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Alfonso Piñeiro Ordoñez
(Santander, 1961) nace con un lápiz bajo el brazo.
Niño meditativo y solitario, disfruta más con
el lápiz y la imaginación que con el balón.
Tras una corta carrera como estudiante, en la que es más
conocido por sus caricaturas de profesores que por sus notas,
se va a servir a la patria haciendo retratos de oficiales
y diseños de tatuajes para la tropa.
Poco después realiza su primer cartel,
(un encargo del Moto Club Pistón) dibujado a bolígrafo
con una técnica personal depurada por el artista que
marcó el comienzo de una etapa en su carrera. Entra,
entonces, en el mundo de la publicidad y el diseño
gráfico pasando por varias agencias en los años
siguientes donde comienza su aprendizaje de técnicas
de ilustración y color.
Abandona su, cada vez más informatizado, trabajo publicitario
cuando descubre las posibilidades de la aerografía.
Durante algunos años perfecciona la técnica
en un taller de rotulación, (en el
que las aerografías se medían por metros). Sus
trabajos comienzan a ser conocidos por los aficionados a las
motos, sus aerografías son cada vez
más complejas y ganan en detalles y color, teniendo
un toque único, distintivo y realista, lo que confunde
al espectador, que duda si lo que ve es algo real o pintado.
Actualmente, buscando nuevas emociones, usa más los
pinceles que el aerógrafo, lo que
le abre nuevos círculos artísticos, más
expresivos con su particular arte, nada intelectual y muy
instintivo.
El artista quiere agradecer a todos los que han creído
en su obra, clientes y amigos, sin los cuales hoy no sería
quien es ni le veríais en esta página web.