|
|
La anorexia nerviosa y la bulimia, así
como otros trastornos de la conducta alimentario, pueden prevenirse
o detectarse precozmente. Para ello, se deben aplicar varias (o mejor
todas) de las siguientes medidas:
-
Se debe enseñar a los niños y jóvenes, en la familia
y en los centros escolares, a llevar una vida saludable inculcándoles
conocimientos y hábitos de alimentación sana y de actividad
física adecuada a sus facultades.
-
Se les debe ayudar con nuestra comprensión y confianza a conocer
su propia realidad biológica y psíquica, sus capacidades
y sus limitaciones, infundiéndoles seguridad en sus propios valores
de forma que puedan sentirse a gusto consigo mismos y se acepten como realmente
son.
-
Se debe evitar proponerles metas académicas, deportivas o estéticas
inalcanzables con arreglo a su capacidad mental, sensibilidad o constitución
física, ya que ello podría producir una disminución
de su autoestima y llevarles a experimentar sentimientos profundos de frustración,
que podrían intentar compensar por cauces patológicos como
es perder peso para estar físicamente más atractivo, o comer
en exceso para "consolarse".
-
Se debe proporcionar a la gente joven un grado adecuado pero no ilimitado
de libertad, autonomía y capacidad de decisión. Necesitan
crear sus propias vidas y valores, pero también necesitan orientación
y supervisión en su salud y en sus actividades.
-
Se debe hacer lo posible por detectar las épocas de crisis en sus
vidas (situaciones de aislamiento, soledad, estrés escolar o profesional,
etc.), en las que frecuentemente se inician estos trastornos, para proporcionarles
apoyo y ayuda.
-
Se debe vigilar especialmente a la denominada "población de alto
riesgo" para el padecimiento de estos trastornos: bailarinas, gimnastas,
atletas, deportistas, modelos profesionales... En estos grupos la dieta
y el control del peso tienen gran importancia, y ello podría llevarles
a situaciones patológicas.
-
Se debe tratar de contrarrestar la presión de los medios de comunicación
social (prensa, radio, televisión...) en torno a las dietas, el
adelgazamiento y los cuerpos perfectos, inculcando a la gente joven que
sus valores fundamentales y los de las personas con que se relacionan radican
en sus cualidades, valores y comportamientos, más que en su aspecto
físico.
-
Es muy conveniente realizar las comidas en familia, a ser posible nunca
en solitario, aprovechándolas de paso para una verdadera comunicación
y contacto entre las personas que la forman.
-
Si una persona joven o adolescente precisa perder peso por razones de salud,
debe hacerlo siempre bajo un estricto control médico.
-
Si una persona joven o adolescente manifiesta su deseo de perder peso innecesariamente
o comienza a reducir su alimentación, se le debe vigilar estrechamente,
y ante la más mínima sospecha de pérdida excesiva
de peso o reducción anómala de su alimentación, se
le debe llevar al médico especialista de inmediato.
-
Son signos de alarma, además de los citados anteriormente, el rehuír
comer en familia, el comer en exceso a escondidas, el ir al cuarto de baño
inmediatamente tras las comidas y el uso de laxantes.
-
Recuerda siempre que el diagnóstico y el tratamiento precoces
mejoran el pronóstico.
|