Carrión de los Condes

Patrimonio Monumental

Iglesia de Nuestra Señora de Belén

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Fachada principal

Vista desde el puente

Arranques exteriores

Interior de la iglesia

Retablo

Nacimiento

Virgen de Belén

Capilla de San Gregorio

En esta iglesia gótica se da culto a la Virgen de Belén, patrona de Carrión. Conserva muchas bulas de los Papas concediéndola privilegios.

La iglesia está situada al noroeste de la ciudad y en la parte más alta, en un mirador que domina toda la vega carrionesa, junto al solar donde estuvo la antigua fortaleza señorial de la ciudad, que fue demolida definitivamente en 1474. Fue construida a finales del siglo XV, pero no se terminó y a mediados del XVI ya estaba en mal estado. Por ello, se iniciaron trabajos de reconstrucción que duraron hasta finales de este siglo, pero fueron infructuosos, por lo que, ya en el siglo XVII, se remodeló de nuevo: se cambió la orientación de la iglesia, se levantó una nave y se terminó la torre.

De los arranques de arcos y ménsulas que se ven en su parte exterior, al poniente, se deduce que la iglesia fue antiguamente mucho mayor, y quizás era de tres naves. Se cree que sucesivas crecidas del río han ido derrumbando el terreno en que se asienta, quedando en la actualidad de una sola nave de tres tramos y sin crucero. Una barandilla de piedra cierra el terreno por el poniente y el mediodía y protege del desnivel. Al sur todavía se ve parte de sus cimientos, en piedra sillería cubierta de cemento. A la mitad de la torre, casi en la esquina del este, hay un escudo con las armas de León y Castilla que llama la atención por el orden de los cuarteles. La entrada, al levante, no tiene frontispicio, y sobre la puerta hay una hornacina con una imagen antigua de la Virgen.

En el interior de la iglesia también se aprecian los derrumbes por los arcos que debían de continuar. A los pies está el coro bajo y sobre él, el coro alto, al que se sube por una estrecha escalera. De sus primeros tiempos se conserva la capilla de San Gregorio, en cuyo altar hay una imagen de este santo, el interesante Cristo de la Salud, gótico del siglo XIV, en el centro, y las vírgenes de la Piedad y de los Dolores a los lados. El altar es de madera barnizada, de gran mérito según los entendidos.

El extraordinario retablo mayor, plateresco, fue construido a finales del siglo XVI, pero hacia 1540 hubo un corrimiento de tierras que afectó a la capilla mayor, que fue reconstruida. Entonces el retablo se agrandó para adecuarlo a la nueva capilla, y se le añadió el banco, los guardapolvos laterales y el ático. Estas partes añadidas resaltan por ser mucho más sencillas que el retablo original. Está decorado con abundantes pinturas y esculturas, como los ocho óleos sobre tabla de Antonio Calderón, que ilustran diversos momentos de la Historia Sagrada.

En 1960, con motivo de la coronación canónica de la imagen de la Virgen de Belén, se desmontó el retablo para limpiarlo, y al montarlo de nuevo se rehicieron algunas partes, desapareció el camarín barroco y se cambió de lugar algunas imágenes, por lo que su lectura iconográfica es ahora difícil. Entre ellas destacan el bello Nacimiento del centro (en madera policromada), los Evangelistas, Cristo resucitado y los relieves de los Reyes Magos. Alrededor del retablo, tapando el fondo del presbiterio, hay seis pinturas murales del siglo XVII que ilustran escenas de la vida de la Virgen y de Jesucristo, algunas repetidas de las anteriores. La imagen de la Virgen es medieval (siglo XIII), gótica, adaptada para vestir en el siglo XVI, y está ricamente vestida y adornada con los obsequios de los carrioneses, que la tienen en muchísima veneración. La corona, de oro con incrustaciones de piedras preciosas, fue costeada con donaciones de los fieles y devotos carrioneses, que aportaron en muchos casos sus propias joyas.

Al pie de la iglesia está la torre, de dos cuerpos, casi toda en piedra de sillería, que no es muy alta pero así lo parece por estar en el punto más alto de la población. Hasta 1890 tenía una gran campana llamada goda (que se fundió para hacer otra) en cuyo derredor había esta inscripción: In nomine domini Jesu omne genu flectatur celestium, terrestrum et infernorum. Ihs M.-- Maria Mater gratia mater misericordiae tu nos aboste protege et mortis hora suscipe.-- 598.




La Virgen de Belén
en procesión

No cabe la menor duda de que la Virgen de Belén es tenida en muchísima veneración por los carrioneses. El origen de esta devoción es antiquísimo e intentar descubrirlo es muy difícil, si no imposible. El Papa Urbano VIII estableció en 1630 el procedimiento a seguir para declarar el patronato de los pueblos, por lo que hasta entonces solamente encontramos una serie de tradiciones y romerías populares que se pierden en la noche de los tiempos. Por otra parte, la destrucción de archivos que supuso la Guerra de Independencia dificulta aún más la investigación. No obstante, hay documentos que testifican ya en el siglo XVI la devoción de los carrioneses por su patrona. En la iglesia de Belén había fundaciones de misas en las fiestas más importantes de Nuestra Señora:

Sin embargo, el origen de esta devoción es anterior a estas fundaciones. Por una parte, al encontrar en el siglo XVI una advocación ya fructificada que desemboca en multitud de actos marianos, es de suponer que su nacimiento espontáneo tuvo lugar mucho antes; además, la talla de la Virgen data de finales del siglo XIII o principios del XIV, y un poco posterior es la construcción inicial de la iglesia, de tres naves, reducidas a una sola por los hundimientos del terreno. Por otra parte, en concilios y otros documentos de la época de la Reconquista se cita la devoción permanente a la Virgen de las Victorias, si bien no se indica un patronato oficial. Todo ello hace suponer un origen lento y progresivo durante los siglos XI al XIV.

La Virgen de Belén también es la patrona, hasta donde hemos podido averiguar, de Almansa (Albacete), de La Aparecida (Alicante), de Jacarilla (Alicante), de Belorado (Burgos), de Cabeza del Buey (Badajoz), de Palma del Río (Córdoba), de Las Navas de la Concepción (Sevilla), de Pilas (Sevilla), de Tomares (Sevilla), de la pedanía de Navalón (Enguera, Valencia), de Algodre (Zamora), de Cusco (Perú) y de San Mateo (Aragua, Venezuela).