Carrión de los Condes

Patrimonio Monumental

Monasterio de San Francisco

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Pila bautismal

El antiguo monasterio de San Francisco fue fundado en 1218 (aunque algunos historiadores lo datan en 1227) al sur del antiguo Hospital municipal. En sus primeros tiempos tuvo una presencia destacada en Carrión, pues sus frailes realizaban servicios religiosos en Santa María y en Santiago, y eran docentes en la ciudad. A finales del siglo XV, la división de la orden franciscana entre los llamados conventuales y observantes produjo la decadencia del monasterio. Se instalaron en él los observantes, quienes, siguiendo su concepto de la pobreza, vendieron casi todas las propiedades del monasterio, que quedó notablemente deteriorado. En 1811 un incendio durante la Guerra de Independencia acabó con lo poco que quedaba. Más tarde se reconstruyó la iglesia, pero no el monasterio, que fue abandonado por la desamortización de 1835 y cuyos restos y solar adquirió Daniel Álvarez de Bobadilla en 1871. De sus restos se deduce que debió de ser amplio y espacioso, mas no se puede asegurar.

La iglesia siguió abierta al culto gracias a la Venerable Orden Tercera, pero la ruina era tal que en 1924 se tuvo que vender la espléndida sillería del siglo XVII para poder acometer a su reparación. Actualmente sólo se conservan algunos muros y la espadaña, de dos cuerpos, donde, por su altura, las cigüeñas anidan año tras año. En el monasterio de Santa Clara se conservan las obras artísticas que guardaba la iglesia, como San Pedro Regalado, San Antonio de Padua, San Diego de Alcalá, la Virgen de los Ángeles, San Luis Obispo y San Cristóbal. La imagen de la Virgen de la O, obra de Juan de Valmaseda de hacia 1530, se conserva en el Museo de Santa Cruz, de Toledo. La pila bautismal y varios escudos fueron salvados acertadamente para memoria de la ciudad y ornamento de los jardines de la plaza Piña Merino, antiguo Mercado Viejo, frente al propio monasterio.

Después de una larga negociación, en 2005 el Ayuntamiento adquirió la iglesia al Obispado de Palencia por un precio simbólico, con el objeto de rehabilitar el inmueble y construir un centro cultural y de ocio.