Presentación Grupo poético del 27 Las autoras y su época Escritoras y Poetas  Filósofas Pintoras









POETAS Y COMPAÑERAS DE POETAS

En este apartado, están recogidas la vida y obra de unas mujeres excepcionales para su época, que supeditaron su obra a la de sus compañeros y que hoy, en justicia, no son reconocidas por su aportación a la narrativa, la poesía, teatro y otros aspectos culturales y sociales sino por ser sus mujeres o compañeras.

Porque coincidieron en el tiempo con una constelación de grandes poetas, con una época de cambios revolucionarios a lo que aportaron su entusiasmo, y porque fueron mujeres hoy, las recordamos asociadas a los hombres a cuyas vidas aportaron su inteligencia, prudencia, elegancia y saber estar. Dieron mucho de si misma para que ellos sean recordados y valorados como lo son. Ellas tienen ese doble mérito: haber sido mujeres y haber roto moldes en una época muy difícil de hacerlo.




MARÍA TERESA LEÓN

El nombre de María Teresa León permanece unido al del poeta Rafael Alberti.

Fue su compañera y amiga durante más de cuarenta años.

Pero María Teresa León no sólo fue la camarada fiel del poeta, ella es bastante más que un nombre unido indisolublemente a nuestro gran poeta gaditano.

Ella fue una gran escritora, novelista,e nsayista, dramaturga y traductora. Escribió libros tan emotivos como su libro de memorias ,Memoria de la melancolía.:

"Surgió ante mi, rubia, hermosa, sólida y levantada, como la ola que una mar imprevista me arrojara de un golpe contra el pecho". así describe Rafael Alberti su encuentro con María Teresa León, a quien vemos (de pie) en un banquete a ella dedicado en febrero de 1936. A su derecha, García Lorca; el ultimo a su izquierda, Rafael Alberti.

“Nos aficionamos a gente que se debe morir y a cosas que se van a quedar. Yo no quedaré, pero cuando yo no recuerde, recordad vosotros (...) Recordad que mi mano derecha se abrió siempre. Recordad que no era fácil el diálogo ni la paciencia y que todo se venció hasta los límites y más allá. Cuando penséis en mis pecados, tenéis que sentir la misma piedad que yo por los vuestros. Cuando yo todo lo olvide y cante como mi abuela con la última luz de la memoria, perdonadme vosotros, los que os agarrásteis  a mi vestido con vuestras manitas tan pequeñas(pág. 303).

Tuvo la elegancia de la discreción y ocupó un segundo plano para que fuera Rafael Alberti el que recibiera toda la luz de la gloria.

Ella fue su ayuda incansable, cómplice, alentadora.

Hoy su figura ha sido sepultada en el desconocimiento general y es como si sólo hubiera sido la compañera del poeta y una defensora de la república pero no la escritora que publicó más de 20 libros.

María Teresa león nace Goiry nace en Logroño, el 31 de octubre de 1903. Hija de Ángel León, militar, y de María Olivia Goyri de la Llera, una mujer poco convencional para la época. Sobrina de Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, primera mujer en España que obtuvo el doctorado en Filosofía y letras.

Vivió en la infancia bajo el auspicio de una familia propensa a las teorías educativas de la Institución Libre de Enseñanza, en un clima de cierta libertad que rompía los rígidos corsés ideológicos y doctrinales de la España de entonces. Se licenció en Filosofía y Letras, como su tía. Para entonces, María Teresa León ya iba afirmando una personalidad propia y pionera en la que pesaban las ideas de una nueva corriente de pensamiento.

María Teresa vivió en un hogar donde los libros eran abundantes y en el que las visitas de intelectuales eran bastante frecuentes.

Contrae matrimonio temprano (1920) con Gonzalo de Sebastián, del que tiene dos hijos: Gonzalo y Enrique, pero su matrimonio no duró mucho. Separada de su marido y de sus hijos vuelve al hogar paterno en Burgos empezando a colaborar en el diario de Burgos con importantes artículos que tratan temas de actualidad, cultura y defensa de la mujer.

Escribe también cuento para niños, como Cuentos para soñar y la La bella del mal amor, que ven la luz en Madrid, donde se establece hacia 1929.

Por esos años conoce al que será su compañero de por vida, Rafael Alberti, al que ayudará en no pocas ocasiones, tanto material como espiritualmente.

El año 1930 es el de su boda con Rafael Alberti . Funda en 1934 junto a su marido la revista revolucionaria Octubre.

 Mujer de teatro auténtica (actriz, autora, directora de escena, ensayista), desarrolló una intensa actividad escénica durante los años de la guerra civil: fundadora de Nueva Escena, la sección teatral de la antifascista Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura; vicepresidenta del Consejo Central del Teatro; directora del Teatro de Arte y Propaganda, instalado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, y directora de las Guerrillas del Teatro. La vocación escénica de María Teresa León, sin embargo, se vio frustrada por las circunstancias del exilio (Francia, Argentina e Italia).

El alzamiento del 18 de julio de 1936 los coge en Ibiza de donde logran escapar en aventurera peripecia. Vuelven a instalarse en Madrid en plena guerra y María Teresa pasa a ejercer el cargo de secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas. Fundan la revista El Mono Azul. Sus vivencias en el Madrid bélico serán reflejadas más tarde con gran intensidad en dos novelas: Contra viento y marea y Juego limpio, ésta última de gran carga dramática, cruda e intensa, con importantes notas autobiográficas en la que narra el día a día de un grupo de actores. María Teresa fue subdirectora del Consejo Central del Teatro, y puso en pie, ya como autora, ya como actriz o como directora, importantes empresas teatrales en la España republicana

Su obra corresponde a la mujer que fue, dramaturga, guionista cinematográfica, escritora de textos narrativos, biografías y ensayos, directora de escena, estudiosa y teórica de la escena, crítica ocasional de teatro, organizadora y animadora de actividades políticas y teatrales, etc., en suma, una biografía apasionante, caracterizada por su dedicación al teatro, a la política y a las letras, y marcada, como tantas otras trayectorias, por la guerra civil, el exilio y el deseo de regresar.

Tras la derrota republicana se exilian a: Francia, Argentina, Italia.  En París viven hasta finales de 1940, trabajando como traductores de la radio francesa Paris-Mundial y como locutores para las emisiones de América Latina. Viven durante 23 en Argentina donde da a luz a Aitana, pero María Teresa pierde la memoria y cada vez enferma más, no reconoce a sus amigos, y así fallece el 13 de diciembre de 1988, tras un proceso de Alzheimer, y fue enterrada en el cementerio de Majadahonda, precisamente el día que había una huelga general que paralizó el país.

Rafael puso este epitafio en su lápida: Esta mañana amor tenemos veinte años”.



CONCHA MENDEZ



QUISIERA TENER VARIAS SONRISAS...

 

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...
 
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
 
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.

La autora de este hermoso poema es Concha Méndez otra de las poetas olvidadas de la generación del 27. Siempre a la sombra de hombres de brillante porvenir (Buñuel, Alberti, Lorca, Altolaguirre);  que perteneciera a una generación dominada por un grupo más o menos conjuntado de excelentes poetas ha hecho que esta voz femenina de la generación del 27 tampoco tenga el reconocimiento que se merece.

Concha nace en Madrid en 1898.  Se educa en un colegio francés. Amiga de Luis Buñuel,  de García Lorca y Rafael Alberti, frecuentó reuniones, lecturas poéticas y exposiciones con la joven generación artística de los años treinta. En 1926 publicó su primer libro, "Inquietudes".

En 1932 se casa con el también poeta Manuel Altolaguirre, en cuyos proyectos intervendría de forma fundamental.

Se establecieron en Londres en 1933, donde continuaron editando libros y fundaron la revista hispano-inglesa 1616, y en 1935 regresó a España. Vivió la dolorosa experiencia de sufrir la muerte de su primer hijo y la alegría de ver nacer a su hija Paloma en 1935.

 A punto de estallar la guerra civil, editó junto a su marido, una revista clave para la evolución de la poesía española del siglo XX: Caballo Verde para la Poesía , dirigida por Pablo Neruda. En 1936 Manuel y Concha fundaron la colección poética Héroe , donde verían la luz libros de Luis Cernuda, García Lorca, Emilio Prados, Miguel Hernández...
Manuel Altolaguirre y Concha Méndez con su hija

 Escribe además unos libros poéticos ya libres de expereiencias vanguardistas, Vida a vida, Niño y sombras y Lluvias enlazadas.

En 1939 abandona París rumbo a América y con su marido viaja a La Habana (Cuba), donde establecieron otra imprenta llamada igualmente "La Verónica" y una colección poética que llaman "El ciervo herido", entre 1939 y 1943.

 En 1944 pasan ambos a México, publica Villancicos de Navidad y Sombras y sueños y se divorcian, ya que Manuel Altolaguirre la abandonó por la cubana María Luisa Gómez Mena, junto a la que murió poco después en España en un accidente de automóvil, cuando volvían del festival de cine de San Sebastián de 1952.

En 1991 se publican sus Memorias habladas, memorias armadas  (Mondadori, Madrid, 1990), obra sacadas de unas cintas que había ido grabando por su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre, quien efectivametne armó el material de la memoria viva que Concha iba desgranando oralmente desde su casa de Coyoacán donde por cierto murió pipa en mano el 5 de noviembre de 1963 Luis Cernuda  fiel amigo suyo que se quedó a vivir con ella.

En la Residencia de Estudiantes, hoy sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC  se encuentra el archivo de Concha Mendez y Manuel Altolaguirre.




ERNESTINA DE CHAMPOURCIN

ESTÁS

Y estás: en el vacío
y en la ausencia presente,
en la que es y vive
sin dejar de ser única
oquedad invisible
con raíces eternas.
No hay mundo que la llene
pero sí algo vivo
que la besa y la calma.

 

 

Ernestina de Champourcín es otra de las poetas olvidadas, pérdidas para el presente de la generación del 27. Mujer de otro poeta Juan José Domenchina y hombre de Manuel Azaña, su secretario durante la guerra.

Otra mujer poeta relegada a segundo o tercer plano por ser mujer en la generación del 27. Gerardo Diego sufrió presiones para no incluirla en la obra antológica “Poesía española contemporánea”. Pero él la incluyó como miembro de su propia generación

 Nació  en Vitoria, Álava, en 1905. Su infancia transcurrió en Madrid donde además de cursar sus estudios se inició en la poesía. Fue discípula de Juan Ramón Jiménez y estuvo unida por estilo y amistad a los poetas de la Generación del 27.

 Fue una precursora nata,  discípula de Maria de Maeztu y Concha Méndez, compañera de Juan Ramón y Zenobia, comprometida con la República. el exilio de posguerra le traería un vuelco hacia el intimismo. Ernestina   junto a María de Maeztu, María Baeza, Concha Méndez, entre otras mujeres inquietas y preocupadas por la cultura femenina, crean El Liceo Femenino.

 Ernestina fue secretaria de la institución hasta que se cerró por la Guerra Civil. En este liceo femenino organizaban actos culturales y tertulias con grandes intelectuales y artistas.

Al que sería su esposo y compañero hasta su muerte en 1959, lo conoció en 1930 en la tertulia del Café Regina, a la que eran asiduos escritores como Valle-Inclán o Max Aub.

 Ya se había ganado el reconocimiento de la crítica, con tres poemarios: 'En silencio' (1926), 'Ahora' (1928) y 'La voz en el viento' (1931) y sus colaboraciones literarias en 'El Heraldo' y 'La Época'.

Al terminar la guerra se exilian a Francia y luego aceptan una invitación para enseñar en Méjico.

Trabaja como traductora para el fondo de cultura económica.Hace traducciones para la Revista de Occidente y otras publicaciones.su marido muere el año 1957 y ella regresa a España en el año 1972.

Ganó el premio euskadi de literatura en castellano por su obra Antología Poética

De su obra hacen parte: «En silencio» 1926, «Ahora» 1928, «La voz en el tiempo» 1931 y «Cántico inútil» 1936. En 1939 partió a México donde publicó posteriormente, «Poemas del ser y del estar» 1972, «Huyeron todas las islas» 1988, y tras algunas antologías, un último libro al filo de sus 90 años, «Del vacío y sus dones» en 1993.
Murió en Madrid retirada y olvidada por todos, en Marzo de 1999.

 




ZENOBIA CAMPRUBÍ

 


“Desperté con los primeros pájaros y ya mi lámpara moría. Y me fui a la ventana abierta y me senté; con una guirnalda fresca en mis cabellos sueltos... Por el camino venía él en la nieve rosada de la mañana. Traía al cuello una cadena de perlas y el Sol le daba en la frente. Y se paró en mi puerta y me dijo ansioso: ¿Dónde está ella, di? Me dio vergüenza de decirle: Ella soy yo, hermoso caminante, ella soy yo."

Rabinddranath Tagore
 

 (fragmento el jardinero, traducción de Zenobia)

He querido incluir en estas páginas dedicadas a las mujeres del 27 a Zenobia Camprubí.

Aunque nuestro genial poeta Juan Ramón Jiménez  no es un poeta considerado de la generación del 27, sí tuvo mucha influencia en esa generación en sus inicios, cuando llegó a Madrid y se instaló en la Residencia de Estudiantes. Posteriormente la llegada a España de corrientes vanguardistas en el arte y la poesía, sobretodo el surrealismo hizo que estos poetas le dieran la espalda a la poesía de Juan Ramón  pero Zenobia fue una mujer de la época y como tal debe aparecer aquí junto a las demás escritoras y poetas que compartieron su vida con grandes poetas quedando ellas en segundo plano.

 Zenobia Camprubí Aymar, nacida en la localidad catalana de Malgrat de Mar en 1887, contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916, convirtiéndose desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más tarde, en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos sus proyectos literarios.

Única hija de una familia culta y adinerada, su madre portorriqueña y su padre catalán se casaron en Puerto Rico, país al que ella estaría unida toda su vida. Después de la boda, la pareja se instala en Barcelona Allí nace Zenobia.

Desde su adolescencia, empezó a escribir cuentos en castellano y en inglés, y a desarrollar sus dotes literarias. Pronto se interesa por la obra del poeta y pensador indio Rabindranath Tagore, a quien traduce al castellano partiendo de las prosificaciones en inglés que de su obra hiciera el propio Tagore.

Desde 1910 Zenobia vivió en Madrid. Allí se relacionó fundamentalmente con norteamericanos, ya que le angustiaba no poder moverse sola con libertad, hasta que conoció a Susan Huntington, que dirigía el Instituto Internacional de señoritas, donde se alojaban extranjeros que asistían a los cursos de verano que se organizaban.

Asistió a numerosas conferencias, pero sólo podía hacerlo acompañada de un matrimonio norteamericano, los Byne. Este matrimonio organizaba fiestas y en ellas escuchó hablar de un arisco y extraño poeta huésped de la residencia que se quejaba del ruido, pero que pegaba el oído a la pared cuando oía la risa de Zenobia, a la que entonces no conocía. Zenobia conoció a Juan Ramón Jiménez en 1913, en una de esas confererencias.

 Se puso al frente de pequeños negocios que compensaran los problemas económicos del matrimonio, templó el ánimo de su marido, alentó su pluma… y sorteó problemas tan importantes como abandonar España dignamente tras el estallido de la Guerra Civil En agosto de 1936 el matrimonio inicia un periplo en el que recorrerán Cuba, Estados Unidos, Buenos Aires y Puerto Rico, donde Zenobia trabajó como profesora en la Universidad de Río Piedras

En 1951 se somete a una operación de cáncer en Boston. En 1954 se instalan en Puerto Rico, porque Juan Ramón no soporta los Estados Unidos Zenobia no sólo deja atrás una vida intelectualmente interesante, sino también la posibilidad de someterse a un buen tratamiento en caso de que reaparezca la enfermedad, cosa que ocurre.

Zenobia Camprubí está considerada como una de las primeras grandes feministas de España, miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad..

De su actividad en el mundo de las letras, sobresalen las primeras traducciones al castellano de la obra de Rabindranath Tagore y su constante difusión de la cultura y la lengua españolas, especialmente en los ambientes literarios de Estados Unidos, desde su puesto de profesora en la Universidad de Maryland

Zenobia morirá el 28 de octubre de 1956, dos días después de que su esposo recibiera el Premio Nobel de Literatura.

 Era  una mujer cultísima que hablaba y dominaba tres idiomas en su obra destaca la publicación de cuatro cuentos a los 14 años. Dos crónicas y un estudio crítico sobre la pintura de Sorolla. Y fue una magnifica traductora de de la obra de Tagore del inglés al español. Mujer polifacética, inauguró en 1928 un establecimiento dedicado a la artesanía española denominado Arte Popular Español. En 1932 publicó Poesía en prosa y verso, una antología para  niños escrita por Juan Ramón Jiménez.

Graciela Palau en su trabajo sobre el “Diario del exilio”  escribe sobre Zenobia…” Zenobia no fue la sombra luminosa de Juan Ramón, Zenobia Camprubí fue su luz.

 

En sus propias palabras…

 
“…pero el día en que juntó su destino al mío, cambió ese fin. Después de todo, yo

soy, en parte, dueña de mi propia vida y J. R. no puede vivir la suya aparte de la

mía. Y yo no acabo de ver ningún ideal que valga el arrojar una vida, pese a todo

lo que se proclama. En esta empresa nuestra, yo siempre he sido Sancho.”  



OTRAS ESCRITORAS


JOSEFINA DE LA TORRE

Tú en el alto balcón...

 


Tú en el alto balcón de tu silencio,
yo en la barca sin rumbo de mi daño,
los dos perdidos por igual camino,
tú esperando mi voz y yo esperando.

Esclavo tú del horizonte inútil,
encadenada yo de mi pasado.
Ni silueta de nave en tu pupila,
ni brújula y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías mi llegada en vano.

yo habría de llegar sobre la espuma
en el amanecer de un día blanco.

Pero el alto balcón de tu silencio
olvidó la señal para mi barco.
Y me perdí en la niebla de tu encuentro
-como un pájaro ciego-, por los años.

 
Otro ejemplo  de la modernidad que para la cultura y la sociedad españolas supuso la generación de artistas, del 27.
Literatura, Cine, Teatro y Música, facetas todas cultivadas por Josefina de la Torrre Millares, nos acercan a una personalidad desbordante, instintiva y hasta misteriosa. Josefina de la Torre Millares nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1907. A los veinte años publica Versos y estampas, con prólogo de Pedro Salinas, poemario que, junto a Poemas de la isla (1930), favorecería su inclusión en la Antología de Poesía Española (Contemporáneos) que Gerardo Diego publicó en 1934, donde aparece junto a Ernestina de Champourcín como únicas representantes de la poesía escrita por mujeres.

A principios de los años veinte pisa por primera vez un escenario: el Teatro Mínimo, dirigido por su hermano Claudio, en la casa familiar de la playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria), y que sería referido en la prensa madrileña de la época como una versión insular de El mirlo blanco de Pío Baroja.

En 1934 trabajó en labores de doblaje para la Paramount en Joinville (Francia), bajo las órdenes de su hermano Claudio y, codo con codo, junto a un viejo amigo: Luis buñuel.

Compositora de melodías que ella misma interpretaba al piano y a la guitarra; escritora de novelas cortas de tono romántico y misterioso, firmadas con el seudónimo de Laura Coming.

En la década de los cincuenta se decanta por el teatro de cámara, pasando por cuatro importantes compañías de esta modalidad escénica y en 1954 publica dos novelas: Memorias de una estrella y En el umbral

Asimismo, en 1968 publica su tercer poemario, Marzo incompleto.

Ya en su madurez, en 1989, se publica su obra reunida bajo el título Poemas de la isla y en los últimos años del pasado siglo se edita una antología bilingüe en Estados Unidos. En el año 2000 es nombrada miembro de honor de la Academia Canaria de la Lengua y un año después la Associated University Press de Nueva York publica un ensayo donde se incluye a Josefina como una de las cinco poetas españolas más relevantes de los años veinte y treinta.

Fue actriz de cine, de teatro radiofónico y de doblaje; periodista de la revista Primer Plano.Fue una mujer que cultivó muchas facetas artísticas y todas con un notable éxito,. En el caso del cine es una de las primeras mujeres que se ponen tras una cámara. En los años 40 es guionista de películas que luego rodarían y filmarían cineastas relevantes. Llegó a ganar un Premio Nacional de Guión por “Una herencia en París”, del director mejicano Miguel de Pereira.

Después de haber prestado su voz a Marlene Dietrich, a Martine Carol, al cuadro de actores de Radio Nacional y al musical Sonrisas y lágrimas, Josefina se despidió de las tablas en 1983 con la serie de Televisión Española Anillos de oro

En 2002 el Gobierno de Canarias le concede la Cruz de la Orden de las Islas Canarias. Ese mismo año, el 12 de julio, fallece en su casa de Madrid. 





ROSA CHACEL

 

 

 

“Empiezo por confesar mi orgullo más pueril, el de haber nacido en el 98". Estas son las primeras palabras de una de las mejores novelas españolas del siglo, Desde el amanecer, que continúa: "La fecha es suficientemente señalada para que sea necesario explicarlo. Por aquel entonces unos cuantos españoles pensaban, hablaban, escribían, luchaban; otros, engendraban criaturas que tenían sentido y misión de compensaciones. Ya se ha señalado que en ese año fueron muchos los trabajadores que nacieron en España: todos con más méritos que yo: ninguno con más ganas -ganas, entiéndase bien, de acudir-. Así, pues, nacía en Valladolid ese año, día de Santa Clotilde, por eso es el segundo de mis cuatro nombres: Rosa, Clotilde, Cecilia, María del Carmen".

Rosa Chacel nació el 3 de junio de 1898 en Valladolid. En 1908 se traslada a Madrid al barrio de Maravillas a vivir en casa de su abuela materna.

Su madre, Rosa-Cruz Arimón, era maestra y a los 11 o 12 años matricula a Rosa en la Escuela de Artes y oficios, pero pronto se abre la Escuela del Hogar y Profesional de la mujer y se traslada a allí. En 1915 se matricula en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando para estudiar escultura, materia que abandona en 1918.

Comienza a frecuentar el café Granja del Henar y el Ateneo, donde dará su primera conferencia polémica sobre "La mujer y sus posibilidades". En abril de 1921 se casa con el pintor Timoteo Pérez Rubio. Este pronto es llamado a trabajar en la "Academia Española", la Escuela de Arte en Roma. Y en 1922 se trasladan a vivir a Italia.

El segundo número de la revista Ultra verá un relato de Rosa Chacel, "Las ciudades". De 1922 a 1927 comienza a escribir” Estación. Ida y vuelta  y en septiembre de 1927 vuelve a Madrid.

En 1930 publica su primera novela, Estación. Ida y vuelta, y da a luz a su hijo Carlos. Tres años después viaja a Berlín por seis meses. En estos años formativos recibe la influencia de Proust y del Joyce de Retrato de un artista adolescente, pero también de Freud y Nietzsche. Entra en el círculo de Ortega y Gasset. Publica en la Revista de Occidente dos relatos (Chinina Migone, 1928, y Juego de las dos esquinas, 1929) y el ensayo Esquema de los problemas culturales y prácticos del amor (1931), y también en La Gaceta Literaria.

 
Con la llegada de la Guerra Civil  Pérez Rubio se alista y Chacel firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas, colabora con la prensa republicana y trabaja como enfermera hasta que hay que evacuar Madrid y se va con su hijo a Barcelona, y de ahí a Valencia. En febrero de 1937 se trasladan a París hasta que en marzo 1939 se mudan a Sudamérica a vivir entre Río de Janeiro y Buenos Aires.

En 1959 la fundación Guggenheim le otorga una beca de creación que la lleva a Nueva York a vivir durante dos años donde escribe Saturnal, ensayo que rescatará en 1970. El nueve de noviembre de 1961 viaja a España y permanece allí hasta mayo de 1963 que regresa a Brasil. Vuelve en 1970, pero no será hasta 1973 cuando regrese a vivir con una beca de creación de la Fundación Juan March para terminar Barrio de Maravillas.

Hasta la muerte de su marido en 1977 continua alternando su residencia entre Río de Janeiro y Madrid, pero finalmente se traslada a Madrid. Durante los 80 sigue escribiendo y se dedica a rescatar sus obras. La Universidad de su Valladolid natal la hará Doctora Honoris Causa en esa época.

Fue Premio de la Crítica en 1976 por Barrio de Maravillas. En 1987 se le otorga el Premio Nacional de las Letras. Su obra Memorias de Leticia Valle fue llevada a la pantalla. En 1990 recibió el Premio Castilla y León de las Letras. Murió en Madrid en 1994.

Olvidada durante un tiempo como todas ellas, en los años setenta con la transición política comienza su recuperación del olvido .En 1976 aparece Barrio de maravilla que supone su consagración. No alcanza el Cervantes y la Academia prefiere a Carmen Conde. Murió en Madrid y fue enterrada en Valladolid.

Aunque Rosa Chacel fue la única mujer en el grupo de novelistas que integraron la  llamada Generación de 1927), convivió con algunas mujeres que, al igual que ella, formaron parte del ambiente cultural español del primer tercio del siglo XX, concretamente aquellas que pertenecieron al Grupo poético del 27 y las que desarrollaron su obra en torno a él, Concha Méndez, María Teresa León, Ernestina de Champourcin, María Zambrano o Maruja Mallo, entre otras como ellas.

Chacel frecuentó aquellos lugares que fueron epicentro de nuevas ideas, de polémicas y debates en pleno florecimiento de las vanguardias españolas, como el Ateneo de Madrid y la Residencia de Estudiantes; participó en las tertulias artísticas y literarias del café La Granja de Henar y el café Pombo, y publicó en revistas como La Esfera, Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, Caballo verde para la poesía, y más adelante, en El mono azul y en Hora de España (con manifiestos y proclamas antifascistas).

Lo cierto es que al revisar sus planteamientos parece claro que Chacel luchó siempre por hacer participar a la mujer del pensamiento filosófico, científico, político y artístico de su época.

Rosa Chacel cree que la mujer tiene la tarea de crear, de producir cultura pero aportando una visión del mundo que involucre a todos los seres humanos.

No puede haber una diferencia esencial entre hombre o mujer porque entonces …

 “…La mujer no podría intervenir el mundo del hombre, como de hecho ha sucedido históricamente, de la misma manera que no podría ocurrir a la inversa. No puede haber, por tanto, producción, ni cultural ni literaria, femenina o masculina, sino sólo buena o mala literatura, filosofía o pensamiento”

 

En su obra también hay lugar para la poesía, y una gran variedad de géneros:  Ensayos, literatura infantil, narrativa y otras obras.






CRISTINA DE ARTEAGA

 

Por último, unas líneas de reconocimiento para una mujer del 27 que siguió una camino muy diferente a todas las demás al profesar en las Jerónimas.

Cristina de Arteaga era hija del XVII Duque del Infantado, Joaquín de Arteaga y Echagüe Silva y Méndez de Vigo( 1870-1947)

 

ENTREGA TOTAL

 

¡Hazlo Tú todo en mí! Que yo me preste
a tu acción interior, pura y callada.
Hazlo Tú todo en mí, que aunque me cueste
me dejaré labrar sin decir nada.

¡Hazlo Tú todo en mí! Que yo te sienta
ser en mí dirección y disciplina.
Hazlo Tú todo en mí. Que estoy sedienta
de ser canal de tu virtud divina.

 

Nació en Zarauz (Guipúzcoa) el 6 de septiembre de 1902. A los 24 años era doctora en Ciencias Históricas.

 Escribió poesías, libros y artículos de temas históricos y religiosos. Entró en el Monasterio de la Concepción Jerónima de Madrid en 1934, donde profesó en 1936. En 1942 se incorporó al Monasterio de Santa Paula de Sevilla, donde fue elegida priora en 1944. Se entregó plenamente a la renovación de la vida monástica jerónima y a cuantas hermanas contemplativas solicitaban su colaboración. Murió en Sevilla el 13 de julio de 1984, sus restos mortales descansan en el coro bajo del monasterio de Santa paula

Fue una gran historiadora y entre otras obras escribió la biografía de su familia ”La Casa del Infantado" así como "Una mitra sobre dos mundos"  la del Venerable Don Juan de Palafox y Mendoza, La obra ocupó toda la vida de Sor Cristina de la Cruz Orteaga: desde los 15 años, en que descubrió en su propia casa los legajos inéditos del archivo personal del Venerable, lejano pariente suyo; a la tesis doctoral de 1925, premio extraordinario de la Universidad Central de Madrid; y hasta 1984, poco antes de fallecer, cuando la terminó.

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