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Dado que el diagnóstico precoz y el tratamiento
efectivo son tan importantes para la recuperación de la víctima,
la elección del profesional y el tratamiento es importante. En todo
colectivo humano hay ovejas negras, y no todos los que dicen ser capaces
de tratar los trastornos alimentarios lo son. Esto es especialmente cierto
en el caso de las medicinas alternativas. Aquí te ofrecemos algunas
pistas para elegir el mejor especialista y el mejor tratamiento.
Preguntas que hacer al
especialista.
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Si es una clínica, pídeles que te envíen folletos
informativos, planes de tratamiento, precios, etc. Contra más información
pueda mandar la clínica por escrito, mejor informado estará
el paciente. Desconfía de las clínicas que apliquen "procedimientos
exclusivos" secretistas; eso va en contra de la praxis científica
habitual, que se caracteriza por la publicidad de los descubrimientos.
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Pide credenciales del terapeuta y de quienes vayan a tener algo que ver
con el tratamiento. Desconfía de las credenciales extrañas
u obtenidas en lugares exóticos, así como de cualquier titulación
que empiece por "psico" y no sea estrictamente "psicólogo" o "médico
psiquiatra". Que no te cuenten cuentos. El denominado psicoanálisis,
tan popular en otros tiempos, está en la actualidad en tela de juicio.
Tiene grandes defensores y grandes detractores, y nosotros no podemos tomar
partido, pero creemos nuestro deber avisártelo. Cualquier otra cosa
que empiece por "psico", probablemente sea un fraude.
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Hemos observado que, en algunas ocasiones, las llamadas medicinas alternativas
pueden ser eficaces. No obstante, huye como de la peste de sanadores por
la fe o por la imposición de manos, naturópatas de cursillo
de dos fines de semana, curanderos con un santoral completo en la consulta
y telepredicadores varios -salgan o no por la tele-. Los mejores resultados
los hemos observado en naturópatas y herbolarios de larga experiencia,
pero nunca son tan buenos como los peores de la medicina científica.
Es un último intento si ésta no ha funcionado, pero evita
por todos los medios que la desesperación termine por llevarte a
iniciar un largo peregrinaje por curanderos y sanadores a cuál más
increíble. Te quedarás sin un duro en el bolsillo y, probablemente,
conseguirás una magnífica depresión. No pierdas la
perspectiva, ¿vale?
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Pregunta si tienen estudios de efectividad. Estos estudios indican la tasa
de éxito de la clínica o el terapeuta con respecto a los
trastornos alimentarios. Es importante que la efectividad de los tratamientos
se haya medido cierto tiempo después de que el tratamiento haya
finalizado, y no sólo inmediatamente después. Típicamente,
estos tests de medida de la efectividad son el EDI, el SF-36 o el SCL-90,
estandarizados para permitir al consumidor comparar los resultados de los
distintos programas.
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Recuerda que la satisfacción de otras personas con la clínica
o el terapeuta inspiran confianza, pero no deben ser el único criterio
de decisión.

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