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El castigo del 'apóstol' de Parque Amate
Curandero condenado


Juan José Lanza García, "curandero por la gracia de Dios", ha sido condenado a 16 meses de prisión y a pagar una multa de 1.080 euros, como autor de un delito de intrusismo profesional y de otro contra la salud pública, por haber usurpado las funciones de un médico y tratar a diversas personas.

La historia de este personaje visionario, que ha sido denominado en alguna ocasión como el apóstol de Parque Amate, se remonta al 27 de enero de 1995 cuando Juan José asegura que la Virgen se le apareció en esta zona de la ciudad. "Soy vuestra Santa Madre y este lugar ha sido elegido para abrir una puerta de luz al mundo; muchos milagros acaecerán en tus manos y un día te llamarán a declarar al tribunal de los hombres", fueron las palabras que Juan José afirma que pronunció la Virgen.

Esa supuesta profecía se cumplió a principios de este año, en el décimo aniversario de la aparición mariana, cuando el joven curandero fue procesado por el juzgado de lo Penal número 2 de Sevilla, a raíz de la denuncia que presentó el Colegio de Médicos, por ejercer la medicina sin título. La Fiscalía acusaba al curandero de haber colocado en el centro de salud de la Candelaria un cartel donde, bajo el título "jaque al cáncer", anunciaba que había creado una vacuna contra esta enfermedad y que había sido probada en los hospitales universitarios de Sevilla con un éxito en el 71,4 por ciento de las personas tratadas, en las cuales no sólo se había detenido el avance del tumor sino que en muchos casos incluso había desaparecido, afirmaba el escrito.

El precio de la sesión era de unos 25 euros y en el panfleto aparecía el móvil del curandero, quien en el juicio admitió efectivamente que era su teléfono aunque dijo que no era obra suya sino de algunos de sus "muchos enemigos".

El joven negó en la vista oral todas las acusaciones y reconoció ante la juez que es curandero "porque lo lleva en la sangre y cura por la fe mediante la imposición de las manos" a los enfermos. Juan José, tras conocer la sentencia, confirmó ayer a este periódico que seguirá curando con sus manos, "porque la juez no me ha condenado por ser curandero, ni tampoco me ha prohibido" que ejerza la curación.

Juan José anuncia no obstante que va a presentar un recurso de apelación ante la Audiencia de Sevilla contra esta sentencia, que le ha condenado a ocho meses de cárcel por un delito de intrusismo y a la misma pena por un delito contra la salud pública, dado que aunque las sustancias que tenía en su domicilio son de libre venta en herbolarios, la juez estima que un mal uso o una manipulación indebida por parte del acusado podría haber causado daños a las personas que acudían a su consulta. "Creo en la Justicia y si la juez me hubiese prohibido imponer las manos lo dejaría", añade Juan José Lanza.

Durante el juicio prestaron declaración en el juzgado varias testigos que reconocieron que habían asistido a la consulta del curandero "porque estaban a gusto" y "rezaban" con otras tantas personas, como declaró la madre de una de las pacientes. Otra mujer acudió porque quería engordar y, tras una conversación con Juan José, éste le prescribió unas "cápsulas de hierbas" que le "hicieron efecto y engordó".

Otra de las testigos acudió a la consulta para tratar de paliar las estrías del embarazo: el curandero le mandó una crema que no le produjo ningún efecto, "ni bueno ni malo". En esta línea, los testigos pusieron de manifiesto que el acusado en ningún momento afirmó que era médico colegiado, aunque a la puerta de su casa tenía una placa que le anunciaba como titulado en acupuntura e hipnosis.


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