¿CUÁLES
SON TUS POSIBILIDADES
DE
ROBAR
UN CUERPO?
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Los magos de la Antigüedad
que se dedicaban al trasplante de cuerpos o urushdaur nos dejaron
unas completas tablas de las posibilidades de cada persona para tener éxito
en esta intervención. Rellena los datos que se piden a continuación,
pulsa en "calcular", y sabrás cuáles serían tus posibilidades
de robarle el cuerpo a quien desearas con un urushdaur.
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¿No
te gusta tu cuerpo? ¿Tus facciones son desagradables? ¿Demasiada
cirugía estética? ¿O quizás padeces alguna
enfermedad? ¿Quién se preocupa? Busca a una persona sana
y hermosa, ¡y róbale el cuerpo! Esta compleja técnica
de magia negra está documentada en, al menos, tres civilizaciones
de la Antigüedad.
Casi todo el mundo conoce
la existencia de la cultura egipcia, con sus pirámides, sus monumentos
y sus jeroglíficos. Lo egipcio ha cautivado la imaginación
de millones de personas durante los dos últimos siglos, y películas
como “La Momia” siguen siendo un éxito de taquilla. Mucha gente
piensa que se trata de la única e indiscutible gran cultura de la
Antigüedad, y has-ta muchos creen que su origen debe ser extraterrestre
dada su complejidad y extraordinario avance tecnológico.
Lo que mucha gente ignora es que los egipcios compartieron su época
de gloria con una civilización frecuentemente olvidada e ignorada,
pero al menos igual de sofisticada y apasionante. Esta civilización
se hallaba en el territorio del moderno Irak, aprovechando la fértil
franja de tierra que se extiende entre los ríos Tigris y Eufrates.
Utilizaban un avanzado sistema de escritura cuneiforme, construían
templos en enormes pirámides truncadas (ziggurats) que nada tienen
que envidiar a las pirámides egipcias, y desarrollaron los primeros
códigos de leyes dignos de tal nombre.
Y hace ya 5.000 años,
los sacerdotes sumerios disponían de una poderosa magia cuyo objetivo
era transportar el espíritu de una persona entre un cuerpo y otro.
Es el urushdaur sumerio, cuya fórmula se encuentra en unas esferas
de terracota extraídas del yacimiento de Eridu, y que por razones
obvias no se halla a disposición de gran público. Estas esferas
no han podido ser adecuadamente datadas mediante el procedimiento del carbono-14,
pero son anteriores a la gran inundación que nosotros conocemos
como el Diluvio Universal.
El urushdaur consiste, por increíble que parezca, en robarle el
cuerpo a otra persona. En el transcurso del proceso, el cuerpo del ladrón
quedaba como cadáver, y el espíritu de la víctima
era enviado al Inframundo. Los sumerios no apreciaban demasiado la vanidad,
así que su uso para cambiar un cuerpo feo por otro hermoso fue relativamente
raro, aunque las necesidades políticas o las sustanciosas ofertas
económicas podían decidirles a utilizarlo por esta razón.
A la princesa Narfater, por ejemplo, le cambiaron de niña el deforme
cuerpo con el que había nacido por el de otra niña, mucho
más guapa, que fue robada a sus padres. A cambio, los sacerdotes
y sacerdotisas que lo hicieron recibieron suficiente dinero como para construir
un nuevo templo y la garantía de desempeñar un papel político
vital en el Reino.
En la mayoría
de casos, el urushdaur se aplicaba para alcanzar tres objetivos básicos.
El primero, lógicamente, era el de curar enfermedades físicas,
usurpando el cuerpo de una persona sana. Sin embargo, y dado que el urushdaur
es tanto más ineficaz cuanto mayor es la edad del aspirante al cambio,
es difícil que fuese usado por ancianos egoístas para cambiar
vejez por juventud. El segundo objetivo era el de “dar la vuelta” a un
agente enemigo capturado; devolver a otra persona en el cuerpo de un hombre
de toda confianza es el sueño de cualquier espía. Y el tercero
era el de usurpar el poder, introduciendo al aspirante ilegítimo
en el cuerpo del poderoso legítimo; de ahí vienen leyendas
como la de Excalibur, donde el aspirante debe realizar alguna prueba con
éxito que sólo alguien con la mente y el espíritu
del legítimo gobernante puede realizar.
No todo el mundo podía beneficiarse del urushdaur. Tras pagar lo
que le fuese requerido, el aspirante entraba como esclavo al servicio del
templo durante un periodo no inferior a seis meses, durante los cuales
era sometido a durísimas pruebas para determinar si gozaba de un
“espíritu transportable” (además de prestar durísimos
servicios, que incluían la prostitución sagrada). En caso
de que fuese así, durante el año siguiente sufriría
la denominada “inmersión”, donde, además de realizar dos
sacrificios humanos, debía impregnarse totalmente de la mentalidad
y creencias sacerdotales sumerias. Se usaban fuertes castigos físicos
y psicológicos para lograr esta “inmersión” en un tiempo
razonable. Alcanzaba así el estado de “puro”, y comenzaba un segundo
año, llamado “de abandono”, durante el cual su espíritu iba
siendo lentamente separado del cuerpo en el transcurso de lentas ceremonias
sangrientas donde, de nuevo, nos encontramos con el uso de dolores extremos
para conseguirlo. Así, en dos años y medio, el aspirante
estaba preparado para completar el urushdaur.
La víctima,
entonces, debía ser secuestrada o atraída con engaños
para que fuese al lugar específico donde el rito final tendría
lugar. Una vez capturada, se practicaba un prolongado ritual hasta que,
finalmente, el espíritu de la víctima era enviado al Inframundo,
cediendo su cuerpo al aspirante. El cuerpo del aspirante, abandonado y
destrozado tras dos años y medio de abusos y maltratos, era enterrado
anónimamente, en secreto, como “no-portador-de-alma”.
Aunque no siempre salía
bien la cosa. Un documento nos revela que el urushdaur tenía éxito
“en cuarenta de cada sesenta niños pequeños, en treinta de
cada sesenta niños mayores, en veinticinco de cada sesenta adolescentes,
en doce de cada sesenta jóvenes, en tres de cada sesenta personas
maduras y en uno de cada sesenta ancianos”, sin dejar de lamentar que “diez
de cada sesenta aspirantes mueran debido a la dureza de las ceremonias
preparatorias”. Estas diferencias por edades obedecen al grado de fijación
del espíritu al cuerpo, mayor contra más viejo se es. Existían
otros modificadores, que hemos reproducido en nuestra calculadora de probabilidades
de la columna de la izquierda.
¿Y si se fracasaba?
Pues existían dos opciones: vuelta a empezar, o convertirse en sacerdote
o sacerdotisa de por vida. Los secretos del urushdaur no podían
quedar por ahí en manos de alguien fracasado y resentido.
La práctica
del urushdaur se extiende a lo largo de mil años, y desaparece en
la práctica con la Gran Inundación o Diluvio Universal.
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