Cuando los rayos del sol o de cualquier otra fuente luminosa inciden lateralmente sobre nuestro objetivo, pueden producir efectos de refracción indeseados en nuestro sistema de lentes. La iluminación lateral, siempre ha sido peligrosa. Incluso las paredes del objetivo, aunque barnizadas de negro, a veces no consiguen eliminar de forma total esa luz perjudicial.
Es por eso que utilizaremos en la medida de lo posible el mal llamado parasol, pues también sirve para proteger al objetivo de gotas de lluvia o copos de nieve.
Suelen ser de goma, plástico o metálicos, e incluso algunos objetivos o lentes suplementarias, lo llevan incorporado.
Sirva apuntar que existe una lente adicional llamada DUTO en honor a su descubridor húngaro llamado Jenö Dulovits y a la localidad donde se fabricó, Toth, que dispone de unos anillos concéntricos grabados en el cristal que desvían la luz incidente.