la pista que conduce a las casa y a los viñedos, caminaremos por esta pista hasta llegar al recinto de las casas que nos caen a mano izquierda, a la derecha un cerramiento con viñedos y el característico acueducto de “Mortitx”, que en su día canalizaba el agua de un viejo pozo hasta lo que fue el huerto de la finca.

Pegado al pozo hay una barrera metálica que nos da acceso a uno de los viñedos, cruzamos la barrera el camino va pegado a la pared cruzando este viñedo, al otro lado del viñedo veremos un "botador" por el que salvaremos la alambrada y giraremos noventa grados a la derecha tomando el sendero junto al encinar hacia la derecha que desemboca en un viejo camino de carro, tomaremos este por la izquierda y a unos veinte metros encontramos un desvío que nos sale a la derecha que no debemos tomar, unos cien metros mas adelante encontramos una gran hito a nuestra derecha, en este punto debemos tomar a la derecha (NNE).

Ahora seguimos una senda cubierta de carrizo, que en bajada nos lleva hasta un huerto de viejos olivos, con los bancales cubiertos de maleza, el lugar recibe el nombre de “la Coma”. El camino que desciende a “la coma”, transcurre por una especie de torrentera entre carrizo y matorral marcado con hitos que en ocasiones no se dejan ver debido a la abundante y frondosa vegetación, pero sin perdida posible llegamos hasta la llanura que se deberá recorrer de sur a norte finalizando en una pared de cerramiento con una vieja rejilla deberemos buscar caminando junto a ella un punto en la que pasarla es fácil, punto por donde cruzamos al otro lado.

Ya en el otro lado de la verja metálica, una estrecha senda nos lleva a cruzar el típico paisaje de estos parajes, rocas, peñascos y carrizo.

Siguiendo el sendero, difícil de ver pero bien marcado con hitos situados sobre rocas elevadas sobre el carrizo, nos sitúa sobre un collado que ya veíamos desde lejos, por primera vez vemos el azul del mar.

Ahora bordeando el acantilado de nuestra derecha, nos dirigimos a otro collado que tenemos al norte, siempre por sendero poco visible pero bien marcado por hitos.

Ahora debemos hacia el frondoso valle de la Malé, pasaremos antes por el "pas des Garrover"  y posteriormente transitaremos por el mismo centro del valle en dirección (NE), pasaremos junto a una vieja higuera, hoy sin hojas aun. Continuamos en la misma dirección y pasaremos junto a una balsa de agua y poco después daremos con el "pou de la Malé, tapado con ramas para evitar que el ganado pueda caer en el, seguimos avanzando y llegamos a un lugar donde el valle se encajona entre unos peñascos y desde donde se divisa, mirando hacia la sierra de “Pedruixella” un trozo del viejo camino sostenido sobre una pared; si giramos la vista dejando el camino a nuestra espalda, podremos ver una brecha entre grandes peñascos y a la derecha de estas un hito colocado sobre una gran roca, algo mas al fondo se puede divisar otro, hacia el deberemos dirigirnos.

Una vez hemos alcancemos el primer hito vemos perfectamente el siguiente en el lado derecho del desfiladero que comienza justo delante de donde estamos situados, no se trata realmente de un desfiladero como al principio se cree, es el inicio del descenso de un pequeño torrente, lo salvamos por su lateral derecho en sentido de descenso sin dificultad, salvado este pequeño tramo nos deslizamos por una inclinada pendiente. La bajada se hace por donde mejor nos parezca, de vez en cuando aparece algún hito. Llegamos al final del valle topando con una pared de rocas, en el centro vemos un paso formando un estrecho desfiladero, que no es mas que el paso que el torrente se abre para seguir descendiendo. Ahora deberemos dirigirnos al cauce y descender por el mismo, para ello deberemos salvar algunos “gorgs”, cavidades producidos por el salto del agua, primero descendiendo a los mismos para luego treparlos y salir de ellos, pero los saltos se hacen cada vez mas profundos debiendo abandonar el cauce por el lateral derecho, caminando por las inclinadas paredes y sobre rocas afiladas como cuchillas hasta la salida de este tramo, desembocando en una verde explanada unos treinta metros por debajo de donde estamos situados.

El tramo tiene unos doscientos metros, pero de difícil recorrido, ahora deberemos bajar a la pequeña llanura donde se puede divisar un hito sobre una roca y al que deberemos dirigirnos como buenamente podamos, sorteando rocas y carrizo.

Una vez situados en el hito que se veía desde lo alto, ojearemos hasta encontrar el siguiente, que esta en dirección noreste, una vez lleguemos al siguiente hito veremos el próximo a poca distancia y hacia el único sitio donde podemos dirigirnos por una corta y estrecha vaguada.

Descendida la vaguada nos encontramos de frente con unas altas rocas y sobre la cual está situado un hito, pero el estrecho lugar nos obliga a girar a la izquierda y metemos en una estrecha canal con un hito a cada lado situados en lo alto de las rocas en las que nos hallamos metidos. Caminando unos pasos nos encontramos con un salto de entre cinco y seis metros, formado por una estrecha chimenea con cierto grado de dificultad y que debemos superar para seguir nuestra ruta. Podemos superar este paso haciendo cuña, pero la pared esta llena de finas aristas entre los surcos que ha formado el agua al deslizarse por la pared rocosa, lo que impide el apoyo de la espalda, por lo que se hace recomendable intentar descender buscando el apoyo de los pies encajonando estos en los surcos e intentar buscar alguna presa de mano.

Una vez en superado nos encontramos en otro corto rellano desde donde podemos contemplar las verticales paredes de “es Cingle Verd” que desde el valle “d´Ariant” caen al mar.

Ahora avanzaremos con lentitud, situados en este otro escalón del descenso debemos buscar algún indicador que nos oriente y nos lleve al siguiente paso. Un poco a la derecha veremos un hito, al llegar al mismo, por inercia seguimos recto en dirección al vacío donde veremos una pequeña brecha en la roca, situados al comienzo de la misma vemos a la izquierda una canal llena de vegetación que desciende con mucha inclinación y que de pronto finaliza en lo que debe ser el inicio del acantilado que cae sobre la costa, si nos acercamos al borde del acantilado se ve un hito situado sobre una roca saliente de la inclinada pendiente unos diez metros mas abajo, a la derecha una inmensa placa de roca lisa por el efecto de la bajada del agua y que se inicia a los pies de un enorme acantilado rojizo que se yergue por encima de donde estamos situados. Al fondo y donde finaliza esta gran placa se ve una zona de grandes desprendimientos, debemos llegar a este punto.

Una vez estudiado el descenso que tenemos por delante, y teniendo una idea del tramo total para llegar al “pas de sa Roca Llisa”, debemos retroceder unos pasos para poder llegar al inicio del descenso.

El paso solo tiene un tramo de unos veinticinco metros de verdadero riesgo, cuando se cruza en sentido horizontal la placa de roca lisa.

Abandonado el mirador natural donde hemos estado observando el próximo tramo, debemos fijarnos a mano izquierda, encarando el acantilado rojo, veremos un hito sobre una roca, debemos dirigirnos a ella, desde esta veremos otra mas arriba y a menor distancia del acantilado rojizo, ahora debemos buscar la siguiente que está a la izquierda sobre un pequeño collado.

Una vez nos situemos en el collado, vemos la vertiente que desciende hacia el mar por el lateral de la gran placa de roca inclinada y que da nombre al paso.

Descenderemos entre roca y carrizo hasta situarnos sobre un saliente desde donde se puede contemplar el vacío, a la derecha la gran placa con una inclinación casi vertical y justo debajo de ella la zona de grandes desprendimientos. En este punto debemos subir unos metros por la izquierda, dando la espalda a la gran placa de roca, es decir en dirección opuesta a los desprendimientos; una vez situados en lo alto del saliente donde estamos, veremos que pegado al pequeño acantilado que tenemos por encima y algo mas abajo de donde estamos situados hay una estrecha senda y un hito, además se ve un tramo del antiguo camino sostenido sobre una pequeña pared de piedras, debemos tomar esta dirección.

El estrecho camino pegado al acantilado se dirige a una gran mata que deberemos pasar por su parte interior pegados al acantilado, al salir de la mata vemos otro hito y justo debajo a cuatro metros de este otro arrimado a la cornisa sobre el vacío; este último es el que veíamos desde la parte de arriba cuando nos asomábamos para estudiar el descenso; situado en este último hito deberemos girar a la derecha, ahora en dirección a la placa de roca, pasamos por detrás de otra mata y saliendo de ella nos damos de frente con el tramo de placa que debemos superar. Los veinticinco metros de placa se hacen horizontalmente con algo de inclinación descendente, la dificultad está en lo liso de la superficie y en las pocas presas de mano para apoyarse en caso de una deslizada, debemos asegurar los apoyos de pies para superar el paso y situarnos al otro extremo en un pequeño sendero que se inicia junto a una mata. En caso de lluvia o con el piso mojado, se debe desistir del intento si no se va debidamente asegurado.

Finalizado el “pas de sa Roca Llisa” y situados en la zona de grandes rocas de desprendimientos, justo a los pies del acantilado que tenemos por encima, se trata de descender por la vaguada en dirección al mar y por el lado del acantilado que tenemos a la izquierda. La bajada hasta la costa no es fácil, no hay camino, y por una pendiente con una inclinación de unos 60º, y sin indicadores, pero tampoco hacen falta, debemos dirigirnos a la izquierda donde el acantilado finaliza en el azul del mar.

Casi al final de la vaguada vemos un pino solitario colgado del acantilado, hay que dirigirse hacia él.

A medida que nos acercamos a la orilla y en dirección al pino, nos volvemos a encontrar algún hito que nos acerca al siguiente paso; los hitos nos sitúan debajo del  pino a los pies del acantilado.

Desde aquí se puede contemplar por primera vez el “musclo de ses Cordes” que alberga “sa cova de ses Bruixes”, elevado 228 m. s/n/m.

Situados debajo del gran pino, vemos que a nuestra altura y delante de nosotros existe otro pino más pequeño al que debemos dirigirnos por una estrecha cornisa; hemos llegado al “pas des Pinató”.

Superada esta pequeña cornisa de unos cuatro metros de longitud, llegamos a un rellano y desde donde deberemos descender una pared de roca negra de unos tres metros de altura. Se nota que este tramo de roca ya esta castigada por el oleaje de los vientos de tramontana, es un paso que no presenta ninguna dificultad, tanto las presas de mano como de pies son muy seguras. Situados en la parte inferior del paso, nos encontramos en la zona mas baja de la excursión, a tan solo unos metros del agua.

Caminaremos ahora por el litoral rocoso ganando altura progresivamente, para situarnos sobre los cincuenta metros de altura sobre el mar y seguir los hitos que van apareciendo y que se dirigen inexorablemente a "sa font de sa Caleta".

El trayecto no es complicado aunque entraña su riesgo, por lo inclinado de la ladera y lo resbaladizo del piso, lleno de grava.

Al fondo podemos ver una punta de roca que se adentra en el mar, donde comienza el saliente existe una cueva, mas bien un agujero y sobre este a unos cuarenta metros de altura una cresta, nos dirigimos a la cresta, se trata del último paso con complicaciones antes de llegar a nuestro destino. Situados en la base del paso, estamos encima de la cavidad marina; la pendiente hasta el mar es de más de cincuenta metros de altura casi verticales y el paso que debemos superar debe tener unos cinco metros por encima de nuestras cabezas, hay buenas presas pero hay que asegurarse de la roca que elegimos, el terreno se descompone con facilidad. El riesgo no está en los metros que nos separan de la base hasta la parte superior, sino en el resto del vacío que hay desde la base hasta el mar.

Superado este último obstáculo tan solo nos queda caminar por las inclinadas pendientes en ligera pero continuada ascensión, por terreno de piedras sueltas y abundante carrizo, podemos buscar el mejor trayecto si vamos siguiendo los hitos que van apareciendo a medida que avanzamos.

Llegando a nuestro próximo objetivo, “sa font de sa Caleta”, la estrecha senda pasa por el centro de unos bloques de roca que forman un túnel, “es pas des Forat” luego se arrima a las rocas suspendidas en la inclinada pendiente y al vacío, se deberá estar atento y esmerar el cuidado, un tropiezo o resbalón puede resultar fatal, la distancia al fondo de la inclinada pendiente es de más de cien metros.

Pasado este tramo tan solo resta descender hasta una gran roca que se divisa claramente veinte metros por debajo de nuestra situación, la cavidad que forma la misma ha propiciado hacer un refugio utilizado por pescadores, vistos los utensilios que allí se encuentran. Una terraza con piedras muy bien dispuestas, hacen de pared al balcón que da a la cala. También con piedras han formado unos bancos e incluso una mesa, todo ello al resguardo de la lluvia por el porche natural que ofrece la gran roca. Como colofón, mirando al mar, a la derecha esta la fuente, emanando un chorrito de fría agua que se agradece después del largo recorrido realizado.

Para continuar la ruta la ruta, debemos salir del lugar por el lado opuesto por el que hemos entrado encarando el “coll de sa Caleta”, una loma tupida de carrizo que nos acerca a al mirador natural que se firma por una torrentera que cae al mar de una considerable altura, el lugar es idílico justo antes habremos pasado por la base del "Musclo de ses Cordes", que en esta ocasión no culminaremos, así que ahora lo veremos a nuestra izquierda y al lado opuesto veremos algo mas lejos el "Musclo des Llores"

Una vez tomadas las fotos de rigor, seguiremos al (SW) pegados al vertiginoso acantilado. pegado a sus paredes y por la cornisa que se forma nos llevara a pasar por el "pas de sa Pesquera des Gat" lugar donde si miramos al acantilado en un pequeño hueco del mismo, podremos contemplar un portal de Belén, poco después y por un terreno muy incomodo, descenderemos hacia el final de la vaguada que se une con otra que nos viene de la izquierda, al llegar a esta comenzaremos a ver hitos y siguiéndolos en descenso nos dejaran en el lecho del torrente, el cual llevaba bastante agua y formaba bonitos gorgs.

Ahora sorteando los gorgs y cruzando de un lado a otro del torrente siguiendo siempre que nos sea posible los hitos, iremos remontando el torrente de Mortitx, nos veremos obligados a hacer alguna pequeña trepada, y los pasos des Bec d'Oca y des Gorg Llarg, pero ambos con buenas presas aunque seguro que a estas alturas el cansancio ya habrá hecho mella en mas de uno, así que tomar todas las precauciones, no sea que alguno acabe con un buen remojón. Saldremos del torrente entre dos grandes picos que asemejan dos torres de vigilancia, a partir de aquí el terreno llanea y es cómodo transitar entre grandes carrizales por un sendero bien pisado, aunque si a llovido recientemente nos veremos obligado a abandonarlo algún tramos ya que estará anegado, pero sin perdida posible y en dirección primero Sur y después (SW) nos llevara a desembocar en la pista a cual tomaremos a nuestra izquierda y sin perdida nos llevará hasta el lugar donde dejamos el vehiculo hace ya muchas horas.

 

 El Grupo lo formaron:

Paco, Juan, Pepe, Yolanda y Toni

A. Sureda

 Galería de Fotografías          Entrar a la galeria de fotografias          Índice de excursiones