Capitan General

D. Agustín Muñoz Grandes de Fernando Vadillo

Nacido en el seno de una familia humilde, en el madrileño barrio de Carabanchel Bajo, cursó estudios en la Academia de Infantería de Toledo, donde se graduó en 1913.
En 1915 es destinado, a petición propia a Marruecos, al frente de una unidad de regulares. Participa en la batalla de Alhucemas, en septiembre de 1925, resultando gravemente herido en el pecho.
En 1931, ya con el Gobierno de la República, es nombrado segundo jefe de la Guardia de Asalto, tomando parte activa en los sucesos de represión de la huelga minera asturiana de octubre de 1934.
Al estallar la guerra civil es detenido en Madrid, logrando evadirse por intermedio del general Rojo. Incorporado a las fuerzas de Franco, recibe el mando de la IV Brigada Navarra, y, al ser nombrado General, asume la Jefatura del Cuerpo de Ejército marroquí.
Finalizada la contienda forma parte del primer Gabinete de la posguerra, en calidad de ministro secretario general del Movimiento y jefe de las Milicias Falangistas, para posteriormente tomar posesión del delicado Gobierno Militar del Campo de Gibraltar.
Cuando Alemania invade la URSS en 1941, el general Franco le confía el mando de la unidad de voluntarios españoles en el frente oriental. Muñoz Grandes conocía bien a los alemanes pues no en vano el almirante Canaris le consultó la viabilidad de los planes de la "Operación Félix" para el asalto de Gibraltar, y además, al tratarse de un veterano y capacitado militar de carrera, se ponía fin a las fricciones surgidas entre falangistas y militares sobre la configuración de la División Azul.
El 1 de septiembre de 1941, Muñoz Grandes es recibido por Hitler en su "guarida del lobo", el cuartel general de Rastenburg. El führer, defraudado por las evasivas de Franco e irritado con Serrano Suñer, vió en él un posible aliado a su causa. El 13 de marzo es condecorado por Hitler con la cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, y en diciembre del 42 recibe las hojas de roble. (Dos extranjeros más son merecederos de tan alta condecoración, el belga León Degrelle y el estonio Alfons Rebane)
A su llegada a España en 1943, reclamado por orden de Franco, quizás intuyendo los pensamiento de Hitler que tenía un gran respeto por el General español, respeto ganado en el frente de batalla , es nombrado jefe de la Casa Militar del Caudillo y sustituido al frente de la División por el General Emilio Esteban Infantes. En 1945 toma el mando de la Capitanía General de la I Región Militar. El 20 de julio de 1951, Franco le nombra ministro de Defensa y seis años después asume la graduación de capitán general.
Su encumbramiento político llegaría el 11 de julio de 1962, como vicepresidente del Gobierno, hasta desempeñar las responsabilidades de vicepresidente del Consejo del reino, sustituyéndole poco después el almirante Carrero Blanco.
Aquejado de una grave infección gastrointestinal, falleció el 11 de julio de 1970.
 

Agustín Muñoz Grandes de Fernando Vadillo

Bernardo Torres con su marcada postura de izquierdas de la que jamás abdicó, no olvida los desmanes de tiempos de la República y frente a los investigadores de laboratorio, quien que vivió aquello en primera línea, encontraba el enfrentamiento civil como la desgraciada consecuencia inevitable que el odio iba gestando en el periodo republicano.

¿Cómo veíais vosotros a la figura del futuro capitán General Muñoz Grandes?
Del jefe Muñoz Grandes tengo mucho y bueno que hablar de él, además tengo una anécdota muy curioso que además sabrás, el Coronel Muñoz Grandes resultó ser de mi pueblo, mejor dicho voy a rectificar, no es de mi pueblo, estaba casado con una chica de mi pueblo. El coronel Muñoz Grandes era un personaje muy simpático, muy demócrata y muy entusiasta de su mujer, porque dio la casualidad de que él, que era un personaje maduro, muy castigado por la guerra de África, creo que hasta cojeaba, y él tuvo la suerte de coger una chica de mi pueblo guapísima, bastante más joven que él, tuvieron un hijo (¿cuál es tu pueblo?), Ariza.
Tuvieron un hijo, y este hijo pues, cuando empezó la guerra tendría pocos meses y entonces lo qué hicieron, detuvieron a la mujer y al hijo y el Coronel, luego llegó a General, el teniente Coronel Muñoz Grandes se insulientó tanto con las fuerzas que habían detenido a su hijo, que varios miembros del Cuerpo de Asalto se ofrecieron para descubrir quien había sido el que le había detenido, descubrieron los mismos miembros de Asalto. Descubrieron quienes habían detenido a su mujer y a su hijo y los pusieron en libertad. Entonces Muñoz Grandes, despechado de lo que habían hecho con su familia, se marchó a la zona nacional, pero Muñoz Grandes, te voy a decir, que es un hombre que estropeamos nosotros, en este caso los de Asalto, porque atendía a todo el mundo, pero legalmente, porque mi anécdota con el es la siguiente. Yo como he dicho que era de mi pueblo, lo conocía y lo conocí en mi pueblo. Cuando me presente a Asalto llegue, fui, me presenté para que me apoyara en el ingreso. Le di mi nombre y mis señas para que me influyera para ingresar en el cuerpo, y en presencia mía dijo: “Mira, es lo que hago yo con las recomendaciones" y las rompió." Estas son las recomendaciones que yo admito, tú si quieres y vales, ingresaras en Asalto, ya me lo dirás después, cuando hayas ingresado o cuando no hayas ingresado". "El día que estés tú en Asalto Serra por justicia, no por recomendación mía". Era buenísimo, llegaba a los momentos en los que estábamos de instrucción, sacaba tabaco, cuando se le acaba su paquete, un cigarro para cada uno y cuando se le acaba su paquete: "¿quién tiene un paquete de tabaco?". Yo, mi Teniente coronel, era Teniente coronel. Le daba un paquete" toma, 60 céntimos" ",no, no" . " Coge eso, porque me lo has vendido para daros", y seguía dando tabaco a todos los que estábamos haciendo la instrucción. Era buenísima persona y después hay una cosa muy curiosa en la guerra, Muñoz Grandes, como he dicho se paso a los nacionales y tuvo el mando de unas fuerzas que no sé si serian la Legión, pero al acercarse ellos, los nacionales a Toledo, donde yo estaba, empezaron a cañonearnos, nosotros estábamos en el Hospital de Toledo, y Muñoz Grande, y llamaron al teléfono, yo cogí el teléfono y me dijo: "yo soy Muñoz Grandes, el General Muñoz Grandes", me dio un vuelco el corazón y me dije: "¿pero es posible?, yo le dije" mire usted mi general yo soy un guardia de Asalto, que he estado a sus ordenes". Se cortó la línea, esto es emocionante, esto es emocionante. Yo quería al General Muñoz Grandes, al Cuerpo no le hizo nada y después de todo tengo la impresión esa, de lo que era el General Muñoz Grandes porque perteneció a mi cuerpo, o yo al cuerpo de él. Pero es que después en la postguerra hemos visto cosas muy curiosas y muy demócratas de Muñoz Grandes. Hay un caso muy curioso que yo presencié en la iglesia, esta iglesia que hay abajo de la calle Toledo, San Francisco. Hubo un funeral por algún personaje político, y todo el mundo salía con sus coches oficiales, él salió con un oficial con un coche que llevaba particular, se metió en su coche particular y se largó, y creo que tuvo, de esto tengo referencias particulares, creo que tuvo la intención de quitar el economato militar, porque aquello arrastraba, según él, muchos gastos para el Ejercito. Ese era Muñoz Grandes. Muy honrado, muy digno. Yo, fue políticamente, militarmente, enemigo mío, pero yo lo quise mucho.

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Agustín Muñoz Grandes, el muy querido jefe de los guardias de Asalto, con el uniforme del Cuerpo. Años después haría cabeza de la División Azul falangista, quienes también le rodearían de afecto y respeto.

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El mismo año de 1968, Muñoz Grandes recibe el Gran Collar de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, que sólo ostenta el Caudillo. Pero a Muñoz Grandes no le envanecen las condecoraciones, ni le consuelan de las heridas políticas sufridas a lo largo de una vida a punto de consumirse. Cuando viste de paisano lo hace con ropas limpias pero sobradamente usadas, y su gabardina, ya un poco raída, es famosa en los otoños e inviernos madrileños. Y cuando viste el uniforme militar, olvida lucir cuanto puede las cruces y medallas que se acercan al centenar. Cruces y medallas nacionales y extranjeras: portuguesas, dominicanas, jordanas, cubanas, venezolanas, marroquíes, francesas, argentinas, panameñas, tailandesas, alemanas......, o la más alta condecoración militar estadounidense: el Lazo de Comandante de la Legión al Mérito.
Pero el hombre que se ha entrevistado con personajes históricos que apreciaban su destacada sucesión de hechos notables, como Eisenhower, Hitler o Mc Arthur, con quien conversó largo y tendido en el hotel "Waldorf Astoria" de Nueva York sin olvidar a De Gaulle, Adenauer y otros muchos, ese hombre sentíase ya débil, enfermo y escéptico respecto a su futuro. Sabía que estaba viviendo sus años de decadencia física y política, aunque jamás mermaría sus prestigio y actividad militar. Seguía siendo Jefe del Alto Estado Mayor, y nadie podía arrebatarle este cargo, que para él era uno de los muchos puestos de servicio a España. El 22 de julio, Muñoz Grandes cesa en el cargo de Vicepresidente de Gobierno, y el 2 de diciembre es nombrado Vicepresidente del Consejo del Reino.
Inesperadamente, Franco anuncia el 16 de julio de 1969, que dirigirá a las Cortes un discurso transcendente sobre la sucesión de la Jefatura del Estado. El conde Barcelona habla telefónicamente con su hijo, el Príncipe Juan Carlos, y no sin cierta oposición por parte del primero, éste acaba accediendo a la oferta de Franco para nombrarle sucesor. Aunque es al Conde a quien corresponde legítimamente heredar la corona, ambos saben que si se niegan a aceptar el proyecto del Caudillo, será proclamada un regencia que perpetué, o al menos aplace, la posesión del trono a un miembro de sangre real, sea cual fuese su dinastía. En consecuencia, seis días después, Juan Carlos es proclamado sucesor a título de rey, tras una votación de resultado rotundo a favor del proyecto.
El capitán general Muñoz Grandes ingresa de nuevo en el Hospital Militar del Generalísimo, el 23 de julio. Su estado de salud se ha agravado padece una afección bronquial y preocupa hondamente a los médicos que le asisten.
A las nueves de la noche del 11 de julio de 1970, fallece Agustín Muñoz Grandes.

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El mismo año de 1968, Muñoz Grandes recibe el Gran Collar de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, que sólo ostenta el Caudillo. Pero a Muñoz Grandes no le envanecen las condecoraciones, ni le consuelan de las heridas políticas sufridas a lo largo de una vida a punto de consumirse. Cuando viste de paisano lo hace con ropas limpias pero sobradamente usadas, y su gabardina, ya un poco raida, es famosa en los otoños e inviernos madrileños. Y cuando viste el uniforme militar, olvida lucir cuanto puede las cruces y medallas que se acercan al centenar. Cruces y medallas nacionales y extranjeras: portuguesas, dominicanas, jordanas, cubanas, venezolanas, marroquíes, francesas, argentínas, panameñas, tailandesas, alemanas......, o la más alta condecoración militar estadounidense: el Lazo de Comandante de la Legión al Mérito.
Pero el hombre que se ha entrevistado con personajes historicos que apreciaban su destacada sucesión de hechos notables, como Eisenhower, Hitler o Mc Arthur, con quien conversó largo y tendido en el hotel "Waldorf Astoria" de Nueva York -sin olvidar a De Gaulle, Adenauer y otros muchos-, ese hombre setíase ya débil, enfermo y escéptico respecto a su futuro. Sabía que estaba viviendo sus años de decadencia fisica y política, aunque jamás mermaría sus prestigio y actividad militar. Seguía siendo Jefe del Alto Estado Mayor, y nadie podía arrebatarle este cargo, que para él era uno de los muchos puestos de servicio a España. El 22 de julio, MUñoz Grandes cesa en el cargo de Vicepresidente de Gobierno, y el 2 de diciembre es nombrado Vicepresidente del Consejo del Reino.
Inesperadamente, Franco anuncia el 16 de julio de 1969, que dirigirá a las Cortes un discurso transcendente sobre la sucesión de la Jefatura del Estado. El conde Barcelona habla telefónicamente con su hijo, el principe Juan Carlos, y no sin cierta oposición por parte del primero, éste acaba accediendo a la oferta de Franco para nombrarle sucesor. Aunque es al Conde a quien corresponde legítimamente heredar la corona, ambos saben que si se niegan a aceptar el proyecto del Caudillo, será proclamada un regencia que perpetué, o al menos aplace, la posesión del trono a un miembro de sangre real, sea cual fuese su dinastía. En consecuencia, seis días después, Juan Carlos es proclamado sucesor a título de rey, tras una votación de resultado rotundo a favor del proyecto.
El capitán general Muñoz Grandes ingresa de nuevo en el Hospital Militar del Generalísimo, el 23 de julio. Su estado de salud se ha agravado-padece una afección bronquial-y preocupa hondamente a los médicos que le asisten.
A las nueves de la noche del 11 de julio de 1970, fallece Agustín Muñoz Grandes.

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Cuando regreséis a España y nuestras gentes se os acerquen con el natural afán de saber de vuestra vida en Rusia, jamás les habléis de vuestras propias heroicidades, sino de las gloriosas hazañas que realizaron los que aquí han muerto para que España viva."
Agustín Muñoz Grandes
(General jefe de la D.A.)

FOTO SUPERIOR

El general Matthew Ridway observa la Cruz de Caballero de la Orden de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, que luce Muñoz Grandes.
 A las dos de la tarde del jueves 21 de octubre de 1954, el presidente Eisenhower recibe al capitán general y ministro del Ejército Muñoz Grandes en la Casa Blanca. La entrevista es larga y amistosa. Días antes, a la llegada del español a los Estados Unidos, invitado por el presidente y su secretario de Defensa, se encontró con que no era esperado por su colega estadounidense al pie del avión. Este hecho malhumoró a Muñoz Grandes y mirando con rostro serio al general Ridway, jefe del Estado Mayor del Ejército USA, le dijo "Los españoles acostumbramos a recibir a nuestros invitados a la puerta de la casa. Si mañana no aparece su ministro de Defensa regresaré inmediatamente a Madrid". este capítulo lo recoge Franco Salgado-Araujo en su libro "Mis conversaciones con Franco" de labios de Cacho Zabalza, colaborador de José Félix de Lequerica en la Embajada de Washington: "Habló Cacho de los viajes de los ministros españoles a los Estados Unidos y dice que el que hizo mejor papel fue Muñoz Grandes, quien al saludar a los periodistas americanos les dijo: "Aquí tienen ustedes a un criminal de guerra que no ha perdido su admiración por Alemania". Dice que el oficial español que le acompañaba llevaba en un maletín con las insignias de la División Azul y condecoraciones hitlerianas; algunos de nuestra embajada estaban asustados por estos detalles..."
Al día siguiente el secretario de Defensa se apresuró a saludarle y le dijo que para llegar a Nueva York había tenido que cruzar varios tornados.
El "Diario de Barcelona" del 22 de octubre ofrece en su portada la fotografía del apretón de manos del presidente de los Estados Unidos y de Muñoz Grandes. Ambos sonrientes.

 

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El 21 de octubre de 1954, el Presidente Eisenhover, recibe en Nueva York, al Ministro del Ejército español. Ésta es una de las múltiples visitas que el general realizaría a Jefes de Estado y de Gobierno, en calidad de representante de Franco. Obsérvese la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Robre, que luce en el cuello y la medalla Militar Individual.

El 14 de diciembre de 1955, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la entrada en su seno de cinco países, entre ellos España. Estados Unidos ha sido la potencia que más esfuerzo ha desplegado para la acogida de España, superando progresivamente la crisis de las relaciones españolas con el resto del mundo tras finalizar la II Guerra Mundial. A partir de la llegada a Madrid del embajador estadounidense Stanton Griffis, el 24 de enero de 1951, imitan su ejemplo el británico John Blafour y el francés Berdard Harclion. Y mientras se produce la vuelta masiva de embajadores. España va ocupando puestos en organizaciones internacionales como la FAO o la Unesco.
A las veinticuatro horas del ingreso de España en la ONU, el principe Juan Carlos procede a la Jura de la Bandera en la Academia General Militar de Zaragoza. En el enorme patio del edificio resuenan las palabras del discurso de Muñoz Grandes, que preside el emotivo acto.
En el mismo año, Franco recibe la visita del secretario de Estado estadounidense, Foster Dulles, mientras la industria cinematográfica española da un salto de gigante al obtener en Cannes el Premio Internacional de Crítica por la película de Juan Antonio Bardem "Muerte de un ciclista".


Hitler deseaba valorar al reemplazado primer jefe de la División Azul como posible alternativa al obstinado Franco, que no estaba dispuesto a ser una marioneta del Führer. Muñoz Grandes (izquierda) se reunió con Hitler (derecha) en la Madriguera del Lobo, em Rastenburg, el 11 de julio de 1942 y se sintió cautivado, sacando la impresión de que el Führer quería y respetaba a España -Fotografía cortesía del Ejército de Estados Unidos.

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En cuanto a la entrevista narran lo siguiente:
Exudando su indudable encanto, un alborozado Adolf Hitler recibió a Muñoz Grandes en Rastrenburg el 11 de julio. El general se sintió cautivado, y sacó la impresión de que Hitler amaba y respetaba a España. "Confortado por la mirada del Führer", le dijo después a Likus, "España ha dejado de ser para mí una tierra desgraciada". Apasionadamente el general abrió su corazón. Describió a los dirigentes de su país: Varela, la perdición del Ejército. Le consideraba responsable, junto con su camarada Serrano Suñer, de la sustitución de la división, sustitución que era nada menos que un "sabotaje directo contra Alemania". Los nuevos reclutas estaban mal instruidos y su valor militar resultaba dudoso. Se sospechaba que algunos eran comunistas, que solo habían venido para desertar. Los nuevos jefes andaban de un lado para otro como marionetas. Como personas, desaparecen de la vista en cuanto... (yo) aparezco". Serrano Suñer: la mera mención de su nombre llenaba de ira a Muñoz Grandes. "Cuando Miláns del Bosch iba a volver...(herido) a España, preguntó qué mensaje debería llevar a Serrano Suñer cuando le viera. (Yo) respondí: dile que no vuelva yo vivo...pero que, si lo hago, le mataré personalmente y a los de su cohorte.
Por espacio de más de dos hors, el general dio cuenta de sus esperanzas y de sus planes. Continuaría en el frente, si Hitler así lo permitía. Pero quería volver a la Península en la confianza del apoyo alemán y dispuesto a hacer una limpieza a fondo. La juventud de su país y los elementos incorruptos de la Falange, estaban con él. Su ambición inmediata era la jefatura del gobierno, bajo una figura de Franco más o menos representativa, que seguiría al frente de la jefatura del Estado. Su administración estaría marcada por la más estrecha amistad y cooperación posibles con Alemania.
Hitler aceptó cautamente este nuevo papel de colaborador, y ambos acordaron establecer una línea permanente de comunicación fuera de los cauces normales......
Volviendo a los asuntos militares, Muñoz Grandes preguntó al Führer si no podía trasladar la División Azul a un frente más activo. Hitler había sido advertido previamente de que podía esperar tal solicitud. El Grupo de Ejércitos Norte estaban en contra, si es que se iban a tener en cuenta consideraciones puramente militares. La división no tenía capacidad para operaciones ofensivas de cierta significación. Pero Hitler, tenía otros pensamientos. Le dijo a Muñoz Grandes que la 250.ª División sería trasladada. El general español, entusiasmado y cautivado, volvió al frente imbuido de un vigor nuevo.
Rumores de la entrevista Hitler-Muñoz Grandes no tardaron en resonar por los pasillos de El Pardo. El servicio de información español comunicaba con el coronel Günther Krappe, agregado militar alemán, había entrado en contacto con el amigo y camarada falangista de Muñoz Grandes, general Yagüe, en la finca de éste en su pueblo natal soriano, San Leonardo. El 16 de julio, Stohrer, que no estaba en la conspiración y al que Ribbentrop soslayaba, preguntó a Berlín, actuando a instancias no oficiales españolas, por el tono de la reunión. La breve respuesta fue: sólo se discutieron cuestiones militares.

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A la derecha de S.M. el Rey, D. Agustín Muñoz-Grandes Galilea.
El hijo del General de la División Azul, ha comentado en alguna ocasión la siguiente anécdota, sobre un hecho que a él le sucedió:
A poco de entrar España en la OTAN, y siendo Muñoz-Grandes Galilea aún General de Brigada, tuvo que asistir a un curso de Oficiales Generales de la OTAN en Alemania, junto a otros generales españoles y europeos. El Comandante en Jefe del Ejército alemán ofreció un almuerzo en honor de tan ilustres visitantes. Y a la hora del brindis llegó la sorpresa, cuando el anfitrión levantó su copa para brindar por la División Azul, aprovechando dijo, que el hijo de quien había sido su comandante estaba presente. El hecho causó sensación entre los españoles asistentes, quienes, de forma casi instintiva, habían eludido hablar de cualquier tema "políticamente sensible". Una anécdota que corrobora el reconocimiento que goza la Unidad en miembros de la FFAA de otros países.

 

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En octubre de 1942 el teniente Amaro Lasheras recibe la orden de recibir y conducir hacia el Cuartel General una expedición de guripas recién llegados.
Una vez desembarcados, el teniente marcha junto a los nuevos voluntarios hacia el viejo palacio, donde les esperaban para ser recibidos, de repente el oficial mando alto y derecha, distinguiéndose tras una vieja verja un bosque cruces coronadas por un casco.
¡Soldados! Arenga Amaro, en este cementerio reposan las almas de muchos que nos precedieron, que Dios les conceda un merecido reposo y a nosotros nos de fuerzas para seguir su ejemplo. Quien sabe si, cuando la próxima expedición pase por delante de esta verja alguno de nosotros tengamos ya nuestro puesto en los luceros. Por deber de gratitud os ruego recéis una oración conmigo por su Eterno Descanso.
Apenas había mandado descubrirse y comenzado a entonar un Padre Nuestro, se escuchó el ruido del motor de un vehículo que paraba detrás de la formación.
Del coche bajan tres oficiales, uno de ellos, que se le distingue claramente unas franjas carmesí en su pantalón, que delatan su condición de miembro del Estado Mayor, hace varios gestos al teniente avisándole de la llegada del General.
Muñoz Grandes indica al oficial de su Estado Mayor que permita continuar el rezo, y descubriéndose se une al él.
Acabado la oración el teniente manda firmes y da novedades al general, éste le felicita y dirigiéndose al oficial de Estado Mayor le dijo:
-Enhorabuena teniente, siempre primero el recuerdo al caído. Siempre está una oración por delante de una novedad, siempre un héroe por delante de un general.
Enhorabuena y gracias....

Como hijo de un ex combatiente de la DA, siempre me he sentido orgulloso de la gesta heroica de mi padre ..sus ideales y su valor, y de todos los que como mi padre ,participaron en aquella heroica campaña.