ANOREXIA

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Guía para la familia y los amigos
  Hacer dieta, comer compulsivamente o vomitar lo comido parece ayudar a algunas personas a manejar sus emociones y sentir que controlan sus vidas. Pero un solo error, y estos comportamientos debilitarán la salud, el control sobre uno mismo y la autoestima. Si no se tratan, estas alteraciones de la alimentación pueden alterar para siempre el curso de una vida y destruir las valiosas relaciones con la familia y los amigos.

La detección precoz de los trastornos alimentarios es uno de los factores más importantes para la recuperación. Si sospechas que alguna persona cercana a ti sufre de alguno de ellos, es importante que intervengas.



Prevención para padres.

Existen muchas cosas que la familia puede hacer para prevenir los trastornos alimentarios. Estas son algunas de ellas:

  • Construye la autoestima de tus hijos. Incítales a descubrir sus posibilidades, pero no te pases la vida diciéndoles lo mucho mejores que podrían ser.
  • Acepta a tus hijos sin tener en cuenta para nada su peso. Hazles saber que el cuerpo de cada persona es único y valioso. No estaría mal que aceptases tu propio aspecto primero, para ser convincente.
  • Enseña a tus hijos a comunicarse con firmeza y aliéntales a defender sus ideas y opiniones. Tus hijos necesitan ser capaces de resistir las enormes presiones sobre el aspecto físico y el control del peso que provienen de la gente de su edad, los grandes medios de comunicación y de muchos adultos.
  • Anímales a la actividad y a disfrutar de la vida. No les hagas sentir culpables por pasárselo bien.
  • No castigues o premies a tus hijos con comida, ni siquiera cuando son pequeños.
  • No les limites la comida a menos que el médico diga otra cosa. Que coman lo que les apetezca y les siente bien.
  • Se abierto. Tus hijos pueden ser jóvenes, pero no son en absoluto idiotas. Al igual que puedes explicarle de dónde vienen los niños, puedes hacerles entender las consecuencias negativas de las dietas incontroladas y de la presiones para "tener un cierto aspecto".
  • No limites tus actividades por tu aspecto. Si tu te acomplejas, tienes todos los números para que ellos se acomplejen también.
  • Enséñales en casa a comer una dieta variada y equilibrada. No recurras a la comida rápida a la primera de cambio.
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¿Cómo entrar a una persona que sufre un trastorno alimentario?

Estas son algunas de las líneas principales que deben seguirse a la hora de tratar con una persona de la que se sospecha que padece trastornos alimentarios.

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¿Cómo ayudar a una persona con un trastorno alimentario?

Recuerda siempre sus intensos sentimientos de miedo e inadaptación. Los castigos, los enfados y la impaciencia no harán otra cosa que agravar los síntomas. Sé natural y cariñoso, pero no premies el comportamiento enfermizo ignorándolo. Tienes un problema; quizás estas ideas te ayuden:

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¿Cómo hacer que tu familia sobreviva a la experiencia?

La familia no cura los trastornos alimentarios; ésto tienes que tenerlo claro. Pero si no llevas cuidado, la propia familia puede ser otra víctima de la enfermedad. Te ofrecemos algunos consejos para evitarlo.
 
 
LO QUE HAY QUE HACER LO QUE NO HAY QUE HACER
  • Mantén un registro escrito del comportamiento problemático.
  • Edúcate y educa a tu familia sobre los trastornos alimentarios.
  • Acude a un grupo de apoyo. Busca consejo de sicólogos, trabajadores sociales y personas de tu confianza.
  • Cuéntale a la víctima, con claridad, lo serio de tu preocupación, tu convicción de que necesita tratamiento, y tu voluntad de proporcionarle apoyo emocional, financiero o de cualquier otro tipo.
  • Demuestra responsabilidad, autoridad y sabiduría a la hora de obtener tratamiento para menores.
  • Date cuenta de la importancia de la extrema paciencia; la recuperación es un proceso gradual, a veces muy largo.
  • Date cuenta que el tratamiento debe afectar a todas las dimensiones de la vida de la víctima; eso incluye las físicas, psicológicas, conductuales, educacionales, sociales y culturales. O sea que puede que haya cosas que no te gusten nada.
  • Recuerda que la familia, de por si sola, no cura los trastornos alimentarios.
  • No rechaces la ayuda de otras personas que hayan observado el comportamiento problemático. No es sólo asunto tuyo. Comparte tus preocupaciones.
  • No hables de tus preocupaciones con la víctima antes de ser capaz de recomendar una salida o tratamiento. No antepongas las necesidades de la víctima a las tuyas.
  • No esperes que la víctima acepte que tiene un problema a la primera. Lo más normal es que la persona se sienta terriblemente asustada ante la perspectiva de tener que dejar el comportamiento anómalo, y responda negativamente.
  • No permitas a la víctima que altere toda tu vida a través de la manipulación, las discusiones, las amenazas, las acusaciones, la culpabilidad, el chantaje emocional o el resentimiento. Y lleva cuidad no sea que lo hagas tu.
  • No te opongas a la terapia familiar. En ocasiones, es una parte importante del tratamiento. Es posible que todos necesitéis ayuda.
  • No dejes que las influencias negativas te programen. Ama a tu familia y tus amigos por sí mismos, no por su apariencia, peso o éxito.

  • No permitas que la culpabilidad o la depresión te coman el tiempo. Puedes ayudar a la recuperación con una actitud positiva y haciendo lo que necesites hacer.

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"Hambre del padre"

El hambre del padre es un deseo profundo y persistente de conectar emocionalmente con el padre, experimentado por todos los niños. Cuando esta necesidad es satisfecha, los niños suelen crecer confiados, seguros, fuertes y agradables. A menudo, sin embargo, esta necesidad no se satisface y la necesidad de lazos con el padre crece. Para las chicas, esto suele transformarse en conflictos con la comida, el peso y la imagen. El vacío que experimentan las muchachas cuyo padre estaba emocionalmente ausente crea un agujero negro que puede dirigirla a dietas incontroladas, alimentación compulsiva, temor de la comida y nutrición enfermiza; todo en un intento de encontrar la confianza que le falta.

En tiempos recientes, ha sido frecuente minusvalorar el papel del padre con respecto a las hijas. Pero el padre es el modelo masculino para la mayoría de las chicas, y la ausencia de relación emocional con el mismo se puede traducir en una desconfianza hacia sus posibilidades de relación con los hombres. Es preciso, pues, comenzar a cuestionar nuestras suposiciones sobre el papel del padre en la familia. De momento, daremos un repaso a los mitos sin sentido que parecen haber calado en nuestra sociedad:

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