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Cómo mejorar su salud en la web

Cuando a Terry Winckler, redactor de un periódico en Alameda, California, se le diagnosticó linfoma, como es natural deseaba conocer todo sobre la enfermedad. Por eso se metió en línea. “Decidí que en lugar de esperar a que alguien me diera la información, yo mismo la encontraría”, afirma Winckler. “Así que pasé cantidad de tiempo investigando, reuniendo recursos y comprobando la información”.

Lo que encontró fue una abrumadora colección de sitios Web, algunos basados en investigaciones médicas bien documentadas, otros anecdóticos. Muchos ofrecían tratamientos “alternativos” y curas milagrosas para casi cualquier clase de dolencia, por lo general a un precio muy elevado.

Winckler empezó a sospechar cada vez más de los sitios de tratamientos alternativos, en especial de los que hacían afirmaciones demasiado exactas sobre las curas. “Un sitio que ‘prometiera’ cualquier cosa, disparaba mi medidor de mentiras”, explica Winckler. “Con el cáncer, uno aprende rápidamente que no hay promesas”.

El atractivo que utilizan muchos sitios seudomédicos es la falsa esperanza y con frecuencia se dirigen a consumidores que están afligidos por una enfermedad seria, como el cáncer o el SIDA, o por cualquier condición crónica, como los dolores de cabeza, la artritis o los dolores de espalda. Como norma, a las personas que responden se les pide que paguen miles de dólares de entrada como “honorarios por el tratamiento”, y que corran con los costos de viaje a otros países donde recibirán tratamientos inútiles y en ocasiones hasta dañinos.

Pero usted no necesita tener una enfermedad crónica o debilitadora para caer en la trampa de los fraudes médicos en línea. Infinidad de charlatanes en la Web venden falsas fórmulas para bajar de peso o suplementos dietéticos que son potencialmente peligrosos con el objetivo de crear músculos al estilo de un luchador profesional.

Ante esto, las agencias federales han comenzado a tomar medidas severas. Por ejemplo, en 1999, la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC, por sus siglas en inglés) lanzó la Operación Curalotodo (find.pcworld.com/34667) para ayudar a educar a los consumidores sobre cómo reconocer el fraude médico.

Desde la inauguración del sitio, las autoridades han entablado docenas de demandas contra algunos sitios de la Internet por presuntamente hacer afirmaciones médicas no corroboradas. Además, la Administración de Alimentos y Medicinas de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) ha redoblado sus esfuerzos para restringir el fraude médico en la Internet. A principios de este año, funcionarios federales en conjunto con autoridades de Canadá y México cerraron una compañía canadiense acusada de atraer a los pacientes de cáncer estadounidenses hacia México para someterlos a tratamientos falsos con campos magnéticos. La FTC estima que cientos de otros sitios Web han cerrado después de que la comisión estableciera demandas legales en su contra o han eliminado de su propaganda las afirmaciones médicas no comprobadas.
Sin embargo, ninguna cantidad de acción gubernamental erradicará a los curanderos de la Internet porque son muy difíciles de vigilar, no sólo debido a que son demasiados, sino a que muchos de ellos operan desde otros países, es decir, están fuera del alcance de las leyes de EE.UU.

Además de robarle a las personas su tiempo y su dinero, los farsantes de la medicina pueden engañar a las víctimas que están seriamente enfermas para que piensen que están curadas, convencerlas para que descontinúen otros tratamientos que pueden prolongar sus vidas o inducirlas a que dejen de tomar precauciones que previenen la propagación de la enfermedad.

Pero los sitios de charlatanes también presentan riesgos en forma de combinaciones peligrosas de medicamentos y remedios con hierbas. Por ejemplo, Saint-John’s–wort, remedio de hierbas que algunas personas utilizan para combatir la depresión, ha sido muy aclamado en línea como curalotodo, aunque las investigaciones médicas revelan que puede tener una seria interacción con los medicamentos de los pacientes enfermos de VIH/SIDA.

Desafortunadamente, no siempre es fácil reconocer los sitios Web médicos que son vendedores de ciberplacebos. Algunos sitios tratan de replicar o imitar logotipos o iconos médicos, así como de incluir nombres o títulos de organizaciones reconocidas para ganar credibilidad y para insinuar afiliaciones o avales.

Cuando usted busque información médica en línea, lo mejor que puede hacer es concentrarse en los sitios que estén afiliados con las universidades y los sitios médicos que estén bien establecidos, como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (www.cdc.gov), los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (www.health.nih.gov), la Clínica Mayo ("www.mayoclinic.com), la Sociedad del Cáncer Americana (www.cancer.org)) y MedlinePlus (www.nlm.nih.gov/medlineplus). Si bien ningún icono reconocido universalmente al estilo del Better Business Bureau se considera como sinónimo de sitios confiables de información médica en línea, hay una organización llamada Salud en la Red (HON, por sus siglas en inglés) que ha establecido un grupo de ocho normas que podrán ayudar al usuario a encontrar sitios con integridad médica (para más información, haga clic en el vínculo HONcode en >www.hon.ch).

¿Qué es lo que usted debe evitar? Algunos indicios de curanderos en línea son bastante obvios, pero otros no lo son tanto.

En primer lugar, aléjese de cualquier sitio que haga promesas o afirmaciones grandiosas, por ejemplo, que su producto puede tratar o curar una amplia veriedad de enfermedades. Yo encontré un sitio que afirmaba que su tratamiento “mata las células cancerosas el 100 por ciento de las veces, en cualquier lugar del cuerpo y sin efectos secundarios”. Aparentemente, la cura toma la forma de un libro electrónico enviado por correo-e.
Por su parte, los sitios que utilizan anécdotas no documentadas y testimonios personales anónimos como evidencia (“¡La primera semana que tomé Sea-Plasma, tuve más energía que la que había tenido en un año! Mi doctor dice que estoy en una remisión total!”), invitan al escepticismo. Una investigación médica que sea creíble incluirá fechas y fuentes informativas específicas, entre las que se incluyen los materiales de referencia que hayan sido publicados.

De manera similar, evite aquellos sitios que utilicen frases como “remedio secreto” o “asombroso descubrimiento”, o los que sacan a relucir alegremente términos o acrónimos que suenan científicos pero que no están definidos, como “fosforilación oxidativa” o “ICHT”.

También tenga cuidado con los sitios que pregonan los suplementos de hierbas. Aunque los doctores con los que hablé no concuerdan con el valor general preciso de estas sustancias, coincidieron en que muchos sitios no los comercializan de una manera responsable y con frecuencia los asocian con afirmaciones médicas no corroboradas. Por último, a no ser que usted esté comprando un juego de cuchillos Ginsu, evite los sitios que limitan el tiempo de disponibilidad de sus productos, que ofrecen descuentos si “compra ya” o que prometen una “garantía de reembolso”. Lo más probable es que nunca podrá ponerse en contacto con nadie en el sitio para recibir lo prometido.

Las mismas reglas que definen a un sitio de comercio electrónico seguro se aplican a un sitio médico confiable. Por ejemplo, busque un vínculo al Webmaster y una información de contactos completa, que incluya el nombre de la organización, una dirección postal física y un número telefónico.

Si quiere empaparse bien sobre cualquier condición médica que esté investigando, utilice los sitios creíbles una vez que los haya identificado, así como los sitios a los que se vinculan. Mientras más usted conozca del tema, más experiencia podrá tener a la hora de identificar la desinformación.

Además, en la Web hay infinidad de recursos que podrán ayudarle a saber más acerca del fraude médico. Probablemente el sitio más completo (y ciertamente el más dogmático) es Quackwatch.com, que ofrece una biblioteca virtual de artículos, así como consejos, foros y grupos de discusión, recursos médicos y hasta asistencia para aquellos consumidores que hayan sido engañados.

Si usted sospecha que ha sido engañado por un sitio médico fraudulento, ayude a proteger a otros de convertirse en víctimas y repórtelo a la FTC (www.ftc.gov), al fiscal general de su estado (www.naag.org) y a la FDA (www.fda.gov).

Tenemos que protegernos de los depredadores en línea que tratan de vender falsas esperanzas a las personas vulnerables. Combátalos autoeducándose, aprendiendo a reconocer el engaño y, como dice Terry Winckler, “manteniendo su desesperación lejos del teclado”.

Forzado a aparecer en la Web
¿Puede usted ser obligado a permitir que coloquen su fotografía e información personal en la Web? La respuesta inmediata de la mayoría de las personas será “por supuesto que no”; sin embargo, la verdad es que hay una persona que puede forzarlo a uno a aparecer en la Internet: el jefe.

Recientemente, un lector anónimo escribió lo siguiente al buzón de Privacidad (
privacywatch@pcworld.com): “Soy el administrador de sistemas de una pequeña firma de contabilidad en el estado de Washington. Mi jefe ha decidido que las fotos y las biografías de todos los empleados, incluidas las mías, estarán colocadas [en el sitio Web]. A mi verdaderamente no me gusta la idea de poner mi foto e información personal en la Web”.
Pero en este tema hay preocupaciones válidas de ambas partes. Por un lado, los empleados se preocupan de que su información personal caiga de alguna manera en manos de los la

drones de identidad o de quienes quieran asediarlos, mientras que por otro, los empleadores desean que sus clientes o inversionistas conozcan la experiencia de su personal.

“La regla básica es que los empleadores en EE.UU. pueden compartir o revelar información personal acerca de sus empleados”, dice Peter Swire, profesor de leyes de la Universidad Estatal de Ohio y anterior consejero jefe de privacidad del gobierno federal durante la administración del expresidente Bill Clinton. Sin embargo, las excepciones son unos cuantos estados de la nación [[which TK]] que han promulgado leyes por las que se prohíbe a los empleadores publicar cierta información acerca de sus empleados sin el consentimiento de estos.

Las compañías pueden hacer público el historial de trabajo de un empleado con esa compañía y en lo que consiste el empleo. Utilizar las fotografías no es imposible, y en ocasiones una información más personal, como la edad del empleado, puede formar parte también de la biografía del empleado en el sitio Web de la compañía.
Así las cosas, los trabajadores han expresado gran preocupación sobre la manera en que los empleadores utilizan su información personal. Por ejemplo, el año pasado un estudio dado a conocer por el Centro para Investigaciones Sociales y Legales, institución experta sin fines de lucro, reveló que el 84 por ciento de los participantes en la encuesta pensaban que era muy importante que las empresas crearan una política abarcadora de privacidad para el empleado, mientras que sólo el 38 por ciento de los trabajadores dijeron que su empleador había adoptado una.

Desde luego, muchas compañías respetan los deseos de los empleados que no desean que su rostro ni su historial aparezcan en un navegador de la Web. Según Swire, las compañías que se comprometen a mantener confidencial la información privada del empleado tienen la responsabilidad legal de cumplir con esa promesa.

Si su compañía desea publicar información acerca de usted en su sitio Web y usted no se siente bien con lo que pondrá en línea, hable con un supervisor o un gerente de recursos humanos. Esperemos que la compañía respete sus preocupaciones. Si no es así, la única opción que tiene es buscarse otro empleo.


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Fraudes médicos y pseudociencia