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   Descubrir unas huellas, y seguirlas…sin saber bien de dónde proceden ni dónde nos conducirán se convierte en un camino apasionante. Cada hallazgo es un reto a continuar siguiendo los pasos que dejaron marcados quienes pasaron por ese mismo lugar antes que nosotros.

Los pasos que aquí iniciamos nos llevarán a seguir las huellas del Santo Grial a través de un  camino lleno de misterio.

Son miles las historias y leyendas las que nos hablan de Grial, y aquí seguiremos uno de los caminos en los que el Santo Cáliz dejó sus huellas… La primera de ellas nos lleva a Roma, donde aproximadamente durante dos siglos permaneció  tras ser llevado por San Pedro desde Jerusalén, hasta que, debido a la intensa persecución contra los cristianos por el Emperador Valeriano, el Papa Sixto II decide poner a salvo el Santo Grial entregándoselo a San Lorenzo, quien lo envió a su ciudad natal, Huesca, entre los años 258 y 261.

 

 

 

 

 

 

San Juan de la Peña

 

 

 

 

 

 

 

Catedral de Valencia

Allí permanecería hasta el 713, año en que, debido a la invasión de los sarracenos, el Obispo de Huesca, Audeberto, huye llevándose el Santo Cáliz consigo, refugiándose en la cueva del monte Pano, donde vivía el ermitaño Juan de Atarés. En ese mismo lugar se fundó el Monasterio de San Juan de la Peña.

La presencia del Santo Cáliz en este Monasterio queda plasmada en un documento con fecha de 1134.     

Años más tarde, concretamente en el 1.399, el Grial es trasladado por el Rey de Aragón, Martín I El Humano, a la Aljafería en Zaragoza.

Algo más de un siglo después, en 1437, siendo rey Alfonso V El Magnánimo, el Cáliz llega al Palacio Real de Valencia, y posteriormente, trasladado a la Catedral, donde hoy día se custodia.

 

 

HERMANDAD DEL SANTO CÁLIZ DE LA CENA (VALENCIA)

EL CAMINO DEL SANTO GRIAL