Existen reglas sencillas, con las cuales podemos calcular los tiempos de exposición. También existen tablas con dichos valores. Y por supuesto, nuestro "ojo clínico" será cada vez mejor con la experiencia.
Pero en los recintos cerrados, y sobre todo en retrato, debido a la refracción de paredes y techos, es difícil calcular la cantidad de luz exacta.
Para esto se utiliza un aparato más o menos sofisticado, llamado fotómetro. Este es un aparato electrónico, al cual accede la luz por una ventanita, que al incidir sobre una célula fotosensible, genera una corriente eléctrica, que hace desplazarse un indicador en una tabla.
En la mayoría de los fotómetros, se puede ajustar la sensibilidad de la película, el formato, etc, para poder leer directamente en la tabla, el diafragma o la velocidad que debemos de ajustar en la cámara para la toma actual.
Actualmente también es un accesorio en desuso, pues la mayoría de las cámaras fotográficas incorporan de fábrica un fotómetro. Pero los verdaderos aficionados a la fotografía, y los que queremos obtener buenos retratos, lo seguimos utilizando, pues el que traen incorporado las cámaras tiene un defecto: con la cámara, solo podemos efectuar una medición de la luz en el punto desde el cual obtendremos la foto. Sin embargo, esta medición es falsa, pues es la luminosidad que llega a la cámara, no la que incide en el objeto. Por esto, con el fotómetro independiente, sobre todo en retrato, lo acercaremos a la cara de la persona a retratar, para obtener una medición exacta de la luz incidente en ella.
Todos hemos visto a los fotógrafos profesionales, cámaras de televisión, donde es tan importante el cálculo exacto de la luminosidad, utilizar un fotómetro independiente para saber la luz exacta en cada rincón de la escena.