ANOREXIA

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¿Cómo prevenirlas (o detectarlas precozmente)?

 
La anorexia nerviosa y la bulimia, así como otros trastornos de la conducta alimentario, pueden prevenirse o detectarse precozmente. Para ello, se deben aplicar varias (o mejor todas) de las siguientes medidas:
  1. Se debe enseñar a los niños y jóvenes, en la familia y en los centros escolares, a llevar una vida saludable inculcándoles conocimientos y hábitos de alimentación sana y de actividad física adecuada a sus facultades.
  2. Se les debe ayudar con nuestra comprensión y confianza a conocer su propia realidad biológica y psíquica, sus capacidades y sus limitaciones, infundiéndoles seguridad en sus propios valores de forma que puedan sentirse a gusto consigo mismos y se acepten como realmente son.
  3. Se debe evitar proponerles metas académicas, deportivas o estéticas inalcanzables con arreglo a su capacidad mental, sensibilidad o constitución física, ya que ello podría producir una disminución de su autoestima y llevarles a experimentar sentimientos profundos de frustración, que podrían intentar compensar por cauces patológicos como es perder peso para estar físicamente más atractivo, o comer en exceso para "consolarse".
  4. Se debe proporcionar a la gente joven un grado adecuado pero no ilimitado de libertad, autonomía y capacidad de decisión. Necesitan crear sus propias vidas y valores, pero también necesitan orientación y supervisión en su salud y en sus actividades.
  5. Se debe hacer lo posible por detectar las épocas de crisis en sus vidas (situaciones de aislamiento, soledad, estrés escolar o profesional, etc.), en las que frecuentemente se inician estos trastornos, para proporcionarles apoyo y ayuda.
  6. Se debe vigilar especialmente a la denominada "población de alto riesgo" para el padecimiento de estos trastornos: bailarinas, gimnastas, atletas, deportistas, modelos profesionales... En estos grupos la dieta y el control del peso tienen gran importancia, y ello podría llevarles a situaciones patológicas.
  7. Se debe tratar de contrarrestar la presión de los medios de comunicación social (prensa, radio, televisión...) en torno a las dietas, el adelgazamiento y los cuerpos perfectos, inculcando a la gente joven que sus valores fundamentales y los de las personas con que se relacionan radican en sus cualidades, valores y comportamientos, más que en su aspecto físico.
  8. Es muy conveniente realizar las comidas en familia, a ser posible nunca en solitario, aprovechándolas de paso para una verdadera comunicación y contacto entre las personas que la forman.
  9. Si una persona joven o adolescente precisa perder peso por razones de salud, debe hacerlo siempre bajo un estricto control médico.
  10. Si una persona joven o adolescente manifiesta su deseo de perder peso innecesariamente o comienza a reducir su alimentación, se le debe vigilar estrechamente, y ante la más mínima sospecha de pérdida excesiva de peso o reducción anómala de su alimentación, se le debe llevar al médico especialista de inmediato.
  11. Son signos de alarma, además de los citados anteriormente, el rehuír comer en familia, el comer en exceso a escondidas, el ir al cuarto de baño inmediatamente tras las comidas y el uso de laxantes.
  12. Recuerda siempre que el diagnóstico y el tratamiento precoces mejoran el pronóstico.

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