ANOREXIA |
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| Hacer dieta, comer compulsivamente o vomitar
lo comido parece ayudar a algunas personas a manejar sus emociones y sentir
que controlan sus vidas. Pero un solo error, y estos comportamientos debilitarán
la salud, el control sobre uno mismo y la autoestima. Si no se tratan,
estas alteraciones de la alimentación pueden alterar para siempre
el curso de una vida y destruir las valiosas relaciones con la familia
y los amigos.
La detección precoz de los trastornos alimentarios es uno de los factores más importantes para la recuperación. Si sospechas que alguna persona cercana a ti sufre de alguno de ellos, es importante que intervengas.
Prevención para padres. Existen muchas cosas que la familia puede hacer para prevenir los trastornos alimentarios. Estas son algunas de ellas:
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Estas son algunas de las líneas principales que deben seguirse a la hora de tratar con una persona de la que se sospecha que padece trastornos alimentarios.
Recuerda siempre sus intensos sentimientos de miedo e inadaptación. Los castigos, los enfados y la impaciencia no harán otra cosa que agravar los síntomas. Sé natural y cariñoso, pero no premies el comportamiento enfermizo ignorándolo. Tienes un problema; quizás estas ideas te ayuden:
La familia no cura los trastornos alimentarios; ésto tienes que
tenerlo claro. Pero si no llevas cuidado, la propia familia puede ser otra
víctima de la enfermedad. Te ofrecemos algunos consejos para evitarlo.
| LO QUE HAY QUE HACER | LO QUE NO HAY QUE HACER |
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No permitas que la culpabilidad o la depresión te coman el tiempo. Puedes ayudar a la recuperación con una actitud positiva y haciendo lo que necesites hacer. |
El hambre del padre es un deseo profundo y persistente de conectar emocionalmente con el padre, experimentado por todos los niños. Cuando esta necesidad es satisfecha, los niños suelen crecer confiados, seguros, fuertes y agradables. A menudo, sin embargo, esta necesidad no se satisface y la necesidad de lazos con el padre crece. Para las chicas, esto suele transformarse en conflictos con la comida, el peso y la imagen. El vacío que experimentan las muchachas cuyo padre estaba emocionalmente ausente crea un agujero negro que puede dirigirla a dietas incontroladas, alimentación compulsiva, temor de la comida y nutrición enfermiza; todo en un intento de encontrar la confianza que le falta.
En tiempos recientes, ha sido frecuente minusvalorar el papel del padre con respecto a las hijas. Pero el padre es el modelo masculino para la mayoría de las chicas, y la ausencia de relación emocional con el mismo se puede traducir en una desconfianza hacia sus posibilidades de relación con los hombres. Es preciso, pues, comenzar a cuestionar nuestras suposiciones sobre el papel del padre en la familia. De momento, daremos un repaso a los mitos sin sentido que parecen haber calado en nuestra sociedad:
Los trastornos alimentarios no son sólo cosa de mujeres; los hombres, a menudo, tienen problemas con la comida y con su imagen también. Es más: una parte significativa de los problemas con la alimentación suelen estar relacionados con la confusión sobre cómo tratar con hombres, qué es masculino, qué es femenino, cómo agradar a los hombres y cómo tener éxito en un mundo aún dominado por los hombres.
Mito 2: los hombres no pueden entender esto.
Los hombres y las mujeres experimentan sus cuerpos de manera muy diferente. A los chicos se les enseña a aceptar su cuerpo, usarlo y obtener poder con él. A las mujeres se las enseña a agradar a otros mediante su aspecto, a criticar y a cambiar sus cuerpos constantemente, y a estar guapas sin que importe el precio. Los hombres pueden entender esto perfectamente si se les da la información y la oportunidad para hacerlo. Lo que no puedes esperar es que lo adivinen.
Mito 3: los desórdenes alimentarios están causados por problemas en la relación entre madre e hija.
Aunque existe una tendencia a los trastornos alimentarios en hijas de madres con trastornos depresivos, alimentarios u obsesivos, los desórdenes alimentarios son la consecuencia final de un montón de causas. Las explicaciones sencillas de este tipo pueden ser atractivas, pero son erróneas.
Mito 4: los padres distantes y despreocupados causan trastornos alimentarios.
De nuevo, no es tan sencillo. El padre no es un villano, es la víctima de mitos limitadores, estructuras familiares, y sistemas sociales que lo mantienen fuera de su familia y limitan su comprensión de sus hijas... y frecuentemente de sus hijos.
Mito 5: el papel de los padres en el desarrollo de los hijos es mucho menor que el de las madres.
De nuevo, he aquí un concepto simple y atractivo pero totalmente equivocado. La presencia o ausencia del padre nunca deja de tener consecuencias.
Mito 6: el papel del padre es alimentar a su familia.
En el pasado, se desarrollaron papeles sociales divididos por sexos: el padre realizaba el trabajo económico, y la madre el emocional. Esto ya no es así, pero aún se intenta meter a los hombres en estas viejas concepciones. El papel del padre es mucho más importante que "traer el pan a casa".
Mito 7: ser padre no es muy relevante para los hombres.
De hecho, ser padre es una de las más profundas experiencias para la mayoría de los hombres, aunque no sufran el parto.
Mito 8: los padres no tienen tantos sentimientos como las madres.
Desde niños, a los padres se les ha enseñado a desplazar, negar y no mostrar sus sentimientos. Cuando los hombres se enfrentan a una crisis, como tener una hija con un trastorno alimentario, vemos claramente lo mucho que sienten.
Mito 9: las niñas aprenden femineidad de las madres.
Tradicionalmente, se ha destacado la importancia de identificarse con el padre del mismo sexo durante la adolescencia. De nuevo, esto es una simplificación excesiva. Las niñas también aprenden femineidad cuando ven a papá interactuar con las mujeres. La forma en que un padre trata a las mujeres, y especialmente a la madre, define los sentimientos de la niña sobre cómo ser una mujer y qué tipo de mujer ser.
Mito 10: las chicas necesitan a sus madres más que a sus padres durante la adolescencia.
Este es un error particularmente grave. Los padres desempeñan un papel muy especial ayudando a sus hijas a pasar de la infancia al mundo de los adultos. A menudo, sin embargo, los padres se sienten incómodos con la madurez física de sus hijas y con la intimidad emocional con ellas. También ocurre que tienen dificultades para encontrar intereses similares y, por tanto, se distancian. Esto, a veces, induce trastornos alimentarios: se quiere volver a ser la "niñita de su papá", se pretende ser más masculina o atractiva para ganar su confianza... De lo que no cabe la menor duda es que las mujeres adolescentes necesitan experiencias positivas con los hombres mientras se aproximan a la edad adulta, para evitar las dudas sobre si mismas y la subsiguiente tristeza.
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