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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Portillo d
Mortitx, en el Km. 10,9 de la carretera que une Pollensa con
Lluch
Guía:
Antonio Sureda
Equipo:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña con buen agarre.
Tener en cuenta que
en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en poco
tiempo.
Mapa:
Alpina Tramuntana Norte E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia: 14,816
Subiendo: 8,61 Km.
Bajando: 5,66 Km.
Tiempo efectivo
Subiendo: 4,00 h.
Bajando: 3,21 h.
Parado: 3,13 h.
Total acumulado: 10,35 h.
Altura máxima:
461 m.
Altura mínima: 17 m.
Desnivel
Acumulado
Subiendo: 908 m. Bajando: 819 m.
Media en %: 10,55
Velocidad
media: 1,3 Km./h.
Recomendaciones:
-
Haya o no
fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua
propia (mejor bebida isotónica, aunque la font de sa Caleta
suele manar agua)
-
No lleveis
perros.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
-
No sobrará llevar una cuerda de unos quince
metros y algún mosquetón, para asegurarse en algunos pasos, si
bien no es del todo necesario, puede serlo para alguno de los
miembros, si no son amigos de los acantilados.
Precauciones:
-
Dado que no existe camino y los hitos son
difíciles de localizar, el lugar esta lleno de grietas y rocas
con afilados cortes, abundante carrizo que oculta el terreno que
vamos a pisar y todo ello rodeado de verticales acantilados
debemos
abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas, ya sea lluvia,
niebla, etc.
-
La mayor dificultad la encontraremos en la
orientación si no se dispone de GPS y en alguno de los pasos.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de
la salida a parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Prologo:
Esta excursión se inicia en el término de Escorca
donde están situadas las casas de Mortitx, pero rápidamente
abandonamos este municipio para transitar por los parajes mas
inhóspitos de Pollensa, aunque bien merece la pena por la vistosidad
de sus acantilados y picos.
Se trata de un duro recorrido que exige una buena
forma física y orientación, así como el manejo de los mapas
topográficos y brújula para poderla llevarla a cabo. No existen
caminos en la mayoría del recorrido y los senderos son poco visibles
dada la frondosidad de la vegetación, algunos tramos están carentes
de señalización por lo que si se dispone de el lo ideal es
cargar el trac en el GPS, las superaciones de pasos por zonas
verticales tanto de ascenso como de descenso son complicadas. En
definitiva, en esta ruta se exige un grado elevado de sacrificio y
experiencia que tenemos que estar dispuestos a asumir.
Descripción de la excursión:
Aparcaremos junto a la entrada del predio de
“Mortitx”, en el Km. 10,9 de la carretera que une Pollensa con
Lluch, a la derecha de la entrada principal existe un “botdor” de
madera que una vez superado nos sitúa en el encinar junto a la pista
que conduce a las casa y a los viñedos, caminaremos por esta pista
hasta llegar al recinto de las casas que nos caen a mano izquierda,
a la derecha un cerramiento con viñedos y el característico
acueducto de “Mortitx”, que en su día canalizaba el agua de un viejo
pozo hasta lo que fue el huerto de la finca.
Pegado al pozo hay una barrera metálica que nos da
acceso a uno de los viñedos, cruzamos la barrera el camino va pegado
a la pared cruzando este viñedo, al otro lado del viñedo veremos un
"botador" por el que salvaremos la alambrada y giraremos noventa
grados a la derecha tomando el sendero junto al encinar hacia la
derecha que desemboca en un viejo camino de carro, tomaremos este
por la izquierda y a unos veinte metros encontramos un desvío que
nos sale a la derecha que no debemos tomar, unos cien metros mas
adelante encontramos una gran hito a nuestra derecha, en este punto
debemos tomar a la derecha (NNE).
Ahora seguimos una senda cubierta de carrizo, que en
bajada nos lleva hasta un huerto de viejos olivos, con los bancales
cubiertos de maleza, el lugar recibe el nombre de “la Coma”. El
camino que desciende a “la coma”, transcurre por una especie de
torrentera entre carrizo y matorral marcado con hitos que en
ocasiones no se dejan ver debido a la abundante y frondosa
vegetación, pero sin perdida posible llegamos hasta la llanura que
se deberá recorrer de sur a norte finalizando en una pared de
cerramiento con una vieja rejilla deberemos buscar caminando junto a
ella un punto en la que pasarla es fácil, punto por donde cruzamos
al otro lado.
Ya en el otro lado de la verja metálica, una estrecha
senda nos lleva a cruzar el típico paisaje de estos parajes, rocas,
peñascos y carrizo.
Siguiendo el sendero, difícil de ver pero bien
marcado con hitos situados sobre rocas elevadas sobre el carrizo,
nos sitúa sobre un collado que ya veíamos desde lejos, por primera
vez vemos el azul del mar.
Ahora bordeando el acantilado de nuestra derecha, nos
dirigimos a otro collado que tenemos al norte, siempre por sendero
poco visible pero bien marcado por hitos.
Ahora debemos hacia el frondoso valle de la Malé,
pasaremos antes por el "pas des Garrover" y posteriormente
transitaremos por el mismo centro del valle en dirección (NE),
pasaremos junto a una vieja higuera, hoy sin hojas aun. Continuamos
en la misma dirección y pasaremos junto a una balsa de agua y poco
después daremos con el "pou de la Malé, tapado con ramas para evitar
que el ganado pueda caer en el, seguimos avanzando y llegamos a un
lugar donde el valle se encajona entre unos peñascos y desde donde
se divisa, mirando hacia la sierra de “Pedruixella” un trozo del
viejo camino sostenido sobre una pared; si giramos la vista dejando
el camino a nuestra espalda, podremos ver una brecha entre grandes
peñascos y a la derecha de estas un hito colocado sobre una gran
roca, algo mas al fondo se puede divisar otro, hacia el deberemos
dirigirnos.
Una vez hemos alcancemos el primer hito vemos
perfectamente el siguiente en el lado derecho del desfiladero que
comienza justo delante de donde estamos situados, no se trata
realmente de un desfiladero como al principio se cree, es el inicio
del descenso de un pequeño torrente, lo salvamos por su lateral
derecho en sentido de descenso sin dificultad, salvado este pequeño
tramo nos deslizamos por una inclinada pendiente. La bajada se hace
por donde mejor nos parezca, de vez en cuando aparece algún hito.
Llegamos al final del valle topando con una pared de rocas, en el
centro vemos un paso formando un estrecho desfiladero, que no es mas
que el paso que el torrente se abre para seguir descendiendo. Ahora
deberemos dirigirnos al cauce y descender por el mismo, para ello
deberemos salvar algunos “gorgs”, cavidades producidos por el salto
del agua, primero descendiendo a los mismos para luego treparlos y
salir de ellos, pero los saltos se hacen cada vez mas profundos
debiendo abandonar el cauce por el lateral derecho, caminando por
las inclinadas paredes y sobre rocas afiladas como cuchillas hasta
la salida de este tramo, desembocando en una verde explanada unos
treinta metros por debajo de donde estamos situados.
El tramo tiene unos doscientos metros, pero de
difícil recorrido, ahora deberemos bajar a la pequeña llanura donde
se puede divisar un hito sobre una roca y al que deberemos
dirigirnos como buenamente podamos, sorteando rocas y carrizo.
Una vez situados en el hito que se veía desde lo
alto, ojearemos hasta encontrar el siguiente, que esta en dirección
noreste, una vez lleguemos al siguiente hito veremos el próximo a
poca distancia y hacia el único sitio donde podemos dirigirnos por
una corta y estrecha vaguada.
Descendida la vaguada nos encontramos de frente con
unas altas rocas y sobre la cual está situado un hito, pero el
estrecho lugar nos obliga a girar a la izquierda y metemos en una
estrecha canal con un hito a cada lado situados en lo alto de las
rocas en las que nos hallamos metidos. Caminando unos pasos nos
encontramos con un salto de entre cinco y seis metros, formado por
una estrecha chimenea con cierto grado de dificultad y que debemos
superar para seguir nuestra ruta. Podemos superar este paso haciendo
cuña, pero la pared esta llena de finas aristas entre los surcos que
ha formado el agua al deslizarse por la pared rocosa, lo que impide
el apoyo de la espalda, por lo que se hace recomendable intentar
descender buscando el apoyo de los pies encajonando estos en los
surcos e intentar buscar alguna presa de mano.
Una vez en superado nos encontramos en otro corto
rellano desde donde podemos contemplar las verticales paredes de “es
Cingle Verd” que desde el valle “d´Ariant” caen al mar.
Ahora avanzaremos con lentitud, situados en este otro
escalón del descenso debemos buscar algún indicador que nos oriente
y nos lleve al siguiente paso. Un poco a la derecha veremos un hito,
al llegar al mismo, por inercia seguimos recto en dirección al vacío
donde veremos una pequeña brecha en la roca, situados al comienzo de
la misma vemos a la izquierda una canal llena de vegetación que
desciende con mucha inclinación y que de pronto finaliza en lo que
debe ser el inicio del acantilado que cae sobre la costa, si nos
acercamos al borde del acantilado se ve un hito situado sobre una
roca saliente de la inclinada pendiente unos diez metros mas abajo,
a la derecha una inmensa placa de roca lisa por el efecto de la
bajada del agua y que se inicia a los pies de un enorme acantilado
rojizo que se yergue por encima de donde estamos situados. Al fondo
y donde finaliza esta gran placa se ve una zona de grandes
desprendimientos, debemos llegar a este punto.
Una vez estudiado el descenso que tenemos por
delante, y teniendo una idea del tramo total para llegar al “pas de
sa Roca Llisa”, debemos retroceder unos pasos para poder llegar al
inicio del descenso.
El paso solo tiene un tramo de unos veinticinco
metros de verdadero riesgo, cuando se cruza en sentido horizontal la
placa de roca lisa.
Abandonado el mirador natural donde hemos estado
observando el próximo tramo, debemos fijarnos a mano izquierda,
encarando el acantilado rojo, veremos un hito sobre una roca,
debemos dirigirnos a ella, desde esta veremos otra mas arriba y a
menor distancia del acantilado rojizo, ahora debemos buscar la
siguiente que está a la izquierda sobre un pequeño collado.
Una vez nos situemos en el collado, vemos la
vertiente que desciende hacia el mar por el lateral de la gran placa
de roca inclinada y que da nombre al paso.
Descenderemos entre roca y carrizo hasta situarnos
sobre un saliente desde donde se puede contemplar el vacío, a la
derecha la gran placa con una inclinación casi vertical y justo
debajo de ella la zona de grandes desprendimientos. En este punto
debemos subir unos metros por la izquierda, dando la espalda a la
gran placa de roca, es decir en dirección opuesta a los
desprendimientos; una vez situados en lo alto del saliente donde
estamos, veremos que pegado al pequeño acantilado que tenemos por
encima y algo mas abajo de donde estamos situados hay una estrecha
senda y un hito, además se ve un tramo del antiguo camino sostenido
sobre una pequeña pared de piedras, debemos tomar esta dirección.
El estrecho camino pegado al acantilado se dirige a
una gran mata que deberemos pasar por su parte interior pegados al
acantilado, al salir de la mata vemos otro hito y justo debajo a
cuatro metros de este otro arrimado a la cornisa sobre el vacío;
este último es el que veíamos desde la parte de arriba cuando nos
asomábamos para estudiar el descenso; situado en este último hito
deberemos girar a la derecha, ahora en dirección a la placa de roca,
pasamos por detrás de otra mata y saliendo de ella nos damos de
frente con el tramo de placa que debemos superar. Los veinticinco
metros de placa se hacen horizontalmente con algo de inclinación
descendente, la dificultad está en lo liso de la superficie y en las
pocas presas de mano para apoyarse en caso de una deslizada, debemos
asegurar los apoyos de pies para superar el paso y situarnos al otro
extremo en un pequeño sendero que se inicia junto a una mata. En
caso de lluvia o con el piso mojado, se debe desistir del intento si
no se va debidamente asegurado.
Finalizado el “pas de sa Roca Llisa” y situados en la
zona de grandes rocas de desprendimientos, justo a los pies del
acantilado que tenemos por encima, se trata de descender por la
vaguada en dirección al mar y por el lado del acantilado que tenemos
a la izquierda. La bajada hasta la costa no es fácil, no hay camino,
y por una pendiente con una inclinación de unos 60º, y sin
indicadores, pero tampoco hacen falta, debemos dirigirnos a la
izquierda donde el acantilado finaliza en el azul del mar.
Casi al final de la vaguada vemos un pino solitario
colgado del acantilado, hay que dirigirse hacia él.
A medida que nos acercamos a la orilla y en dirección
al pino, nos volvemos a encontrar algún hito que nos acerca al
siguiente paso; los hitos nos sitúan debajo del pino a los
pies del acantilado.
Desde aquí se puede contemplar por primera vez el
“musclo de ses Cordes” que alberga “sa cova de ses Bruixes”, elevado
228 m. s/n/m.
Situados debajo del gran pino, vemos que a nuestra
altura y delante de nosotros existe otro pino más pequeño al que
debemos dirigirnos por una estrecha cornisa; hemos llegado al “pas
des Pinató”.
Superada esta pequeña cornisa de unos cuatro metros
de longitud, llegamos a un rellano y desde donde deberemos descender
una pared de roca negra de unos tres metros de altura. Se nota que
este tramo de roca ya esta castigada por el oleaje de los vientos de
tramontana, es un paso que no presenta ninguna dificultad, tanto las
presas de mano como de pies son muy seguras. Situados en la parte
inferior del paso, nos encontramos en la zona mas baja de la
excursión, a tan solo unos metros del agua.
Caminaremos ahora por el litoral rocoso ganando
altura progresivamente, para situarnos sobre los cincuenta metros de
altura sobre el mar y seguir los hitos que van apareciendo y que se
dirigen inexorablemente a "sa font de sa Caleta".
El trayecto no es complicado aunque entraña su
riesgo, por lo inclinado de la ladera y lo resbaladizo del piso,
lleno de grava.
Al fondo podemos ver una punta de roca que se adentra
en el mar, donde comienza el saliente existe una cueva, mas bien un
agujero y sobre este a unos cuarenta metros de altura una cresta,
nos dirigimos a la cresta, se trata del último paso con
complicaciones antes de llegar a nuestro destino. Situados en la
base del paso, estamos encima de la cavidad marina; la pendiente
hasta el mar es de más de cincuenta metros de altura casi verticales
y el paso que debemos superar debe tener unos cinco metros por
encima de nuestras cabezas, hay buenas presas pero hay que
asegurarse de la roca que elegimos, el terreno se descompone con
facilidad. El riesgo no está en los metros que nos separan de la
base hasta la parte superior, sino en el resto del vacío que hay
desde la base hasta el mar.
Superado este último obstáculo tan solo nos queda
caminar por las inclinadas pendientes en ligera pero continuada
ascensión, por terreno de piedras sueltas y abundante carrizo,
podemos buscar el mejor trayecto si vamos siguiendo los hitos que
van apareciendo a medida que avanzamos.
Llegando a nuestro próximo objetivo, “sa font de sa
Caleta”, la estrecha senda pasa por el centro de unos bloques de
roca que forman un túnel, “es pas des Forat” luego se arrima a las
rocas suspendidas en la inclinada pendiente y al vacío, se deberá
estar atento y esmerar el cuidado, un tropiezo o resbalón puede
resultar fatal, la distancia al fondo de la inclinada pendiente es
de más de cien metros.
Pasado este tramo tan solo resta descender hasta una
gran roca que se divisa claramente veinte metros por debajo de
nuestra situación, la cavidad que forma la misma ha propiciado hacer
un refugio utilizado por pescadores, vistos los utensilios que allí
se encuentran. Una terraza con piedras muy bien dispuestas, hacen de
pared al balcón que da a la cala. También con piedras han formado
unos bancos e incluso una mesa, todo ello al resguardo de la lluvia
por el porche natural que ofrece la gran roca. Como colofón, mirando
al mar, a la derecha esta la fuente, emanando un chorrito de fría
agua que se agradece después del largo recorrido realizado.
Para continuar la ruta la ruta, debemos salir del
lugar por el lado opuesto por el que hemos entrado encarando el
“coll de sa Caleta”, una loma tupida de carrizo que nos acerca a al
mirador natural que se firma por una torrentera que cae al mar de
una considerable altura, el lugar es idílico justo antes habremos
pasado por la base del "Musclo de ses Cordes", que en esta ocasión
no culminaremos, así que ahora lo veremos a nuestra izquierda y al
lado opuesto veremos algo mas lejos el "Musclo des Llores"
Una vez tomadas las fotos de rigor, seguiremos al (SW)
pegados al vertiginoso acantilado. pegado a sus paredes y por la
cornisa que se forma nos llevara a pasar por el "pas de sa Pesquera
des Gat" lugar donde si miramos al acantilado en un pequeño hueco
del mismo, podremos contemplar un portal de Belén, poco después y
por un terreno muy incomodo, descenderemos hacia el final de la
vaguada que se une con otra que nos viene de la izquierda, al llegar
a esta comenzaremos a ver hitos y siguiéndolos en descenso nos
dejaran en el lecho del torrente, el cual llevaba bastante agua y
formaba bonitos gorgs.
Ahora sorteando los gorgs y cruzando de un lado a
otro del torrente siguiendo siempre que nos sea posible los hitos,
iremos remontando el torrente de Mortitx, nos veremos obligados a
hacer alguna pequeña trepada, y los pasos des Bec d'Oca y des Gorg
Llarg, pero ambos con buenas presas aunque seguro que a estas
alturas el cansancio ya habrá hecho mella en mas de uno, así que
tomar todas las precauciones, no sea que alguno acabe con un buen
remojón. Saldremos del torrente entre dos grandes picos que asemejan
dos torres de vigilancia, a partir de aquí el terreno llanea y es
cómodo transitar entre grandes carrizales por un sendero bien
pisado, aunque si a llovido recientemente nos veremos obligado a
abandonarlo algún tramos ya que estará anegado, pero sin perdida
posible y en dirección primero Sur y después (SW) nos llevara a
desembocar en la pista a cual tomaremos a nuestra izquierda y sin
perdida nos llevará hasta el lugar donde dejamos el vehiculo hace ya
muchas horas.
El Grupo lo
formaron:
Paco, Juan,
Pepe, Yolanda y Toni
A. Sureda
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