©Antonio Sureda Milan

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Deia / Refugi de Muleta

 (Deia - Puerto de Soller)

16 de mayo del 2007

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Guía de la ruta                                                                                        

 

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Refugio de Muleta  (Tel. 971 634271) llamar unos días antes para ver si está abierto y encargar almuerzo o cena.

Inicio: kilómetro 60,250 de la carretera Deia-Sóller (C-710, Pollencsa-Andratx)

Altura máxima: 300 m.

Altura mínima: 50m.

Desnivel acumulado: 220 m.

Distancia: 7 Km. 

Tiempo: unas 3 h. de caminar

Aprovisionamiento: Llevar agua.

Mejor época: Cualquiera

Horarios de comedor del refugio: Almuerzo a la 1,30 - Cena de 8,30 a 9,30  (por encargo)

Acceso: Lo mejor en  coches propios, es necesario combinación de vehículos.

 

Descripción de la Ruta

Antes de iniciar el itinerario se hace necesario subir un coche hasta el refugio de Muleta, o si se prefiere dejarlo aparcado en el puerto de Soller, en este caso tendremos que bajar  desde el Faro hasta el puerto a pie.

El principio de la excursión se sitúa en el kilómetro 60,250 de la carretera Deia-Sóller (C-710, Pollensa-Andratx), después del camino que conduce a Ca l'Abat, desde Deia, ya poco más de un kilómetro y medio de esta población. Entre varias casas que bordean la carretera, concretamente a la izquierda de la que se llama el Roquissar, empieza un camino escalonado que enseguida gira a la izquierda, punto en que desaparece por una nueva vía asfaltada que asciende entre chalets. Cerca del chalet que se llama Can Pedro, el camino se bifurca. Tenemos que seguir hacia la izquierda. Después de una breve subida, nuevamente tendremos que prestar atención a otro chalet que se llama Can Rosel, ya que ante éste, después de subir un zigzag del camino asfaltado, tendremos que girar a la izquierda, en dirección norte, para recuperar el camí de Castelló y dejar definitivamente el asfalto.

En ligera ascensión entre pinos y olivos, pronto se nos presenta una buena panorámica sobre la zona de Llucalcari, y ensanchando la visión, sobre la Pedrissa y los Codols Blancs, cerca de la cala de Deia. Mientras nos acercamos a la vertical sobre Llucalcari, otra nueva pista interrumpe el camino, aunque sólo tangencialmente. Cerca de esta pista y sobre una casa moderna encontramos las primeras actuaciones de la Escola de Margers. Consistieron en rehacer el marge de soporte del camí de Castelló después de que se desprendiera a causa de la caída de una gran peña desmoronada, cuyos restos podemos ver entre el camino y la casa de abajo.

Siguiendo nuestro itinerario, pocos minutos después dejamos a la derecha un camino en forma de escalera empedrada que asciende hacia unas pequeñas casas de recogedores de aceitunas y de roters, como la de Can Toni Boi, casi en ruinas. Justo después de dejar atrás esta bifurcación, el camino discurre claramente marcado a la derecha por una alta pared seca, de la que sobresalen algunas escaleras que sirven para acceder con facilidad a las marjades superiores. De estas paredes secas podemos detectar fácilmente que, de vez en cuando, hay una fila de piedras más grandes y dispuestas verticalmente en línea más regular. Esta fila es conocida con el nombre de "braó", y sirve para evitar los posibles desmoronamientos de las paredes, ofreciendo una estabilidad y una resistencia capaces de parar los deslizamientos.

A pocos minutos, después de dejar una pequeña casa a la izquierda y de pasar entre paredes que enmarcan el camino, llegamos a Son Coll. Se trata de un antiguo casal construido en el siglo XIII, según nos indica ufanamente una baldosa. Restaurado varias veces, a partir del siglo XIX fue objeto de diversas divisiones de propiedad y actualmente configura un pequeño núcleo de casas de distintos propietarios, entre las cuales podemos citar Ca l'amo Joan y el celler de Son Coll. La parte más antigua seguramente corresponde a la última que observamos en nuestro trayecto, situada al nordeste, lugar en que hay un patio abierto hacia el camino y varios portales, uno de arco semicircular y otro de arco escarzano. Aún conserva la almazara o tafona de viga.

Desde Son Coll a Can Miquelet se va bajando suavemente, por el camino de escalones empedrados y todavía en marcado entre paredes. Poco antes de las cases de Can Miquelet, cerca del camino de coches que regresa a Son Coll, hay una desviación a la izquierda con un corto descenso con escalones, que se dirige a la font de les Mentides, también llamada font de Son Coll.

Volvemos al camí de Castelló, que es atravesado por la pista asfaltada y continúa, empedrado, por delante de Can Miquelet. Podemos observar un canal con una gran pila receptora de agua desde el desnivel de la pared de la otra parte del camino, y también colmenas de abejas. Avanzamos en discreta subida rodeados de pinos, encinas y olivos. Divisamos algún rotlles de sitja y restos de colls de tords. Ya en el término municipal de Sóller, llegamos a una zona de altas peñas que se alzan a la derecha del camino, a menudo recubiertas de hiedra. Para franquear el desnivel producido por estas peñas, el camino efectúa una subida escalonada que constituye el paso más aéreo de la excursión. Una parada para contemplar el paisaje alcanzado con la altura, nos descubre la Casa Nova, con su torre fortificada (casa nueva, ¡relativamente!) y una buena situación en la vertiente de la montaña. Poco después, una barrera de acceso al Olivar de Can Prohom, al lado de una pared con tramos desmoronados. Si abandonamos el camino y vamos hacia la izquierda, a unos cinco minutos de distancia en dirección al mar, rodeados de olivos  y con algún porxo de collidores, hallamos un mirador con panorámica sobre el mar que tiene unos pedrissos y una mesa de piedra.

Antes de las cases de Can Prohom, en un lugar alto, como es habitual, encontramos una era de batre. Tiene grandes dimensiones y un marge para evitar la pendiente del terreno. También hay una laguna y, todavía está la muela de un antiguo carretó de batre de forma cilíndrica, como si se hubiese abandonado después de la última trilla. La vista panorámica en dirección al noroeste nos presenta, de izquierda a derecha, el puig de Baltix, la montaña de Montcaire, el puig de la Bassa, y más a la derecha, la cima del puig Major. También vemos el alto pino que corona la colina de enfrente, conocido como el Pi de l'Ensaimada.

Desde la era a las cases de Can Prohom y de Can Mico hay escasamente unos doscientos metros, ya por camino de carro y bajando.

Nuestra ruta continúa por el camino antiguo, empedrado y escalonado, descendiendo hasta Sóller. Escasamente a un centenar de metros de Can Prohom hallamos otro punto de interés para detenemos, el oratorio o capella de Castelló.

En el mismo oratorio dejaremos el camino que se dirige hacia Soller para desviarnos por otro ancho camino a la izquierda en descenso hacia Ca'n Bleda, predio existente en el lindero de los términos de Soller y Deia, el camino acaba en la carretera y por ella nos dirigiremos en bajada hacia el rincón denominado "Alconàsser - Bens d'Avall", que dejaremos al encontrar un Camino marcado como GR221  que, por nuestra derecha  nos sitúa en el punto culminante de la marina (230 metros), denominado "es Canons", donde encontraremos los restos de unas antiguas instalaciones militares, se trataba de una batería antiaérea para la defensa de la bahía de Soller.

Llegados a este punto encontraremos un mapa de la GR221 que nos orientará la dirección a seguir en la bifurcación, ya que el camino que traemos hasta aquí, se dirige hacia el Puerto de Soller, nosotros tomamos la opción de la izquierda (aunque el camino  se convierte en sendero) llegaremos al refugio de Muleta, tras cruzar un portillo que nos deja justo en la entrada del comedor, donde si hemos tenido la precaución de encargar días antes plato, se nos servirá una excelente comida o cena (según la hora de llegada) por un módico precio.

LA PUESTA DE SOL, desde el refugio es una gozada.

 (es recomendable hacer reserva tanto si quereis cenar, comer o pernoctar.)

(es recomendable llevar alguna linterna si se cena en el refugio y se pretende bajar a pie hasta el Puerto de Soller)

 

FARO DES CAP GROS - MULETA (SÓLLER)  

    Este faro está situado sobre un acantilado vertical, entre es "cap Gros y es morro des Xoriguer", a una altura aproximada de un centenar de metros sobre el mar, facilitando la entrada de los navegantes en el puerto de Soller. 

  Para mejorar la seguridad marítima, en el año 1842 el Ayuntamiento de Soller hizo construir una señal luminosa en este lugar, en el año 1851 pasó a depender de la Administración del Estado.

    La torre es la original, de unos 19 metros de altura. Su luz tiene un alcance real de 24 millas, propio de una instalación de 2n orden. 

 Al faro se llega por una carretera sinuosa de unos 3 Km. que circula que bordea los acantilados del rincón de "s'Argentera".

 Desde el faro se contemplan las aguas tranquilas de la bahía, el faro viejo de "sa Creu" y las obras portuarias del lado contrario del puerto, la playa con hoteles, restaurantes y edificios vacacionales.

 Sobre el acantilado de Santa Catalina, se asoma la torre Picada, s'Illeta y el Puig de Balitx y la roca llamada "Cavall Bernat".  

Fotografía: Toni Sureda

Fotografía: Javier Bezunartea

 El Grupo lo formaron:

 Maria, Yolanda, Adriana, Javier  y Toni

 

T. Sureda

 

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