Aņo 2010



Escribo ahora

que han pasado los años

como antorchas de fuego

o racimos dorados.

Ahora que el día no tiene

la prestancia arrogante

de aquel tiempo impreciso.

Ahora que hay sombras

en los espejos de mi voz

y escarcha en el paisaje

sin pájaros del alma.

Ahora que el dolor es un eco

y el amor una dulce

costumbre consentida.

Ahora que la lluvia resbala

por las esquinas del corazón

como un tiempo en fuga

que ya no detiene la caricia.

 

Pilar Montero