©Antonio Sureda Milan

 

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Miradores de s'Arxiduc

(Valldemossa - Deià)

28 de abril del 2012

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Ficha de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Iniciamos este bonito recorrido en el Km. 68,3 de la Ma-10  junto al actual Hotel El Encinar, (antigua Ca Madó Pilla).

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, botas de montaña; se si hace en época calurosa llevar bañador y toalla.

Mapa: Alpina Tramuntana  Central E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera.

Distancia: 8.27 Km.  Subiendo: 3,7 Km.  Bajando: 3,7 Km.

Tiempo efectivo Subiendo: 1,39 h. Bajando: 1,35 h. Parado: 3,35 h.
Total acumulado: 6,39 h.

Altura máxima: 397 m.
Altura mínima: 1 m.

Desnivel Acumulado: 622 m.   Media en %: 16,85

Velocidad media: 1,31 Km./h.

Recomendaciones:

  • Haya o no fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica)

  • No lleveis perros.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

  • Como en otras muchas rutas, esta de hoy pasa por fincas privadas, y hay que obtener los correspondientes permisos, si no quereis exponeros a una reprimenda por parte de los propietarios.

 

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas

  • La mayor dificultad la encontraremos en tomar los desvíos correspondiente, ya que hay una maraña de caminos y desvíos.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Prólogo:

Luis Salvador de Habsburgo Lorena (S'Arxiduc)

Este noble de la dinastía Habsburgo Lorena fue hijo de Leopoldo II de Toscana y de María Antonieta de Borbón. Nació en el palacio de Pitti (Florencia), en 1847, cuando los territorios italianos habían sido invadidos por Austria. No obstante, años mas tarde, los austriacos perderían ese dominio y Luis Salvador regresaría con su familia a Viena, en 1859. En la capital de Austria y en Praga estudió derecho, filosofía y ciencias naturales.

El afán aventurero, el amor por el arte, la curiosidad por las humanidades y las ciencias naturales lo llevaron a convertirse en un explorador del mundo.
Desde muy joven fue percibido como excéntrico, dado que con sólo veinte años se apartó de las convenciones de la corte y decidió navegar por los mares con sus veleros Nixe 1 y Nixe 2.
En 1867 llegó de visita a Mallorca por primera vez. Posteriormente volvería, pero esta vez a comprar distintas fincas. Una de estas fue Son Marroig, una casona (hoy ubicada en la carretera que une Deyá y Valldemosa) que había sido monasterio en la edad media, y que en 1879 él convirtió en su residencia. Quedó muy impactado con las vistas al Mediterráneo, particularmente con Na Foradada, ese promontorio que parece un dragón tendido, con un enorme agujero al final de la roca. En su libro Lo que sé de Miramar (1911) escribiría estas palabras: "Solamente Son Marroig por su situación con la vista hasta la Dragonera me parecía incomparablemente más hermosa".
Aunque de origen noble, el archiduque era un hombre sencillo y de gran sentido del humor, que no buscaba el encierro en su residencia, por el contrario, disfrutaba de pasar desapercibido entre la gente del pueblo y adentrarse al mar con los pescadores.
Una vez que Luis Salvador empezó a difundir las maravillas de las Islas Baleares, a Son Marroig llegaron artistas e intelectuales; así como también otros miembros de las casa reales, como la emperatriz Sissi de Austria, que sentía una atracción por este noble de carácter aventurero y amante de la naturaleza. Sin embargo, algunos autores afirman que el amor de Luis Salvador nunca fue encendido por Sissi, sino por una campesina que no sabía leer y escribir.

Del amor por aquellas tierras surgió Die Balearen (Las Baleares); una suerte de enciclopedia de nueve volúmenes que abarcaba con minuciocidad un vasto conocimiento de la cultura y etnología de las islas. Dedicó dos volúmenes a las Pitiusas, dos a Menorca y cinco a Mallorca. Esta obra, la mayor que se haya escrito sobre el archipielago, comenzó a ser publicada en Leipzig en 1869, pero en español se editaría recien en la década del ochenta. Posteriormente saldrían a la luz otras obras como Cuentos de Mallorca (1895) y Voces de orígen árabe en la lengua de las Baleares (1901).

Donde hoy sólo hay ruinas antes hubo construcciones únicas. las que mandó levantar Lluís Salvador de Austria, una de las personalidades históricas mas importantes de Baleares, hace un siglo. Sus miradores, capillas, merenderos y caminos están en peligro de desaparición. Sus conocimientos de las islas son objeto de estudio y admiración aun a día de hoy. Sus "Possesions" de Mallorca presentan un estado lamentable. Es una pena que el legado de un referente de las islas, este tan degradado y nadie mueva un dedo por ello.

 

Otros temas de interés

El Monasterio de Miramar, ubicado en la posesión del mismo nombre, en el término municipal de Valldemossa, fue fundado en 1276 por Jaume II, a petición de Ramon Llull, para acoger un colegio de misioneros dedicado a la enseñanza del árabe y otras lenguas orientales, con el objetivo de preparar a frailes para convertir infieles al cristianismo.

El Beato Ramon Llull, que en 1273 ya se había retirado una temporada en Randa para hacer vida contemplativa, pasó casi tres años en Miramar, donde se dedicó a enseñar a 12 frailes y a escribir algunas de sus obras. El Archiduque Luis Salvador de Austria (1847-1915) compró en 1872, después de enamorarse de los paisajes de la costa norte de Mallorca, la antigua posesión. Según escribe el propio Archiduque en Die Balearen: "sin duda, ningún otro lugar de la tierra puede llevar con más propiedad el nombre de Miramar". En aquella época los límites de la finca llegaban hasta la cumbre del Teix y siguiendo la costa hacia el Este hasta Son Marroig, en el término municipal de Deià, posesión que unos años más tarde el Archiduque también compró. La finca también incluía a Poniente las tierras y viñas de s'Estaca, donde el Archiduque construyó en 1878 una singular casa de estilo siciliano y potenció el cultivo de la viña.

A la muerte del Archiduque, la propiedad de Miramar, igual que la de Son Marroig, pasó a su secretario, el mallorquín Antoni Vives, excepto las tierras de s'Estaca, que pasaron a ser propiedad de su amante oficial, la majorala Catalina Homar, y desde los años 90 son propiedad del actor Michael Douglas y de su ex mujer, Diandra. En la actualidad Miramar sigue en manos de la familia Vives y acoge un museo donde se encuentran algunos objetos, documentos y obras de arte relacionadas con los mundos que vivieron Llull y el Archiduque.

El camino que conduce a Miramar se encuentra en la carretera que une Valldemossa y Deià. La visita a la posesión empieza por la sala de mapas del Archiduque y la antigua "tàfona" (molino de aceite), situadas en el pequeño edificio que se encuentra en la entrada. A continuación se visita el jardín y el claustro, que el Archiduque hizo construir a partir de unos arcos góticos del siglo XIII provenientes del antiguo convento de Santa Margalida de Palma. Desde aquí se accede a la casa, pasando por las columnas auténticas del antiguo claustro que hizo edificar Ramon Llull en el siglo XIII y que fueron encontradas por el Archiduque en diferentes puntos de la finca.

En el interior de la casa, se exhibe la escultura realizada por Tantardini en memoria de Vratislav Vyborny, primer secretario de Luis Salvador; y una reproducción parcial del interior del Nixe II con partes auténticas del barco del Archiduque. También se visita la sala de actos Ramon Llull, donde se encuentran diversas obras gráficas relacionadas con el lulismo, como una reproducción de las 12 miniaturas del Breviculum; y una pequeña biblioteca, situada en el antiguo establo, que recoge libros y objetos relacionados con la vida y obra del Beato.

Saliendo de la casa, se accede al jardín que enlaza con el mirador, desde donde se observan unas espectaculares vistas sobre el mar. El paseo continúa en el jardín de la "Torre del Moro", un espacio muy singular en el que se encuentran figuras geométricas de Ramón Llull dibujadas en los parterres y un estanque de estilo italiano construido en época del Archiduque. De regreso, por el mismo camino, se llega hasta el jardín de los cipreses, que aún conserva restos en forma de cruz bizantina de la base de la antigua iglesia, y desde este punto a la capilla actual, diseñada por Frederic Wachskmann y edificada en tiempos del Archiduque.

Miramar, junto con Son Marroig y la Cartoixa de Valldemossa, es uno de los lugares culturales más interesantes de esta zona de la Serra de Tramuntana. Se puede visitar de martes a domingo y la entrada cuesta 3 euros para los adultos y es gratuita para los niños.

 

Descripción de la excursión:

Junto al parking del hotel hay una pared baja que da a unas escaleras en bastante mal estado, por las que descendemos pasando junto a la piscina. A los 5’ llegamos al Mirador des Pi o del Niu des Corb. Volvemos al camino que seguíamos y al poco se bifurca en unos escalones ascendentes y otros descendentes. Tomamos a la izquierda, descendemos por el camino que va junto a la pared pasando por  debajo la cornisa rocosa. Pasaremos una zona algo expuesta, donde hay un cable de seguridad que realmente es innecesario. Llegaremos a la zona de bancos de la Font de s’Ermitanet  (hoy no visitaremos la fuente que se encuentra algo mas arriba de nuestra situación), llegamos a un desvío que tomamos a la izquierda para bajar por unas escaleras al Merendero de sa Capella, con mesas y bancos de piedra y en el que nos detendremos a merendar una vez visitada la Capella.
Unos escalones nos situarán sobre el puente que lleva hasta la capilla –partida por un rayo- del Beato Ramón Llull; tras la visita  subimos de nuevo al merendero para merendar, tras la merienda descendemos de nuevo los escalones que llevan al puente y sin cruzarlo giramos a la derecha  (un gran pino caído dificulta el paso, lo salvamos por la derecha y continuamos, giramos a la izquierda donde arranca un camino que pasa junto a la cueva Dels Serafins. Enseguida daremos a un cruce que tomamos a la derecha. Sólo pocos metros más arriba tomamos el camino de la izquierda. Pronto llegamos a una vieja barrera metálica que nos da acceso a la zona de Els Pontets de la Font Cuberta.

Subimos las escaleras des Pontets -son trece puentes, cada uno de ellos pertenece a cada uno de los 13 apóstoles), se construyeron para poder cruzar el torrente de sa Font Cuberta y así poder sembrar los bancales a uno y otro lado del torrente-, bajamos de nuevo las escaleras y abandonamos es Pontets por la derecha según descendemos en el ultimo puente, buscamos una portillo a la izquierda y por un camino bien marcado descendemos para dirigirnos ahora hacia Miramar, pasando por ses Coves de Ponent, donde localizaremos un bajo relieve de Ramón Llull, esculpido en mármol blanco; más arriba, pasamos una vieja rejilla –abierta- y nos topamos de frente con un collado de caza y detrás a la izquierda veremos una balsa de agua normalmente seca, la dejamos a nuestra derecha y enseguida llegamos al mirador del Guix. Al norte entre los olivos podemos entrever el mirador de Sa Ferradura, al que se llega por un amplio camino de carro cerrado por una rejilla metálica que salvamos por un portillo en la misma alambrada, en el extremo derecho de la misma.

Desde el mirador de Sa Ferradura, mirando hacia el Noreste, divisamos una especie de espolón entre dos torrenteras, en el que se localiza el mirador des Torrent de Son Gallard. Nos dirigimos  a el caminando al borde de los campos de cultivo hasta alcanzar una pared con una rejilla con brezo que nos impide el paso, pero junto a un árbol veremos un paso por debajo de la rejilla que nos permite superarla sin demasiada dificultad,  y pocos metros más adelante encontramos otra rejilla con un portillo y barrera cerrada de madera que tendremos que saltar si no tenemos la llave. Salvada la barrera solo nos queda seguir el camino hasta llegar en unos 10 minutos al mirador del Torrent de Son Gallard. Una vez hechas las fotos de rigor, regresamos por el mismo camino hasta el mirador de Sa Ferradura.

Desde el mirador de Sa Ferradura, mirando al mar, a la izquierda arranca  es Camí des Guix también conocido como  Camí de la Mar, enseguida cerrado por una barrera de madera y rejilla que saltamos llegamos en cinco minutos a un nuevo mirador a la derecha de otro collado de tordos. Se trata del mirador de Miradors. Desde él, antaño se divisaban otros miradores, pero  la vegetación que lo rodea, han mermado bastante las las vistas.

El camino del Guix sigue recto, de frente, pero nosotros lo abandonamos y tomamos en ascenso izquierda, subiendo entre bancales hasta enlazar con un sendero con algunos escalones de tierra, bajo los Pontets de la Font Cuberta. A la derecha de la pequeña torrentera, dirección Oeste, sale un sendero que en poco tiempo desemboca en el Camí Nou de s’Estaca. Lo tomamos en sentido descendente. Pronto pasamos junto a un impresionante muro de contención de una zona carbonera construido a base de piedra en seco. Tras minutos después habremos llegado al mirador del Creuer.

Seguimos descendiendo y en unos 7 minutos llegamos al mirador del Figueral, Continuamos hasta desembocar en unos trece minutos más en el Camí de ses Vinyes. Pista asfaltada que comunica s’Estaca y el Caló con la carretera de la Marina de Valldemossa.

En el punto en que hemos desembocado en el Camí de ses Vinyes, cruzamos este y por la derecha de una alambrada tomamos el sendero que nos enlaza con el camino que baja hasta es Caló de s'Estaca, este camino cruza la pista en dos ocasiones y nos lleva hasta una curva de la pista que tiene una valla de acebuche "ullastre", aquí y ya por la pista alcanzamos es Caló, donde nosotros paramos un buen rato y decidimos que era un buen lugar para comer y descansar un rato, incluso algunos refrescaron sus pies (Paco se bañó entero), en las aguas de este bonito puertecito pesquero.

Tras el descanso comenzamos el regreso en una subida tomada con calma, deshaciendo los pasos hasta enlazar de nuevo con el Camí de ses Vinyes, que tomamos a nuestra derecha. A los siete minutos desde que alcanzamos este camino, a la izquierda hay un desvío marcado con una flecha roja sobre una roca, donde se inicia el Camí de sa Barrera de sa Marina por el que nos desviamos, a unos quince minutos  de subida llegaremos al mirador de Sa Rassa, que tiene forma de proa de barco en su parte Sur y desde el que veremos la casa de Michael Douglas. Si miramos en dirección Este hacia las paredes acantiladas, podemos distinguir el mirador Nou y debajo la cueva, por donde pasaremos mas tarde. Tras las fotos desde el mirador retomamos el camino ascendente pasando un portillo con barrera, que es el que da nombre a este camino. pronto encontramos a la izquierda un desvío, que nos lleva a lo que queda del mirador Nou, pero poco antes de llegar a el, cuando lo tenemos a unos 50 metros, tomamos un senderillo poco visible que nace a la izquierda y que llega a una escalera bastante deteriorada de piedra,  que lleva a una zona carbonera. Desde ésta sale por la derecha pegada al acantilado, un camino que lleva en un momento a la cueva bajo el mirador, que ha fue utilizada para practicas budistas, de ellas quedan algunas pinturas, alfombras y otros enseres, hoy en día se utiliza por senderistas para hacer vivac, aunque en caso de lluvia se convierte en un barrizal. Visitada la cueva si no queremos subir por donde hemos llegado hasta ella, podemos seguir el camino al Norte y a la primera oportunidad, comenzar a ascender sin camino, aunque mal se ve un senderillo, que rodea el espolón en el que se sitúa el mirador, alcanzando este por la parte donde aun se conserva la escalera.

En lugar de tomar el camino por el que hemos llegado al mirador, tomamos otro más amplio que en dirección Este, desemboca en el antiguo camino que enlazaba Son Galceran con el camí de sa Barrera de sa Marina, que alcanzaremos en unos siete minutos, este es el camino que traíamos de subida, lo seguimos sentido ascendente y en 5 minutos llegamos a un rellano donde  nuestra derecha veremos la barrera de Ca ses Animes, donde hay la siguiente y curiosa inscripción (Cava Cans, Cave Putes), que a pesar del mal sonante, decir que viene del Latín y que significa "Cuidado con el perro, Cuidado a Entrar. Seguimos la pista asfaltada y en nada estamos en la carretera de Valldemossa a Deià.

Aquí los conductores deberán ir en busca de los vehículos que se encuentran a un Km. en dirección a Deià, el resto podremos esperar que nos recojan en este punto, dando aquí por finalizada la ruta de hoy.

 

 

 El Grupo lo formaron:

Maria, Marisa, Mª Antonia Frau, Mª Antonia Luna, África, Yolanda, Tinita, Elvira, Petra, Raquel,

José Vicente, Pedro Florenza, Paco Pulido, Juan Porto, Bolli, Salvador, José Oliver,  y Toni

A. Sureda

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