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La HIPOTERAPIA consiste en la utilización del movimiento del caballo como medio terapéutico para mejorar déficits y limitaciones funcionales en pacientes con disfunciones neuro-músculo-esqueléticas y personas con graves trastornos del desarrollo. El caballo cuando se desplaza, transmite al jinete entre 90 y 110 estímulos por minuto en forma de movimientos tridimensionales y movilizando sus caderas, pelvis, columna y cintura escapular en múltiples direcciones combinadas (delante/atrás, arriba/abajo, izquierda/derecha).

La hipoterapia se ha considerado muy eficaz gracias a que de entrada, el caballo es un animal vivo que crea un vínculo afectivo con su jinete y después porque sus movimientos presentan un patrón rítmico y repetitivo que obliga al paciente que está sobre el caballo a realizar como respuesta movimientos que se parecen mucho al que realiza la pelvis humana al andar.

Los tres mecanismos neurológicos básicos en los que se basa esta terapia son la postura, el equilibrio y el movimiento.

PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS:

  • Temperatura: el caballo es transmisor de calor por el hecho de tener un grado superior al de los humanos. El calor que se transmite al jinete por contacto produce:
    • Relajación y distensión de la musculatura y ligamentos.
    • Regulación y normalización del tono muscular (disminuye la espasticidad).
    • Estimulación del sistema circulatorio produciendo un aumento del flujo sanguíneo y beneficiando en general la función fisiológica de los órganos internos.
  • Morfología: la propia morfología del caballo permite que el jinete pueda colocarse encima de él sentado sobre sus isquiones, favoreciéndose el enderezamiento simétrico del tronco y el mantenimiento de las curvaturas fisiológicas de la columna vertebral (lordosis lumbar y cervical y cifosis dorsal).
  • Movimientos rítmicos, repetitivos y variables: una vez montado el niño encima del caballo y habiendo corregido su postura, se le enseña a percibir los movimientos que le transmite su compañero de terapia. El niño debe reaccionar ante estos estímulos realizando una serie de ajustes posturales automáticos en su tronco, pelvis y cintura escapular para mantener el equilibrio encima del caballo (reacciones de equilibrio), que además, al no ser el caballo una máquina perfecta y al existir siempre pequeñas variaciones en sus sucesivos movimientos, está obligado a reaccionar cada vez de modo mínimamente distinto, enriqueciéndose de esta forma su calidad y cantidad de respuestas motoras. Así mismo, el cambio de aires del caballo (paso, trote y galope) ayuda a que el paciente reciba diversas sensaciones, todas diferentes y que aprenda a amoldarse a ellas.
  • Patrón de locomoción tridimensional equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana: el movimiento que se transmite similar al patrón de marcha humana posibilita que los niños experimenten sensaciones y movimientos más normalizados en las diferentes zonas del cuerpo donde se transmite el estímulo. La diversa gama de patrones motores que el paciente experimenta durante la monta se graban en el cerebro y con el tiempo se automatizan, lo que posibilita integrar el movimiento del patrón de marcha fisiológico y su posterior generalización a la marcha bípeda.

Es por estos principios básicos por lo que, en el plano físico, con la hipoterapia se obtienen beneficios en la fuerza muscular, el equilibrio estático y dinámico, la coordinación psicomotriz, la disociación de movimientos de las cinturas escapular y pélvica, la regulación del tono muscular, el enderezamiento simétrico del tronco, así como en la adquisición de la lateralidad, orientación témporo-espacial y del esquema corporal.

Por otro lado, esta terapia además posee beneficios a nivel tanto psicológico como social. La hipoterapia actúa mejorando la comunicación, relaciones interpersonales y habilidades sociales, y desarrolla el establecimiento de vínculos afectivos derivados de la relación que se establece tanto con el caballo como con los monitores y compañeros de terapia, produciendo beneficios en la autoestima, autoconcepto y potenciando el sentimiento de responsabilidad y el sentimiento de normalidad e integración de los pacientes, ya que, en muchos casos, sustituyen la sensación de inferioridad de condiciones al tener que desplazarse en silla de ruedas por un sentimiento de igualdad con respecto a los niños sin discapacidad cuando se encuentran encima del caballo. Además, la práctica de la hipoterapia aporta beneficios en los procesos psicológicos básicos (aumento de la concentración de la atención, percepción y memoria) y en aspectos comportamentales reduciendo la ansiedad y el estrés.

La hipoterapia es considerada por el niño como un juego, una diversión que le permite evadirse de las terapias a las que siempre ha estado acostumbrado, que le hace olvidar que está trabajando sus músculos, sus sentidos, su equilibrio y su percepción del mundo,siendo este modo de terapia una forma de realizar un trabajo terapéutico unido a una actividad lúdica y deportiva.

Esta actividad está cofinanciada por Obra Social CAM y por la Fundación "LA CAIXA".