©Antonio Sureda Milan

 

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Parque Natural de S'Albufera

(Mallorca)

10 de noviembre del 2007

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Guía de la ruta                                                                                        

 

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: De Palma de Mallorca, se toma la carretera hasta Puerto Alcudia. La entrada está en la carretera Puerto Alcudia-Artá, en playa de Muro en el puente de los Ingleses.

Calzado: A partir de unos tenis
Ropa: La que el día aconseje
Altitud : llano
Desnivel: inapreciable
Tiempo: unas 3 h. efectivas, mas el tiempo que se dedique a la observación de las aves del parque.                                                                  Km.:13                                                                                   
Aprovisionamiento: Hay que llevar agua suficiente pues no hay ninguna fuente en el trayecto. 

Material: Conveniente unos buenos prismáticos y cámara fotográfica.
Mejor época: Evitar días de mucho calor.
Acceso: Lo recomendable es usar el coche propio.
Mapas: Plano oficial del Parque Nacional.

Última actualización: 10 de noviembre del 2007
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Descripción de la Ruta

El horario de visita del Parque es de 9 a 18 horas entre el 1 de abril y el 30 de septiembre, y de 9 a 17 horas entre el 1 de octubre y el 31 de marzo, SE REQUIERE UN PERMISO DE VISITA (GRATUITO) que debe solicitarse en el Centro de Recepción (abierto de 9 a 16 h todo el año, excepto el día de Navidad y el de año  nuevo)..

Para visitas en grupo (más de 15 personas) se requiere un permiso especial que debe solicitarse con antelación, infórmese en el Centro de Recepción o en el teléfono del parque (971 89 22 50).

No está permitida la entrada de grupos superiores a las 30 personas en ningún caso.

EL ACCESO AL PARQUE ES PEATONAL O EN BICICLETA por el Pont dels Anglesos, pueden aparcar sus vehículos en los viales de las urbanizaciones próximas a la entrada (Pont dels Anglesos) o en el aparcamiento al efecto, situado enfrente del Hotel Parc Natural. Las personas con problemas de movilidad pueden solicitar unas condiciones especiales.

 

S’ALBUFERA,... el agua, las aves y las personas.

S’Albufera, la zona húmeda más extensa y de mayor importancia de las Baleares, es una antigua laguna separada del mar por un cordón de dunas, que durante muchos siglos –pero sobretodo en los dos últimos y por influencia humana- se ha colmado de sedimentos hasta convertirse en una extensa llanura inundable. El Parque Natural da protección a unas 1708 Has. de marismas y de dunas.

El origen de S’Albufera es muy antiguo (unos 18 millones de años), pero la actual zona húmeda se formó hace menos de 100.000 años. Las actuales dunas marinas son aún más recientes, tienen unos 10.000 años de edad.

La base de la riqueza ecológica de S’Albufera es el agua. La situación de inundación casi constante de la mayor parte del Parque Natural condiciona y favorece el crecimiento da la vegetación, variada según la profundidad, la proximidad al mar y  por el tipo de terreno. Las diversas especies de plantas dan cobijo y alimento a multitud de animales, que, a su vez, forman el alimento de muchas más. Gracias a la abundancia de agua, la diversidad de organismos vivos (la denominada biodiversidad por los científicos) es muy elevada, siendo S’Albufera el conjunto de ecosistemas con mayor biodiversidad de todas la Baleares.

S’Albufera recibe gran parte del agua de lluvia que cae sobre unos 640 Km2 del norte y centro de Mallorca gracias a los torrentes y las surgencias de agua subterránea, los llamados “ullals”. Las entradas de agua de mar, en verano, no aportan cantidades importantes pero sí afectan particularmente a la vegetación y a la fauna.

Empecemos la descripción biológica de la vegetación, encabezada por el carrizo (Phragmites australis), la masiega (Cladium mariscus) y la espadaña (Tipha latifolia), plantas grandes que viven en terrenos inundados. Són muy importantes las especies que viven sumergidas en los canales y en las pequeñas lagunas (llamadas “llisers”), así como en las marismas inundadas. Destacaremos Potamogeton pectinatus, Ceratophyllum submersum o las lentejas de agua (Lemna sp.). En las zonas más salobres crecen los juncos (Juncus sp.) y la salicornia (Salicornia sp.). De los arboles citaremos el Álamo blanco (Populus alba), el olmo (Ulmus minor) y el tamarindo (Tamarix africana).

No podemos olvidar la gran diversidad de hongos existentes: 66 especies; una de ellas, la Psatyrella halofila, és nueva para la ciencia y fue descubierta en S’Albufera en 1992.

Mencionaremos también la riqueza en peces: 29 especies (la mayoría de origen marino); las más importantes son la anguila (Anguilla anguilla) i los múgiles (diversas especies de mugílidos). Entre los anfibios domina la rana (Rana perezi) y de entre los reptiles la culebra de agua (Natrix maura) y el galápago leproso (Emis orbicularis). Los mamíferos más abundantes son los roedores (ratas y ratones) y los murciélagos (8 especies), con rarezas de importancia como el murciélago de bosque (Barbastrella barbastrellus).

La importancia y diversidad de los invertebrados es enorme. Los grupos más notables son las libélulas, los dípteros (con especies únicas), las arañas y, sobretodo, las mariposas nocturnas, de las que se conocen, por el momento, más de 300 especies.

Pero el más famoso y apreciado de los grupos es el de las aves. Los pájaros, que pueden viajar fácilmente entre marismas separadas entre sí por centenares o miles de Km., encuentran comida y cobijo entre sus lagunas y carrizales. Solamente en S’Albufera hay contabilizadas más de las dos terceras partes del total de especies de las Baleares, es decir, 271 especies diferentes.

Son 61 las especies reproductoras del Parque, debiendo distinguir de entre ellas a las sedentarias (las que se observan durante todo el año) y a las estivales (que emigran al Sur una vez acabada la cría). 

Un tercer grupo son las que vienen desde el Norte a pasar los meses más fríos del invierno. Grandes bandadas de anátidas (patos cuchara, silbones, cercetas...) garzas de distintas especies, estorninos... Fácilmente son contabilizadas cada invierno, en S’Albufera, más de 10.000 individuos de las especies mayores.

Los migrantes son las especies que visitan el Parque en el transcurso de sus viajes, pero su estancia es solo de varios días. Destacaremos de entre ellas a la Cerceta carretona, a los Combatientes y otros limícolas, a las Golondrinas...

Por último están los divagantes, o especies de visita ocasional, como las Grullas, los Moritos o las Espatulas. El listado adjunto presenta las especies más interesantes para los visitantes y para la conservación de la Naturaleza.

S’Albufera de Mallorca: Parque Natural.

El Govern Balear declaró Parque Natural a S’Albufera el 28 de Enero de 1988, constituyendo el primer espacio natural protegido de las Baleares. Esta declaración supone la conservación y restauración de sus valores naturales y culturales, la potenciación de las actividades educativas, científicas y de contacto entre el hombre y la naturaleza, así como de su armonización en el contexto socioeconómico comarcal y de Mallorca, siendo su función principal la conservación de la Naturaleza.

S’Albufera de Mallorca. Zona de Especial Protección para las Aves.

El Consejo de las Comunidades Europeas adoptó, el 1979, la Directiva 79/409/CE en relación a la conservación de las aves silvestres. En base a que las aves son un patrimonio común para toda Europa, la Directiva pretende la conservación y la gestión idónea de todas las aves silvestres que viven en la Comunidad europea. Para tal fin define las normas de protección, limita las especies cazables y su comercialización. Además, la Directiva determina la protección de los hábitats  para garantizar así la protección de las especies. Estos espacios son las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAs) donde se adoptan medidas acordes para evitar el deterioro de los hábitats y las perturbaciones que puedan afectar a las aves. S’Albufera es ZEPA desde el mismo instante en que España entró a formar parte de la Comunidad Europeas.

S’Albufera de Mallorca y el Convenio de Ramsar.

El 5 de Diciembre de 1989 el Consejo de Ministros inscribió a S’Albufera de Mallorca en la lista de la Convención sobre Humedales de Importancia Internacional (en especial referencia a los hábitats de aves acuáticas), mas conocida como Convención de RAMSAR (Irán 1971). Los gobiernos que lo ratificaron se comprometieron a fomentar la protección y el uso equilibrado de sus humedales.

S’Albufera de Mallorca, gestión para la conservación…

Nos encontramos en s’Albufera, la “Al-buhayra” de los árabes, la laguna, un oasis húmedo en una isla mediterránea, donde el agua es escasa. Aquí, abunda, y hace posible la diversidad de la vida y de los paisajes.

Las lluvias caídas sobre la Serra de Tramuntana llegan a s’Albufera por diferentes caminos: las fuentes por donde afloran las aguas subterráneas, y los torrentes de Muro y St. Miquel, por donde corren las aguas superficiales. Cuando la lluvia es muy intensa revientan las Fonts Ufanes y el agua mana también hacia s’Albufera.

La barra litoral impide la salida directa al mar del agua dulce, que queda retenida formando amplias zonas inundadas. En algunos puntos, como s’Oberta, el agua encuentra una salida. También se producen filtraciones en sentido inverso, y el agua salada del mar entra en s’Albufera.

Esta combinación de agua dulce y salobre es la que configura los diversos ambientes de la zona húmeda, en función de la salinidad, la profundidad y el tipo de terreno.

Allá donde predomina el agua dulce hay grandes extensiones de carrizo, masiega, enea y juncos; el salicorniar es el ambiente propio de las aguas salobres. En los márgenes de los canales encontramos un ecosistema peculiar, el bosque de ribera. En la barra arenosa que separa s’Albufera del mar está presente la vegetación dunar.

En cada uno de estos ambientes hay una flora y una fauna propia, que conforman el conjunto de mayor biodiversidad de las Illes Balears, es decir, s’Albufera es el lugar con una mayor concentración de especies diferentes, gracias precisamente a la presencia de agua.

Hay ranas, serpientes, tortugas de agua, 26 especies de peces, 8 de murciélagos, una enorme diversidad de insectos como libélulas, mariposas, arañas y hasta 300 especies conocidas de mariposas nocturnas. Destacan por encima de todo, las 268 especies de aves presentes en s’Albufera: más de sesenta crían, otras descansan en su largo viaje migratorio, y otras permanecen todo el invierno.

Pero s’Albufera no es sólo territorio de animales y plantas; también tiene una larga historia de convivencia con los humanos, una historia que combina las relaciones armoniosas con las actuaciones más transformadoras.

Los pueblos vecinos obtenían de s’Albufera alimentos, mediante la caza y la pesca, pastos para el ganado, arroz, caña, carrizo y enea para elaborar una gran variedad de productos... Estas actividades, compatibles con la vida en s’Albufera, se han alternado con otras más impactantes, que redujeron la extensión de la zona húmeda a la mitad de su superficie original.

En el siglo XIX se hizo un proyecto de desecación, justificado por razones sanitarias y agrícolas, que supuso un cambio profundo en el paisaje: los caminos, canales, puentes... presentes hoy en día, son fruto de aquella actuación.

Las obras de la central térmica des Murterar afectaron también la zona húmeda.

Pero las transformaciones más importantes llegaron con los proyectos urbanísticos y turísticos; a partir de los años 60, hoteles, apartamentos, chalés, calles y carreteras ocuparon este lugar, especialmente la barra litoral y el extremo norte.

Para parar la urbanización de s’Albufera, multitud de científicos, entidades conservacionistas de toda Europa y el GOB pidieron su protección.

Finalmente, durante los años 80, se realizaron una serie de estudios ecológicos y jurídicos que culminarían día 28 de enero de 1988 con la declaración del Parc Natural de s’Albufera, el primer parque natural de las Illes Balears.

También los organismos internacionales han reconocido la importancia ecológica de esta zona húmeda con diversas declaraciones.

Una vez protegida, comienza una nueva historia, la historia de la conservación y recuperación de s’Albufera.

El Parc Natural de s’Albufera de Mallorca está situado en los términos de Muro y sa Pobla. Tiene una extensión de 1.688 hectáreas, casi el 80% de propiedad pública. El resto son fincas de la periferia del Parque.

La gestión de s’Albufera corresponde al Govern de les Illes Balears. Una Junta Rectora con una amplia representación social es el principal órgano de participación y control del Parque.

Un equipo multidisciplinar de la Conselleria de Medi Ambient y del IBANAT trabajan día a día en labores tan diversas como la gestión, la educación ambiental, la información a los visitantes, la administración, el seguimento naturalístico, la vigilancia, el mantenimiento y las labores agrícolas y ganaderas.

En s’Albufera, los recursos humanos y económicos están al servicio de un objetivo prioritario, la conservación y la restauración del patrimonio natural y cultural, que se debe compatibilizar con el uso público, educativo y científico, y con la integración en la realidad socioeconómica de su entorno inmediato.

Estas son las líneas maestras que guían la gestión de s’Albufera, que se rige por un Plan Rector de Uso y Gestión cuatrienal, y por planes anuales de actuación.

EL AGUA

Un eje prioritario de la gestión es el control y seguimiento de la calidad y la cantidad del agua de la zona húmeda.

La declaración del parque supuso la mejora de la calidad del agua. Las aguas que antes se vertían sin depurar, ahora son conducidas a las depuradoras de sa Pobla y Can Picafort.

Cada mes, el personal del parque toma muestras de agua para medir una serie de parámetros fisicoquímicos y velar por su calidad.

El otro objetivo de la gestión hídrica es el control de la calidad y de los flujos de agua. Los canales construidos en el siglo XIX para la desecación de s’Albufera tenían como función que el agua fluyese directamente hacia el mar. Ahora la finalidad es mantener una red básica de canales en buenas condiciones, por su importancia como hábitat, para mantener el caudal ecológico y para que no se inunden las zonas agrícolas de sa Marjal.

También se hacen actuaciones de retención del agua dulce, para mantener las zonas inundadas y recuperar antiguas lagunas. Todo ello sin perder el contacto con el mar, imprescindible para las poblaciones de peces, como la anguila, la especie más importante para los pescadores de la comarca.

Para cumplir con estos objetivos se dispone de compuertas, se realizan dragados y limpiezas de canales, acequias y lagunas. Durante el invierno, para no interferir en la nidificación, se siega el carrizo, que de esta manera no ahoga el flujo del agua en los canales.

Las limpiezas son especialmente importantes cuando las avenidas de los torrentes hacen llegar al parque grandes cantidades de materiales y residuos depositados aguas arriba.

EL PASTOREO

En épocas pasadas, s’Albufera había sido terreno de pastos, pero cuando se abandonó esta práctica, la extensión de carrizo creció excesivamente y se hizo muy densa. Este hecho, juntamente con la progresiva colmatación de la zona, provocó que las aguas libres de poca profundidad, necesarias para la alimentación de muchas aves, casi desapareciesen.

Para recuperar este hábitat, se decidió actuar; descartando la utilización de maquinaria y de fuego, se optó por el pastoreo extensivo de ganado. Los animales adecuados para esta labor son las vacas de raza mallorquina. En algunos puntos concretos se utilizan también caballos de la Camargue y búfalos asiáticos. Todos ellos son animales capaces de alimentarse en las zonas húmedas.

De esta manera el parque natural ha contribuido también a recuperar una raza autóctona. Más de un centenar de vacas mallorquinas pastan durante la primavera y el verano, y en otoño se trasladan a la montaña vecina de Biniatria, para pasar el invierno. El manejo del ganado requiere labores de control sanitario, rotación de pastos, construcción de cercados, etc.

Las zonas pastadas actúan como un excelente cortafuegos: se ha conseguido que los incendios de carrizo, que hasta hace poco afectaban buena parte de s’Albufera, ahora casi han desaparecido.

LA BIODIVERSIDAD

Los resultados del control de la vegetación mediante pastoreo han sido espectaculares para la biodiversidad del parque. Se ha recuperado una extensión considerable de aguas libres, y de esta manera ha aumentado la cantidad y diversidad de las aves presentes en el parque: la densidad de invernantes se ha incrementado más de un 400%, especies antes rarísimas como el avetoro, la garcilla bueyera y la cangrejera, ahora crían, las garzas son más abundantes... También han crecido las poblaciones de peces, anfibios, tortugas de agua y orquídeas.

Otra actuación hecha para recuperar la biodiversidad ha sido la reintroducción de especies que habían desaparecido, como el calamón y el pato colorado, que ya se han hecho habituales y crían en s’Albufera.

También se controla la presencia de especies invasoras, perjudiciales para la flora y la fauna autóctonas, como las tortugas de Florida, los gatos asilvestrados, las carpas y diversas plantas alóctonas.

Para evitar los peligros para la avifauna se han eliminado algunos tendidos eléctricos y se han enterrado conducciones.

La recuperación del bosque de ribera y la conservación de las orquídeas son también objetivos prioritarios.

Así mismo la vigilancia continuada en toda la extensión del parque ha permitido reducir la caza y la pesca furtivas, disminuir los incendios y controlar el cumplimiento de la normativa del parque.

LAS TRADICIONES

La gestión de s’Albufera no se dirige sólo a la biodiversidad, uno de los objetivos es también mantener y recuperar los usos tradicionales, como la pesca de anguila, el cultivo de arroz en sa Marjal, la artesanía de caña y enea... Estas actividades forman parte del patrimonio cultural de la comarca y merecen ser protegidas.

La restauración de elementos singulares ha permitido también recuperar un valioso patrimonio arquitectónico.

LA CIENCIA

Una pieza básica para la gestión de s’Albufera es el Programa de seguimiento y apoyo a la investigación.

Desde el parque se realizan diversas actividades de seguimiento. Hay una estación meteorológica que permite la recogida diaria de datos, que son transmitidos al Instituto Nacional de Meteorología y incorporadas a la base de datos del parque.

El seguimiento de la calidad del agua cuenta con la colaboración de la Dirección General de Recursos Hídricos. Se dedica especial atención a vigilar la cantidad de nitratos, fosfatos y otros contaminantes presentes en las aguas del parque.

Desde 1988 se recopila sistemáticamente toda la información sobre las poblaciones de aves, los movimientos migratorios, la reproducción, la evolución de las especies reintroducidas, etc. El seguimiento ornitológico se realiza mediante recuentos, anillamiento científico y el registro de observaciones. Las aportaciones hechas por los visitantes también se incorporan a la base de datos.

Igualmente son objeto de seguimiento los efectos del pastoreo sobre la vegetación, y el uso público: se registra el número, procedencia y tipología de visitantes.

El laboratorio “Dennis Bishop” está equipado con un completo instrumental científico, al servicio de las labores del parque, y a disposición de los proyectos de investigación de otras entidades.

Más de veinte grupos de investigación y muchos científicos de universidades y instituciones del estado y el extranjero, realizan trabajos sobre botánica, zoología, geología, ecología, etc., en colaboración con el parque.

La mayor parte de las actividades de investigación se realizan en el marco del TAIB, el Grupo Internacional de Biodiversidad de s’Albufera, integrado por científicos de diversos campos procedentes de toda Europa. Desde 1989 realizan un seguimiento de la biodiversidad, la ecología, el cambio ambiental y los efectos de la gestión del parque.

Los resultados de las investigaciones se dan a conocer mediante diversas publicaciones y páginas web. Un hito en la divulgación ha sido la publicación del inventario de biodiversidad de s’Albufera, que recoge las más de tres mil especies de animales, plantas y hongos presentes en el parque.

La contribución del parque natural a la ciencia es fundamental, pero la aportación más importante es garantizar la conservación de las especies y los ecosistemas.

LOS VISITANTES

El parque natural de s’Albufera de Mallorca no está abierto únicamente a la ciencia, está abierto a todos: a los turistas, a las familias, a los naturalistas, a los fotógrafos, a los escolares y a cualquiera que quiera disfrutar de la naturaleza.

Cada año pasan unas 120.000 personas por el parque. El número de visitantes creció de forma espectacular en los inicios del parque, y ahora se ha estabilizado. Aproximadamente un 80% procede del extranjero, especialmente de Alemania y el Reino Unido.

Para hacer la visita más interesante y provechosa, se dispone de un nuevo centro de recepción, una exposición permanente, un conjunto de itinerarios, puntos y torres de observación, personal dedicado a la información y la educación, y publicaciones en diversas lenguas.

Un colectivo al cual se dedica una atención preferente son los escolares. En el marco de los programas educativos del parque, los educadores realizan itinerarios para unos cuatro mil estudiantes cada año.

Para el público en general se organizan actividades como visitas guiadas, jornadas de puertas abiertas, observación de aves, proyecciones, demostraciones de usos tradicionales, etc. Con todas estas actividades se pretende que se conozca mejor la flora y la fauna de s’Albufera, su historia, las tradiciones... y también que se comprendan las actuaciones de gestión y la necesidad de comportarse de forma respetuosa con el medio.

Los visitantes deben seguir unas normas mínimas para no perjudicar la flora y la fauna, ni molestar a otros visitantes, como por ejemplo respetar el horario, acceder al interior del parque únicamente a pie o en bicicleta, pasear en silencio por los itinerarios señalizados, no recoger plantas ni animales, etc.

Las personas que lo deseen pueden implicarse más en la conservación participando como voluntarios en las jornadas de voluntariado y otras actividades. El parque facilita formación y apoyo a las labores que los diversos grupos realizan de acuerdo con las necesidades de la gestión.

EL ENTORNO

S’Albufera no es una isla desconectada del área donde está ubicada, un entorno agrario, rural y turístico, en el cual el parque debe ser un elemento dinamizador de relevancia.

El atractivo turístico de s’Albufera ha sido uno de los factores con mayores repercusiones socioeconómicas, ya que la revalorización de la zona contribuye a la llegada de un turismo de más calidad. El parque presenta sus máximos de visitantes en primavera y invierno, por lo que contribuye también a la desestacionalización.

La implicación de las poblaciones vecinas en el proceso de conservación de s’Albufera es objeto de atención preferente. Con los ayuntamientos de Muro y sa Pobla, las entidades de tiempo libre, las sociedades de cazadores, las empresas y las asociaciones de la comarca, se mantiene una relación continuada para prevenir impactos, encontrar puntos de acuerdo e incluso organizar actividades conjuntas.

Periódicamente el parque realiza una agenda de actividades de divulgación y participación especialmente dirigidas a las poblaciones vecinas.

También el programa educativo tiene especial incidencia en los centros educativos del entorno inmediato, con el objetivo de mejorar la percepción y la estima a s’Albufera entre los que viven más cerca.

El Parque Natural de s’Albufera de Mallorca es agua, vida y cultura, un conjunto de valores que se deben preservar. Pero también es mucho más que eso. Las zonas húmedas son fundamentales para la conservación de la biodiversidad de todo el planeta. Y en nuestras islas, el Parque Natural es una pieza clave para avanzar hacia la sostenibilidad.

Texto: Aina LLauger y Biel Perelló

Diciembre, 2003

  

Fotografía:: Toni Sureda

 

 Maria, Petra y Toni

T. Sureda

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