Carrión de los Condes

Historia - Alta Edad Media

La reconquista de Carrión

Tras la invasión musulmana (711), el reino visigodo de Toledo se desmoronó en pocos meses. En general, la población cristiana siguió viviendo bajo el dominio árabe, pero una parte, y sobre todo la nobleza visigoda, se refugió en el norte buscando la protección de las montañas, donde se resistió a la invasión, mientras los musulmanes se instalaron sobre todo en el sur, más urbanizado. Después de la consolidación del reino de Asturias se formó una espacie de tierra de nadie, muy poco poblada, que ocupó casi todo el valle del Duero, donde se establecieron agricultores y ganaderos bereberes y muladíes (cristianos islamizados). Este territorio, que estaba casi totalmente fuera del control administrativo tanto de Córdoba como de Asturias, fue escenario de numerosas razias y aceifas, o sea, campañas e incursiones con el único objetivo de saquear y conseguir un botín y no para conquistar el territorio. Así, la Reconquista, en estos primeros tiempos, no sólo consistió en una lucha contra los musulmanes para recuperar la Península, sino también en la repoblación de las tierras ocupadas.

La repoblación se realizó sobre todo de tres formas: por cesión del rey a los nobles que le prestaban servicios militares, por repoblaciones eclesiásticas de pequeños monasterios (que después iban absorbiendo las propiedades campesinas de su entorno), y por repoblaciones de pequeños agricultores que se acogían al derecho de presura, que consistía en que los terrenos baldíos pasaban a ser propiedad del primer cultivador que los roturase. En esta última modalidad, las poblaciones lograron escapar a las propiedades nobiliarias gracias a su condición de comunidades de campesinos libres con entidad jurídica propia. Nacieron así las aldeas de behetría, que podían elegir a su señor.

Durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842), las victorias y las derrotas en las batallas entre cristianos y árabes se alternaban continuamente. Incluso la capital, Oviedo, fue saqueada por los musulmanes después de varias batallas, y en una de ellas, junto al río Quirós, nuevamente Alfonso fue vencido, hasta el punto de que tuvo que huir y refugiarse en el estrecho valle del Nalón. Oviedo fue saqueada por segunda vez y el rey incluso llegó a solicitar la ayuda de Carlomagno. Las luchas internas de los musulmanes concedieron no sólo un respiro a Alfonso sino la posibilidad de atacar a su vez, lo que hizo, y llegó hasta la ciudad de Lisboa, que saqueó (799). Para ello tuvo que cruzar la meseta, produciéndose entonces, probablemente, la toma de la villa de Carrión. La fortuna se alió con el rey astur y en sucesivas batallas fue venciendo a los musulmanes, lo que le permitió ir consolidando su reino.

Se atribuye a D. Álvaro de Carreño una treta parecida a la del Caballo de Troya para recuperar el castillo de Monte Argel (nombre que dieron los moros a la villa de Carrión). De D. Álvaro también se dice que cambió su apellido por Carrión cuando arrebató esta plaza a los moros, iniciando así una línea familiar que llega a nuestros días con innumerables ramificaciones en el sur y sureste de España y en toda Hispanoamérica, cuyas armas y casas más antiguas traen las mismas armas que ostentaba su progenitor. D. Álvaro de Carreño era natural de Logrezana, lugar asturiano perteneciente al Concejo de Carreño (entre Avilés y Gijón). Nació en el llamado Palacio de los Carreño y fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Real de Logrezana. Es éste un templo románico, uno de los más característicos del Concejo, que se cree fue monasterio benedictino, del que se tiene noticias ya en el siglo IX. De la fábrica románica conserva la portada, del siglo XIII, y una de sus ventanas, del siglo IX. La primera mención histórica aparece en el testamento de Ordoño I (850-866), por el que hace donación de esta iglesia a la Catedral de Oviedo. En 905 aparece por primera vez el nombre Carrenio para denominar este territorio. El Palacio de los Carreño, hoy en ruinas y abandonado, conserva una puerta de medio punto del siglo XII y otra ojival del siglo XIV, así como una pequeña ermita, y tenía una torre que fue destruida por un rayo en el siglo XIX. En Logrezana son tradicionales los distintos actos religiosos que se celebran por el Santísimo Sacramento (segundo domingo después del Corpus Christi) y Nuestra Señora del Rosario (primer domingo de octubre).

El caso es que los cristianos cargaron varios carros de carbón con armas escondidas y varios soldados, disfrazados de carboneros, los llevaros a las puertas de la fortaleza para venderlo a los árabes, quienes lo aceptaron y abrieron sus puertas. Una vez dentro, los soldados carboneros sacaron las armas y atacaron a los árabes del castillo, y a continuación huyeron precipitadamente. Los árabes los persiguieron en su huída y cayeron en una emboscada que les habían preparado los cristianos, y todos murieron en ella. De esta forma el castillo pasó a los cristianos, quienes a continuación lo destruyeron y levantaron en su lugar un templo dedicado a la Virgen de las Victorias, y progresivamente fueron reconstruyendo la población. Según esto, tenemos que la villa ya se llamaba Carrión en este tiempo, es decir, a finales del siglo VIII o principios del siglo IX.