PAPIRO P64



El Papiro P64 se corresponde con un fragmento del
Evangelio de Mateo, concretamente con Mateo capítulo 3 versículos del 9 al 15
(predicación del Bautista) y capítulo 5 versículo 20 y siguientes (fragmento
del sermón del monte).
En un primer momento este papiro fue datado como
correspondiente a finales del siglo II (año 200). Sin embargo, recientemente, el máximo especialista
alemán Peter Thiede ha datado el papiro como perteneciente al siglo I (en
concreto, alrededor del año 75). Esta datación es muy controvertida, dado que,
de ser correcta, ello supondría que el evangelio de Mateo se habría redactado
mucho antes de lo que se cree, incluso antes de la destrucción del Templo (pues
el papiro P64 es posterior a la redacción original del evangelio).
Este papiro está íntimamente relacionado con el papiro
P67, o papiro de Barcelona, que contiene también un fragmento del evangelio de
Mateo. Según parece, los papiros P64 y P67 se corresponden al mismo códice.
Este códice, que tendría unas 90 páginas, contendría la totalidad del
evangelio de Mateo.
Algunos especialistas han sostenido también que los
papiros P64 y P67 proceden del mismo códice que el papiro P4, que se conserva
en París, y que contiene extensos pasajes de Lucas 1-6, así como también un
fragmento que conserva el título del evangelio de Mateo. El papiro P4 fue
adquirido en 1891 en Luxor, la misma ciudad donde fue comprado el papiro P64. En
1995 Philip Comfort examinó la relación entre estos tres papiros y concluyó
que, si bien habían sido escritos por el mismo copista, no procedían del mismo
códice. Sin embargo, otro especialista, T.C. Skeat, sostiene que los tres
papiros se corresponden al mismo códice. Si esto fuese así, y aun tomando como
fecha de estos papiros la de finales del siglo II, nos hallaríamos ante el
códice más antiguo que incorporaría los cuatro evangelios (aunque sólo
se conserven fragmentos de Mateo y Lucas); hasta ahora el códice más antiguo
con los cuatro evangelios sería el papiro
P45, de
alrededor del 250. Esto supondría que mucho antes de finales del siglo II la
Iglesia reconoció ya la autoridad de los cuatro evangelios y comenzó a
incorporar los mismos en un único códice.
