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Durante las últimas semanas la prensa se ha hecho eco de una serie de noticias que giran en torno a la alimentación, como ha sido la retirada de algunas campañas publicitarias de productos altamente calóricos y el anuncio por parte del gobierno de un Plan Nacional de Control de la anisakiasis. Ambas noticias han provocado miles de artículos, comentarios y debates. A golpe de noticia sensacionalista y alarmista, nos están adiestrando para que conozcamos cuales son nuestros enemigos, bueno quizás alguno le llaméis también información. Nos gusta pensar que velan por nosotros, que alguien nos protege de lo malo, que nos han informado de lo que debemos saber, como que Burger King y sus hombres tontos, son Satanás en persona. Pero ¿conocemos el nombre y el aspecto de todos los dragones con los que peleamos a diario?
Hace unos días el amigo Rafa de Daddy?s kitchen, se puso en contacto conmigo ofreciéndome una cita con un demonio que yo no conocía en persona; las grasas Trans. A través del texto que a continuación podéis leer, he conocido íntimamente al verdadero anticristo de la alimentación y he sido consciente hasta que punto mi relación con el maligno se ha impuesto en mi alimentación. Es casi omnipresente y no somos capaces de percibir su presencia, lo que nos hace vulnerables a una maldad que no podemos calibrar.
Gracias Rafa por la confianza y por querer utilizar este blog como soporte para publicar tan estupendo artículo.
Lo cierto es que todo empezó con la lectura de un pequeño artículo en una revista americana cuyo nombre no recuerdo, y fruto de ello me pico la curiosidad por ir viendo el tema en detalle. Trataré de comenzar con un ejemplo:
Por muchos es sabida la existencia del "Sorbitol" como sustituto de azúcares. Este producto existe en numerosos chicles sin azúcar, caramelitos "Smint" o similares o incluso en algún esporádico alimento. También muchos saben que el Sorbitol en grandes cantidades tiene efectos diarreicos. Ahora bien, para que estos tengan efecto sería preciso tomarse algo así como 5 paquetes de chicles y 10 cajas de Smints en un mismo día, cosa que es poco probable.
A pesar de esto, en muchos productos que contienen Sorbitol aparece una descripción del tipo: "El uso excesivo puede producir efectos laxantes".
Pues bien, imaginemos ahora que en vez de Sorbitol existe un ingrediente que no produce diarrea sino que produce daños relevantes en el organismo. Imaginemos además que dicho ingrediente se encuentra en infinidad de productos y que es muy sencillo llegar a 2 gramos de consumo al día. Por último imaginemos que ese producto en un consumo de 2 gramos diario aumenta la probabilidad de infarto en un 25% y augura para su consumidor problemas sanguíneos graves. Lo lógico sería que dicho producto también tuviese su leyenda del tipo: "El consumo excesivo puede provocar infarto".
Pues señores, dejemos de imaginar, porque ese producto existe y está entre nosotros. Se llama grasa Trans y una gran cantidad de personas desconocen de su existencia. Además, para nuestra desgracia no tiene una leyenda avisando.
Las grasas Trans (de Transformadas) son fruto del químico "Wilhelm Normann" que descubrió una forma de solidificar grasas líquidas para facilitar su manejo. Fue el inventor de la margarina y lo que se conoce como los aceites parcialmente hidrogenados. Rápidamente "Procter & Gamble" compraron la patente y extendieron su uso en la alimentación. El motivo: Usar aceites vegetales como el de oliva o el de girasol es muy caro y resulta mucho más barato usar grasas como la de coco, palma o colza. Estos aceites son muy líquidos pero el proceso de hidrogenación garantiza una densidad perfecta para muchos productos alimenticios.
¿Donde está el problema? Hoy en día el uso de estas grasas transformadas se ha extendido a una grandísima cantidad de alimentos y productos que se usan en la cocina. Cada día la gente tiene menos tiempo y recurre a comida preparada. Además, incluso a los que nos gusta cocinar utilizamos a veces productos como: Caldos concentrados, bases de pizza, etc., que, sin saberlo también llevan su buena ración de grasas Trans. A esto se suma la absoluta desinformación y al engaño embebido en una falsa creencia de que lo vegetal es más sano.
Así si leemos "Hecho con aceite vegetal" no nos mienten, pero ¿qué piensa el 99% de la gente? .Piensa que el aceite vegetal es mejor que el animal. ¿No? PUES NO. Las normas de etiquetado protegen bajo el paraguas de "grasa vegetal" al aceite de palma, la segunda grasa más producida del mundo, y una de las más perjudiciales para la salud cardiovascular: su proporción de los nocivos ácidos grasos saturados alcanza nada menos que el 50%, cuatro veces más que otros aceites más caros y más sanos como el de oliva o el de girasol. Seguro que a ningún director de marketing le mantenían en su puestosi usara "grasas vegetales" para hablar del aceite de oliva o de girasol. Y si las grasas vegetales se apellidan "parcialmente hidrogenadas", nos hallaremos ante uno de los pocos artefactos alimentarios que reúnen la triple condición de legal, inútil y dañino.
Pero? ¿Por qué son malas? El proceso de hidrogenación lo que hace es añadir átomos de hidrógeno sobre la molécula de grasa. El problema es que el cuerpo humano está preparado para digerir y asimilar las moléculas de grasa pero no así las manipuladas. Lo que se produce entonces podéis leerlo en este PDF.
Ahora pensemos en un alto porcentaje de la población y sus hábitos:
Desayuno:
Un bollo ó palmera ó bollitos industriales ó algunas galletas (TODOS con su ración de Grasas Trans)
Almuerzo:
Un sándwich con su pan de molde y sus grasitas asociadas.Si para colmo de males el sándwich es de nocilla o de crema de cacahuete sumamos más puntos.
Comida:
Algo preparado ¿Una hamburguesa en el burger? ¿Con patatas? O mejor un menú del día con unos nuggets, o unas croquetas de sobre?o ummm, una sopita con base de caldo concentrado?
Merienda:
Supongamos que es ese "5%" concienciado con la fruta y merendamos una pieza de fruta. Aunque el 95% estará con la palmera, el bollycao o similar?
Cena:
¿Algo similar a la comida? No, que tal una pizza hecha en casa. Ale, pues ir sumando la ración de grasas de la masa: Buittoni lo lleva por ejemplo?.
Y de postre? ¡HELADO! Los de Mercadona supuestamente son geniales. Pero? vaya por dios, que llevan nuestro amigo el aceite hidrogenado?
En resumen:
¿Es o no es fácil comer esta mierda en potencia en más de 2 gramos al día?
Es curioso, pero en Dinamarca el uso está prohibido, en EEUU está obligado informar del porcentaje de esta grasa y escribirlo explícitamente, en Londres andan detrás de cumplir la misma norma que EEUU y en España? de momento nada de nada.
La solución:
Pues? de momento y sintiéndolo mucho, leer todas las etiquetas sabiendo que la posición que ocupa el ingrediente es proporcional a la cantidad usada. Lo suyo es evitar la comida preparada y tratar de evitar marcas que usan este ingrediente. Es imposible que nos libremos de ellas, (en un restaurante no sabes lo que ponen) pero al menos podremos reducir su consumo a menos de los 2 dichosos gramos al día. Además prácticamente existen los mismos productos con grasas trans que sin ellas. Así es posible encontrar pan de molde de las dos clases: con grasas trans y sin ellas.
La esperanza: Que salga a la luz este tema y los gobiernos y sanidad tomen medidas.
Por último, ahí va la lista de los productos con más grasas de este tipo:
- Palomitas de microondas. Es uno de los productos que más grasa trans contiene.
- Bollería industrial y galletas. Gracias a estos lípidos, dichos alimentos son irresistibles al paladar, sobre todo el de los más pequeños.
- Pastelería. La repostería recurre a los trans para alargar la vida útil del producto y hacerlo más sabroso.
- Patatas fritas «de bolsa». Especialmente las que tienen sabor a algo (jamón, ajo, queso...) contienen niveles excesivos de esta grasa.
- Tentempiés. El resto de aperitivos, 'snacks' y chulerías también llevan demasiadas cantidad de estas grasas nocivas.
- Comida rápida. Los aceites con los que cocinan y los platos que ofrecen son un gran reducto de ácidos grasos trans.
- Precocinados. La mayor parte de los alimentos preparados contienen un exceso de esta grasa para hacerlos más apeteciblesArtículo de Rafa de daddy's kitchen