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Haciendo lo mínimo para salvar la vida
David Federlein

Buenos días, buenas tardes y buenas noches, como dijo Randi una vez en sus transmisiones de radio. Me honra estar escribiendo para la columna de James Randi mientras él se recupera. Con lágrimas de alegría y de alivio escuché atentamente sus mensajes en MP3, y le deseo con empatía y esperanza que se recupere con rapidez. Sólo me encontré con Randi una vez en TAM4. Fue tan cortés y amable como había esperado. También fue lo bastante fresco para tomarme el pelo por lo largo de mi barba en contraste con mi amigo, que parece un integrante de los ZZ-Top. Randi, cuando lean esto, espero que sepa que espero que en TAM5 reconsidere la “seriedad” de mi barba. Dado que señaló correctamente en TAM4 que mi barba no tenía la longitud correspondiente a las especificaciones de un escéptico correcto, ahora aspiro a que me crezca una pelambre bastante para honrar los estándares escépticos, aunque le resulte ligeramente incómodo a mi futura esposa. Hey, hay que hacer sacrificios.

Bueno, hablando en serio, déjenme que me presente. No soy un escéptico elocuente y bien publicitado. No soy el fundador de un movimiento escéptico de mujeres. No he refutado yo solo a una fraudulenta que rapiñaba dinero denigrando la gravedad del 11-S ni escribí un recurso vasto de temas escépticos en forma de diccionario. No sé mucho sobre astronomía y ni siquiera soy famoso a pesar de mis mejores esfuerzos musicales. Simplemente soy un músico e ingeniero que se esfuerza, y lamentablemente ni lo que me trajo a la JREF ni mi conversión al escepticismo son excepcionales. Fue el cáncer y, lamentablemente, el cáncer es una aflicción demasiado común.

Me diagnosticaron plasmacitoma solitario óseo a principios de 2004. Para cuando se lo detectó en las resonancias magnéticas, mi novena vértebra torácica estaba completamente destruida. Apenas podía caminar y perdía sensibilidad de la cintura para abajo. En noviembre de 2004, me sometí a una operación de 11 horas para restaurar mi espina usando injertos de hueso e implantes de titanio y comencé tratamientos de radiación poco después. Mi movilidad retornó en un 95%, vuelvo a sentir en mis piernas en un 100% y ahora me toman muestras de tejido, exámenes de sangre y biopsias de médula ósea cada 3 meses más o menos para determinar si mi plasmacitoma solitario se ha transformado en mieloma múltiple. Como Randi, les debo mi vida a profesionales médicos muy talentosos y dedicados. Le debo mi vida a la ciencia.

Ahora que ya dejé eso en claro, quiero discutir varias cosas referidas a la medicina moderna y la ciencia que forma el sólido cimiento de los avances científicos. Verán, hay algunos por ahí que creen cosas muy extrañas. Algunos creen que los imanes lo curan todo. Otros creen que las emociones negativas causan la enfermedad. He escuchado sobre algunas “curas” para el cáncer que son evidentemente ridículas. El problema para darse cuenta de la diferencia entre algo que es un tratamiento basado en buena ciencia, con evidencia que lo apoye, y los tratamientos no verificados, inverificables y en el mejor de los casos inútiles (y en el peor dañinos) con frecuencia es difícil debido a los estados emocionales muy reales y muy difíciles en los que se hallan el paciente y su familia.

Desde el momento en que me diagnosticaron pareció que un diluvio de información sobre los más recientes “tratamientos alternativos” me sumergía durante semanas. Calcio de coral, terapias de imanes, toque terapéutico, cristales, tratamientos homeopáticos, meditación... lo que se les ocurra, supe de ello. Recibí no menos de cinco copias del libro de Kevin Trudeau. El cáncer da miedo, y en la desesperación, a veces se pierde el pensamiento crítico.

Empecé a leer Quackwatch.com. Empecé a preguntarle de todo a mi oncólogo. Quería saber todo lo que pudiera sobre el tratamiento más probado y más efectivo. Compartiré con ustedes lo que aprendí.

Antes

Primero, quiero dirigirme a la camarilla de “terapeutas alternativos” que promocionan la terapia con imanes. La potencia promedia del campo magnético de un imán de cocina, si es de alta calidad, es más o menos de 1000 gauss (0,1 tesla). Esos imanes que se venden como brazaletes, anillos o colgantes que se dice que curan el dolor crónico de los músculos y los huesos. Las imágenes de resonancia magnética, como promedio, tienen una potencia en su campo magnético de 30000 gauss (30 tesla) Esta es la imagen por resonancia magnética de mi espina antes de la cirugía.

Les aseguro, después de la resonancia todavía sentía dolor. Si no me curé del dolor luego de eso, se deduce claramente que un imán de cocina no alivia el dolor. El poder de la sugestión para aliviar temporalmente los síntomas se conoce como Efecto Placebo. A largo plazo, los placebos no hacen nada.

La homeopatía es otro tratamiento “alternativo” que funciona por medio del efecto placebo. Médicamente no hace nada para curar ninguna enfermedad. El agua diluída vertida sobre una píldora de azúcar no hace nada. Punto. Cualquier efecto de este tratamiento también es efecto del poder de la sugestión, y por tanto temporal.

El Calcio de Coral tampoco tiene efectos probados sobre el cáncer, al igual que el laetril o el cartílago de tirubón. En la década de 1970 se mostró que la vitamina C mataba células cancerosas en una dosis masiva en un tubo de ensayo, pero no tiene la capacidad de afectar a las células cancerosas al ingerirla, y las dosis masivas de vitamina C hacen más daño a la persona que las toma que al propio cáncer. De hecho, hay estudios que muestran que ingerir vitamina C ni siquiera es efectivo contra el resfrío o la gripe comunes.

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A veces se insinúa que las emociones negativas causan cáncer. Esta es una forma muy inquietante de culpar al paciente de cáncer por su enfermedad, y me resulta muy ofensiva. Es de esperarse que un paciente de cáncer tenga emociones negativas. ¿Cómo se atreve alguien a insinuar que todo deba ser miel sobre hojuelas durante un momento aterrador y tensionante como ése? Más concretamente, aún está por verse la evidencia científica de que las emociones negativas afectan a las células de forma tal que produzcan una mitosis fallida y se clonen descontroladamente. Sencillamente no funciona así.

Sin embargo, hay que decir algo a favor de las técnicas meditativas que apuntan a controlar el estrés y las fuertes emociones que acompañan al calvario del cáncer. No voy a decirles que esas actividades curen el cáncer en modo alguno, pero pueden ayudar a relajarse y controlar los fuertes cambios de humor normales en los pacientes de cáncer y sus familiares. Sin embargo, no es un tratamiento mágico. Es la capacidad muy real y muy concreta de usar técnicas respiratorias para recuperar la compostura y calmarse.

Lo que reside en el núcleo de este problema es simplemente la incapacidad de los tratamientos “alternativos” para afectar realmente la enfermedad y la recuperación de forma significativa y empírica. La ciencia usa las pruebas doblemente ciegas por una razón: el poder de la sugestión puede engañar hasta al científico más inteligente. El sesgo confirmatorio puede enmascarar la realidad de que una hipótesis particular referida a los tratamientos esté completamente equivocada. Carl Sagan lo dijo mejor en “El mundo y sus demonios”. Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Esa es la razón de que los tratamientos médicos no sean aprobados sólo basándose en los testimonios.

¿Deben confiar en sus doctores? Sí, aunque siempre se recomienda pedir una segunda opinión. ¿Deberían confiar en alguien sin evidencia que respalde sus afirmaciones? Nunca.

Finalmente quiero decir que esta teoría conspirativa de las “Grandes Farmacéuticas” es una gigantesca pista falsa. Sí, las compañías quieren ganar dinero. Las falencias del negocio de la medicina no son razones para desconfiar los estudios empíricos en los que se basa la medicina. En otras palabras: las corporaciones cometen errores igual que las personas. En definitiva, los tratamientos “alternativos” no tienen estudios científicos que muestren su efectividad. Cuando se trata de poner en juego la vida, la salud y la recuperación de uno, ¿no querría que los mejores tratamientos que han mostrado su efectividad estuvieran basados en evidencias reales? Poner la salud en manos del pensamiento mágico y los buenos deseos sólo puede terminar en tragedia con el tiempo.

Todos tienen sus deseos favoritos. Todos tienen sus propias creencias inverificables. La mía es que un día los Leones de Detroit pueden llegar alguna vez al Super Tazón, pero la evidencia pasada en verdad no lo apoya. Cuando se trata de las creencias inverificables, la gente es más importante que la fe.

Su vida es más importante que el pensamiento mágico sobre los tratamientos no verificados. Espero que todos tomen decisiones sobre la salud basándose en los hechos, no en la ficción.

Gracias por su tiempo, y gracias a James Randi y a la JREF, que siguen siendo una fuente de inspiración, educación y esperanza para muchos.

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