©Antonio Sureda Milan
Punto de partida: Aparcamiento de Deià, (en la misma carretera antes de entrar al pueblo) Cómo llegar: Desde Palma, Carretera Palma Valldemosa PM-111 hasta Valldemosa, seguiremos por la carretera C-710 desde Valldemosa Soller, hasta la población de Deià Punto final: Calzado: A partir de unas zapatillas de deporte. Ropa: la que el día aconseje Altitud: los desniveles no son importantes, aunque como el pueblo esta ubicado en un montículo tendremos varias pendientes y descensos que recorrer. Tiempo: es muy relativo, aunque en unas 3 h. se puede hacer perfectamente este paseo, referido al tiempo total. Aprovisionamiento: no es necesario. en la zona hay bares donde tomar lo que apetezca. Mejor época: Cualquiera. Acceso: vehículo propio. Mapas: Sig Pac. modificado digitalmente
Descripción de la ruta Historia del municipio de Deià Deià es un pequeño municipio de Mallorca, en las Islas Baleares, asentado en un valle cuyos primeros pobladores se remontan a la prehistoria, ya que encontraban dioses, cuevas y caza abundante, a causa de su singular orografía, de pendiente pronunciada. Su nombre proviene de la época de denominación musulmana (s. X-XIII) "ad daia", que significa "llogaret", en cuya época se desarrolló una próspera horticultura basada en la paciente construcción de infinidad de ingeniosos bancales, consiguiendo numerosas y pequeñas parcelas de suelo horizontal cultivable donde las enormes pendientes hacían imposible el cultivo. También se desarrolló entonces un sofisticado sistema de riego y drenaje que todavía hoy se utiliza.
La belleza de su
paisaje y su vida afable, sencilla y económica cautivaron, ya a finales
del siglo XIX, el interés de artistas y de bohemios, entre los cuales
cabe destacar al propio Archiduque Luís Salvador de Austria, el
compositor Manuel de Falla, los pintores Russinyol, Leman y Junyer y los
poetas Robert Graves y Laura Riding, algunos de los cuales decidieron
quedarse para el resto de sus vidas. De ello da testimonio un recorrido
por el cementerio local. Lugares de interés visitados en este paseo: Las calles de Deia son una autentica obra de arte por si solos y merece la pena recorrerlos fijándose en cada uno de sus rincones.
Iglesia parroquial
-- Es una iglesia de una sola nave, situada junto a una torre de
defensa, que realiza la función de campanario. La primera noticia que se
tiene de esta iglesia data de 1497, año en que está documentado un
oratorio bajo la advocación de la Virgen del Rosario. A partir de 1511,
se dispone una pica bautismal. En la segunda mitad del s. XVI se
consigue una cierta autonomía que permitió a los deianencs recibir los
sacramentos sin tener que ir a Valldemossa. En 1584, se nombra patrón a
San Juan Bautista, y en los años sucesivos se dota al templo de objetos
de culto. Pero en 1752 una buena parte de este patrimonio se pierde en
un incendio. En la década siguiente se reconstruye la iglesia, que es
dotada de reloj y campana. Finalmente, en 1958 se reforma el
presbiterio. Cementerio municipal -- Dominando el valle que se abre al mar, el cementerio es el lugar de eterno reposo de numerosos personajes ilustres que habitaron el municipio. Emplazado detrás de la iglesia, está documentado desde principios del siglo XVII. Desde el se tienen bonitas vistas sobre el municipio. Lavadero y escaleras del Torrente, Junto al torrente que cruza el pueblo encontramos el lavadero perfectamente conservado y unas escaleras que nos encaraman a la falda de la montaña, donde podemos disfrutar de una esplendida panorámica de Deia, al final de la escalera encontraremos un camino asfaltado que recorrimos hacia cada lado para poder disfrutar de todo el entorno. Mirador de Sa Foradada-- Sa Foradada era antiguamente un islote, y como tal aparece en la mayoría de los mapas antiguos de Mallorca, entre los cuales el del Cardenal Despuig. En este paraje se produjo una famosa batalla cuando, en 1582, ciento cincuenta corsarios norteafricanos fueron derrotados por sólo cincuenta cristianos bajo las órdenes del capitán Mateu Sanglada. Como consecuencia de esta y otras incursiones, se decidió la construcción de un sistema de fortificaciones, entre las cuales la Torre de Sa Pedrissa, para proteger las costas. El actual camino de acceso a sa Foradada fue promovido originalmente por el Archiduque Luís Salvador. Desde el mirador en días claros se tiene quizás la puesta de Sol mas bella de la isla, merece la pena calcular el paseo para de regreso parar justo a la hora de puesta de Sol. El Grupo lo formaron
Toni Sureda
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