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Guía de la
ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario: 
Inicio:
De Palma de Mallorca, se toma la
carretera hasta Puerto Alcudia. La entrada está en la carretera
Puerto Alcudia-Artá, en playa de Muro en el puente de los Ingleses.
Calzado:
A partir de unos tenis
Ropa:
La que el día aconseje
Altitud : llano
Desnivel:
inapreciable
Tiempo:
unas 3 h. efectivas, mas el tiempo que se dedique a la observación
de las aves del parque.
Km.:13
Aprovisionamiento:
Hay que llevar agua suficiente pues no hay ninguna fuente en el
trayecto.
Material: Conveniente unos buenos prismáticos y cámara
fotográfica.
Mejor época:
Evitar días de mucho calor.
Acceso:
Lo recomendable es usar el coche propio.
Mapas:
Plano oficial del Parque Nacional.
Última actualización: 10 de noviembre del 2007.
Imagen satélite
Ver S'Albufera en Google Maps
Descripción de la Ruta
El
horario de visita del Parque es de 9 a 18 horas entre el 1 de abril
y el 30 de septiembre, y de 9 a 17 horas entre el 1 de octubre y el
31 de marzo, SE REQUIERE UN PERMISO DE VISITA (GRATUITO) que debe
solicitarse en el Centro de Recepción (abierto de 9 a 16 h todo el
año, excepto el día de Navidad y el de año nuevo)..
Para
visitas en grupo (más de 15 personas) se requiere un permiso
especial que debe solicitarse con antelación, infórmese en el Centro
de Recepción o en el teléfono del parque (971 89 22 50).
No
está permitida la entrada de grupos superiores a las 30 personas en
ningún caso.
EL
ACCESO AL PARQUE ES PEATONAL O EN BICICLETA por el Pont dels
Anglesos, pueden aparcar sus vehículos en los viales de las
urbanizaciones próximas a la entrada (Pont dels Anglesos) o en el
aparcamiento al efecto, situado enfrente del Hotel Parc Natural. Las
personas con problemas de movilidad pueden solicitar unas
condiciones especiales.
S’ALBUFERA,... el agua, las aves y las personas.
S’Albufera, la zona húmeda más extensa y de mayor importancia de las
Baleares, es una antigua laguna separada del mar por un cordón de
dunas, que durante muchos siglos –pero sobretodo en los dos últimos
y por influencia humana- se ha colmado de sedimentos hasta
convertirse en una extensa llanura inundable. El Parque Natural da
protección a unas 1708 Has. de marismas y de dunas.
El
origen de S’Albufera es muy antiguo (unos 18 millones de años), pero
la actual zona húmeda se formó hace menos de 100.000 años. Las
actuales dunas marinas son aún más recientes, tienen unos 10.000
años de edad.
La
base de la riqueza ecológica de S’Albufera es el agua. La situación
de inundación casi constante de la mayor parte del Parque Natural
condiciona y favorece el crecimiento da la vegetación, variada según
la profundidad, la proximidad al mar y por el tipo de terreno.
Las diversas especies de plantas dan cobijo y alimento a multitud de
animales, que, a su vez, forman el alimento de muchas más. Gracias a
la abundancia de agua, la diversidad de organismos vivos (la
denominada biodiversidad por los científicos) es muy elevada, siendo
S’Albufera el conjunto de ecosistemas con mayor biodiversidad de
todas la Baleares.
S’Albufera recibe gran parte del agua de lluvia que cae sobre unos
640 Km2 del norte y centro de Mallorca gracias a los torrentes y las
surgencias de agua subterránea, los llamados “ullals”. Las entradas
de agua de mar, en verano, no aportan cantidades importantes pero sí
afectan particularmente a la vegetación y a la fauna.
Empecemos la descripción biológica de la vegetación, encabezada por
el carrizo (Phragmites australis), la masiega (Cladium mariscus) y
la espadaña (Tipha latifolia), plantas grandes que viven en terrenos
inundados. Són muy importantes las especies que viven sumergidas en
los canales y en las pequeñas lagunas (llamadas “llisers”), así como
en las marismas inundadas. Destacaremos Potamogeton pectinatus,
Ceratophyllum submersum o las lentejas de agua (Lemna sp.). En las
zonas más salobres crecen los juncos (Juncus sp.) y la salicornia
(Salicornia sp.). De los arboles citaremos el Álamo blanco (Populus
alba), el olmo (Ulmus minor) y el tamarindo (Tamarix africana).
No
podemos olvidar la gran diversidad de hongos existentes: 66
especies; una de ellas, la Psatyrella halofila, és nueva para la
ciencia y fue descubierta en S’Albufera en 1992.
Mencionaremos también la riqueza en peces: 29 especies (la mayoría
de origen marino); las más importantes son la anguila (Anguilla
anguilla) i los múgiles (diversas especies de mugílidos). Entre los
anfibios domina la rana (Rana perezi) y de entre los reptiles la
culebra de agua (Natrix maura) y el galápago leproso (Emis
orbicularis). Los mamíferos más abundantes son los roedores (ratas y
ratones) y los murciélagos (8 especies), con rarezas de importancia
como el murciélago de bosque (Barbastrella barbastrellus).
La
importancia y diversidad de los invertebrados es enorme. Los grupos
más notables son las libélulas, los dípteros (con especies únicas),
las arañas y, sobretodo, las mariposas nocturnas, de las que se
conocen, por el momento, más de 300 especies.
Pero
el más famoso y apreciado de los grupos es el de las aves. Los
pájaros, que pueden viajar fácilmente entre marismas separadas entre
sí por centenares o miles de Km., encuentran comida y cobijo entre
sus lagunas y carrizales. Solamente en S’Albufera hay contabilizadas
más de las dos terceras partes del total de especies de las
Baleares, es decir, 271 especies diferentes.
Son 61
las especies reproductoras del Parque, debiendo distinguir de entre
ellas a las sedentarias (las que se observan durante todo el año) y
a las estivales (que emigran al Sur una vez acabada la cría).
Un
tercer grupo son las que vienen desde el Norte a pasar los meses más
fríos del invierno. Grandes bandadas de anátidas (patos cuchara,
silbones, cercetas...) garzas de distintas especies, estorninos...
Fácilmente son contabilizadas cada invierno, en S’Albufera, más de
10.000 individuos de las especies mayores.
Los
migrantes son las especies que visitan el Parque en el transcurso de
sus viajes, pero su estancia es solo de varios días. Destacaremos de
entre ellas a la Cerceta carretona, a los Combatientes y otros
limícolas, a las Golondrinas...
Por
último están los divagantes, o especies de visita ocasional, como
las Grullas, los Moritos o las Espatulas. El listado adjunto
presenta las especies más interesantes para los visitantes y para la
conservación de la Naturaleza.
S’Albufera de Mallorca: Parque Natural.
El
Govern Balear declaró Parque Natural a S’Albufera el 28 de Enero de
1988, constituyendo el primer espacio natural protegido de las
Baleares. Esta declaración supone la conservación y restauración de
sus valores naturales y culturales, la potenciación de las
actividades educativas, científicas y de contacto entre el hombre y
la naturaleza, así como de su armonización en el contexto
socioeconómico comarcal y de Mallorca, siendo su función principal
la conservación de la Naturaleza.
S’Albufera de Mallorca. Zona de Especial Protección para las Aves.
El
Consejo de las Comunidades Europeas adoptó, el 1979, la Directiva
79/409/CE en relación a la conservación de las aves silvestres. En
base a que las aves son un patrimonio común para toda Europa, la
Directiva pretende la conservación y la gestión idónea de todas las
aves silvestres que viven en la Comunidad europea. Para tal fin
define las normas de protección, limita las especies cazables y su
comercialización. Además, la Directiva determina la protección de
los hábitats para garantizar así la protección de las
especies. Estos espacios son las Zonas de Especial Protección para
las Aves (ZEPAs) donde se adoptan medidas acordes para evitar el
deterioro de los hábitats y las perturbaciones que puedan afectar a
las aves. S’Albufera es ZEPA desde el mismo instante en que España
entró a formar parte de la Comunidad Europeas.
S’Albufera de Mallorca y el Convenio de Ramsar.
El 5
de Diciembre de 1989 el Consejo de Ministros inscribió a S’Albufera
de Mallorca en la lista de la Convención sobre Humedales de
Importancia Internacional (en especial referencia a los hábitats de
aves acuáticas), mas conocida como Convención de RAMSAR (Irán 1971).
Los gobiernos que lo ratificaron se comprometieron a fomentar la
protección y el uso equilibrado de sus humedales.
S’Albufera de Mallorca, gestión para la conservación…
Nos
encontramos en s’Albufera, la “Al-buhayra” de los árabes, la laguna,
un oasis húmedo en una isla mediterránea, donde el agua es escasa.
Aquí, abunda, y hace posible la diversidad de la vida y de los
paisajes.
Las
lluvias caídas sobre la Serra de Tramuntana llegan a s’Albufera por
diferentes caminos: las fuentes por donde afloran las aguas
subterráneas, y los torrentes de Muro y St. Miquel, por donde corren
las aguas superficiales. Cuando la lluvia es muy intensa revientan
las Fonts Ufanes y el agua mana también hacia s’Albufera.
La
barra litoral impide la salida directa al mar del agua dulce, que
queda retenida formando amplias zonas inundadas. En algunos puntos,
como s’Oberta, el agua encuentra una salida. También se producen
filtraciones en sentido inverso, y el agua salada del mar entra en
s’Albufera.
Esta
combinación de agua dulce y salobre es la que configura los diversos
ambientes de la zona húmeda, en función de la salinidad, la
profundidad y el tipo de terreno.
Allá
donde predomina el agua dulce hay grandes extensiones de carrizo,
masiega, enea y juncos; el salicorniar es el ambiente propio de las
aguas salobres. En los márgenes de los canales encontramos un
ecosistema peculiar, el bosque de ribera. En la barra arenosa que
separa s’Albufera del mar está presente la vegetación dunar.
En
cada uno de estos ambientes hay una flora y una fauna propia, que
conforman el conjunto de mayor biodiversidad de las Illes Balears,
es decir, s’Albufera es el lugar con una mayor concentración de
especies diferentes, gracias precisamente a la presencia de agua.
Hay
ranas, serpientes, tortugas de agua, 26 especies de peces, 8 de
murciélagos, una enorme diversidad de insectos como libélulas,
mariposas, arañas y hasta 300 especies conocidas de mariposas
nocturnas. Destacan por encima de todo, las 268 especies de aves
presentes en s’Albufera: más de sesenta crían, otras descansan en su
largo viaje migratorio, y otras permanecen todo el invierno.
Pero
s’Albufera no es sólo territorio de animales y plantas; también
tiene una larga historia de convivencia con los humanos, una
historia que combina las relaciones armoniosas con las actuaciones
más transformadoras.
Los
pueblos vecinos obtenían de s’Albufera alimentos, mediante la caza y
la pesca, pastos para el ganado, arroz, caña, carrizo y enea para
elaborar una gran variedad de productos... Estas actividades,
compatibles con la vida en s’Albufera, se han alternado con otras
más impactantes, que redujeron la extensión de la zona húmeda a la
mitad de su superficie original.
En el
siglo XIX se hizo un proyecto de desecación, justificado por razones
sanitarias y agrícolas, que supuso un cambio profundo en el paisaje:
los caminos, canales, puentes... presentes hoy en día, son fruto de
aquella actuación.
Las
obras de la central térmica des Murterar afectaron también la zona
húmeda.
Pero
las transformaciones más importantes llegaron con los proyectos
urbanísticos y turísticos; a partir de los años 60, hoteles,
apartamentos, chalés, calles y carreteras ocuparon este lugar,
especialmente la barra litoral y el extremo norte.
Para
parar la urbanización de s’Albufera, multitud de científicos,
entidades conservacionistas de toda Europa y el GOB pidieron su
protección.
Finalmente, durante los años 80, se realizaron una serie de estudios
ecológicos y jurídicos que culminarían día 28 de enero de 1988 con
la declaración del Parc Natural de s’Albufera, el primer parque
natural de las Illes Balears.
También los organismos internacionales han reconocido la importancia
ecológica de esta zona húmeda con diversas declaraciones.
Una
vez protegida, comienza una nueva historia, la historia de la
conservación y recuperación de s’Albufera.
El
Parc Natural de s’Albufera de Mallorca está situado en los términos
de Muro y sa Pobla. Tiene una extensión de 1.688 hectáreas, casi el
80% de propiedad pública. El resto son fincas de la periferia del
Parque.
La
gestión de s’Albufera corresponde al Govern de les Illes Balears.
Una Junta Rectora con una amplia representación social es el
principal órgano de participación y control del Parque.
Un
equipo multidisciplinar de la Conselleria de Medi Ambient y del
IBANAT trabajan día a día en labores tan diversas como la gestión,
la educación ambiental, la información a los visitantes, la
administración, el seguimento naturalístico, la vigilancia, el
mantenimiento y las labores agrícolas y ganaderas.
En
s’Albufera, los recursos humanos y económicos están al servicio de
un objetivo prioritario, la conservación y la restauración del
patrimonio natural y cultural, que se debe compatibilizar con el uso
público, educativo y científico, y con la integración en la realidad
socioeconómica de su entorno inmediato.
Estas
son las líneas maestras que guían la gestión de s’Albufera, que se
rige por un Plan Rector de Uso y Gestión cuatrienal, y por planes
anuales de actuación.
EL
AGUA
Un eje
prioritario de la gestión es el control y seguimiento de la calidad
y la cantidad del agua de la zona húmeda.
La
declaración del parque supuso la mejora de la calidad del agua. Las
aguas que antes se vertían sin depurar, ahora son conducidas a las
depuradoras de sa Pobla y Can Picafort.
Cada
mes, el personal del parque toma muestras de agua para medir una
serie de parámetros fisicoquímicos y velar por su calidad.
El
otro objetivo de la gestión hídrica es el control de la calidad y de
los flujos de agua. Los canales construidos en el siglo XIX para la
desecación de s’Albufera tenían como función que el agua fluyese
directamente hacia el mar. Ahora la finalidad es mantener una red
básica de canales en buenas condiciones, por su importancia como
hábitat, para mantener el caudal ecológico y para que no se inunden
las zonas agrícolas de sa Marjal.
También se hacen actuaciones de retención del agua dulce, para
mantener las zonas inundadas y recuperar antiguas lagunas. Todo ello
sin perder el contacto con el mar, imprescindible para las
poblaciones de peces, como la anguila, la especie más importante
para los pescadores de la comarca.
Para
cumplir con estos objetivos se dispone de compuertas, se realizan
dragados y limpiezas de canales, acequias y lagunas. Durante el
invierno, para no interferir en la nidificación, se siega el
carrizo, que de esta manera no ahoga el flujo del agua en los
canales.
Las
limpiezas son especialmente importantes cuando las avenidas de los
torrentes hacen llegar al parque grandes cantidades de materiales y
residuos depositados aguas arriba.
EL
PASTOREO
En
épocas pasadas, s’Albufera había sido terreno de pastos, pero cuando
se abandonó esta práctica, la extensión de carrizo creció
excesivamente y se hizo muy densa. Este hecho, juntamente con la
progresiva colmatación de la zona, provocó que las aguas libres de
poca profundidad, necesarias para la alimentación de muchas aves,
casi desapareciesen.
Para
recuperar este hábitat, se decidió actuar; descartando la
utilización de maquinaria y de fuego, se optó por el pastoreo
extensivo de ganado. Los animales adecuados para esta labor son las
vacas de raza mallorquina. En algunos puntos concretos se utilizan
también caballos de la Camargue y búfalos asiáticos. Todos ellos son
animales capaces de alimentarse en las zonas húmedas.
De
esta manera el parque natural ha contribuido también a recuperar una
raza autóctona. Más de un centenar de vacas mallorquinas pastan
durante la primavera y el verano, y en otoño se trasladan a la
montaña vecina de Biniatria, para pasar el invierno. El manejo del
ganado requiere labores de control sanitario, rotación de pastos,
construcción de cercados, etc.
Las
zonas pastadas actúan como un excelente cortafuegos: se ha
conseguido que los incendios de carrizo, que hasta hace poco
afectaban buena parte de s’Albufera, ahora casi han desaparecido.
LA
BIODIVERSIDAD
Los
resultados del control de la vegetación mediante pastoreo han sido
espectaculares para la biodiversidad del parque. Se ha recuperado
una extensión considerable de aguas libres, y de esta manera ha
aumentado la cantidad y diversidad de las aves presentes en el
parque: la densidad de invernantes se ha incrementado más de un
400%, especies antes rarísimas como el avetoro, la garcilla bueyera
y la cangrejera, ahora crían, las garzas son más abundantes...
También han crecido las poblaciones de peces, anfibios, tortugas de
agua y orquídeas.
Otra
actuación hecha para recuperar la biodiversidad ha sido la
reintroducción de especies que habían desaparecido, como el calamón
y el pato colorado, que ya se han hecho habituales y crían en
s’Albufera.
También se controla la presencia de especies invasoras,
perjudiciales para la flora y la fauna autóctonas, como las tortugas
de Florida, los gatos asilvestrados, las carpas y diversas plantas
alóctonas.
Para
evitar los peligros para la avifauna se han eliminado algunos
tendidos eléctricos y se han enterrado conducciones.
La
recuperación del bosque de ribera y la conservación de las orquídeas
son también objetivos prioritarios.
Así
mismo la vigilancia continuada en toda la extensión del parque ha
permitido reducir la caza y la pesca furtivas, disminuir los
incendios y controlar el cumplimiento de la normativa del parque.
LAS
TRADICIONES
La
gestión de s’Albufera no se dirige sólo a la biodiversidad, uno de
los objetivos es también mantener y recuperar los usos
tradicionales, como la pesca de anguila, el cultivo de arroz en sa
Marjal, la artesanía de caña y enea... Estas actividades forman
parte del patrimonio cultural de la comarca y merecen ser
protegidas.
La
restauración de elementos singulares ha permitido también recuperar
un valioso patrimonio arquitectónico.
LA
CIENCIA
Una
pieza básica para la gestión de s’Albufera es el Programa de
seguimiento y apoyo a la investigación.
Desde
el parque se realizan diversas actividades de seguimiento. Hay una
estación meteorológica que permite la recogida diaria de datos, que
son transmitidos al Instituto Nacional de Meteorología y
incorporadas a la base de datos del parque.
El
seguimiento de la calidad del agua cuenta con la colaboración de la
Dirección General de Recursos Hídricos. Se dedica especial atención
a vigilar la cantidad de nitratos, fosfatos y otros contaminantes
presentes en las aguas del parque.
Desde
1988 se recopila sistemáticamente toda la información sobre las
poblaciones de aves, los movimientos migratorios, la reproducción,
la evolución de las especies reintroducidas, etc. El seguimiento
ornitológico se realiza mediante recuentos, anillamiento científico
y el registro de observaciones. Las aportaciones hechas por los
visitantes también se incorporan a la base de datos.
Igualmente son objeto de seguimiento los efectos del pastoreo sobre
la vegetación, y el uso público: se registra el número, procedencia
y tipología de visitantes.
El
laboratorio “Dennis Bishop” está equipado con un completo
instrumental científico, al servicio de las labores del parque, y a
disposición de los proyectos de investigación de otras entidades.
Más de
veinte grupos de investigación y muchos científicos de universidades
y instituciones del estado y el extranjero, realizan trabajos sobre
botánica, zoología, geología, ecología, etc., en colaboración con el
parque.
La
mayor parte de las actividades de investigación se realizan en el
marco del TAIB, el Grupo Internacional de Biodiversidad de
s’Albufera, integrado por científicos de diversos campos procedentes
de toda Europa. Desde 1989 realizan un seguimiento de la
biodiversidad, la ecología, el cambio ambiental y los efectos de la
gestión del parque.
Los
resultados de las investigaciones se dan a conocer mediante diversas
publicaciones y páginas web. Un hito en la divulgación ha sido la
publicación del inventario de biodiversidad de s’Albufera, que
recoge las más de tres mil especies de animales, plantas y hongos
presentes en el parque.
La
contribución del parque natural a la ciencia es fundamental, pero la
aportación más importante es garantizar la conservación de las
especies y los ecosistemas.
LOS
VISITANTES
El
parque natural de s’Albufera de Mallorca no está abierto únicamente
a la ciencia, está abierto a todos: a los turistas, a las familias,
a los naturalistas, a los fotógrafos, a los escolares y a cualquiera
que quiera disfrutar de la naturaleza.
Cada
año pasan unas 120.000 personas por el parque. El número de
visitantes creció de forma espectacular en los inicios del parque, y
ahora se ha estabilizado. Aproximadamente un 80% procede del
extranjero, especialmente de Alemania y el Reino Unido.
Para
hacer la visita más interesante y provechosa, se dispone de un nuevo
centro de recepción, una exposición permanente, un conjunto de
itinerarios, puntos y torres de observación, personal dedicado a la
información y la educación, y publicaciones en diversas lenguas.
Un
colectivo al cual se dedica una atención preferente son los
escolares. En el marco de los programas educativos del parque, los
educadores realizan itinerarios para unos cuatro mil estudiantes
cada año.
Para
el público en general se organizan actividades como visitas guiadas,
jornadas de puertas abiertas, observación de aves, proyecciones,
demostraciones de usos tradicionales, etc. Con todas estas
actividades se pretende que se conozca mejor la flora y la fauna de
s’Albufera, su historia, las tradiciones... y también que se
comprendan las actuaciones de gestión y la necesidad de comportarse
de forma respetuosa con el medio.
Los
visitantes deben seguir unas normas mínimas para no perjudicar la
flora y la fauna, ni molestar a otros visitantes, como por ejemplo
respetar el horario, acceder al interior del parque únicamente a pie
o en bicicleta, pasear en silencio por los itinerarios señalizados,
no recoger plantas ni animales, etc.
Las
personas que lo deseen pueden implicarse más en la conservación
participando como voluntarios en las jornadas de voluntariado y
otras actividades. El parque facilita formación y apoyo a las
labores que los diversos grupos realizan de acuerdo con las
necesidades de la gestión.
EL
ENTORNO
S’Albufera no es una isla desconectada del área donde está ubicada,
un entorno agrario, rural y turístico, en el cual el parque debe ser
un elemento dinamizador de relevancia.
El
atractivo turístico de s’Albufera ha sido uno de los factores con
mayores repercusiones socioeconómicas, ya que la revalorización de
la zona contribuye a la llegada de un turismo de más calidad. El
parque presenta sus máximos de visitantes en primavera y invierno,
por lo que contribuye también a la desestacionalización.
La
implicación de las poblaciones vecinas en el proceso de conservación
de s’Albufera es objeto de atención preferente. Con los
ayuntamientos de Muro y sa Pobla, las entidades de tiempo libre, las
sociedades de cazadores, las empresas y las asociaciones de la
comarca, se mantiene una relación continuada para prevenir impactos,
encontrar puntos de acuerdo e incluso organizar actividades
conjuntas.
Periódicamente el parque realiza una agenda de actividades de
divulgación y participación especialmente dirigidas a las
poblaciones vecinas.
También el programa educativo tiene especial incidencia en los
centros educativos del entorno inmediato, con el objetivo de mejorar
la percepción y la estima a s’Albufera entre los que viven más
cerca.
El
Parque Natural de s’Albufera de Mallorca es agua, vida y cultura, un
conjunto de valores que se deben preservar. Pero también es mucho
más que eso. Las zonas húmedas son fundamentales para la
conservación de la biodiversidad de todo el planeta. Y en nuestras
islas, el Parque Natural es una pieza clave para avanzar hacia la
sostenibilidad.
Texto:
Aina LLauger y Biel Perelló
Diciembre, 2003
Fotografía:: Toni Sureda
Maria,
Petra y Toni
T. Sureda
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