http://www.space.com/searchforlife/seti_race_020228.html

 

 

La Carrera para encontrar signos de Vida.

 

Por Seth Shostak.

Instituto SETI

28 de Febrero 2002.

 

Los Juegos Olímpicos podrán encontrarse aún frescos en sus mentes, pero existe otra competición cuyas consecuencias se mantendrán en nuestro planeta por mucho más tiempo que los campeonatos de patinaje en hielo por parejas. Y se trata de la carrera por encontrar la primera evidencia inequívoca de vida en alguna otra parte que no sea la Tierra.

 

Hay dos cosas que intrigan particularmente sobre este esfuerzo: (1) Los concursantes están corriendo alocadamente hacia diferentes metas, y (2) a pesar de la gran variedad de pruebas, es imposible “predecir” al ganador. Cualquiera podría ganar.

 

Aún así, hay gentes (y son bastantes) que creen que la carrera ya ha terminado y hay científicos que se muestran renuentes a entregar el trofeo. Por ejemplo, existe la certeza de que se han encontrado microbios fosilizados en meteoritos marcianos, por no mencionar la creencia generalizada de que alienígenas inteligentes están ya visitando a la Tierra. Muchos científicos se muestran escépticos respecto de ambas cosas, no porque sean seres incapaces de pensar, pero lo que sucede es que las evidencias presentadas hasta ahora no han podido convencerlos.

 

Así que, ¿quienes son los otros concursantes en la competencia para ser los primeros en encontrar signos de vida en el cosmos?.

 

Para comenzar, se está haciendo un esfuerzo impresionante para localizar signos de vida en nuestro sistema solar, enviando naves espaciales a hábitats similares como lo son Marte y la luna Europa de Júpiter.  El planeta rojo, como todos sabemos, es el planeta cercano más parecido a la Tierra. A pesar de que su superficie es agresivamente hostil, podría existir agua líquida subterránea en algún sitio y probablemente llena de microorganismos. La nave espacial Odisea está siendo acondicionada para poder localizar esta evidencia de agua, y naves que se posarán en la superficie y otras que estarán en órbita, serán enviadas a Marte durante la próxima década. Pero una prueba convincente de “Marcianos” – vivos o muertos – deberá esperar hasta que tengamos muestras al regreso de la expedición. Esto probablemente suceda en el año 2014 o quizá el 2016.

 

El reconocimiento de la luna Europa se hará por la nave Europa Orbiter, una nave que planeará alrededor de esta luna cubierta de hielo utilizando un altímetro y un radar para detectar si es que tiene un océano debajo de su superficie y, si así fuese, para buscar puntos débiles en su helada cubierta. Suponiendo que el Orbiter realizase ambas cosas, entonces se enviarían otras misiones a Europa para aterrizar y buscar evidencia de materiales orgánicos en la superficie, que podrían haber aflorado a través del hielo, o bien (eventualmente) para perforar varios kilómetros del fondo del océano. El Orbiter está programado para el año 2010, pero los que se posarían en la superficie de Europa – y que podrían encontrar vestigios de vida – se enviarían más tarde.

 

Además existen planes para tratar de encontrar planetas del tamaño de la Tierra, incluyendo el análisis de la luz reflejada por sus atmósferas con la esperanza de encontrar oxígeno, vapor de agua o metano. La combinación correcta de estos ingredientes sería una indicación de que los signos de vida se están abriendo paso en estos mundos. El “Terrestrial Planet Finder” y el proyecto Darwin a la luna Europa – ambos con posibilidades de localizar signos de vida a distancia – están programados para su lanzamiento en el año 2011.

 

Ya para finalizar, están los experimentos del SETI para interceptar comunicaciones sobre vida tecnológica. Se habla  mucho sobre ello es estas columnas, y yo sólo agregaré aquí, de que si todo marcha bien, el Telescopio Allen estará listo para su funcionamiento en el año 2005 y para el año 2020 habrá ya investigado un millón de sistemas estelares.

 

¿Cuál es la meta final? Varios investigadores se encuentran buscando vida, ya sea simple ó sofisticada, en ambos casos tanto cerca como a grandes distancias. Cualquiera de sus esfuerzos puede tener éxito, y el marco de sus investigaciones nos sugiere que alguien cruzará la línea de meta en los próximos veinte años.

 

Por supuesto que, la primera evidencia totalmente segura de signos de vida en alguna otra parte del universo, será una vez única en la historia del ser humano. Me imagino que alguien pavoneándose por ahí en algún lugar de la Tierra, será el ganador de esta carrera y que será recordado para siempre.

 


 

Encontrando el mensaje en una señal SETI

 

Por Seth Shostak

Publicado 02:55 p.m. tiempo del este.

27 de Diciembre 2000

 

En el verano de 1924, Marte estaba en oposición, lo cual significa que estaba opuesto al Sol en nuestros cielos. Esta situación, la cual sólo ocurre cada pocos años, acerca al Planeta Rojo a unos 36 millones de millas de la Tierra – virtualmente a tiro de pájaro. Los científicos de la época creyeron que era una oportunidad perfecta para ponerse en contacto con los Marcianos usando la nueva tecnología de la radio.

 

Se encendieron receptores muy sensitivos, y algunas estaciones transmisoras militares fueron desconectadas para evitar las interferencias. El famoso criptólogo de la Armada americana William F. Friedman se mantuvo alerta para descifrar cualquier mensaje que nuestros amigos del Planeta Rojo escogieran para enviarnos.

 

Los Marcianos no enviaron nada, por supuesto. Puede existir vida en Marte, pero si es así, es probablemente del tipo de las amebas, y no muy especializadas en tecnología de radio. William Friedman tuvo un día muy tranquilo.

 

Aún así, la idea de “descifrar” mensajes alienígenos sigue siendo popular. Los investigadores modernos de SETI están buscando alienígenas técnicamente sofisticados alrededor de otros sistemas estelares. ¿Tendrán los equipos de investigación criptólogos para llevar a cabo estos experimentos?.

 

No los tienen, y esto no es solamente debido a los altos salarios que perciben dichos expertos. Esto se debe principalmente a que la mayoría de los experimentos en SETI, “integran” – o promedian – señales entrantes de radio de manera de mejorar su sensibilidad. Esta estrategia es muy similar a cuando estamos sacando una fotografía nocturna. A efecto de obtener lo más posible, abrimos el obturador al máximo y le damos un tiempo de exposición suficientemente largo para que se graven las imágenes que deseamos. Así nuestra foto mostrará hasta las luces más débiles de la ciudad. De forma similar, los radio-astrónomos mantienen sus obturadores electrónicos abiertos por segundos o minutos, de manera que hasta las señales más débiles puedan percibirse a través del fondo general de ruidos de estática producidos por su propio equipo.

 

Por cierto que la habilidad para integrar muchos minutos, diferencia las investigaciones programadas del SETI (tales como el Proyecto Fénix del Instituto SETI), de las demás investigaciones celestes. Al mantenerse abierto el obturador electrónico, un escrutinio programado de un sistema estelar cercano puede ser fácilmente de 15 a 20 veces más sensible que una búsqueda celeste, aún si se utiliza la misma antena para ambos experimentos.

 

Cada investigador del SETI valora la sensibilidad. Pero el precio que se paga por la “integración” es que los mensajes complicados también se deben promediar – y perderse. Casi la única fuente de información que sobreviviría la integración, sería una señal pulsante realmente lenta – algo así como una señal en Morse enviada por un principiante.  El Proyecto Fénix (Phoenix) podría encontrar tales mensajes letárgicos si fuesen enviados a 1 bit por segundo o menos. Los alienígenas avanzados seguramente encontrarían muy tedioso enviar señales a tal lentitud. A  1 bit por segundo, tomaría varias semanas enviar una novela de Tom Clancy (ó su equivalente alienígena). Para nuestra comprensión, se requeriría un millón de veces de esta rapidez. ( Y aún así nos quejamos de que la televisión es aburrida)

 

Claramente, los experimentos de SETI de hoy en día van encaminados y optimizados para encontrar la mismísima señal y no el mensaje. Los esfuerzos ópticos de SETI, que buscan destellos procedentes de láseres extraterrestres de alta potencia – podrían, en principio, encontrar mensajes muy complejos si el equipo de detección estuviese enganchado a unas grabadoras de datos de alta velocidad. Pero hasta ahora, no lo están.

 

Por supuesto que, irrespectivamente de sí hemos colocado nuestros equipos para recibir mensajes o no,   nosotros esperamos que si los extraterrestres estuvieran interesados en transmitir, acompañarían sus transmisiones con una gran cantidad de información. ¿Porqué preocuparse sí no?. Esta es una de las razones por las que yo creo que es tonto el preocuparse por esos círculos que se han detectado en los campos de cultivo. Los círculos de los cultivos, en caso de que ustedes no lo sepan, son formas geométricas que rutinariamente “aparecen” en los campos de trigo del sur de Inglaterra.

 

Estos “graffitis” de granos – supuestamente el trabajo de extraterrestres avanzados – son atractivos, pero consisten en patrones muy simples. Y un símbolo simple tan solo puede llevar un mensaje simple. Un círculo de cultivo es comparable a un solo jeroglífico egipcio. Nuestros antepasados llenaban paredes con tales jeroglíficos cuando describían sus más mundanos acontecimientos o pensamientos. ¿Pueden ustedes imaginarse a sofisticados alienígenas para atravesar cientos o quizás miles de millones de años luz para sólo ofrecernos uno o dos de estos caracteres?

 

¿La línea final? Usted no debe pensar si los científicos de SETI se encuentran reunidos discutiendo como descifrar o descodificar mensajes. No lo están – no aún. Los criptógrafos vendrán más adelante.

 

El trabajo número UNO es encontrar la señal.


Extraterrestres Inteligentes:

 

Porque los ET’s estarán más avanzados que los Humanos.

 

Por Seth Shostak

Astrónomo, Proyecto Phoenix

Publicado: 11:00 a.m. tiempo del este

04 diciembre 2000

 

Los alienígenas de las películas son a menudo como parientes lejanos, se nos asemejan de una forma un tanto desagradable. Esto no es sorprendente. Hollywood crea actores con los que el público pueda sentirse identificado y es por eso que los alienígenas son tan antropomórficos (al igual que el Pato Donald se parece más a un humano que a un pato).

 

Pero, apariencias a un lado, estos seres de las películas tienen otro atributo especial: casi siempre se encuentran a nuestro mismo nivel de sofisticación. Frecuentemente intercambiamos disparos de pistolas y los perseguimos por callejones. Esto es absolutamente tonto, por supuesto. Cualquier ser, capaz de salvar las vastas distancias entre las estrellas sería capaz de superarnos en lo que se refiere a ciencia e ingeniería. Los visitantes de otros mundos – si cualquiera llegase a aparecer – estarían enormemente más adelantados que nosotros desde un punto de vista tecnológico.

 

Puede sorprenderles el saber que eso mismo es cierto con respecto a cualquier posible señal de extraterrestres que sintonicemos en nuestros experimentos de SETI.

 

¿Porqué es esto? ¿Porqué nuestros experimentos de escucha – si tienen éxito – sólo encontrarán extraterrestres muy avanzados?

 

La razón es la siguiente: nuestras oportunidades, de detectar comunidades que estén enviando señales de radio de alta potencia o grandes haces de rayos láser hacia nuestra dirección, dependen de la duración promedia respecto de cuantos años puedan permanecer “en el aire”. Imagínense por un momento de que la ciudad donde ustedes viven se encuentra en la Galaxia de la Vía Láctea. Sigamos suponiendo que están investigando para encontrar señales de vida en este conglomerado urbano. Está lloviendo y no pueden salir a caminar por las calles, así que deciden buscar compañía mediante la escucha de un radio de onda corta. Ustedes esperan que alguno de la vida de alrededor se encuentre en “el aire”, ya sean radio aficionados, usuarios de banda local (como los taxis) o cualquiera otro.

 

Obviamente, entre mayor sea el promedio de tiempo que los transmisores se la pasen hablando por el micrófono, mayor será la oportunidad de que nos encontremos con alguna transmisión a medida que giramos la antena y el dial de nuestra radio. En los círculos de SETI, la permanencia del tiempo de vida tecnológica de una sociedad  está representada por el factor “L” en la famosa Ecuación de Drake.

 

Bastante bien. Pero ahora, respiren profundamente y consideren algunos números representativos. En las próximas dos décadas, el Instituto SETI tiene la esperanza de utilizar nuevos telescopios (incluyendo el Allen Telescope Array) para investigar tantos como un millón de estrellas del tipo del Sol.  Si encontramos una señal en esa muestra, entonces sabremos que aproximadamente una en un millón de estrellas del tipo solar, tiene un planeta donde hay señales activas de emisión. Supongamos que en algún momento, en sus 10 billones de años de vida, cada sistema semejante al solar, desarrolla eventualmente algunos seres sofisticados.(Esto es altamente improbable, por supuesto, pero... aguanten...). Ya que cada una de estas estrellas puede llegar a tener una duración de aproximadamente 10 billones de años, entonces cada civilización tendría que estar emitiendo señales “al aire” por un promedio de 10mil años para que una en un millón de ellas estuviera emitiendo hoy en día. Si suponemos que sólo una en 10 de las estrellas tipo Sol, eventualmente genera una sociedad transmisora, entonces tendrían que estar en el aire por 100,000 años para que una en un millón se encontrase transmitiendo ahora. Y así podemos seguir.

 

En otras palabras, aun cuando seamos altamente optimistas acerca del número de estrellas del tipo del Sol que puedan tener seres inteligentes, nuestras oportunidades de éxito a corto plazo, en SETI, dependen de las actividades de emisión de señales que duren por los menos 10000 años y por supuesto muchos más.

 

En la Tierra, hemos estado transmitiendo señales de alta potencia y alta frecuencia por un espacio de 50 años más o menos. Esto es un 0.5 por ciento de 10 mil años. En otras palabras, las oportunidades son mejores del 99.5% de que cualquier ET que podamos llegar a detectar en la próxima década estará científicamente más adelantado que nosotros. Por delante de nosotros en muchos cientos de miles de años. Para ellos, nosotros no pasaríamos de ser el equivalente de unos aprendices del hombre de Neanderthal.

 

Así que olvídense de las películas de alienígenas que siempre se encuentran dispuestos a tener combates aéreos o a invitarnos a sus naves para realizar experimentos desagradables con nosotros. Cualquier civilización alienígena que llegásemos a escuchar, estaría muy por encima de todas estas cosas.

 


 

 

¿Radio o Luz? Como lograr contactarnos.

 

Por Seth Shostak

Especial para SPACE.com

Publicado 12:33 tiempo del este

2 de Mayo 2001

 

¿Cuál será la mejor manera de “cazar” a los extraterrestres? Tradicionalmente hemos preferido la radio. ¿Pero existe alguna razón real para esta suposición? ¿Escogen los investigadores realizar un análisis del cielo con grandes antenas, sólo porque, por un accidente histórico, la radio fue descubierta algunas décadas antes que la tecnología necesaria para comunicarse mediante la luz?.

 

Realmente, sí. Hasta cierto grado, radio SETI ha disfrutado de la vía fácil gracias a nuestra tecnología del pasado. En los Estados Unidos, las tiendas locales de equipos de electrónica en cada comunidad se llaman Radio Shack, y no Láser Shack.

 

Pero aparte de la historia, existe otro argumento a favor de la radio. Es más eficiente. Requiere menos energía por “bit” para enviar un mensaje.

 

El razonamiento detrás de este juicio convencional es muy simple, al menos para aquellos que ya hayan cursado la materia de física en la escuela secundaria. La más pequeña unidad ya sea de radio o luz, denominada fotón, tiene una energía que aumenta a medida que la longitud de onda disminuye. Un simple fotón de luz verde a 5000 angstroms de longitud de onda empaca 500000 veces más energía que un fotón de radio de 25 centímetros, simplemente porque su longitud de onda es medio millón de veces más corto. Esto significa que enviar mensajes por radio debería de ser medio millón de veces más barato que utilizar la luz, al menos en lo que se refiere a su cuenta personal de la compañía de luz.  Para alguno de tipo “conservador”, esto puede ser importante.

 

Pero de hecho, la disparidad no es tan impositiva. Enviar un simple fotón puede no ayudar a los “conservadores” si se pierde en el ruido de fondo. En las frecuencias de radio, existe un permanente siseo de estática celeste debido a lo que quedó del brillo de la Gran Explosión. La que fuera terrible furia del nacimiento del universo – ahora disminuida por 15 mil millones de años de expansión cósmica – es una verdadera molestia para las emisiones de radio de onda corta. Un solo radio fotón, aún de 25 centímetros, no es lo suficientemente adecuado para sobresalir entre ese ruido natural. Un centenar o más de radio fotones, todos juntos, es lo que se requiere para enviar un poco de información, aunque sólo se requiere uno para la luz visible. Así la disparidad de energía por bit disminuye a apenas un millar, un poco mejor pero aún favoreciendo a la radio.

 

Sin embargo, aún hay más en esta historia. Si usted tiene 50 millones para gastarse en un telescopio (o el equivalente en la moneda del “conservador”), puede comprarse un espejo óptico de unos 10 metros de diámetro. Por el mismo precio, puede construirse un radio reflector cercano a los 100 metros en tamaño. La exactitud de la superficie del disco de radio no necesita ser tan buena como la del espejo óptico, lo que determina la diferencia en el costo. Por lo tanto, para un gasto dado, usted obtendrá 100 veces más área de obtención de datos utilizando un radio telescopio.  Así que anoten nuevamente un factor adicional en favor de la radio.

 

Lamentablemente para usted, estimado lector, aun hay más. Parece como si los argumentos para utilizar la radio fuesen tan sólidos como una roca. Sin embargo existe un ángulo más a ver y esta vez la brigada de la luz realmente nos ataca. Los “alienígenos” que escojan utilizar transmisores ópticos pueden apuntar más adecuadamente a sus receptores de mensajes. Consideremos la emisión de radio de cualquier experimento SETI.  Los alienígenos con inclinaciones hacia la radio pueden tener una antena de 100 metros operando en la longitud de onda de 25 centímetros. Esto significa que su “rayo” – el pedazo de cielo que están iluminando con radio energía – es alrededor de un sexto de grado, o como un 10 por ciento del área de la Luna Llena. (Para aquéllos lectores que nunca han salido a ver la Luna, este rayo es aproximadamente del tamaño de la cabeza de un alfiler sostenido a la distancia del brazo extendido).

 

Pero un espejo óptico de 10 metros,  que podría obtenerse al mismo costo, enfocará la luz verde en un simple rayo que no será mayor de 0.000003 grados. Esto equivale a la cabeza de un alfiler a la altura de un avión U-2.  Aún si los alienígenos viven en una atmósfera que como la de la Tierra, tiende a mezclar los rayos de luz,  sigue siendo un pequeño punto a la altura del Edificio del Empire State. Esta enorme concentración de potencia transmitida – los increíbles haces obtenidos  con la luz – nos recompensa con creces por todas las pérdidas sufridas por la luz contra la radio en las batallas descritas en los párrafos anteriores.

 

¿Conclusión final?. Los argumentos para los experimentadores de SETI que buscan pulsos de luz, son tan persuasivos como los que están a favor de la cacería de ruidos de la radio. Debemos continuarlos ambos. De manera que por el espíritu de la igualdad electromagnética, ampliaremos esto un poco más la próxima vez y describiremos que métodos están usando los astrónomos de SETI para buscar luces emitidas por alienígenos.

 


 

 

SETI @ Arecibo:

Los Científicos serán cautos en Celebrar cualquier contacto.

 

Por Seth Shostak

Instituto SETI

Publicado 07:00 a.m. tiempo del este

06 Marzo 2001

 

El proyecto Phoenix está de regreso en Arecibo, investigando a nuestras estrellas más cercanas para encontrar signos de vida inteligente. El astrónomo Seth Shostak, estará una vez más, reportando desde el observatorio y SPACE.com será quien recibirá sus anotaciones de Arecibo.

 

Si los extraterrestres están ahí afuera, las señales que probarían su existencia, están cayendo en cascada sobre nuestros cuerpos ahora mismo. Es innecesario decir, que no lo notamos. El reto para los investigadores en SETI es el de construir un instrumento que sí lo detecte. En respuesta a este reto, el Instituto SETI y otros están desarrollando nuevas estrategias de investigación y telescopios, así como animando a varios científicos a especular de que la detección de alguna señal, ocurrirá en la siguiente década o dos.

 

Si esto sucede, entonces la “Declaración de Principios relativa a Actividades a seguir después de la detección de Inteligencia Extraterrestre”, descrita en nuestro último artículo y analizada por Doug Vakock, dará unas guías generales respecto de lo que deberán de hacer los descubridores.

 

Pero es importante entender que podríamos tropezarnos con señales ET’s sin que nos demos cuenta de inmediato de que lo habíamos hecho.

 

Los observadores de radio SETI buscan emisiones de banda estrecha, similares a las señales portadoras utilizadas en radio y televisión. Estas son los tonos más puros que utiliza nuestro receptor para agarrar los aspectos más interesantes de la transmisión, o sea el sonido y la foto (la figura a continuación nos muestra que una señal de TV tiene realmente dos de estos portadores, uno para vídeo y el otro – menos potente – para el audio).

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Los portadores son algo muy comunes, pero no son la única forma de transmitir. Los teléfonos celulares (móviles) utilizan otra tecnología conocida como de amplio espectro, la cual está libre del portador. Sin embargo, las técnicas de amplio espectro, a la vez que son útiles para minimizar las interferencias cuando hay una gran cantidad de transmisores en los alrededores, es una manera desperdiciada de hacer conocida su presencia. Requiere de mayor potencia y de que ambos, transmisores y receptores estén de acuerdo desde antes en el método de codificar la información.

 

Si los extraterrestres desean comunicarse con seres distantes, desconocidos, que no tengan acceso a sus manuales técnicos alienígenas, las señales de banda estrecha tienen mucho mayor sentido. Éstas ponen toda la potencia del transmisor en un pequeño punto en el dial de una radio, facilitando la tarea de descubrirla.

 

Desgraciadamente para los investigadores de SETI, las señales de banda estrecha en la Tierra se encuentran en todas partes, como los cabellos en una tina de baño. Cuando el proyecto Phoenix está en operación en el telescopio de Arecibo, captamos señales cada pocos segundos. Analizarlas involucra hacer referencia a una gran base de datos de interferencias terrestres conocidas, a observaciones desde un segundo telescopio y procedimientos sencillos (pero que conllevan una gran cantidad de tiempo) y que incluyen pasear el telescopio arriba y abajo a través de todo el cielo. Los datos de SETI están sujetos a más pruebas que las que realiza un estudiante de escuela superior.

 

Pero supongamos que una señal sobrevive a todo este tejemaneje. ¿Deberían los científicos comprar unos cientos de donnuts e invitar a la prensa?

 

No. La realidad sería muy diferente a lo que es en el cine. En una película de 1996, “The Arrival”, Charlie Sheen ve una señal en su osciloscopio, se piensa que es de ET’s y con gran excitación toma una hoja de sus protocolos de detección de la repisa del mueble. Tiempo total, probablemente tres minutos. En realidad, cualquier investigador de SETI que sintiera que ha encontrado una señal de años luz de distancia, dejaría que los susodichos protocolos permaneciesen quietos en la repisa temporalmente. En su lugar, llamaría a otros astrónomos de algún otro telescopio y les pediría que dejasen de hacer lo que estuvieran haciendo y que revisaran esa señal. La verificación independiente, elimina la posibilidad de que la supuesta detección sea una señal desconocida dentro del equipo o hasta una broma preparada por algún estudiante (¡qué además debería de estar muy bien elaborada!).

 

Esto tomaría unos días y el número de gentes involucrada sería el doble de la del equipo que hizo el descubrimiento inicial. De hecho, es posible que se llamase a varios observatorios – esparcidos por todo el mundo – para colaborar en esta confirmación ya que de otra manera el sistema estelar bajo escrutinio quedaría fuera de la vista por un espacio de 12 o más horas.  La cantidad de gentes que estarían investigando esta señal se contarían por docenas. Las posibilidades de que sus esfuerzos pudieran permanecer ocultos a los medios de comunicación son mínimas. Como dice el famoso dicho: “Tres personas pueden guardar un secreto, si dos de ellas están muertas”. Y estos  investigadores no lo están.

 

En cambio, lo más factible es que a esas alturas, las noticias ya se hubieran extendido por todas partes. Los medios de comunicación masivos, ya estarían proyectando la noticia en letras tan grandes que se podrían leer desde el país vecino. Los científicos de SETI calmarían toda esta algarabía inicial, ya que ellos procederían a realizar verificaciones metódicamente. Sí después de una semana de esfuerzos –la señal persistiese – entonces si, convocarían a una rueda de prensa y anunciarían el descubrimiento del milenio. 

Por supuesto que estarían ya retrasados en las noticias. Al igual que con muchos de los descubrimientos científicos recientes, la naturaleza, consecuencias e implicaciones de la probable historia ya se habrían extendido lejos y ampliamente. Otros científicos – gente que no está directamente conectada a la investigación de SETI – habrían sido ya entrevistados y coaccionados por los medios para conformar toda una orgía de especulaciones y debates. El mundo conocería – aún antes de que la observación inicial fuese verificada totalmente – de que no somos más que una burbuja de espuma en un vasto mar cósmico


 

 

SETI: Que hacer si llega una señal.

 

Por Seth Shostak

Instituto SETI

Publicado: 08:05 a.m. tiempo del este.

25 de Enero del 2001.

 

El buscar alienígenas puede ser un trabajo tedioso y solitario, y si no pregúntenle al Agente Mulder (el de Expedientes X). Mejor aún, pregúntenle a Frank Drake. Cuatro décadas atrás, cuando Drake era el único científico de SETI en el planeta, solía sintonizar el receptor de su radio telescopio en las frías mañanas de West Virginia.

 

Él estaba preparado para tener pocas comodidades. Pero estaba menos preparado para el éxito. En 1960, Drake esperaba encontrar alguna señal de radio que pudiera llegarle de cualquiera de las dos estrellas tipo Sol, Tau Ceti y Epsilon Eridani. Estas vecinas estelares se encuentran a una docena de años luz de la Tierra y Drake se encontraba inspeccionándolas con una antena de 26 metros de diámetro.

 

(foto)

 

Y entonces sucedió. Acababa de ponerse Tau Ceti en el horizonte así que Drake giró su telescopio hacia Epsilon Eridani. Para su sorpresa, las bocinas comenzaron a bramar con un fortísimo “wham”. Drake se sorprendió. “¿Sería así de fácil?” Pensó. Y luego se preguntó “¿Y ahora que hago?.

 

De hecho no fue así de sencillo, ni él tuvo que hacer nada. El provocativo “wham” era una interferencia provocada por humanos y no una señal procedente del sistema de la estrella Epsilon Eridani.

 

En las subsecuentes décadas, SETI creció, del proyecto de un lobo solitario, a un esfuerzo conjunto de científicos en todo el mundo. Dándose cuenta, de que efectivamente el encontrar una señal podría pasar inesperadamente, los investigadores decidieron que sería una buena idea el formular un plan de “que hacer después”.

 

Y así lo formularon. La mayor parte de este plan significó la contribución de John Billingham y Jill Tarter (hoy día en el Instituto SETI) junto con Michael Michaud (hoy día jubilado), junto con sus colegas en el Comité SETI de la Academia Internacional de Astronáutica (IAA). En 1989, sometieron un documento muy corto, con un título muy largo, a la academia: “Declaración de los Principios Concernientes a Actividades Subsecuentes a la Detección de Inteligencia Extraterrestre”. Era un plan de acción en caso de que se encontrase una señal.

 

A pesar de aprobarse por la IAA y gran cantidad de otros grupos espaciales y astronómicos, la declaración es solamente un acuerdo de caballeros. No tiene fuerza legal – después de todo, ¿quien iba a impugnarla? Por otro lado, todos los grandes equipos de investigación SETI  han mencionado que se someterán a ella si sus telescopios detectan cualquier “buzzz” del espacio. El contenido de esta declaración es muy simple, maternal y pan comido: verificar que la señal sea realmente extraterrestre, luego notificar a la comunidad astronómica, al gobierno y al público (el  orden no se especifica).

 

En otras palabras – sin secretos. Esto puede sonar como tonto, pero ya en el pasado algunos descubrimientos astronómicos fueron mantenidos en secreto, al menos por un tiempo. Cuando los astrónomos ingleses encontraron los pulsares por primera vez en 1967, hubo confusión acerca de lo que podrían ser. Al principio del descubrimiento los astrónomos creyeron en LPHV (los pequeños hombres verdes), y consideraron con mediana creencia de que habían descubierto transmisiones de alienígenas. Pasaron varios meses, y sólo hasta que se encontró una explicación natural para las señales pulsares, fue cuando los astrónomos hicieron del conocimiento público su descubrimiento.

 

La declaración deja muy claro que en el caso de una verdadera señal de LPHV, el mundo debe de ser informado. Y por razones que ya discutiremos la próxima vez, esto no sólo tiene sentido, sino que no puede ser de ninguna otra manera. El agente Mulder podrá mantener sus investigaciones en secreto, pero la investigación de SETI es tan abierta y asequible como lo son las Grandes Planicies.

 

Si los astrónomos escuchan una señal, ustedes lo sabrán por los mismos astrónomos.

 


 

 

http://www.space.com/searchforlife/seti_bigbrains_020926.html

 

Sexo, IQ y ET’s:

Como conseguimos un gran cerebro.

 

Por: Seth Shostak

Astrónomo Jefe, Proyecto Phoenix

Publicado 07:00 tiempo del este

26 Septiembre 2002

 

En referencia al tamaño, los humanos tenemos el mayor cerebro en el planeta. Vean al individuo sentado a su lado en un autobús: oculto bajo una capa de cabello y unos pocos centímetros de cráneo se encuentra un kilo y fracción de cerebro – la única diferencia sustancial entre nosotros y las otras especies que consideramos como comida o animales de compañía.

 

Pero, ¿Cómo sucedió esto, que circunstancia especial, qué fuerza evolutiva imperceptible, moldeó a nuestro peludo antecesor hacia la inteligencia y silenciosamente triplicó el tamaño de su cerebro en el lapso de dos millones de años o menos?.

 

La pregunta es muy seductiva y no sólo porque nos dice algo exquisitamente interesante de nosotros mismos, sino que también la respuesta puede darnos algún indicio respecto de la posibilidad de existencia de otros seres inteligentes.

 

Muchos investigadores han considerado como podrían influir los procesos de selección natural en la obtención de un mayor coeficiente intelectual (IQ). Por ejemplo,  la relación entre cazador y presa puede influir en ello. Cuando una leona, captura un antílope, lo más probable es que sea uno de los menos listos. ¿Resultado? La leona tiene una comida, pero la habilidad promedio de los antílopes ha aumentado. A la siguiente noche, los leones más ineptos tendrán mayores dificultades para obtener su cena. En esta lucha armada, el IQ de ambas especies se ve aumentado.

 

Esto es la supervivencia del más apto y la inteligencia es definitivamente un componente para lograr la supervivencia en un medio ambiente competitivo. Pero existe otro tipo de mecanismo que puede haber sido más importante al crear nuestra maquinaria cerebral. Se denomina señalamiento de adaptabilidad y es un componente muy difundido del comportamiento animal.

 

Para comprender los signos de adaptabilidad para la supervivencia consideremos un ejemplo muy clásico: la cola del pavo real. Al escoger una pareja, las hembras de pavo real prefieren al macho de cola larga y brillante. Esto no es sólo una peculiaridad de sus pequeños cerebros; es una buena estrategia reproductora. Esas impresionantes colas son metabólicamente costosas, y requieren tanto de buena salud como de éxito para lograr comida. Adicionalmente, una cola llamativa atrae a los predadores, que sólo los más astutos pueden evadir. Así que, cuando una hembra de pavo real se fija en un macho con una cola bien desarrollada, puede estar segura de que tiene muy buenos genes.

 

Si lo escoge para conocerse más profundamente, su prole tendrá una mayor ventaja para la supervivencia.

 

En muchas especies, los machos cortejan y las hembras escogen. Así que generalmente son los machos los que utilizan estas señales de aptitud como semáforos para indicar que están disponibles para aparearse. En las palabras de Geoffrey Miller, un psicólogo evolucionista de la Universidad de Nuevo México, “la evolución no es sólo un camino para la supervivencia de los más aptos, sino también para la reproducción de los más sexuales.”

 

¿Así que como encaja esto con la evolución de la inteligencia?

 

Miller indica que la mayoría de las teorías que sostienen que desarrollamos nuestros impresionantes cerebros, por ejemplo, del uso de las herramientas, parece que no cumplen con los requisitos. Las hachas de piedra talladas por nuestros ancestros con cerebros de medio kilo eran tan buenas como las hechas por sus sucesores con cerebro tres veces mayor. En cambio, Miller sugiere que  el incremento del IQ fue el resultado de 100.000 generaciones de cortejos pre-humanos funcionando con señales de aptitud lo cual se logró por el poder cerebral.

 

“El cerebro es realmente un buen indicador de nuestra capacidad ya que su crecimiento depende de al menos la mitad de los genes que tiene el ser humano,” dice Miller. “Un cerebro, después de todo, es muy complicado, muy sensible a mutaciones genéricas y requiere de una gran cantidad de energía para mantenerlo funcionando.”

 

Si tenemos un buen cerebro, tenemos buenos genes. Son nuestra cola de pavo real.

 

Pero es un asunto muy complicado eso de literalmente desplegar el cerebro. Así que: ¿En que forma puede un cerebro de calidad enviar sus señales de superioridad a una pareja?. Lo hace con comportamientos tales como: hablando correctamente, o demostrando habilidades musicales, sentido del humor o creatividad. Estas actividades dependen de muchas partes del cerebro y consecuentemente son indicadores confiables de mérito mental.

 

Los cerebros son como el índice del Dow Jones, un instrumento accesible y generalmente confiable dentro de un sistema muy complicado que tiene derivaciones ramificadas hacia otras acciones importantes.

 

Así que los machos se ufanan y muestran sus cualidades, canturreando, siendo graciosos, divertidos y hablando bien, mientras que las hembras utilizan estas claves para escoger al mejor de los individuos y llevarlo a casa a conocer a mamá y papá.  Ustedes se preguntarán por que este mecanismo es el que conduce a las mujeres si además ellas son muy inteligentes. Pues esto es una consecuencia natural de un largo tiempo de maduración de los humanos.

 

“El macho humano invierte mayor cantidad de tiempo en procrear que cualquier otro primate,” dice Miller, por lo tanto entre más inviertan en sus descendientes, más selectivos deberán de ser con respecto de su pareja a largo plazo. Esto coloca a las hembras en una situación de presión evolutiva; prontas para el cortejo para atraer a un tipo bien adaptado, pero después de ello, mantenerlo alejado de otras mujeres. Son altamente selectivas para contar historias interesantes, para ser continuamente entretenidas y carismáticas de manera de mantener comprometido al hombre hacia su descendencia.”

 

Las ideas de Miller seguramente influirán su punto de vista al respecto. Pero, ¿qué percepción ofrecen de la posibilidad de inteligencia en otros mundos?

 

“Creo que este es uno de los puntos clave en los procesos evolutivos que pueden conducir a inteligencia en cualquier parte del universo,” dice. “Y es universal porque cualquier sistema evolutivo deberá tener alguna clase de código genético. Ese código será vulnerable a las mutaciones de alguna clase – y los indicadores de adaptabilidad revelan el número de mutaciones que uno tiene.”

 

 “Claramente, una de las mejores formas de expresarse es a través del comportamiento que sólo puede producirse por un sistema nervioso altamente complicado y cuyo crecimiento depende de la mayor parte de nuestros genes. Así que desde mi punto de vista, es un proceso evolutivo muy poderoso. Existe buena evidencia de que es importante en casi todas las especies animales. Y tenemos un ejemplo – nosotros – donde conduce a la inteligencia.” ¿Y en otros mundos alrededor de las estrellas? Miller ríe: “Yo pienso que los alienígenas que estén obsesionados por mostrar sus poderes cerebrales al sexo opuesto, deben ser muy comunes por allá fuera.”

 

De manera que, si y cuando descubramos a extraterrestres, no deberíamos sorprendernos de que sean embaucadores, buenos músicos y – a diferencia de sus homólogos de Hollywood – capaces de contar un chiste decente.

 


Una señal Alienígena:  Estando Seguros

 

Por Seth Shostak

Astrónomo, Proyecto Phoenix

6 Abril 2001

 

Si los extraterrestres andan por ahí, las señales que probarían su existencia estarían cayendo en cascada sobre nuestros cuerpos. No es necesario decirlo, pero ustedes no lo notan. El reto para los investigadores de SETI es el construir un instrumento que si lo note. Enfrentándose al reto, el Instituto SETI y otros están desarrollando nuevas estrategias de investigación y telescopios, animando a algunos científicos a especular que la detección de alguna señal ocurrirá en la próxima década o dos.

 

Si esto sucede, entonces la “Declaración de Principios Relativa a Actividades Concernientes a la Detección de Inteligencia Extraterrestre” analizada por Doug Vakoch, científico de SETI, nos dará las guías generales acerca de lo que deberán de hacer los descubridores.

 

Es importante entender que podríamos darnos de bruces con señales ET’s sin que nosotros nos diésemos cuenta inmediata de ello.

 

Los observadores de Radio SETI buscan emisiones de banda estrecha similares a las señales de transmisión utilizadas en radio y televisión. Estos son los sonidos del más puro tono que nuestro receptor utiliza para capturar los aspectos que llaman nuestra atención de las transmisiones, a saber, el sonido y la imagen (una señal de televisión lleva realmente dos de estos transportadores, uno para el vídeo y otro – menos potente – para el audio.)

 

Los transportadores (carriers) son muy comunes, pero no son la única manera de transmitir. Su teléfono celular utiliza otra tecnología, conocida como espectro extendido, que está libre de transportador. La técnica del espectro extendido, aunque útil para minimizar interferencias cuando se usan muchos transmisores en un mismo sitio, es un desperdicio para dar a conocer su presencia. Requiere de mayor potencia, y de que ambos transmisores y receptores acepten de antemano el método de codificar la información.

 

Si los extraterrestres desean contactarse con seres distantes, desconocidos que no tengan acceso a manuales técnicos alienígenas, entonces lo que tiene mas sentido es utilizar señales de banda estrecha. Estas señales ponen toda la potencia del transmisor en un pequeñísimo punto del dial de la radio, facilitando la tarea del descubrimiento.

 

Desgraciadamente para los investigadores de SETI, las señales de banda estrecha en la Tierra son tan numerosas como los pelos en el baño. Cuando el Proyecto Phoenix esta en operación en el Telescopio de Arecibo, recibimos señales cada pocos segundos. Analizarlos requiere de una amplia base de datos de interferencias terrestres reconocidas, observaciones de un segundo telescopio y procedimientos simples (pero consumidores de tiempo) que incluyen los movimientos del telescopio de ida y vuelta a través del cielo. Los datos en SETI están sujetos a más exámenes y pruebas que un profesional en la escuela.

 

Pero supongamos que una señal sobrevive a todo este tejemaneje. ¿Deberán los científicos de SETI pedir algunos miles de rosquillas (donnuts) e invitar a los medios de comunicación?. No. La realidad es muy diferente de las películas. En una película de 1996, “The Arrival” (La Llegada), Charlie Sheen ve un brinco en su osciloscopio, se piensa que es un ET en la línea y con gran emoción extrae una copia de sus protocolos de la repisa; tiempo total transcurrido: quizá tres minutos.

 

En la realidad, cualquier investigador de SETI que creyera que ha encontrado una señal a muchos años luz de distancia, dejaría a los protocolos que continuasen en reposo. A cambio de ello, llamarían a astrónomos en otros telescopios y les pedirían que dejasen de hacer cualquier cosa que estuvieran haciendo y que verificasen la señal. Una verificación independiente elimina la posibilidad de que la posible detección sea una señal desconocida generada por el equipo – o más aún, que fuese un truco elaborado por algún estudiante (¡qué debería de ser altamente elaborado!).

 

El proceso se tomaría algunos días, y el número de gentes involucradas sería casi del doble del grupo involucrado originalmente en el equipo descubridor. De hecho, es posible que se involucrase en esta confirmación a varios observatorios – espaciados por todo el mundo -, ya que el sistema estelar bajo estudio, se perdería de vista por espacio de 12 horas o más. La horda de investigadores activos buscando la señal, se contarían por docenas. La oportunidad de que sus esfuerzos fuesen ocultados sería casi nula. Como decía una vieja frase “ Tres gentes pueden guardar un secreto, si dos de ellas están muertas”. Estos científicos no lo están.

 

De hecho, a estas alturas, existen todas las razones para saber que las noticias serían difundidas inmediatamente. Los medios de comunicación menos cautos estarían lanzando la noticia en letras tan grandes como para ser leídas a gran distancia. Los científicos de SETI aplacarían esta explosión informativa prematura, y procederían metódicamente con sus verificaciones. Si después de una semana de esfuerzos persistiera la señal, entonces si, pedirían las rosquillas y convocarían a una reunión de prensa para dar la noticia del milenio.

 

Por supuesto ellos serían alejados de las noticias. Al igual que con muchos descubrimientos científicos recientes, la probable naturaleza, consecuencias e implicaciones de la noticia ya habrían sido propagadas amplia y lejanamente. Otros científicos – gente no conectada directamente con la investigación SETI – ya habrían sido coaccionados por los medios en una orgía de especulación y debate. El mundo sabrá – aún antes de que la detección inicial llegue a verificarse completamente – de que no somos más que una pequeña pompa de jabón en un vasto mar cósmico.  


http://www.space.com/searchforlife/seti_shostak_jupiter_030925.html

Traducción de:

 Liberto Brun Compte

26/09/2003

  

Lunas de Júpiter: 2  Aristóteles: 0

Por Seth Shostak

Publicado 07:00 a.m. ET

25 de Septiembre 2003

 

La semana pasada, en los oscuros confines del sistema solar exterior, la nave Galileo se precipitó, silenciosa y sin ser vista hacia la tenebrosa atmósfera de Júpiter. Fue rápidamente pulverizada y vaporizada.

 

Un final estilo kamikaze para una nave en órbita es muy poco común. Muchos satélites, eventualmente, se terminan por inmolarse en las delgadas capas de aire a unos cientos de kilómetros por encima de la Tierra. Pero la estrategia del final de la Galileo fue motivada por el deseo de evitar la contaminación de una de las grandes lunas de Júpiter. En ocho años de investigaciones en el sistema Joviano, la misión Galileo obtuvo unos resultados altamente provocadores: algunas de estas lunas – especialmente la blanco-lechosa Europa – mostraban evidencia de océanos ancestrales escondidos. Y con agua líquida, siempre existe la posibilidad de vida.

 

Este resultado es ahora tan ampliamente conocido que ha pasado a formar parte del conocimiento convencional. Consecuentemente, es sencillo tener una vista de la revolución astrobiológica que ha conseguido la investigación del satélite por la Galileo. Esta algarabía va más allá de la intrigante posibilidad de que un océano lleno de microbios, podría esconderse bajo la rígida y helada corteza de Europa. El verdadero cambio de paradigma fue cuando nos dimos cuenta de que planetas similares a la Tierra, con agua en la superficie y atmósferas pesadas, no son el único tipo de mundos que pueden estar habitados.

 

Sorprendentemente, esta es la segunda vez que las lunas de Júpiter han provocado una revolución en la perspectiva cósmica.

 

La primera comenzó hace unos 400 años, cuando Galileo Galilei  puso su catalejo de 20 aumentos hacia el cielo. Sus objetivos iniciales eran la Luna y las estrellas. Muy pronto, Galileo, hizo el sorprendente y desalentador descubrimiento de que la Luna no era el cuerpo perfectamente liso sostenido por la teoría de Aristóteles. Su superficie estaba quebrada y formada por montañas y valles: era otro mundo, no un compañero divino e intachable de la Tierra colocado en ese lugar para nuestro placer.

 

Galileo también notó que, hacia donde fuese que apuntara su telescopio, podía ver un orden de magnitud más grande de estrellas de las que eran visibles a simple vista. Existía mucho más en los cielos y la Tierra (especialmente el anterior) obviamente, qué lo que se podía soñar en la filosofía de Aristóteles.

 

Pero la Luna y las estrellas no eran suficientes. El descubrimiento que convirtió a Galileo en una palabra casera, y eventualmente en un homónimo para la nave espacial de la NASA, ocurrió el 7 de Enero de 1610, cuando el ambicioso profesor de matemáticas de Padua notó algunas pequeñas estrellas alrededor de Júpiter.  Había tres, tales estrellas; dos al este del disco de Júpiter, y una al oeste. Eso, en sí mismo, no era tan peculiar. Pero algo acerca de este asterismo llamó la atención de Galileo. Las estrellas eran uniformemente brillantes y poco comunes y formaban una línea recta con Júpiter que era paralela a la eclíptica.

 

A la noche siguiente, Galileo apuntó nuevamente su catalejo hacia Júpiter (indudablemente un trabajo muy elaborado, debido al escaso campo visual de su instrumento). Quedó asombrado de ver que ahora Júpiter estaba al este de las estrellas – aunque su movimiento a través  del cielo debería de haberlo colocado al oeste, suponiendo que la pequeña constelación consistiera de estrellas fijas en el fondo. Galileo quedó intrigado, pero implacable. Dos noches después, vio que Júpiter había dado un paso lateral dejando a las estrellas al oeste, y ahora sólo dos estaban visibles.

 

No le tomó a Galileo más de una semana en descifrar este baile celestial. Las pequeñas estrellas (el eventualmente contó cuatro) eran satélites de Júpiter.

 

Las implicaciones filosóficas alrededor de esto, fueron muy grandes. Existía un mundo que estaba rodeado de lunas – y recordemos que hasta entonces, sólo la Tierra era conocida con tal cosa – y ¡rodeado de cuatro! (como algo aparte, la cuenta actual de Júpiter es de 61 lunas) Adicionalmente, Galileo había descubierto un sistema en el cual las lunas realizaban órbitas alrededor de un planeta que a su vez estaba en órbita. En otras palabras, no existía un “centro” único del universo, no había un solo patrón. La aún controvertida idea de Copérnico de que la Tierra era sólo una de los varios rocosos acompañantes del Sol – la decreciente premisa de que la casa y hogar del hombre no era el eje de existencia – fue apoyada fuertemente por una semana de observación telescópica.

 

La nave espacial Galileo, diez generaciones después, ha hecho algo similar, aunque podrá tomar algún tiempo en hacer mella. Ha proporcionado varias líneas de evidencia respecto de un vasto océano bajo la helada capa de 16 kilómetros de espesor de Europa. Océanos muy similares podrían existir en Ganimedes y Calisto, todos mantenidos tibios y líquidos por el estirón de las fuerzas gravitacionales entre estas lunas y su planeta huésped. ¿Quién, una generación atrás, habría sido capaz de pensar que lunas no mayores que la nuestra podrían albergar grandes mares?

 

El que nadie lo hiciera es un legado de la gran variación de la naturaleza, y la ocasional falta de ingenuidad del ser humano. Nuestro concepto de mundos habitables estaba, no hace tanto, un poco más que generoso respecto del punto de vista Aristotélico, centrado en la Tierra. La nave Galileo ha cambiado todo eso. La forma de su final – hecho para permitir que las futuras misiones de exploración a Europa se realicen sin temor a una contaminación anterior – es un dramático testimonio de su éxito.


http://www.space.com/searchforlife/seti_shostak_seeing_031120.html

 

Ver extraterrestres
Por Seth Shostak
Astrónomo, Instituto SETI
publicado: 07:00 a. m.  ET
20 Noviembre 2003

La Gran Muralla China puede ser, de hecho, un monstruo de muralla, pero no puede ser vista desde el espacio a simple vista.

Yo mencioné esto en mi columna del mes pasado titulada, “¿Podrán encontrarnos los Extraterrestres?” donde considero si unos potenciales extraterrestres podrían descubrir fácilmente al Homo sapiens.  Mi ejemplo tenía la intención de demostrar que aún desde una distancia relativamente cercana, los artefactos físicos de la sociedad humana son difíciles de detectar. Nuestras señales de radio son mucho más conspicuas.

Pero un lector de esa columna, Fred Hapgood, escribió para decir que después de todo, sólo porque las construcciones de una cultura avanzada serían difíciles de verse directamente, esto no significa de que sean totalmente imposibles de ser encontradas, ¿o sí? Considere qué tan mejorados serán los telescopios de una civilización cientos de años más antigua que la nuestra, sugirió el Sr. Hapgood.

Por supuesto que tiene razón. Nosotros tendemos inevitablemente a visualizar las capacidades de posibles extraterrestres como si fuesen similares, o ligeramente más avanzadas que las nuestras. Pero, ¿qué es lo que haría una sociedad que está muchos milenios más avanzada que nosotros? ¿Podrían ellos hacer un mapa de nuestro mundo y ver nuestras antiguas murallas, o ciudades, o aún a nosotros mismos?

 

Una pregunta paralela, no obstante hecha de forma menos extravagante, fue postulada por el anterior Administrador de la NASA, Daniel Goldin, poco después de que los astrónomos habían detectado los primeros planetas extrasolares alrededor de estrellas normales. En un programa de televisión de la PBS en 1997, Goldin exclamó entusiastamente “¡pueden imaginarse si en veinticinco, treinta o cuarenta años, pudiésemos tomar una foto de un planeta que quizá se encuentre a cincuenta años luz de la Tierra y... si se tuviese la suficiente alta resolución óptica... tomar una foto de los océanos y nubes de continentes y cadenas montañosas – sería asombroso! “

Por supuesto que lo sería. Así que vamos a considerar esta otra propuesta más modesta: hacer un mapa de las cadenas montañosas en un mundo a 50 años luz de distancia. ¿Qué se requiere?

A grandes rasgos, necesitaríamos ser capaces de ver en detalle algo tan chico como un rango de 50 millas (este es el tamaño necesario de píxel, como lo dirían los expertos en tecnología de cómputo). Con un poco de física de secundaria, podemos encontrar que esto requiere de un telescopio con un espejo de dos mil millas de diámetro. Por supuesto que no tendría que ser un espejo de una sola pieza: podría utilizarse una técnica muy de moda de los astrónomos contemporáneos y construir su instrumento a base de telescopios individuales más chicos y ampliamente distanciados. Este colosal catalejo tendría que tener su base en el espacio para evitar borrosidades causadas por la atmósfera; pero, después de todo, si podemos construir un telescopio de este tamaño, sin duda alguna tendremos la tecnología para elevarlo en el espacio. 

En la figura anexa he mostrado los diámetros de algunos espejos existentes y otros propuestos y de lentes telescópicos y, no sin sorpresa, pueden darse cuenta que se han vuelto más extensos a través del tiempo. Si hacemos una suposición atrevida de que esta curva de crecimiento continuará en el futuro distante, entonces seremos capaces de construir un telescopio de 2,000-millas a mediados del próximo siglo. De hecho, es concebible de que lo hagamos antes, ya que los conjuntos de grandes telescopios serán más fáciles de construir que los telescopios de apertura indicados en la gráfica. La visión de Goldin, tal y como lo expresaba, no es algo imposible; ciertamente no para extraterrestres inteligentes. 

¿Pero pondrán su baza? ¿Podría, una civilización para quienes los proyectos de ingeniería masiva son cosa común y corriente, construir jamás un instrumento con el cual ver realmente si hay vida en la Tierra? ¿Podrían haber detectado, por ejemplo, a los dinosaurios, sólo por reflejar su imagen? No, no quiero decir simplemente la sencilla tarea de detectar el oxígeno o metano de nuestra atmósfera que pudiera falsear la biología en este planeta. Estoy preguntando si realmente ¿podrían ver a los animales?

El realizar una imagen burda de un saurio (o de nosotros) requeriría de píxeles de cerca de treinta centímetros en tamaño. A 50 años luz, eso requiere de un telescopio de 500 millones de millas, uno que – aunque lo construyésemos – sólo cabría entre el Sol y Júpiter. Por supuesto que esto es un instrumento de dimensiones muy ambiciosas. Pero ¿qué le impide a una civilización alienígena el distribuir pequeños telescopios a través de su sistema solar y así obtener la impresionante apertura requerida? 

Probablemente nada. Sin embargo, existe otro problema. ¿Llegaría suficiente luz desde el escondite de un saurio a un telescopio extraterrestre? En un día claro y soleado cada pie cuadrado de la piel de un “dino” reflejaría alrededor de 10 trillones de fotones por segundo hacia el espacio. Esos son una gran cantidad de fotones, pero además se esparcen. A 50 años luz, se requeriría de un espejo de más de 100 mil millas en diámetro para recibir siquiera UNO de esos fotones cada segundo (y como los dinosaurios se mueven, se necesitarían tiempos de exposición para la foto).

Punto final: el tal detector de “dinos” necesitaría de un equivalente de 100 mil billones de telescopios del tamaño del Keck, dispersados a través de más de 500 mil millones de millas en el espacio. Esto sin comenzar a hablar aún de las dificultades que tendrían los ingenieros alienígenos en combinar adecuadamente los datos de estos instrumentos. Tampoco hemos considerado los efectos de mezclas de imágenes ocasionados por los gases interestelares. Esto es un proyecto que debería de quebrarle la cabeza al futurista más apasionado.

Así que lo que podemos decir es esto: Encontrar las montañas no es muy difícil. Pero tomar fotos de la megafauna extraterrestre si lo es.

Por supuesto hay otra forma de planteamiento: Enviar sondas robot a los mundos con vida. Esto lo trataremos en una plática futura


clic para ver

El diámetro de (D) algunos de los espejos existentes y propuestos y lentes de telescopios se han vuelto mayores al paso del tiempo.

 


http://www.space.com/searchforlife/seti_shostak_aliens_031023.html

 

¿Podrán Encontrarnos los Extraterrestres?
Por Seth Shostak
Astrónomo Senior, Instituto SETI
publicado: 07:00 am ET
23 Octubre del 2003

  Es una leyenda casi tan popular  y generalmente creída como la fama de la presencia de caimanes en las cloacas de Nueva York; es decir, que la única construcción hecha por los humanos, que los astronautas pueden ver desde el espacio, es la Gran Muralla China. 

Bueno, olvídense. La Gran Muralla tiene casi 5 metros de ancho, que aún desde tan poco como 322 kilómetros de altura (altura de crucero del Transbordador) subtiende un ángulo de sólo alrededor de un veintavo de minuto de arco. El ojo humano puede ver detalles hasta de un minuto de arco, lo cual es obviamente muy pobre para observar la Muralla.

Sin embargo, con un buen par de binoculares, la Muralla (para no mencionar construcciones menos románticas, tales como carreteras interestatales) se vuelve visible desde la órbita. Cualquier curioso extraterrestre que llegase a unos cuantos cientos de kilómetros de la Tierra no tendría problemas en ver los artefactos de nuestra civilización. Conocerían, sin lugar a dudas, a los seres competentes que rondaron nuestro mundo.

Pero ¿qué tan visibles somos para los extraterrestres que están más lejos? A principios del siglo XIX, el físico austriaco Joseph von Littrow se dice que sugirió cavar formas geométricas gigantes en el Desierto del Sahara como artificios de señalamiento. Las excavaciones serían llenadas con agua y keroseno y encendidas durante la noche para atraer la atención de nuestros hermanos marcianos. Estas formas en el desierto deberían de tener aproximadamente 32.18 kilómetros de ancho. Así que para descubrir estos patrones desde el planeta rojo se requeriría de un telescopio de 10 metros, del tamaño del Keck, colgado en la cima, digamos, de Olympus Mons (donde los efectos de la “visión” atmosférica serían mínimos). Si existían sofisticados marcianos, podrían haber construido probablemente tal instrumento y admirar el trabajo de trincheras de von Littrow.

 

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   PLÁTICA DE HOY

 

¿Qué piensa de esta plática?

 

 

 

Este es sólo uno de los muchos intentos por coquetear con alienígenas cercanos, pero todo queda en esto: si hubiese seres inteligentes por casi cualquier parte del Sistema Solar, sería lo más fácil del mundo, para ellos, el poder detectar al Homo sapiens moderno, con o sin trincheras en el Sahara.

OK. Pero ¿qué tal aquéllos que habiten en otros mundos, alrededor de otras estrellas? ¿Qué tan sencillo sería para ellos el conocer nuestra existencia? Si ya han construido telescopios capaces de descubrir planetas, comparables con, o ligeramente mejores que el que la NASA estará colocando en órbita en la próxima docena de años, entonces podrían detectar la Tierra. Con telescopios substancialmente mayores, podrían encontrar nuestro planeta desde cientos o aún miles de años luz de distancia. No sólo eso, también podrían tomar muestras espectroscópicas de la luz reflejada de nuestra atmósfera y aprender que tiene grandes cantidades de oxígeno y metano, marcadores reveladores de biología..

En otras palabras, extraterrestres – aún extraterrestres relativamente distantes – podrían realizar observaciones astronómicas directas que probarían que el tercer planeta desde el Sol alberga vida. Si la biología es común en el Cosmos, entonces la Tierra podría ser otro participante en una larga lista de “mundos vivientes” recopilado por algún alumno graduado. Su descubrimiento podría no ser demasiado excitante para los extraterrestres.

Pero pruebas de inteligencia en este planeta podrían serlo.

Así que ¿cómo aprenderían los extraterrestres que hay criaturas con IQ’s altos en la Tierra? Para ellos el ver la Gran Muralla China, las luces de nuestras ciudades, o aún las ciudades mismas, sería extremadamente difícil. Pero como virtualmente cada lector de estas columnas sabe, nuestras señales de radio son obsequios inanimados de tecnología terrestre. Los extraterrestres podrían “oírnos” mucho más fácilmente de lo que podrían vernos.

El radio se inventó en el siglo 19 y las transmisiones a gran escala comenzaron en los 1920’s. Carambas, estas transmisiones eran de baja potencia y a una frecuencia baja. La dificultad con las transmisiones de baja frecuencia, como la radio AM, es que son re