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Reportaje especial:
El tema de la inmigración en los programas de los partidos políticos españoles
para las elecciones generales de 2004
.

Izquierda Unida (IU)

     De inmigrantes a ciudadanas y ciudadanos

     Por una política orientada a la igualdad de derechos
     Contra la segregación de las y los inmigrantes

     La política de inmigración ha experimentado un grave retroceso en los cuatro años transcurridos. La involución va desde la negación de derechos fundamentales de las personas (derechos de asociación, reunión, manifestación y huelga), hasta el fracaso del sistema de Cupos o Contingentes, que hace prácticamente imposible la entrada en condiciones de legalidad, pasando por la «recuperación» de los Centros de Internamiento y la expulsión como única medida de aplicación a quienes carezcan de los permisos administrativos. Súmese a ello el cierre «de facto» del Régimen General, las restricciones a la Reagrupación Familiar, las expulsiones ilegales e indiscriminadas de los Menores, la merma de la protección judicial frente a las acciones administrativas, la utilización del padrón como instrumento de control y represión policial, o las ilegítimas facultades conferidas a las compañías de transportes privadas. Para justificar estas medidas y su enfoque represivo, el Gobierno del PP ha desarrollado una corrosiva campaña de intoxicación que relaciona inmigración con inseguridad ciudadana, con delincuencia e incluso con terrorismo. Los resultados no pueden ser más evidentes:

  • Frente a la «cultura de la legalidad» que pregonaban, el aumento, hasta límites insostenibles, de la población inmigrante «sin papeles», que algunos cálculos elevan a un millón de personas, cuya condena a la expulsión o a vivir en la clandestinidad, les sitúa al borde de la desesperación. Este aumento exponencial y el más dramático de las muertes en el Estrecho o en las cercanías de las costas canarias, son el claro exponente del fracaso de las políticas basadas en la represión policial y en el «blindaje de fronteras».
  • Frente a la «integración», la institucionalización de la segregación y de la discriminación, con extensión muy preocupante de comportamientos racistas y xenófobos en nuestra sociedad.
  • Frente a la seguridad jurídica del Estado de Derecho, la indefensión generalizada del colectivo inmigrante ante la actuación de las mafias, la sobreexplotación laboral o los abusos en la esfera privada y administrativa.

     Todo lo anterior no sólo supone la negación del Estado de Derecho y el cuestionamiento del propio sistema democrático sino que, entre sus consecuencias más visibles e inmediatas, representa un factor de inestabilidad social y de degradación de la convivencia.

     Ante esta inquietante situación, la «radicalidad» consiste hoy en exigir el cumplimiento de normas tan añejas como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de hace más de medio siglo, la Convención de Ginebra, en materia de Asilo, o la Convención de los Derechos del Niño y demás Tratados internacionales suscritos por nuestro país.

     La extensión de la ciudadanía a todas las personas será nuestro horizonte de trabajo.

     Hemos rechazado las sucesivas reformas a la Ley de Extranjería, por restrictivas y represivas. Hemos abogado por la integración social, cultural y ciudadana de los inmigrantes y de sus familiares, desde el convencimiento de que su permanencia en España, más que una amenaza, representa una oportunidad

     Propuestas de IU:

     IU promoverá un conjunto de medidas orientadas hacia el reconocimiento de la igualdad de derechos sociales, civiles y políticos entre los españoles y las personas extranjeras residentes en nuestro país, separando nacionalidad y ciudadanía, y suprimiendo todo tipo de discriminaciones por razón de nacionalidad, de etnia, de religión, etc., como proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la propia Constitución española.

     Como medida legislativa prioritaria, propondremos la aprobación de una Ley de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España que responda a su nombre y contenga:

  • El reconocimiento de todos los derechos fundamentales de las personas como tales, que no pueden depender de su situación administrativa ni de ninguna otra contingencia, incluidos los de asociación, reunión, manifestación y huelga, ahora negados a quienes no tienen regularizada su residencia.
  • El reconocimiento del derecho de sufragio activo y pasivo a las personas extranjeras residentes en España a partir de dos años para las elecciones municipales y de tres para el resto, con independencia de la nacionalidad.
  • Un sistema de entradas y de acceso al mercado laboral ágil y con un permiso único de residencia y trabajo, que contemple también el permiso para búsqueda de empleo por un mínimo de 6 meses. A las trabajadoras y a los trabajadores extranjeros se les garantizarán los mismos derechos y obligaciones que a los nacionales en cuanto a condiciones de contratación, salarios, y derechos sociales sin excepción.
  • Previo acuerdo con las Comunidades Autónomas, se elaborará un Plan de primera acogida de la población inmigrante, dotado con los recursos humanos, administrativos y financieros adecuados para su integración.
  • Plenas garantías jurídicas ante todos los actos de la administración, como corresponde a un Estado de Derecho, incluyendo la asistencia letrada gratuita, de traductores, etc., en caso de necesidad, e igualdad en los procedimientos jurídicos y administrativos, así como de acceso a los servicios públicos.
  • Un sistema de Reagrupación Familiar que garantice y facilite el ejercicio de este derecho, en sentido amplio, dotando a las personas reagrupadas de permiso propio.
  • Regularización de los inmigrantes que acrediten arraigo en España. Procedimientos de regularización reglados y normalizados, que minimicen la acumulación de inmigración clandestina sin necesidad de recurrir a procedimientos extraordinarios.
  • Protección y tutela de los Menores extranjeros no acompañados, en consonancia con los Tratados internacionales y con la Ley del Menor, documentando y prestando la asistencia necesaria para su inserción social a los que alcancen, tutelados, la mayoría de edad.

     Otras reformas legislativas y de políticas sociales, que impulsará IU, deberán contemplar:

  • La del sistema educativo, eliminando los «itinerarios» segregacionistas y fortaleciendo la escuela pública y laica como elemento esencial para la igualdad ciudadana y la lucha contra la discriminación. Políticas educativas para la integración y la igualdad de oportunidades de los alumnos inmigrantes, con refuerzo del aprendizaje intensivo de la lengua española y, en su caso, de la lengua de la Comunidad Autónoma de acogida, así como el apoyo al conocimiento de la lengua y cultura del país de origen del alumno.
  • La promoción del asociacionismo de los inmigrantes y de las actividades interculturales de intercambio con la población local. Apoyo a la participación de los inmigrantes en la vida municipal.
  • Acción judicial, policial y diplomática para la erradicación del tráfico de personas y de la explotación de mano de obra clandestina.
  • Una acción administrativa y descentralizada de apoyo social a la inmigración donde las CC.AA. y los Municipios tengan claras competencias y recursos suficientes en la materia, dando la preeminencia a las políticas de inserción laboral y de integración educativa, cultural y social (salud, educación, vivienda...).
  • Creación de un Plan Estatal de Lucha contra el Racismo, así como la ratificación y traslación legal inmediata de la Convención Internacional sobre la Protección de los Trabajadores y Trabajadoras Migrantes y sus Familias, tal y como está reclamando Amnistía Internacional.


     Nuestro compromiso por la defensa y el pleno reconocimiento del derecho de asilo y refugio

     Izquierda Unida siempre defenderá que España sea una tierra de asilo inviolable para todas aquellas personas que huyan de la tiranía y la opresión.

     Sin embargo, a pesar de ser un derecho reconocido en la Constitución (España había ya ratificado la Convención de Ginebra sobre los Refugiados de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967), nuestro país se encuentra en el furgón de cola del compromiso internacional con la institución del asilo: un número insignificante y decreciente de admisiones a trámite y unos índices de reconocimiento ridículos; una ausencia total de reasentamiento de refugiados y un desprestigio total del gobierno español en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. España, que históricamente ha sido un país de refugiados, debido a las políticas de los gobiernos tanto del PSOE como del PP, ha cerrado las puertas a la solidaridad.

     Cabe señalar que el proceso armonización de las políticas de asilo en la Unión Europea, lejos de suponer un avance para la creación de un espacio común de solidaridad y libertades, se esta saldando con importantes retrocesos en el régimen de la protección internacional a los refugiados. En este sentido destaca la reciente propuesta de crear un listado de países de origen o de transito seguros («seguros» según los criterios de conveniencia de las políticas exteriores de los Estados miembros de la UE y su afinidad ideológica), lo que supone un claro retroceso en la aplicación de la Convención de Ginebra sobre los Refugiados de 1951.

     En España el asilo no ha sido una víctima reciente de la obsesión por la seguridad tras los atentados del 11 de septiembre (aunque el clima generado a raíz de los atentados haya contribuido a acelerar una tendencia que viene de largo). Afirmaciones en este sentido no pueden ocultar el desarrollo de políticas cada vez más restrictivas desde finales de los años ochenta, que han recibido un impulso decisivo en los ocho últimos años de gobierno del PP, las cuales se reflejan fundamentalmente en los siguientes tres niveles:

  • Trabas insuperables para el acceso al asilo, mediante la imposición de visados en número cada vez más amplio de países (el caso más reciente y dramático por la situación que allí se vive es el de Colombia), las sanciones a las compañías transportistas y el blindaje de las fronteras.
  • Deterioro de las garantías jurídicas, evitando que testigos molestos puedan obstaculizar la aplicación de las devoluciones automáticas y masivas (situación que ha sido denunciada con especial insistencia en las zonas de llegada masiva de inmigrantes, como Ceuta, Melilla, estrecho de Gibraltar y Fuerteventura, así como en el caso de los polizones).
  • Aplicación generalizada y abusiva del procedimiento de inadmisión a trámite de las solicitudes de asilo, en torno a un 70%, y concesión de un reducido número de estatutos de refugiado, menos del 5%. Esta realidad se ha reflejado de una manera palmaria en el contraste entre la demagogia oficial para justificar la intervención de España en la guerra de Irak, recordando las graves violaciones a los derechos humanos, mientras se rechazaban de manera sistemática las solicitudes de los ciudadanos de este país. En la misma medida, a pesar de las campañas sobre la situación de persecución contra las mujeres en numerosos países, en España no se ha otorgado protección internacional en ningún caso por este motivo.
  • IU no se resigna a que la institución del refugio sea una víctima más de las políticas egoístas de los países occidentales más desarrollados. Nos negamos a creer que sea inevitable sacrificar la solidaridad internacional a las imposiciones de la Unión Europea o a un supuesto realismo. Nuestro compromiso consiste en la adopción de medidas y criterios claros (lo que en algunos casos obligará a una modificación sustancial de la legislación vigente en materia de asilo y extranjería), que permitan un acceso en condiciones de seguridad al asilo, el respeto escrupuloso a las garantías jurídicas, el estudio justo de todas las solicitudes formuladas y la interpretación más abierta de la definición de refugiado (que recoja sin lugar a dudas a las víctimas de los conflictos bélicos o graves catástrofes naturales, de la persecución por genero u orientación sexual, etc.).

     Nuestro compromiso con el asilo y el refugio es una consecuencia de nuestra defensa integral de los derechos humanos. Por eso, ya que los refugiados son un componente especial que forma parte del conjunto de las migraciones, consideramos que debe abordarse también desde el punto de vista de la política internacional y la solidaridad con los pueblos. IU defiende y defenderá el derecho al retorno de los refugiados como un elemento sustancial de su política de asilo, ya que esto significaría, por poner tres ejemplos cercanos, la posibilidad que los palestinos pueden recuperar sus tierras, que los saharauis alcancen su plena soberanía o que los colombianos puedan volver a sus país sin paramilitarismo de Estado, intervención norteamericana ni impunidad.

     Nuestro compromiso

     a) Acceso al asilo:

  • Eliminación de los obstáculos para el acceso al derecho de asilo y refugio, como son el procedimiento de inadmisión a trámite, las sanciones a las compañías transportistas y la imposibilidad de solicitar asilo en los países de origen de los refugiados.
  • Introducción de la figura del visado para asilo, que permita acceder a territorio español para iniciar un procedimiento de protección internacional cuando las circunstancias de seguridad personal así lo aconsejen.
  • Establecimiento de un cupo de reasentamiento de refugiados en el Estado español, de acuerdo a los criterios de reparto de la responsabilidad internacional que establezca el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
  • Fortalecimiento de los programas de protección temporal de los grupos de riesgo (sindicalistas, defensores de los derechos humanos, dirigentes políticos amenazados, etc.).

     b) Garantías jurídicas:

  • Respeto absoluto al principio de no devolución, de manera que nadie pueda ser devuelto o expulsado a un país donde se produzcan violaciones de los derechos humanos y exista la posibilidad de que su integridad peligre.
  • Cumplimiento de las garantías de información, asistencia letrada y de intérprete, etc., y derecho a un recurso efectivo, con suspensión de la devolución, en su caso.
  • Formación adecuada de los Cuerpos de Seguridad, de los funcionarios de Prisiones y del resto de las Administraciones afectadas en materia de derechos humanos y protección de los mismos, cuya valoración será tenida en cuenta en la fijación de destino, promociones y ascensos.

     c) Definición del refugio y compromiso con los derechos humanos:

  • Una nueva ley de asilo y refugio, con rango de Ley Orgánica, que contenga una definición actualizada de la figura de asilado, contemple la situación de los desplazados de guerra y reconozca, de manera expresa, el motivo de la violencia y persecución contra las mujeres, o por la orientación sexual.
  • En el marco europeo nos opondremos a cuantas medidas obstaculicen o impidan en la práctica el ejercicio del derecho de asilo y refugio, defendiendo un proceso de armonización al alza (alcanzando la normativa más avanzada y no al revés, como se ha hecho hasta ahora y rechazando conceptos como el de «país seguro»).
  • Compromiso con las políticas y los programas que permitan el ejercicio del derecho al retorno de los refugiados, una vez se afronten las causas profundas que provocaron el éxodo

     El gobierno del PP ha recortado el derecho de asilo y refugio, aplicándolo de forma restrictiva y convirtiéndolo en un instrumento de estrategia geopolítica, con el pretexto de la «lucha contra el terrorismo». El 95% de las solicitudes son denegadas. Se niega protección e incluso se devuelve a los peticionarios a sus países de origen, con grave riesgo para sus vidas y conculcando la Convención de Ginebra y el Protocolo de Nueva York. Tampoco se reconoce este derecho a las mujeres amenazadas de lapidación por adulterio o embarazo «ilegítimo», ni a las personas que huyen de sus países como consecuencia de la represión por motivos de orientación sexual. Y tampoco se informa ni se atiende a los demandantes de asilo que llegan en barcos y pateras a nuestras costas.

     Por todo ello, impulsaremos reformas para:

  • Aprobar una nueva Ley de Asilo y Refugio, con rango de Ley Orgánica, que garantice los derechos reconocidos por la Convención de Addis Abeba de 1969, e incluyendo el derecho de asilo por motivos de orientación sexual y de violencia contra la mujer.
  • Respeto al principio de no devolución a un país donde peligre la integridad del demandante. Reconocer el asilo a las mujeres que huyan de sus países por motivo de la violencia que se ejerce sobre ellas (ablación, mutilación genital, violaciones, lapidaciones, prostitución...) y a los denominados «refugiados de facto» y eliminar el procedimiento de «inadmisión a trámite». Garantizar la tutela judicial efectiva para que los tribunales administrativos sean quienes diriman las impugnaciones a las resoluciones administrativas.
  • Eliminar los prejuicios y arbitrariedad de las políticas gubernamentales del momento en la concesión o denegación del Estatuto del Refugiado, aplicando de 76 forma objetiva los criterios de la ONU y con participación de las ONG de Derechos Humanos.
  • En el marco de la Unión Europea, nos opondremos a cuantas medidas obstaculicen el pleno ejercicio del Derecho internacional de asilo y Refugio.

      

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