Desenlace universal
Autor: Pablo Antelo
INTRODUCCION
"Desde
los tiempos más remotos el hombre está empeñado en descifrar el misterio de
los cuerpos celestes... Sacar a la luz entes de perfil insospechado y hasta
aventurarse a enjuiciar el comportamiento de los átomos en el seno de las
estrellas..."
Enigmático es el universo. Sus habitantes, como partes del enigma,
buscan constantemente una verdad única. Diminutas partes cósmicas, que hemos
denominado habitantes, distanciadas por extensas dimensiones vacías perciben la
realidad. Estos pequeños universos aislados, o diminutas partes cósmicas,
contemplan; el universo, o el conjunto del enigma y sus partes, descubre
momentaneamente de su todo facciones exiguas. Seres vivos, o habitantes del
universo, son encerrados en sus necesidades y en egotistas e indómitos mundos.
Los seres vivos son encerrados hasta que en el afán de buscar su libertad
pueden explorar e impregnar con su esencia el vasto cosmos. Los seres vivos se
preguntan si es el afán de sus profundas creencias difundidas a un SuperSer que
ha creado todo y puede contemplarles el que los liberará; o si es el
esceptisismo de fórmulas y combinaciones junto con la observación el que los
llevará a la libertad; o si son los artefactos y programaciones que ellos
mismos han creado cuales en un futuro se volcarán nuevamente hacia ellos y les
liberarán.
Sea cuales fueren las razones de los seres vivos que se desenvuelven en
sus originales y extensos mundos, ellos experimentan una gran satisfacción al
contemplar los mundos ajenos o lejanos, ellos experimentan éxtasis al imaginar
que en algún momento podrían difundirse fugazmente en las estrellas.
Pero… ¿podrán los seres vivos resistir al incondenable caos del
universo mientras dominan sus instintos agresivos y sus preocupaciones?
Los seres vivos, los mundos y el enigmático cosmos se unen en una
interacción y exteracción sin final, con infinitas variedades de logros y
fracasos. Para los seres vivos es una eterna fuente de inspiración y
sentimientos el observar y el imaginar frente a la inmensidad.
Esta historia se basa en diferentes tipos tecnológicos, en diferentes
tipos de evolución, del misterio que oculta el universo desde un inicio que es
preocupación de toda sociedad avanzada, y del final que encierra enigmáticamente
este universo.
I
TIERRA MARCIANA
"...
todas las tareas humanas tienen una finalidad común, a saber, poblar el
Universo, divulgar en él nuestro espíritu, nuestras energías y experiencias.
Entonces podrá materializarse la promesa de los <<dioses>>,
entonces habrá paz sobre la Tierra y se nos abrirá el camino hacia el
Cielo."
Todas las fantasías y construcciones humanas se condensaban con la
exploración de su sistema solar. Luego de un sedentarismo establecido el humano
comenzaba a realimentar su instinto nómade alrededor de nuevos mundos,
alrededor de nuevos descubrimientos. Y, explorar el cosmos suponía altas
probabilidades de encontrar rotundos cambios en cualquier forma de vida que
hiciera lo mismo.
En un pasado lejano el hombre, un ser homínido, había estado
desperdigado en millones de grupos pequeños por sobre todo el mundo. Siempre más o menos se desplazó en manadas, o en
grupos reducidos de caza, y era más nómade que sedentario.
Según los largos recorridos a través del mundo fue
estableciéndose en aquéllos lugares que "les proporcionaban alimento,
bebida, y satisfactores de las necesidades básicas." Los hombres se
repartieron azarosamente por todo el mundo, azaroso porque no sabían
exactamente dónde iban, y no tan azaroso por que elegían el lugar más
propicio, o elegían aquél lugar donde se establecían las manadas de animales
comestibles.
¿Qué les aseguraba
distinguir un grupo de compañeros? Simplemente mantenerse unidos. La visión,
hasta donde llegasen desplazándose. No poseían medios de comunicación masiva,
debían comunicarse con los más cercanos, o con los miembros del grupo, si es
que había grupo. Un hombre de un lado del mundo muy dificilmente establecería
relaciones con un hombre del otro lado del mundo. Los grupos y manadas humanas
fueron muy localizadas, y con el transcurso del tiempo fueron formándose las
naciones, las guerras, la tecnología, el mercadeo, etc., etc.
Las divisiones nacionales fueron en definitiva, una
estrecha relación visual de los hombres primitivos que se conformaron en su
propia región.
Fue a partir de la exploración
espacial que el hombre pudo conformarse como un mundo unido.
Pero antes veamos los
sucesos más relevantes:
El
proyecto "amartizaje" se realizó satisfactoriamente, pero con ciertos
problemas. Este proyecto consistía en llevar diez tripulantes a Marte, y
asentar las bases de una gran colonia futura.
El método de propulsión para la nave mejoró en las últimas décadas. En ese
momento utilizaron plasma, una técnica nueva aplicada al espacio.
¿Cómo era la nave y en qué
consistía su estructura?
Después de la ignición el cohete reveló su verdadera forma cilíndrica de
cuatrocientos metros de extensión, diez toberas regulables recubiertas de
electroimanes para controlar el plasma cuya temperatura es de veinte mil grados
centígrados al mínimo. Acoplaba siete contenedores de cincuenta metros de
longitud que tenían hidrógeno.
La nave incluía una base permanente que se separaría para ser instalada en
Marte. Un vehículo orbitando el planeta esperaría la cápsula del módulo
ascendente, para regresar a la Tierra con los viajeros una vez considerada
cumplida la misión.
Los humanos festejaron por Marte, se potenciaba un sentimiento triunfal a medida
que avanzaba la misión. Vencían al vacío desafiando las abruptas radiaciones
solares y al "exilio". El exilio se produce cuando expulsan de su
tierra natal o de su país a una persona, en éste caso, los astronautas no eran
expulsados pero, debían abandonar la Tierra durante mucho tiempo.
El logro era impuro, los habitantes criticaban aumentativamente las deficiencias
del sistema político, las divisiones nacionales fortalecían el sentimiento
patriótico y repugnaban a los otros países, exceptuando que mediara el
negocio.
La bandera fue dificultosa por sus atributos, representaba colonización,
conquista, identidad, propiedad, distinción... ¿Qué nación representaría al
mundo terrícola en Marte?
- Nosotros que tuvimos más participación en el proyecto -decían los
estadounidenses, pero el resto de los hombres los consideró egoístas. Pesaba
el hecho que Estados Unidos había financiado más del tercio del proyecto, pero
la expedición era entendida como un avance de la humanidad, más allá de la
nacionalidad y de las ambiciones. Además, la Nasa era conformada en su mayoría
por científicos de todo el orbe. La iglesia católica quería llevar la bandera
del vaticano, pero hubo críticas tales como "evangelicemos los
marcianos."
- El 95% de la población está de acuerdo con la existencia de Dios- afirmaba
el Pontífice. Las especulaciones no fueron suficientes, después de intensas
discusiones por parte de generales y políticos usando frases hirientes unos
contra otros como "mi bomba atómica le duele a tu mugrosa región",
decidieron tejer una bandera nueva. Tejer una bandera única, una bandera negra
ambiciosamente humana con el planisferio mundial dibujado en el centro. Pero
surgieron discusiones acerca de que tipo de mapa sería ya que el plano
bidimensional discriminaría algunos países, por esto los arquitectos midieron
rigurosamente la extensión de cada región y adaptaron el tamaño
proporcionalmente exacto en los dibujos.
Los astronautas llegaron a Marte tres meses después de iniciada la misión y
armaron la base el primer día descansando en ella. Marte era desolador, desértico
y monótono como habían pensado pero experimentarlo tenía un brillo diferente.
El suelo era polvoriento y rojizo intercalado con piedras de formas variadas
desde granitos hasta montes. El viento silbaba persistentemente y alejado lo que
aumentaba la sensación de soledad. El viento sonaba más grave que en la Tierra
dado por la menor gravedad planetaria de Marte, el viento poseía menos roce y
era más libre.
- Completamente solo. A veces me pregunto si esta es mi profesión. Porque ser
austronauta es ser ingeniero del desierto, y a veces me consume una profunda
depresión- dijo Arnoldo el primero en pisar Marte- A veces me decepciono de mí,
de éste lugar. Quizá no estamos preparados para viajes tan eternos... extraño
mi gente -Miraba con impaciencia el horizonte.
- Tranquilo compañero- dijo amistosamente una compañera. Apoyó su mano en él-
Este es el comienzo de una aventura nueva. Imaginá a Marte tan igual que la
Tierra, porque así lo será. En un futuro disfrutaremos de playas y de oxígeno
limpio de industrias -y le golpeó suavemente el casco
- Así quisiera creerlo...- dijo Arnoldo y otro intervino irritado
- ¿Cómo la Tierra dijiste? Yo me lo imagino mejor aún, porque en este lugar
no habrá discriminación, ni siquiera habrá clases sociales, ni habrá
maldad... sabes que nuestro planeta se está consumiendo de sobrepoblación,
Marte le otorgará un espacio adicional-. Y el primero le reprochó
- Debés darle cabida al humano porque si sacás todos los defectos el humano
desaparece...-
Cada nueva misión a Marte incrementó la calidad en la estadía y la extensión
del tiempo de hospedaje. La diminuta civilización marciana podía albergar a
mil personas, proveerles alimentos mayoritariamente vegetales y darles de beber
agua y vinos añejos. Contrariamente a lo esperado quienes participaron de la
estadía en Marte no fueron aquéllos con poder económico a pesar que éstos
intentaron pagar mucho dinero, los participantes se postularon y fueron elegidos
al azar en un concurso. Algunos pensaron que el sorteo era propio de la
democracia, otros sostuvieron que era un progreso de la humanidad siendo que las
potencias mundiales no serían beneficiadas y, otros comentaron que "la
suerte buena" tomó el mando. El interior de las bases marcianas se mezcló
con instrumentos científicos y en contraparte con bebidas alcohólicas. Los
invitados realizaron expediciones de reconocimiento y participaban en charlas
instructivas acerca del sistema solar y otras veces festejaban con bailes y
cenas. Festejaron hasta que fue prohibido ya que el índice bajo de oxígeno hacía
difícil despertarse a la mañana siguiente, debieron contener sus agitaciones.
En los años consecutivos anexaron la base primaria a decenas de refugios para
hospedar más gente. El grupo seleccionado siempre fue inspeccionado y orientado
por el grupo de científicos instalado con ellos en las bases marcianas. El azar
del concurso hizo además que los seleccionados tuvieran distintas costumbres e
ideologías, con lo cual día tras día iban enemistándose unos a otros, y el
viaje se hizo áspero. Este no fue un problema mayor, lo fue otro problema
oculto que rondaba. Cierto día se manifestó un terremoto que averió una zona
de la base, la cual unía una esquina con otra por un pasillo de cristal. Las
personas gritaban y los objetos caían mientras el oxígeno se escurría por el
pasillo roto hacia el exterior, dos mil personas se revolcaron bruscamente en la
base. Por fuera, la infinita cantidad de piedras y rocas se alborotó y brincaba
de un lado a otro azarosamente y a veces golpeando con rigor la estructura de la
base. El frío exterior congeló lentamente todo lo que había quedado dentro de
la base, y afuera, salía el oxígeno bulliendo violentamente, denso y
blancuzco. La duración del terremoto fue de pocas horas, el daño fue
irreparable, evidenciaron la sensibilidad de la base y dos mil personas fueron
retorcidas lentamente hasta que perecieron. La comunicación entre la Tierra y
Marte se detuvo. La Tierra emitió mensajes para percatarse concretamente del
hecho inesperado pero el silencio fue rotundo. La noticia fue pública,
comenzaron las demandas y "las críticas hacia la ciencia". La Nasa
subvencionó con cifras millonarias a los familiares de los muertos y se
cancelaron todas las futuras misiones para llevar turistas a Marte. Lo sucedido
dio cabida a nuevas frases célebres de algunos presidentes
- ¡Una vez más el cosmos nos demostró lo limitados que somos, y nos mostró
la carencia que poseemos, la falta de una visión de conjunto!-. Y al año
siguiente, los terrícolas enviaron un grupo explorador, dotado de satélites de
rastreo geográfico. Como el ave fénix que renace elegantemente de las cenizas
los humanos recobraron su interés por los vuelos en el cosmos pero renovados y
más sabios, porque se poseyeron de la ayuda desinteresada. Y en aquél momento
el pontífice dio lugar a su discurso y dijo así
- Dios obra de forma misteriosa pero nosotros cometemos tonterías aún de mayor
misterio, como aislarlo y dejarle afuera de su mundo, aquél mundo que ahora
queremos poseer-
Las tres naves que conformaban la flota maniobraron libremente tanto en el
espacio como dentro de la atmósfera del planeta, descendían y ascendían
verticalmente. La exploración en Marte demoró algunos días, no encontraron
sobreviviente alguno lo cual fue evidente, y rastrearon algunas regiones sin
encontrar evidencias.
- Hacer una radiografía del interior del planeta tomará meses- explicó el
capitán a su tripulación. Lo que tentó su intelecto fueron unas cavernas
profundas que aparecían periódicamente y decidió investigarlas. La aerodinámica
de la nave y su forma cónica pudieron ingresar cómodamente a uno de los
orificios. Los tripulantes se sorprendieron al ver que el orificio se ahondaba
profundamente. Recorrieron unas horas ese oscuro pasaje que debían iluminar
constantemente con la nave. Notaron las paredes gastadas y pulidas.
- ¡Evidencia de ríos subterráneos primitivos! ¡Es un descubrimiento
merecido!- dijo el capitán. No hubo terminado tal comentario que fue detenido
por las palabras del copiloto
- No tanto como éste otro- dijo lentamente. Atendiendo el panorama.
Todos
percataron lo visto y detuvieron la nave silenciosamente, observaron algo
sospechado pero nuevo. Al final del pasaje tubular se abría una recámara
natural muchísimo más grande que el orificio, y en ella reposaba lo que les
parecía un enorme corazón latente. Y poseía muchos tentáculos en centenar de
orificios de las paredes hasta la superficie. Tenía una consistencia blancuzca
que era recorrida en su mayoría por conductos venosos, cual el cerebro
humano. Los observadores mezclaron sus sentimientos, espanto, sorpresa y
euforia. Lentamente fueron tentados por una inspiración benévola y se apenaron
a su vez por aquél raro ser, y presintieron en él todo lo que nos imaginamos
de las sociedades extraterrestres inteligentes por más que "eso" no
las tuviera. Y ese ser fue denominado como "eso el marciano". Y
"eso" causó los repetidos terremotos que sacudieron a Marte años
siguientes cuando en la Tierra ya nadie deseaba aquéllas tierras que
denominaron "ya habitadas". Estudiaron al ser con pequeñas muestras
del mismo. "Eso" fue clasificado como "megalobacteria"
ya que se componía en su mayoría de una única célula, que extendía sus
pliegues y tomaba diversas partes del planeta Marte. La megalobacteria ocupaba
una quinta parte de Marte pero se ocultaba en su seno y desde ahí extendía sus
tentáculos y digería el hierro, cual se compone en su mayoría Marte. La
megalobacteria tenía una edad relativa de un millón de años y esto daba una
idea de su crecer. La ciencia humana era rebasada nuevamente y debió adaptarse
a la excepción que representaba semejante célula viviente. No podían
descifrar el origen ni la evolución de esta bacteria, se formularon hipótesis
de que había consumido a más de mil trillones de otras bacterias y así se
formó su selección natural. Otras hipótesis explicaban que la megalobacteria
provenía de un Marte más propicio en algún pasado, cuando Marte pudo albergar
una atmósfera durable y algunas formas de vidas primitivas.
Marte
era consumido desde la profundidad y la Tierra desde la superficie.
II
SEÑALES
EXTERNAS
“Ese día que intentés devorarnos te abandonaremos
y buscaremos vivir de otro Sol. ¡Gloriosa humanidad! ¡Alabo la humanidad! ¡La
eterna humanidad!”
Luego
de los efectos psicológicos creados hacia la ciencia por la megalobacteria la
Tierra se centró sobre sí misma, de una manera que nunca se había sentido,
del mayor geocentrismo jamás experimentado.
El
año 2184 muchas ciudades fueron rediseñadas y reconstruidas con sedimentos más
sólidos, con electricidad transmitida satelitalmente después de la guerra del
año 2130, ese año en que el concepto humanidad y la humanidad fueron
destrozados casi en su totalidad, año en que los virus y las enfermedades eran
construidos en laboratorios y diseminados libremente, las mutaciones genéticas
en los laboratorios eran comunes, pero esto habría logrado la muerte repentina
de todos aquéllos sometidos a la degeneración genética, y produjo
deformaciones en otros lo cuál fue prohibida por un acuerdo común entre las
personas, aunque seguían otros aferrados a la ambiciosa idea de mutarse a un
nivel superior, ciertos sectores como el polo norte se tornaron inhabitables
dada la explosión de bombas nucleares.
Una
brecha de oportunidad se encendió en aquel año.
Un
astrofísico había mandado mensajes a distintos puntos del Universo, lo hizo
oculto porque estaba prohibido enviar mensajes fuera de la Tierra ya que se corrían
ciertos riesgos teóricos. Los humanos recibieron mensajes extraterrestres
muchos años después de que este hombre murió, cuyo nombre fue Cristiano José
Perez. El mensaje enviado desde la Tierra a ese rincón lejano demoró ciento
dos años en llegar a territorio extraterrestre y en ser respondido demoró lo
mismo. Cristiano, o mejor conocido como CJ, fue un gran descubridor pero no lo
supo nunca.
El
año 2184 fue considerado la crísis terrícola, el mensaje recibido fue para
muchos y la gran mayoría apreciado como un "mensaje fraternal de
Dios", aún sabiendo que el mensaje provendría de una civilización
extraterrestre. Aunque otros se aferraban al repudio del mensaje defendiendo que
el cometido podría ser malicioso.
Este
mensaje prometía unión y evolución, tranquilidad y desarrollo, la humanidad
sería entrenada. Y fue esto lo motivante, lo que logró cambiar en muchos su
voluntad y se vieron unos a otros tan iguales a sí mismos, porque debieron
conformarse como civilización humana, y saber que los deseos que le hubieron
rodeado eran pesquisas, hubo algo más llamativo en ese mensaje y todos lo
respetaron. Este período de reconstrucción fue importante, el mundo
desorganizado se convertía lentamente en un mundo activo y bien estructurado, y
con ello su futuro construía un nuevo destino, un destino fructífero. El
mensaje extraterrestre desvaneció la soledad terrícola y los terrícolas ya no
pensaban un universo indiferente, contrariamente podrían aliarse y juntar
inteligencias para progresar higiénicamente. En los meses que descifraron el
mensaje el cielo entero se cubrió de polvillo, y la densidad de esta nube
amarilla oscilaba por el viento. Las causas antiguas de este nuevo polvo atmosférico
fueron diversas, la industrialización excesiva, la abundante combustión de los
motores y las guerras que combinaban industrialización y combustión. Además
la basura con desechos y los tóxicos industriales se repartían en la décima
parte de cada ciudad. Estos daños sociales eran adictivos, se recubrían de
tecnología y liberaban adrenalina en los ciudadanos. Las consecuencias de este
polvo atmosférico también fueron diversas, un aumento de la temperatura del
mundo en 5°C (cinco grados centígrados), inundaciones en el Noroeste de Canadá,
en Asia del Norte e Islandia. Las erupciones volcánicas ahogaron con magma a
las ciudades de su cercanía. Quinientas millones de personas de diversas
nacionalidades murieron en un año. África central quedó desértica, su
vegetación se marchitó rápidamente, y sus escasos lagos se evaporaron. Al año
2185 el mundo se oxigenó nuevamente, todo el orbe se cubrió de flores y
vegetación, las mareas se estabilizaron, y el cielo fue diáfano. Los humanos
debieron reunirse y ayudarse, conformando un solo país mundial, ya no existirían
diferencias de clase social ni cultural.
Las instrucciones del mensaje preparaban una nave intergaláctica. Y con las
nuevas explicaciones matemáticas y físicas esta nave lograría un quinto la
velocidad relativa de la luz. El mensaje, de una proporción de diez mil hojas y
diez millones de palabras, mostraba el esfuerzo que habían hecho los
extraterrestres en menos de un año para aprender el dialecto humano y resolver
ecuaciones humanas, y además aconsejaban sobre la estructura interna de la nave
para hacer el viaje más placentero, explicaban cuánto alimento debían llevar
para perdurar en el traslado, y además daban consejos de nutrición. Ellos
clasificaron al humano en diez especializaciones adaptadas a la nave y
conjuntamente la nutrición, decían que para desarrollar las capacidades
aumentando la inteligencia, la fortaleza y la pasión; debía consumirse un
nuevo elemento denominado "tenterin", cual fue diseñado para
rejuvenecer las células humanas, ocasión que revertiría algunos años de
vejez y explotaría el ánimo sexual. El mensaje entero se dividía en dos
partes recitando un poema en el medio
Oh bella eres
Nacida
Desde el mundo te paraste
Ahora multiplicada caminas
¿No sabes por qué vives?
El universo es desordenado
¡Tienes el poder de armonizarlo!
¿Te sientes débil?
¡Pues tienes cobijo por donde busques!
No estás sola. Sos vida, todo tu cuerpo es vida
Vives en todo de ti
¿El mundo se te empequeñece?
¡Pues vuela lejos! Ahora tu meta es el cosmos
Y no te avergüences de tu existencia
¡Asimílate! ¡Vive! ¡Vive otra vez! ¡Renace!
Y el poema fue aceptado melancólicamente porque fue muy casual, los seres del
exterior predijeron lo que sucedió un siglo después en la Tierra, la necesidad
de abandonar el planeta natal. Un doble sentido se detectó en el poema, uno fue
un mensaje directo a la vida, detrás de cada individuo, un mensaje misterioso y
otro mensaje con un sentido sencillo para cada persona afligida.
Los seres del exterior solicitaban toneladas de uranio y de berilio para un
nuevo desarrollo de traslado que estaban experimentando, lo cual trajo
controversia en la Tierra.
Anteriormente
al comienzo de la construcción de la nave un matemático, de renombre, mostró
su desacuerdo con las matemáticas alienígenas y expresó
- Sabemos que los extraterrestres pueden ser muy avanzados a nosotros. Pero no
hay forma de mostrar a priori que lo indicado sea beneficioso para nosotros. Es
decir, es simplemente teoría y ecuaciones complicadas, que no sabemos realmente
sus resultados. En el comienzo del mensaje se pudo apreciar alto nivel de Física
Cuántica, pero cometieron errores imperdonables hacia el final cuando desearon
explicar matemáticamente la utilidad que le darían a los elementos exigidos.
Sinteticé las ecuaciones, controlado por Ferguson y Shoder, deduciendo que la
suma de dos enteros según los seres alienígenas no daba exactamente dos
enteros, sino que dos enteros y un quinto. Lo cual demuestra la ineficacia para
persuadir que poseen, tratando de engañarnos como si careciésemos de cerebro.
Siempre y cuando sea mala intención y no un error... -
Las conclusiones del matemático generaron nerviosismo en quienes le escucharon
en los medios públicos, y la construcción de la nave se había detenido
durante un período corto, de unas semanas, para aclarar la situación. El matemático
continuó con sus conjeturas
- Mi amor por mis hijos, amor por ustedes y por mí me indica que ellos están
incapacitados de forzarnos a contactarnos, que carecen de energía y que cuando
se la distribuyamos en ese entonces estaremos perdidos... - luego de reflexionar
agregó- Imaginemos un mundo bélico carente de plantas de energías porque han
mal utilizado los recursos. Responden forzosamente a un mundo menos evolucionado
como el nuestro engañándonos y exigiéndonos materiales energéticos, para
luego, destruirnos y continuar con su dominación por todo el cosmos. Es poco
probable que una civilización superior cometa errores de cálculos, por mínimos
que sean como en este caso en las últimas ecuaciones, su mentira fue
descubierta-. El matemático lloró porque no estaba seguro de sus propias
palabras.
Contra la corriente intelectual y objetiva del matemático la nave fue
construida exactamente como indicaban los extraterrestres. Fue desadmitida la crítica
ya que se entendía como un error de apuro y de traducción cuando los
extraterrestres recibieron el mensaje y decidieron contestar el mismo año. El
mensaje había llegado relativamente rápido, hizo un efecto de rebote trayendo
la nueva información.
La
nave, lista para poseer a un millón de personas, reposaba en una montaña,
alejada de las ciudades.
Nuevas
lecturas extraterrestres arribaron los radiotelescopios. Ahora el mensaje era
voluminoso, llegaba por minuto más de un millón de palabras. La interpretación
de los humanos se hizo pronta. En estas lecturas explicaron como debería
construirse una ciudad que flote en los cielos. No era empresa fácil construir
lo que indicaban los extraterrestres, demandaba mucha experimentación y práctica.
Los humanos intentaron, primero, levitar un cerillo en campos magnéticos y no
lo consiguieron. Después de repetidos intentos el cerillo se dignó a posarse
en los campos magnéticos. Continuaron experimentando con objetos cada vez más
grandes, primero el cerillo, segundo una lapicera, tercero un automóvil y
cuarto un barco. Entonces comenzaron la construcción de la ciudad voladora, una
ciudad capaz de albergar la población entera.
La nave intergaláctica con el millón de habitantes viajaría durante
quinientos años y varias generaciones transcurrirían en aquel lapso, por lo
que cada generación de tripulantes debería entrenar a la generación futura.
De este modo la nave prevalecería. Ante todo debería mantenerse un alto nivel
académico para facilitar el intercambio cultural con los extraterrestres.
En el año 2200 la nave partió y dejó tras de sí una luminosa estela, y dejó
tras de sí una sociedad inquieta.
Un nuevo orden de vida hacia los cielos, tanto en la Tierra como fuera de ella.
III
DESPIERTAN
UN GENIO
"Soy lo bastante fuerte como para
dividir en dos la historia de la humanidad... No soy un hombre, soy
dinamita"
FRIEDRICH NIETZSCHE
Toda la humanidad esperaba de una manera consciente o al menos sentimentalmente
el nacimiento de un líder, quizá con la potencia y la sabiduría de corregir
los rumbos inciertos de la vida misma. Tal vez llegaba el momento de despertar
al genio, de resonancia mitológica, para llevar acabo los acometidos de la
vida.
Habían pasado 497 años de viaje en la nave intelestelar, desde el momento en
que la nave abandonó la Tierra en busca de un mundo más ordenado, en busca de
un mundo ordenador. De cierta forma los humanos debían defender sus intereses,
debían ser protegidos, no deseaban quedar vulnerables de cara al azar.
Tal
vez ya era tiempo de despertar al genio.
Dentro
de la nave a tres años del encuentro con los extraterrestres despertó a la
noche, los párpados le dolían y le pesaban, la vista se le nublaba. Estaba
acostado boca arriba y los rostros observándole no tenían cara porque éstos
eran opacados por las luces del techo. Primero escuchó un balbuceo de voces,
con lentitud distinguió las tonalidades.
- ¿Pulso?- preguntó alguno de voz grave
- Estable- respondió una mujer
- ¿Estado de la consciencia?-
- Déjeme verificarlo- dijo un tercero de voz más juvenil, y acercó un láser
rojizo al ojo del recién despierto.
El joven al percibir el destello se reintegró impotente, cual un animal
acechado.
- ¡Vive!- exclamó la mujer que era doctora
- Nunca estuvo muerto. Recordalo- murmuró el señor de voz grave, que era
decano, a la doctora.
La sala era pequeña, medía aproximadamente ocho metros cuadrados. El joven
ahora veía bien y estaban con él seis médicos. El muchacho vestía únicamente
un pantalón corto, sentía calor y sudaba. No recordaba su identidad ni lo que
había hecho anteriormente. Tocó su cara pero la sintió áspera y arrugada.
Tomó con fuerza lo que pensó era parte de su cara y lo arrancó, descubriendo
que era una toalla con algunas manchas de sangre.
- ¿Qué es ésto? ¿Por qué tiene sangre? ¿Quién soy y dónde estoy?- exhibió
la tela al hablar
- Matías... tranquilizate, estás bien...- dijo el decano serenamente.
Matías tenía conductos de suero en su antebrazo, los arrancó de cuajo. Los médicos
se desesperaron y lo tomaron con fuerza para volverlo a conectar, pero el
muchacho era más fuerte y rápido, se apartó de ellos y se arrinconó contra
la pared.
- Me siento bien, no necesitaba eso- dijo Matías levantando su mano con
autoridad.
- ¡Debiste preguntarnos!- gritó la doctora
- ¡Silencio! Tiene razón, ya no eran necesarios- intervino el decano con estas
palabras mientras se acomodaba el cuello de su fino traje espacial blanco.
La tensión muscular de los presentes se detuvo, todos respiraron profundamente,
y se felicitaron unos a otros como si fueran amigos de la infancia y se hubieran
reencontrado nuevamente, exceptuando a Morales, estudiante de medicina, que
sostenía firmemente una tijera metálica apuntándola contra Matías que estaba
en el otro rincón
- ¡Morales! ¿Qué hace? ¡Suelte eso inmediatamente!- Gritó el decano, mayor
de todos y canoso, al estudiante que concedió el pedido. Morales puso la tijera
sobre la camilla y con la otra mano acarició su pecho, estuvo asustado, se le
notaban sus ojos desorbitados que contemplaron el suelo y el sudor barrió la
apariencia de su cara.
- Perdónenme, me dejé llevar por las emociones, despertó de golpe después de
estar tres meses inconsciente- dijo el estudiante lloriqueando, entonces el
decano se acercó y lo abrazó suavemente y le dio unas palmaditas en la espalda
- Esta bien muchachito, no pasó nada, es común que estas cosas sucedan- le
dijo el decano sonriendo a Morales.
Matías observaba todo, más allá del suelo, las paredes y los objetos de cirugía
repartidos por el lugar, después miró uno a uno a los catedráticos y dijo
- Lo siento, fue mi culpa, no quise ocasionar este desorden ni provocarles a
ustedes angustia semejante...
- Matías, no fue tu intención, entendemos tu actitud, la energía acumulada
desató tus sorpresivos reflejos- explicó otro médico.
Matías expresaba soledad en su mirada, con sus ojos humedecidos exploraba el
lugar circundante, las menos veces miraba a otras personas, sus ojos daban idea
de refugiados bajo sus pesados y grandes párpados, también su mirada daba aire
de depresión y seriedad, como se dice ahogado en sus pensamientos. Su pelo era
largo y apenas ondulado, una mezcla de un castaño claro y otra gama apenas más
oscura. Su rostro era atractivo para las mujeres, pero Matías siempre tenía
excusas o andaba demasiado ocupado para enamorarse, y se consideraba a sí mismo
un joven solitario por obligación. Le gustaba reflexionar pero reservaba sus
ideas, era silencioso y en pocas oportunidades hacía comentarios. Joven de
veinte años, había sufrido un accidente provocado por una repentina explosión
de un tubo de oxígeno en una recámara de la nave y por ésto se mantuvo
inconsciente por más de tres meses, ahora había vuelto a la claridad pero algo
indeterminado cambió en él que se manifestaría en cualquier momento. No pudo
evitar verse una gran cicatriz que tenía desde un costado del pecho hacia el
otro costado del principio de la cadera. Con un dedo de su mano recorrió
suavemente esta cicatriz por completo, pero este cambio no era profundo como el
que presentía.
- Estarás bien. Vivirás mucho- habló el decano y agregó- doctora Analía ¿sería
tan amable de acompañar al joven a su habitación?- y ella asintió
silenciosamente
Después de recorrer un pasillo de veinte metros llegaron a una habitación
numerada 701 y la puerta de ésta se abrió.
- ¿Cómo te sentís?- preguntó la doctora Analía y acomodó su flequillo
- No me siento humano- al decirlo se desmayó en brazos de la doctora que
sorprendida no tuvo aliento para pedir ayuda, lo tomó con fuerza y lo recostó
en una cama de la habitación. Midió el pulso del muchacho presionando
suavemente la muñeca de él, miró el tamaño de las pupilas y luego determinó
que estaba sano, entonces acomodó cuidadosamente la cabeza del joven sobre una
almohada. Cuando el joven sudó ella se apartó de él buscando un aparato
refrigerante en la habitación, era un dispositivo manual que emanaba un haz
azul que refrescaba el cuerpo, pasó el haz azul a una altura de unos pocos centímetros
por todo el cuerpo del joven, y el sudor desapareció. Se detuvo unos minutos al
costado de él, le besó la mejilla y le dijo al oído
- Todos nos sentimos de esa manera alguna vez- y luego desactivó las luces de
la habitación con un vocalizador, que prendía y apagaba las luces según la
orden del que hablaba. Se retiró de la sala.
El mundo interno de Matías era desequilibrante, imágenes rápidas sucedían
unas sobre otras sin relación aparente, unas veces le venían rostros que
hablaban, otras veces sombras le observaban, y paisajes que se cubrían de negro
le rodearon, una explosión grande con forma de hongo le persiguió hasta
cubrirlo. En ese momento sintió despertarse dentro de su propio sueño. Flotaba
en un vacío blanco, el silencio fue roto por una voz que dijo
- El salvaje vive en sí mismo, mientras que el hombre sociable, siempre fuera
de sí, no sabe vivir más que en la opinión de los demás, y es, por así
decirlo, de esta opinión de donde extrae el sentimiento de su propia
existencia- Matías intentó hablar pero no pudo pronunciar palabra alguna, y
una segunda voz murmuró
- Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana- la segunda voz
calló y una tercera voz serena dijo
- Siempre que veas que un hombre se enoja y retrocede cuando se ve frente a la
muerte, será una prueba cierta de que es un hombre que ama, no la sabiduría,
sino a su cuerpo, y con éste los honores y las riquezas- una cuarta voz se
interpuso con ímpetu y exclamó
- ¡No! La acción malvada es como una úlcera: escuece, irrita y hace erupción,
hablando sinceramente. <<Mira, yo soy enfermedad>>: así habla la
acción malvada, y ésa es su sinceridad. Mas el pensamiento mezquino es como un
hongo: se arrastra, se agacha y no quiere estar en parte alguna, hasta que el
cuerpo entero queda podrido y mustio por los hongos- las voces intercambiaron
palabras pero no era entendible para Matías, hasta que una quinta voz se
presentó y las otras callaron
- Pienso que es legítimo tomar una visión de conjunto, e incluir la
información transmitida externamente, tanto como al ADN, en la evolución de la
raza humana- después de que habló la quinta voz Matías cayó repentinamente
por un túnel negro y sintió la adrenalina en su cuerpo, hasta que despertó y
se halló en la habitación 701, e imaginó, sin quererlo, el rostro de la
doctora Analía y se alegró.
El sueño fue corto para él, sin embargo, se sentía relajado y la puerta de su
habitación se abrió. La doctora sostenía una bandeja plateada donde levitaban
dos platos más reducidos, y éstos contenían un líquido espeso uno y el otro
un trozo de masa. Ella se sentó en la cama y él también a su lado. Analía le
preguntó mientras le alcanzaba la bandeja
- ¿Cómo anda el paciente dormilón?
Él a pesar de intrigarse por el término "dormilón" no mencionó
palabra alguna y observaba el rostro de la doctora.
- Dieciséis horas debe ser meritorio...- comentó Analía y le señaló lo que
le había traído y dijo
- Esta taza contiene yogur, con vitaminas y minerales incluidos, y esta masita
trae alimento balanceado y un compuesto orgánico para hacerle bien a las
neuronas...- y decidió quedarse mientras Matías comía, él no mostraba mucho
interés ni agradecimiento y no demostraba remordimiento por su actitud
indiferente, solamente comía.
- Por cualquier inquietud o molestia no dudés en avisarnos, en la sala 12,
cinco habitaciones hacia la derecha...- ella decidió retirarse cuando notó que
él continuaba comiendo silenciosamente sin reaccionar a sus palabras.
Cuando terminó de comer dejó la bandeja en el suelo y dispuso vestirse con un
traje azul enterizo que había estado sobre un modular metálico. Era suave y le
quedaba cómodo, sentía libertad para mover sus miembros. El traje tenía una
pantallita rectangular sobre el pecho que decía "matemático", al
leerlo sintió escozor y una voz de su conciencia dijo
- El flujo del líquido, al chocar con un cuerpo, se deforma y fluye a su
alrededor. En tal caso, las capas del líquido, junto al propio cuerpo, se
adhieren a éste. A determinadas condiciones, se forma la capa límite, región
del líquido en la que la velocidad crece con gran rapidez desde cero hasta,
aproximadamente, la velocidad del flujo no perturbado, es decir, que hay un
elevado gradiente de velocidad. Al separarse la capa límite del cuerpo, tras él
surgen torbellinos-
Se tendió sobre la cama a pensar y un momento más tarde encontró analogía de
lo que había escuchado, y pensó así
- Preso de mis obligaciones, como un cuerpo inactivo, acumulé conocimientos y
seguramente fui un experimentador compulsivo, hasta que el accidente me dañó
la memoria y eso me produjo posteriores alucinaciones- al
rato se durmió. Esta vez soñó que caminaba sobre arena, el viento batía las
hojas de unas palmeras y el tronco de éstas se remojaba en la orilla del mar,
la arena estaba caliente y él se arrodilló a juntar un poco y la dejó
escurrir entre sus dedos. Al minuto la arena se agitaba en sus pies y los
granitos de ésta brincaban a la altura de sus rodillas, el agua se sacudió
hasta la copa de las palmeras y las tumbó, escuchó gritos lejanos, muchos
gritos detrás de él y giró para observar que sucedía, columnas de concreto
se quemaban, estas diez columnas estaban a cincuenta metros de él pero sentía
el calor del fuego, y estas diez columnas flotaban en el aire y se extendían
hacia la estratosfera.
Despertó exaltado y sintiendo un dolor abdominal, sudaba y los músculos
estaban calientes, pero su interior corporal se mantenía frío. Respiró más
calmo y el calor muscular disminuyó. La puerta de la habitación se abrió y
entró un poco de luz del pasillo al cuarto oscuro. La doctora trajo comida para
Matías y se la alcanzó, y Matías, un poco sudado todavía, comió y no habló.
Matías estuvo preso durante setenta y cuatro horas en su habitación, los sueños
le torturaban, dolores musculares fluctuaban y calor abrupto recorría su piel y
no avisó nada a la doctora, en cambio cada vez que ella traía la comida él se
servía y después le escuchaba hablar.. Y si sentía calor se dirigía a un baño
reducido que estaba en la sala contigua, y tenía una ducha que se extendía por
todo el techo.
Matías soñó que estaba en una ciudad de edificios grises, edificios altos, y
que alrededor de él había personas cargando bolsas con alimento y se
desplazaban rápidamente por la vereda, pero el cielo se ennegreció y formó un
cúmulo de luz encima de Matías, y la forma del cúmulo variaba y se parecía
al contorno de un hombre, y éste bajó repentinamente delante de Matías que le
observaba, y la persona luz de tres metros de alto alzó su brazo y lo movió rápidamente
hacia el cuello de Matías, pero éste se despertó antes de ser tocado, y sus
manos transpiraban y sentía dolor facial. Respiró calmo y escuchó el flujo
del oxígeno que provenía de los tubos en las paredes de la nave.
Al momento ingresó la doctora con la comida y Matías se rehusó a comer y
luego rehusó que ella le revise el estómago. Ella le dijo
- ¿Querés pasear por los jardines de la nave?- y él aceptó.
Salieron de la habitación, el pasillo se extendía a la izquierda y a la
derecha, en ambos extremos se comunicaba otro pasillo transversal, el pasillo
poseía compuertas de las habitaciones numeradas, y de ellas salían personas
vestidas con trajes, algunos trajes azules, otros rojos, otros verdes, y
amarillos, algunas personas se detuvieron a conversar, otros caminaban con
herramientas, otros simplemente deambulaban. El piso era verde, metálico
recubierto con goma, y tenía pequeñas circunferencias para afirmar mejor el
paso de la gente. El techo era réplica metálica del piso, y gradualmente tenía
luces hexagonales. La doctora tomó disimuladamente la mano de Matías y
suavemente le hizo seguirle, un hombre con traje rojo saludó a la doctora y
siguió caminando
- Doctora
- Ingeniero- saludó ella
Matías entendió que las personas vestidas de rojo eran ingenieros, las
vestidas de blanco, como la doctora, eran médicos, y preguntó en voz alta
- ¿Los colores de los trajes son según la profesión?
- Sí. Blancos, médicos. Rojos, ingenieros en robótica. Azules, físicos y
matemáticos. Violeta, filósofos. Verde, biólogos moleculares. Amarillo, sociólogos.
Y otras cuatro profesiones más-
Caminaron hacia la izquierda de la habitación de Matías y en la intersección
doblaron a la derecha, y el pasillo era semejante, y otras personas se movían.
Las paredes metálicas hacían sentir diminuto a Matías, que las observaba y se
sentía encerrado entre caras externas de edificios. Rodeaban estas paredes
hombres que juntaban sus herramientas en pequeñas cajas y luego se retiraban
con rapidez. Matías se detuvo y frenó suavemente a la doctora, él escuchó
ruidos en el techo y alzó la vista, aferrado al techo se soltó al instante un
androide negro, y erguido se paró adelante de Matías y de la doctora. El
androide apoyó una mano en el hombro de Matías y la doctora intervino
- Desactivate- dijo y el robot, que poseía luces coloridas en su rostro,
lentamente se apagaron, y bajó la cabeza, mientras sonaba el ruido de un pequeño
motor desacelerándose. Al instante se arrimaron apurados dos hombres y
una mujer vestidos de rojo. Uno de ellos preguntó
- ¿Cómo se encuentran?
- Bien- respondió la doctora y continuó- Si Matías no me hubiera frenado, yo
habría muerto aplastada por el hermético éste-
- Lo sentimos mucho, se nos había extraviado, y no pudimos bloquearlo a tiempo-
explicó la mujer de rojo. Y los tres ingenieros examinaban con paciencia cada
recoveco del androide, que tenía una altura de tres metros. Un ingeniero tenía
una computadora de mano, y con ella sacaba cálculos y se los comentaba a los
otros que con pequeñas pinzas tanteaban la textura del robot. El robot, aún
con su brazo hacia delante donde estuvo el hombro de Matías, y su cabeza hacia
abajo, era semejante a una completa armadura medieval pero delgada. Cada sección
de sus dedos se ajustaba a la sección anterior, los puños se introducían en
el antebrazo, el antebrazo y la otra parte del brazo eran juntadas por un codo
que se estiraba hacia atrás gradualmente y la punta de éste se afinaba más
cada vez que se alejaba de la base del miembro. Su alto y fino abdomen calzaba
en su pecho. Bajo este hermetismo muscular se escondían los conductores de
información y energía, eran pequeñas láminas metálicas diseminadas por toda
la estructura del robot, y cada tanto se conectaban a diversos chips microscópicos.
Debajo de esta conductividad reaparecía un esqueleto sólido, simétrico a la
textura externa, que siempre se mantenía frío, regulaba la temperatura de las
distintas partes y las sostenía.
Las estrellas zigzagueaban alrededor de la nave, y a medida que se alejaban iban
aglomerándose en pequeños grupos y esos grupos se asemejaban a un goteo de
tintura luminosa de algún descuidado pintor, el titilar de las estrellas parecía
un guiño diminuto y coloreaba la inmensidad más oscura, el titilar de las
estrellas esperaba impaciente por la llegada de un observador. El sistema solar
quedó empequeñecido, ya el Sol había sido recubierto por un grupo de soles.
La velocidad de la nave permitía admirar el flujo estelar, flujo que poseía
dos extremos, un atrás con estrellas aglomeradas que juntas parecían un nuevo
Sol, y un delante que del mismo modo parecía otro nuevo Sol, pero este último
alimentaba lentamente con sus estrellas al otro Sol detrás de la nave, ambos
super soles brillaban y latían vivazmente.
Los tres ingenieros habían desarmado una parte del robot, destaparon una
sección de la pierna derecha, y utilizaron un puntero de luz verde, que al
hacer contacto con el interior del robot el haz verde ondulaba regularmente. Uno
de los ingenieros sacó un diminuto lanzallamas de su caja portátil de
herramientas, que poseía una garrafita roja en la parte de atrás, y se
desprendía un tubo fino de diez centímetros de largo por donde circulaba la
llama, debajo de la garrafita roja estaba el pulsador, este pequeño lanzallamas
cabía dentro de una mano humana. Pulsó el botón del aparato y de éste salió
una flama azul de un milímetro de espesor y de largo unos pocos centímetros.
Acercó la flama al interior de la pierna del robot, con la intención de quemar
una sección circular de tres centímetros de radio y extirparla intercambiándola
por otra nueva. Pero Matías se interpuso rápidamente y tomó con fuerzas el
brazo del ingeniero evitando que quemase el robot y dijo desesperado
- ¡No lo lastimen!- y el ingeniero sorprendido intentó sacar tranquilamente la
mano de Matías pero no pudo, y dijo alterado
- ¡Tranquilo! Es una máquina no un ser humano-
La doctora tomó el brazo relajado de Matías y lo tironeó despacio unas veces
y cuando él cedió dejó dirigirse por la doctora y soltó el brazo del
ingeniero. Ella dijo que siguieran y caminaron a lo largo del pasillo. Los
ingenieros se distrajeron momentáneamente mientras se retiraban Matías y Analía,
otros habían escuchado el grito de Matías y se arrimaron a preguntar que
pasaba, pero como no había sido importante, los ingenieros continuaron su
tarea. La doctora y Matías caminaron cincuenta metros y una abertura cóncava
se interpuso ante ellos, era el fin de un monótono pasillo y el comienzo de un
jardín, jardín circular, tenía una dimensión de treinta metros de diámetro,
y se comunicaban con él diez pasillos que terminaban en una abertura cóncava
de tres metros. Una senda de concreto de un metro de ancho contenía todo el
suelo interior, el suelo interior se componía de unos arbustos de pequeñas
flores rojas, arbustos que distribuidos regularmente alrededor de la
circunferencia dejaban un pequeño paso de pasto verde y vigoroso, hacia el
interior recorrían en libertad diversas flores en el suelo, flores
aromatizadoras y colorantes del ambiente, llegando al centro se disponía un
tubo de cristal que dejaba correr suavemente una cascada plana de líquido azul,
este tubo cristalino era de dos metros de ancho, el tubo dejaba ver a través de
sí mismo, y se extendía hacia el techo y descendía hacia los pisos
inferiores, uno podía mirar los pisos de arriba y de abajo con solo acercar la
cabeza al tubo cristalino, o sentarse alrededor de él porque sostenía unos
asientos que bordeaban toda la circunferencia cristalina. El supuesto techo era
el interior de una bóveda que sostenía una enredadora llena de hojas y pétalos,
llegando al centro de la bóveda se abría una circunferencia de diez metros y
contenía un cielo celeste con nubes blancas y un Sol amarillo y el calor
desprendido de este astro.
Matías contempló con su vista mansamente el lugar, y después se interesó por
el original techo y le preguntó a la doctora
- ¿Es la réplica del cielo de algún planeta en especial?
- Sí- respondió ella y continuó- es un símil de la atmósfera terrestre,
como simulamos el horario terrestre de día tenemos cielo y de noche podemos
observar las constelaciones, pero es un engaño porque es todo computadorizado y
algunos efectos físicos, como el calor y la variación de ese paisaje...-
- Entiendo- interrumpió él con una sonrisa y ella se calló
Tres hombres estaban conversando apaciblemente sentados en el suelo recostados
en la pared algunos metros alejados de Matías y Analía por la circunferencia
de la plataforma. Los hombres estaban sentados juntos y en línea. Tenían cada
uno en su mano una computadora portátil, que poseía un monitor plano, y también
tenían un auricular con un micrófono inalámbrico puestos en la oreja.
Hablaban con tono bajo, apenas podían escucharles Matías y Analía, alternaban
la vista de vez en cuando percatándose de lo que aparecía en la pantalla del
contiguo. Esas computadoras recibían la voz transmitida por los micrófonos y
se trasladaban a sus monitores respectivos y las ondas vocales eran
transformadas en texto. El primero, más cercano a Matías porque Analía estaba
a la derecha de Matías y el hombre hacia la izquierda, tenía un traje azul, el
segundo un traje violeta y el tercero traje azul. El joven de violeta era el más
joven de los tres y tenía el pelo rizado y negro, no tenía bello facial y
sonreía a menudo. Los otros dos eran barbudos y fruncían el ceño, el primero
de traje azul tenía canas en la base de la sien y su barba era blanca. El
primero dijo a los otros en tono imperativo
- Ahora comprueben los vectores siguientes, y divídanlos por la suma de la
circunferencia de omega, como habíamos establecido. Ya vimos la delicada matemática
anterior, pero estas ecuaciones están fallidas, mírenlas-
El tercero respondió al instante después de atender a su monitor
- Amplio error, pero ya repasamos este ejercicio más de una decena de veces,
evidentemente no entiendo, no lo entiendo. Si omega es correspondiente al
segundo conjunto- y verificó con su dedo algún punto de su monitor y continuó-
debería dar igual, pero en la comparación desaparece la igualdad, y de un lado
del conjunto nos sobra un quinto...-
El tercero habló nuevamente
- Ya se había resuelto hace más de quinientos años, en el año 2186, de la
mano de un astuto matemático que puso en evidencia la imprecisión de los alienígenas.
Ahora probemos en base once, y creo que el error es el mínimo, un décimo-
Intervino el segundo de traje violeta
- Talvez. Y me atino a especular que utilizaron otras dimensiones para aplicar
su matemática, y no converge con la tercera dimensión -
- Así lo había pensado el matemático del año 2186, y probó hasta diez
dimensiones y no encontró semejanza alguna, es más, sus comprobaciones daban
como resultado la ridiculez de los enunciados alienígenas, en esos últimos
ejercicios- explicó el primer hombre
- Quizá es probabilística, una probabilidad completa utilizando un amplio
esquema universal. O del mismo modo, pensaron en confundirnos para ponernos a
prueba y ver si dábamos cuenta de sus errores y les corregíamos-
El primer hombre percató la presencia de Matías, y al ver su traje azul lo
llamó disimuladamente con un meseo de mano, y después preguntó en voz alta
- ¿Sería tan amable de arrimarse joven? Si le interesa participar del debate-
Matías así lo hizo, con elegancia y paciencia se arrimó a los tres hombres.
- El hombre que me acompaña- dijo tranquilamente el primer hombre- a dos
hombres míos de distancia- y le sonrió a Matías quien le devolvió la cortesía
sonriendo, agregó- es Leonardo Musol. A mi lado más cercano se encuentra el
joven y filósofo Anan Chigorian, que ya vislumbra el camino de la sabiduría, y
en mí mismo estoy yo, Juan Manuel Russov- Matías saludó a los tres con un
apretón de manos a cada uno.
- Esta es una ecuación compleja pero equívoca- dijo Russov y le alcanzó su
plana computadora y Matías la tomó con ambas manos, continuó- tenemos más de
doscientas líneas de física cuántica que demuestran que dicha comparación es
absurda ¿Podrías confirmarlo? Todo está escrito en el monitor, ya que Anan
Chigorian sostiene que los extraterrestres se han burlado de nosotros, y nos
ridiculizaron por nuestra débil fuente matemática...-
Matías miró atentamente el monitor durante unos segundos y sintió absorberse
por los números y las combinaciones del monitor, sintió irse de aquella nave a
un lugar personal donde solamente respiraba, y todo alrededor se desvanecía
lentamente, hasta que la sangre fluyó fuertemente por su cuello e irrigó
violentamente su cerebro, regresó en sí y pestañó, en ese momento Anan
Chigorian comentó
- Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y de lo primero no
estoy seguro...- el comentario produjo en los dos hombres sentados a su lado
unas leves carcajadas y algo de intriga a lo que Leonardo Musol concluyó
- ¡Que pesimismo!-
- ¡Hay un error!- exclamó Matías sorprendido y Manuel Russov intervino
- Es claro, no hay dudas que- Matías continuó silenciándolo
- Estas coordenadas corresponden a una cuarta dimensión, donde la energía y la
materia se condensan aproximadamente en un veinticinco porciento rebasando el límite
de la luz- ahora Russov lo calló
- ¡Qué inteligencia! Pero, yo llegué a la misma conclusión, no pude
demostrarlo, y sí demostramos junto a otro grupo de matemáticos, en el segundo
párrafo de la ecuación, que corresponde a un rotundo error, no es posible
cuando- Matías tapó la voz de Russov
- ¡No tuvieron en cuenta el término libre! Equis (X) se transforma en
cualquier número negativo, restando en la tercera condición, y de ese modo
llegamos a descifrar correctamente los valores de todas las "Y",
siempre y cuando el número de partículas no rebase la mitad de "X"-
los tres hombres quedaron desorientados y pensativos, Russov tomó su
computadora y revisó las ecuaciones, argumentó unos minutos después con enojo
- ¿Quién es este tipo?- señaló con su codo a Matías y miró rápidamente a
Anan Chigorian. Cuando las neuronas se sobre oxigenaron en la mente de los
hombres rieron. Leonardo Musol se tumbó contra la pared, se resbaló de la
emoción, Anan Chigorian se reía para sí y pensaba "yo sabía que los
alienígenas no eran los estúpidos."
Russov quedó estrecho en el suelo, disminuido, pensando en los miles y miles de
años de matemática derrotados, obviamente, por una raza superior, imaginó que
los pilares del conocimiento humano, todos juntos y acumulados en una estructura
grande se derrumbaban y agotaban abruptamente, al mismo tiempo pensó "¿sería
alguien tan estúpido de reconocerse como un estúpido?"
La doctora los miraba apenas alejada del grupo, afirmando su mirada en Matías,
y de cuando en cuando distrayéndose con el olor de alguna flor, pero por la
euforia de aquellos hombres toda su atención formó parte de ellos.
La nave rugía silenciosamente, temblor no percibido contagiado por el titileo
de las estrellas lejanas, solamente se disponía a los seres más sensibles, a
quien ardiera en pasión.
Anan Chigorian se acercó a Matías
- ¿Cómo descubriste una solución tan ingeniosa y repentina?- y Matías
respondió sonriente
- El universo obra misteriosamente
Al día siguiente la esperó despierto, pasaron unas horas hasta que ella entró
en la habitación con el alimento. Matías alcanzó la bandeja y la dejó en el
suelo. Analía ató su pelo largo y había cambiado su traje blanco por otro idéntico,
igual que Matías por otro azul, pero no se notaba fácilmente. Recorrió con su
mano la suave curvatura del rostro de ella. Su cara mantenía las características
de una niña pequeña, su cuerpo a los veinticuatro años sentía bullirse.
- ¿Sentís la vibración?- preguntó él mientras acariciaba un brazo de ella.
"El concepto de vibración es muy amplio", pensó ella; y prestó
atención a la intensidad de sus latidos en aumento, y el calor desprendido de
la mano firme de Matías halagaba su ego, en ese momento preguntó
- ¿Cuál vibración?- Matías se acercó más a ella y pasó sus brazos por
detrás de la cintura y la abrazó y juntos balancearon sus cuerpos con
lentitud. Él le susurró al oído
- Cuando el cuerpo arde la vibración aparece, pero ésta proviene de lugares
misteriosos, alejada en recónditos puntos estelares, trae consigo un mar oscuro
de misterios...- ella reposó su cabeza contra el pecho del joven, intentó
escuchar y sintió latidos, después un vacío adentró en su estómago,
adrenalina recorrió sus venas, un pulso melódico hurtó su cuerpo, y un
diminuto pero persistente hormigueo husmeó toda su piel. Alegre y somnolienta
abrazó al muchacho, juntos como estaban le miró emocionada al rostro. Él la
besó, un remolino suave y eléctrico se desplazó por ambos cuerpos, uniéndolos
con más intensidad, alivianándoles los pesos y otorgándoles felicidad. En el
momento en que ambos se acariciaban con ternura y sus labios se humedecían,
ella se separó un poco
- Perdonáme, no puedo en este momento- dijo Analía, con lágrimas en los ojos,
hizo fuerza contra el pecho de Matías soltándose de los brazos de él y salió
de la habitación. Matías, desconcertado, rascó frenéticamente su cabeza y
giró sobre sí unas vueltas, decidió alcanzar a la doctora y salió también.
No la encontró, personas con trajes de diversos colores se movían de un sector
a otro con aire rutinario y motivadas. La buscó en la sala 12, a cinco
habitaciones hacia la derecha de la habitación 701, pero no había nadie. Se
dirigió hasta el jardín pero no estaba ahí, mucha gente hablaba entonces
regresó a su cuarto. Comió impaciente de la bandeja que estaba en el suelo,
cuando terminó la soltó y se acostó a dormir en su cama.
Estaba completamente atrapado en su sueño, y el sueño era oscuro, en medio de
la nada, donde surgieron estrellas brillantes, un extremo era azul por estrellas
azules, y el otro, rosado por estrellas rosadas, él se encontraba en medio, y
pudo observar como ambos extremos comenzaban a unirse, y brotaba de su rápida
unión una melodía encantante.
Se despertó sudando, cambió su traje por otro igual y salió de la habitación.
En ese momento no había gente deambulando, el ambiente era silencioso. Tomó el
pasillo de la derecha que cortaba el final de su pasillo. Un lugar más grande
se abría en el final del segundo pasillo, y Matías se dirigió allí. Pocas
personas caminaban lentamente alejadas unas de otras. Era un salón enorme,
cincuenta metros por cien de largo, su piso se conformaba de baldosas
relucientes, en el medio de la sala se distribuían cuatro columnas gruesas de
granito que se remontaban al techo. El lugar tenía dos niveles, el inferior
donde estaba Matías, y un nivel más alto que se conformaba por galerías que
recorrían el rectángulo del salón. La galería dividía en dos la altura del
salón, del suelo se desprendía a una altura de quince metros, y el techo
estaba a quince metros sobre la galería. De este segundo suelo colgaban
regularmente manojos de enredaderas verdes que llegaban casi hasta el piso. El
techo, en su mayoría exceptuando los límites, mostraba estrellas azules sobre
un fondo negro, y un mundo blanco con leves tonalidades grises iluminaba
tenuemente el interior del salón e iluminaba el fondo negro donde titilaban las
estrellas azules, el resultado era una oscuridad no absoluta y azulada. Las
cuatro columnas se remontaban más allá del techo, salían del salón y eran
iluminadas por el pequeño mundo blanco, les quedaba una mitad oscura y la otra
de cara al mundo, marroncita. Después de observar el paisaje oscuro entre las
estrellas éste se volvía azul. En el nivel inferior del salón donde estaba
Matías se distribuían azarosamente unas decenas de discos flotantes de mármol..
Estos discos flotaban a un metro de altura sobre el piso, alrededor de estos
discos y a una altura de medio metro del piso había unos asientos planos de mármol.
"Mesas flotantes" pensó Matías. En el interior de cada disco central
de las mesas se paraba un cono rojo de unos treinta centímetros. Farolitos
rojos, que iluminaban débilmente toda su mesa correspondiente sin sobrepasarla.
Escuchó un murmullo a su izquierda, giró su cabeza a ese lado. Sentados en una
mesa cercana a la pared murmuraban tres personas entre sí. Un joven al verlo lo
llamó por su nombre y él lo reconoció. Matías se sentó junto a los otros
tres, el muchacho de enfrente se inclinó hacia Matías y le estiró su mano
para saludarle, Matías así lo hizo y le saludó agradecido. Una mujer de unos
treinta años estaba a la izquierda de Matías, y mirándolo de reojo a él, le
pegó suavemente al hombre que estaba enfrente de Matías, y dijo
- Anan ¿es que no vas a presentarnos?
- Sí- respondió Anan- él es Matías, el famoso descubridor de nuestra
idiotez- sonrió
- ¿Es Matías Procnut?- preguntó sorprendida la mujer, y Anan Chigorian
esperaba que él responda, al no hacerlo dijo al instante
- Sí, sí. Es él mismo. A tu derecha Matías está el biólogo molecular
Francisco Lurdes. A tu izquierda Clarissa Munich. Y por cierto- cambió su tono
de voz, a locutor, y abrió ampliamente sus ojos, tocó un hombro de los que
estaban al lado y continuó- especulábamos un poco sobre la forma de vivir de
los alienígenas, es decir, si podríamos o no resistir algún ataque de ellos
- No podríamos- dijo sinceramente Matías y continuó- nos alimentarían
audazmente y esperarían a que nos mezclemos nuevamente en nuestra especie, y
luego, activarían el virus desde nuestro interior y dejaríamos de existir. Su
tecnología y desarrollo atravesarían fácilmente nuestras mantecosas defensas-
el biólogo molecular abrió grande sus ojos y no pestañó por un momento
largo, asintió inconscientemente con su cabeza, y Anan hizo del mismo modo.
- Además- dijo Clarissa rascándose con cuatro dedos el mentón- si hubieran
querido matarnos ya lo habrían hecho ¿No?, desde el mensaje- se detuvo a
reflexionar.
- Sí- afirmó el biólogo- su evolución puede ser muy distinta a la nuestra, y
estando muy avanzados podrían, codificar virus desde las transmisiones, pero
deberían conocer nuestra estructura atómica, y la saben por nuestro mensaje, y
detectar nuestras debilidades- acotó después levantando sus dos dedos índices
a la altura del pecho- partiendo de la idea de Matías
- Pero tenemos esperanzas- agregó Matías- del mismo modo podrían corregir
nuestras debilidades, ayudarnos, y luego ayudarnos mutuamente. En vista de lo
acontecido,-el biólogo asentía firmemente con la cabeza a lo que decía Matías-
me inclino a pensar que, estos seres buscan y disfrutan de otros bienes que no
comparte la guerra ni la mentira, sino que el amor puro acompañado de la
tecnología, algo de ello detecto verdadero, su amor por nosotros
Al otro día Matías se levantó contento de su cama, alzó sus brazos y dejó
fluir la pereza, después palmeó sus abdominales y acomodó un poco su pelo,
sentía más vitalidad que los días anteriores. Pensó en la doctora y recordó
el beso, ante este recuerdo se llenó de escozor y placer. Fue hasta el enorme
salón, y por lo que vio supo que era un gran comedor, había más de mil
personas comiendo en las mesas flotantes, se alzaba un gran balbuceo de voces, y
las personas caminaban de un sector a otro. Matías examinó una a una las
caras, lo que le llevó unos veinte minutos, pero ninguna persona era la doctora
Analía. Volvió al cuarto y la esperó hasta la noche, y no llegó. Volvió al
salón y ya estaban en su techo las estrellas y el mundo blanco, el salón
estaba completamente vacío, exceptuando por Anan Chigorian que estaba esperando
a Matías, Anan se había sentado con sus pies sobre la mesa, se recostó contra
la pared a su espalda, y bebía de una botella.. Al momento de verlo a Matías
se le arrimó, cuando llegó hasta él agachó la cabeza y apoyó su brazo sobre
los hombros de Matías y lo dirigió a una mesa. Se sentaron, y Anan balbuceó
unas palabras
- La encontraron- dijo y calló, se tomó la cara con las dos manos y chistó.
Sacó de su traje un sobre blanco y lo puso sobre la mesa, Matías aún sin
decir nada posó su mano arriba del sobre y lo trasladó hasta sí. Rompió el
borde del sobre, antes de leer, su rostro se había fruncido entero sin
comprender que abarcaba tal situación, y leyó la carta en voz baja
- "Para mi amor imposible:
Ciertas veces no
podemos predecir lo que va a suceder, y esto origina tanto problemas como
soluciones. Espero, y sé que algún día me vas a entender, que esta salida
tomada, si es una salida, fue decidida en parte contra mi voluntad. Yo sé Matías
que tenés una inteligencia superior, que tu interior es fuerte como el hierro,
pero es lo que solamente puedo decirte. Algún día me entenderás, te observé
durante mucho tiempo, antes de tu accidente, y me impresionaste, más aún la
fortaleza que surgía cuando estuviste herido, y espero esta decisión mía...
no sea una herida incurable. Rezo por tu perdón.
Te amo, simplemente yo, Analía."
Cuando terminó de leer bajó la carta lentamente, sus ojos estaban abiertos con
fuerza, como queriendo salirse, y su boca del mismo modo, en ese momento Anan
adolorido agregó
- Encontraron a la doctora Analía- contuvo las lágrimas con un apretón de
mano contra sus ojos- la encontraron muerta en su bañera, se suicidó cortándose
las venas, pero no sufrió porque antes se había drogado con morfina, para
justamente hacer su ida más fácil- Matías se levantó con lágrimas en sus
ojos, y con la carta en la mano regresó a su habitación. Cerró la puerta,
contuvo el aliento, miró el sobre que rezaba "para Matías Procnut,
habitación 701". Recordó la sonrisa de la doctora, como arqueaba sus
labios finos, como sus mejillas se hinchaban un poco. La imaginó a ella, y él
mismo se imaginó herido, tendido sobre una camilla y sangrando, con la gran
abertura de su torso, y la doctora deteniendo la hemorragia, sus manos
presionando el corte y empapándose de sangre.
En ese momento regresó a su habitación, y se vio a sí mismo arrodillado en el
suelo, llorando y eufórico. Gritó un estruendoso "no", y lloró
descontrolado. Al momento la puerta de su habitación se abrió, tres hombres
entraron rápidamente, y uno de ellos más viejo le inyectó un líquido en el
cuello, Matías sintió sueño profundo y se desmayó.
Abrió medianamente sus ojos, la visión se turbaba en pequeños remolinos que
desfiguraba el sector, los remolinos visuales rodeaban un contorno, contorno que
de a poco se tornaba sujeto, ese sujeto simplemente estaba sentado, apoyando una
pierna sobre la otra, sus dos manos sobre el regazo, y no se movía. La sala al
parecer era estrecha, dos luces blancas apenas resaltaban los objetos, detrás
del hombre que observaba a Matías estaba la puerta cerrada, puerta metálica.
Matías se dio cuenta que estaba recostado sobre una camilla en posición
oblicua, que moderadamente los pliegues de ésta acomodaban el cuerpo y lo
sostenían. El hombre sentado dos metros delante de Matías era calvo casi en su
totalidad, en la parte superior de la cabeza se sostenían tambaleantes dos
cabellos grises, en los costados por sobre sus orejas se extendían cabellos
blancos y rodeaban la cabeza desde esa parte baja. Matías reconoció a esa
persona, era el decano. El decano, reflexivo, le habló
- ¿Y bien?- se palmeó la cara y continuó hablando- No es fácil- se paró y
caminó alrededor de Matías, mantenía las manos en la espalda y le dijo- Sabés
Matías que todos nos sacrificamos, nos esforzamos, y sufrimos periódicamente-
suspiró y asintió con la cabeza- Cuesta- y se arrimó más a Matías y habló
más tranquilo- Pero, debemos mantener silencio, no podemos transmitir temor, es
sumamente importante que aprendamos a tolerar nuestros dolores, y de ellos nos
aprovechemos-
Matías intentó hablar pero no pudo mover su boca, un leve cosquilleo le cubrió
el rostro, cerró muy fuerte los ojos. El decano apoyó su mano sobre el hombro
de Matías y le susurró al oído
- La anestesia pasa, y también la amargura. Te estoy agradecido de muchas
formas, Matías, estoy orgulloso por vos- se alejó un poco, alzó la cabeza y
le dio la espalda, con sus manos en ésta última. Matías gorgoteó unos
segundos y después incómodo habló
- ¿Cuál es su nombre?- abrió los ojos, movió lentamente su dedo índice que
se rebelaba contra su voluntad
- Mi nombre- respondió y se rió asiduamente- mi nombre casi olvidado- pasó
una mano por su cabeza, dudando un poco dijo- Osvaldo Procnut- suspiró y se tomó
de la cintura. Matías perplejo trasladó su brazo hasta tomarse la cara
- Efectivamente. Soy tu papá- agregó el decano, se cruzó de brazos y aún se
mantenía de espalda frente a Matías. Matías habló sorprendido
- Perdonáme, no me lo acuerdo- reposó la mano sobre el cabello y suspiró
- Ya sé, ya lo sé- suspiró también- Que decir de tu mamá, te tocó sufrir
doble- interrumpido por un dolor en el pecho, se aferró con una mano a su pecho
y se inclinó hacia delante, mientras gemía con leves pausas silenciosas. Matías
tuvo la voluntad de ayudarle, pero a pesar de su impulso, solamente levantó
cuatro dedos de su mano derecha. Al momento el decano respiró bocanadas
profundas de aire, calmo dijo
- Tengo una enfermedad grave- confesó y se volteó diciendo hacia Matías-
Problemas cardíacos. Pero mi corazón está sano y completo ahora de verte, y
me pide descansar en paz, ya es un motor viejo- se reincorporó y secó con el
revés de su mano el sudor que le había cubierto la frente. Matías pálido se
paró tambaleante, ayudado por el anciano, mientras recobraba fuerzas, después
ayudó a recostar al hombre sobre la camilla.
- Verdad es que únicamente un insensato o un cobarde teme a la muerte- tosió
levemente y continuó- Jovencito- tomó con ambas manos una mano de Matías y
dijo- No vivás pendiente de vos mismo como un salvaje, aprendé a convivir con
los demás y se feliz- dicho esto el anciano cerró sus ojos, sonrió y su
sonrisa se mantuvo, ya no se escuchaba su respiración, y las manos que sostenían
a Matías se soltaron paulatinamente. Matías le colocó ambas manos sobre su
pecho y las contuvo un momento, pensando que extraño había sido no reconocerlo
como su padre, que aquel viejo le había salvado la vida y él no hizo nada a
cambio.. Salió pensativo de la pequeña habitación y cuando la puerta se cerró
las luces se apagaron.
Llegó a su habitación, entró. La imagen de Analía cada vez se le hacía más
presente, aunque trataba de evadirla, sacarla de sí, deseaba materializarla.
Recordó el silencio que debía guardar, recordó el futuro que debía
construir, y honrando su actitud liberó una última lágrima caliente, en
memoria de Analía.
Salió de su habitación después de bañarse y se vistió con un idéntico
traje azul. Buscó el gran salón, por un rato centenares de personas
circularon, yendo y viniendo, hasta que las estrellas tomaron el cielo, el mundo
blanco replegó su tenue luz azul, Matías estaba solo y a su lado se sentó
Anan Chigorian.
Profundo silencio entre ambos jóvenes, que cada uno a su manera controlaba las
ansias de hablar, mirándose a veces. Matías acariciaba la mesa con una mano,
formando un semicírculo, Anan movía sus rodillas abanicándolas. El cono
central de la mesa se encendió y Matías rompió el silencio
- ¿Cuánto falta para que lleguemos con los invitadores?- inmovilizó su mano.
Anan se había enterado del accidente de Matías y que, posiblemente sufrió daños
en la memoria, ya que todos los tripulantes llevaban sus propias cuentas
- Dos años, es decir, setecientos treinta días y noches- señaló brevemente
la cúpula.
- ¿Qué comentan los pilotos de la nave?- Anan rió levemente al escucharlo
- No existen tales, la nave fue construida para que nos lleve automáticamente a
destino- "Piloto es una palabra antigua, no es algo que se escuche a
menudo" pensó, y sonrió
- Debés estar hambriento- continuó Anan y puso sobre la mesa dos diminutos
cubos metálicos que se abrieron al instante.
Setecientos veinte días después:
Un bullicio creciente y permanente absorbía cada sector de la nave, algunas
risas "fulgían las salas y los pasillos."
La frase "faltan diez días para llegar" era ya popular y se recitaba
frecuentemente. Del mismo modo se hizo popular "nos van a derretir, nos van
a destripar", o aquélla "somos su festín favorito, y ese ser gordo
nos engullirá uno a uno como bocaditos de chocolate." Y algunos imaginaban
a un monstruo enorme parado sobre su mundo, mundo doble del tamaño de éste, y
que el monstruo, lampiño por cierto, con la panza recaída, su celulitis
abordando su gordo y verdoso cuerpo, extendía sus brazos y con sus manos
deseosas atraía lentamente la nave para sí, a medida que abría impaciente su
boca donde cabrían decenas de naves.
La teoría del monstruo engullidor fue iniciada por Anan Chigorian, y refutada
por el mismo unos días después. "Un ser vivo de ese tamaño sería
ineficaz para obtener conocimientos específicos y difundirlos en ondas
electromagnéticas, muy posiblemente, porque necesitaría energía eléctrica y
complejos radiotelescópicos para recibir y retransmitir los mensajes. Además"
explicó Anan y continuó "para obtener semejante tamaño debería comer
muchísimas naves, y esperar que su comida llegue unos quinientos años después,
en nuestro caso, y el universo no tiene tanto tiempo para saciar un ser tan
gordo."
Matías Procnut arreglaba aparatos, en una sala de ocho metros cuadrados,
observaba las pequeñas partecitas replegadas por la mesa, y minuciosamente las
componía una a una. Al momento que terminó de calcular y ensamblar, una arañita
robótica se desplazó por la mesa, y al llegar al borde deparándole un abismo
se detuvo, su cabecita que se conformaba
por dos parábolas metálicas, que le servían de radar, rotaba sobre el
eje de su cuello y se torció hacia el abismo, después regresó al montículo
de partes delante de Matías. No era el único en la sala, había ingenieros en
robótica ensamblando y construyendo otros mini-bots como le llamaban a los
robots de servicios ingenieriles, estos robotitos eran capaces de bifurcar la
nave, por los conductos estructurales de ésta, y arreglar alguna falla mecánica,
o salir a la parte externa de la nave misma y analizar la superficie. La arañita
de Matías apartó algunas partes del montículo, sacó unas plaquetitas, unos
integrados como iodos, resistencias, y algunos chips electrónicos, después
arrimó a ese nuevo montículo unas ocho patitas mecánicas; se posó sobre el
montículo abriendo lo más que pudo sus ocho patas, abarcando las partes debajo
de ella, y a una velocidad batidora, con sus pequeños ganchos, batió las
partes debajo de ella y las unió, a los veinte segundos un vaporcito se formó
de la arañita, y ésta prendió un foquito azul y se apartó a un rincón de la
mesa observando el montículo más grande. Lo que había unido era una nueva araña,
que al instante de ser construida repitió el proceso y construyó otra araña
idéntica, y luego se apartó con la otra al rincón. A la hora toda la mesa
estaba cubierta por arañitas con su foquito azul prendido, y no había más
montículo.
Entró Anan Chigorian a la sala, ya le había crecido un poco la barba, se
sorprendió por los robotitos y los contempló un momento y le dijo a Matías
- Son Bots de reconocimiento- y Matías lo miró al instante y sonrió contento
de verle, mientras se paró y salió de la sala con él le comentó en voz alta
- Los cargué con bombas nucleares, entonces cuando estén afuera de la nave
volarán contra el ser engullidor y lo explotarán- ambos rieron y se alejaron
de la sala. Los diez ingenieros que estaban dentro dejaron de hacer sus tareas y
se arrimaron a las arañas de Matías.
Matías fue partícipe del culto a los muertos, y este culto consistía en
derivar los cuerpos muertos al espacio exterior, en contenedores o ataúdes
espaciales. Quien lo deseara podía ocuparse de su ser querido y tenía el honor
de liberarlo fuera de la nave, Matías así lo hizo con la doctora Analía y con
su papá el decano. Y otros cien ataúdes se aglomeraron fuera de la nave y
divagaron por el espacio rápidamente alejándose de ella.
Faltaba solamente un día para el encuentro y era sumamente importante que se
organizaran, o debatieran, para acordar como encararían a los otros seres. Y en
este momento dieron cuenta que hubiera sido muy necesario muchos días más para
poner de acuerdo a un grupo de casi un millón de personas. La gran mayoría se
reunió en la cámara más grande de la nave, los adultos en este caso, que
totalmente eran más de quinientos mil. La cámara era una abertura tubular de
doscientos metros de altura. Los bordes de este cilindro enorme eran asientos,
balcones con asientos, las galerías, o estos bordes eran cien en todo el
cilindro. Cada galería se enfrentaba al abismo, ésta media un metro de frente,
su piso desde la pared al frente era de dos metros, donde se ubicaba un asiento
y a los dos lados otro. Pero en el centro de la cámara se distribuía una
columna metálica, que se unía en cada galería con un puente ancho y fino de
arriba hacia abajo. La columna tenía un diámetro de seis metros, y alrededor
de él un anillo metálico que le bordeaba, y este anillo era una extensión de
tres metros de la columna. La cámara tenía un diámetro relativo de ochenta
metros.
(continuará...)
Los
tripulantes de la nave eran 1.021.250. El promedio de vida era de 95 años y el
estado de salud exceptuando raros casos se mantenía muy bueno. Los que tenían
veinte años o menores que veinte se mantuvieron afuera de la cámara más
grande; los tripulantes menores de 21 años eran en su totalidad 215.000. Los
bebés menores de un año eran aproximadamente 10.750 por lo que aquellos
tripulantes de 16 años que eran la misma cantidad debían cuidarlos y los
llevaban protegiéndolos entre sus brazos. Los jóvenes de 18, 19 y 20 años
cuidaban y restringían a los tripulantes menores de 16 años. Los tripulantes
de 17 años asistían y ayudaban a los de 16 años.
En
la cámara central y más grande de la nave ocuparon 795.500 tripulantes cada
uno un asiento. Algunos tripulantes se mantuvieron parados y expectantes de que
el bullicio ceda lugar con el cual alguien organice el debate, otros se sentaron
y conversaban enérgicamente con sus contiguos.
Media
hora más tarde un hombre petiso y encorvado se adentró a su respectivo puente
y ocupó el centro de la sala; era un hombre canoso en su totalidad, de piel
arrugada, y su frente ocultaba sus párpados por debajo. Medía poco más que la
mitad de la estatura de un hombre normal y joven, su estatura era de 1,4 metros.
Su edad era de 119 años, el mayor de todos los presentes, y su figura muy
respetable. Cuando el anciano se hubo encaminado al centro todos comenzaron a
susurrar y cuando el viejecillo se detuvo todos le contemplaron en silencio y
otros se callaban mutuamente porque iba a hablar. Sergio, el anciano, levantó
ambas manos buscando llamar la atención de los 795.499 tripulantes presentes y
lo obtuvo.
Abrió
poco más sus párpados y sus ojos celestes brillaban tenuemente por su propio
sudor. Puso ambas manos en su cintura y admiró la cantidad de personas
reunidas. Giró sobre sí mismo observando la gente y luego habló, su voz se
escuchaba un poco apagada pero era suficiente para ser oída por todos y un poco
ronca por tantos años de habla, pero a la vez su voz era extremadamente serena
y firme
-
Jóvenes- dijo y levantó un brazo hacia delante que le temblaba
lentamente- estoy orgulloso de ustedes, estoy orgulloso del esfuerzo importante
que han realizado para hacer posible este viaje. Sobre todas las cosas la vida y
su diferente y variada forma, la energía desprendida de las partes y el calor
que provoca, la sensación que efectúa un movimiento cualquiera- comenzó a
llenar sus ojos de lágrimas- Debemos estar orgullosos de vivir, más ahora para
la humanidad entera- en la última oración puso más énfasis en su locución.
Su vejez no le aseguraba un tono muy alto de voz- No pienso dar un discurso ni
instrucciones para el contacto con los otros seres inteligentes…-. La voz del
viejo fue interrumpida porque las luces se apagaron y toda la sala se oscureció,
la energía de la nave dejó de fluctuar y se sintió un leve golpe, todos se
movieron apenas de donde estaban. De a poco hablaron todos a la vez y el tono
iba en aumento, hasta que algunos comenzaron a gritar desesperados.
De
la columna central se desplegó una imagen virtual, era un cubo verde que
flotaba en el aire. Tomaba el centro de la columna y su expansión longitudinal
era de seis metros cúbicos. En las cuatro caras del cubo virtual, las que no
eran tocadas por la columna central, apareció una nueva imagen.
Un
signo de interrogación rojo era la nueva imagen repetida cuatro veces en el
cubo virtual. Los tripulantes se silenciaron y observaron la imagen que era
proyectada desde y en la columna central.
La
nave se había detenido pocas horas antes de llegar al encuentro. Solamente
faltaban doce horas para llegar.
El
viejo Sergio estaba un metro debajo del cubo virtual. El viejo era iluminado
tenuemente con la luz verde.
Los
cuatro signos rojos de pregunta cambiaron su forma. Ahora apareció
i=?
La
imagen estaba en el centro de cada faceta del cubo, en un momento la imagen se
achicó y se desplazó hacia un borde, y en el centro se formó otra figura
=i
=@ =% =$ =#
Eran
símbolos sencillos. Delante del anciano apareció un recuadro virtual. El
recuadro virtual era sumamente delgado y aparentaba ser bidimensional. El
anciano y los demás estaban espectantes de la situación que aparentaba ser una
prueba de los extraterrestres, o alguna falla, pensaban.
Al
instante cada tripulante tenía delante de su cara un plano virtual de 20 cm
cuadrados. Ahora no creían que la situación fuera una falla. Sergio aproximó
su dedo al primer signo, que era = i,
al hacerlo unos pequeños destellos de luz acompañados de unas simples notas
musicales se desplazaron por la sala. Eran pequeños puntos luminosos, de luz
azulada, y la nota que se desprendía de estos puntos luminosos era fa.
Las
pantallitas que desplegaban puntos luminosos rojos con nota musical do grave, habían sido tocadas en cualquier figura distinta de =i.
Al
momento los puntos luminosos entre todos formaron una esfera más grande, hacia
el centro de la sala. Estas luces eran 795.499 porque correspondían una por
cada tripulante. La esfera formada por cada punto luminoso tenía en su mayoría
puntos azules, más del 70% de la esfera se notaba azul y la otra parte de la
esfera era roja.
La
gente conversaba suponiendo que la esfera debería quedar azul entera tocando la
igualdad =i, porque era la igualdad más
lógica. Los puntos rojos se volvieron azules y dejaban de emitir notas do
soltando en su lugar notas fa.
Cuando
la esfera fue completamente azul desapareció destellando una fuerte luz blanca
que asustó a todos los presentes, luego de este destello las luces de la nave
volvieron a funcionar, pero el cubo virtual seguía en su sitio.
El
destello había borrado los cuadritos virtuales que tenían delante de sí cada
tripulante.
Nuevamente
se formó un signo de pregunta en el cubo virtual. Luego el signo se desvaneció
y en su lugar surgió una nueva secuencia
![]()
Sergio
contempló un momento el cubo y luego habló
-Esto
es diferente. No hay signo de igualdad. Pareciese una secuencia de prestigio
como lo indica el signo menor que une la primera figura con las otras tres. Pero
no se especifica si es una magnitud cuantitativa o cualitativa, o si de rangos.
Debemos identificar que representan cada signo-
La
secuencia no se había replicado en cada tripulante solamente estaba sobre el
anciano Sergio. Sergio levantó su brazo y lo aproximó al símbolo que estaba
después del signo menor.
En
ese momento Matías exaltado se asomó apoyándose en la baranda que daba al
abismo y exclamó
-¡Ese
no debe tocarse!-
Sergio
sorprendido al igual que la mayoría de los presentes le miró
-Muy
bien joven Matías ¿Ha resuelto el acertijo?-
-Sí-
Respondió tranquilo
-El
primer signo es evidentemente un individuo que representa el arquetipo natural
de las formas inteligentes. Los tres signos últimos son, el primero es un
radiotelescopio para la comunicación con otros seres, ese está bien pero es un
paso inferior en la escala de evolución. El tercero hace referencia a la
cohetería, y eso es contradictorio, a mi entender, a los fines de nuestros
seres exteriores, ya que la utilización de cohetes es muy antigua y peligrosa.
El segundo signo representa la unión armónica y científica o de pensamiento
entre los distintos individuos inteligentes, que es el paso más avanzado de la
secuencia y por ende superior al individuo por sí solo-Continuó Matías
respirando un tramo de aire y concluyó- Debe ser obturado el círculo con
cuatro líneas -
El
bullicio incrementó nuevamente, la gente susurraba en toda la sala, sorprendida
por la rápida imaginación de Matías y esta imaginación despertaba serias
dudas en algunos y les animaba a contradecirle.
Un
tripulante se levantó y exclamó
-Pero
podrían ser cualquier otra cosa. ¿Qué nos asegura que sean lo que tu tan
seguro afirmas?-
-No
se me ocurre otro plan mejor. No lo sé. Sería gustoso tu aporte, aún más se
necesita que desvalidar mi idea, contrapone la tuya- Respondió Matías.
El
tripulante se sentó ruborizado al instante y no habló.
Sergio
posó sus manos en su cintura y habló
-Bien.
Queda entonces la idea de Matías con la cuál estoy de acuerdo si nadie tiene
otro argumento-
Sergio
esperó unos minutos, el bullicio seguía heterogéneo y no se aportaban ideas
para la generalidad, entonces obturó la imagen correspondida por Matías.
Unas
horas antes del suceso:
La
nave había ingresado al sistema solar de la estrella Aldebarán. La estrella
mostraba su poder lumínico hasta los fines de su sistema, se desprendían de su
centro cuatro rayos luminosos, grandes explosiones de su combustión de hidrógeno
casi acabada.
La
nave poseía cuatro puntas, era similar a una estrella de cuatro puntas, era
casi un rombo con sus cuatro lados apenas combados hacia su centro. Era
mayoritariamente plateada, tenía pequeñas tonalidades azules distribuídas en
equidistantes rectángulos energéticos.
La
nave era alcanzada por la tonalidad roja de Aldebarán.
De
momento la nave se detuvo, los rectángulos energéticos perdieron su color
volviéndose oscuros. La nave rotó lentamente sobre sí, describiendo un círculo
con las cuatro puntas, volvió a encender sus rectángulos energéticos, cuando
Sergio tocó la figura de cuatro puntas la nave absorvió energía y desapareció
de su lugar.
IV
El
Aprendiz
“El
hombre que busca conocimiento no sólo debe amar a sus enemigos, sino que también
debe poder odiar a sus amigos”
FRIEDICH
NIETZSCHE
“Son
las pequeñas, pequeñas charlas, lo que hace que suceda”
ROXETTE
(SMALL TALK)
La
nave apareció sobre una estación espacial que orbitaba sobre un mundo enorme
comparado con la Tierra. La distancia de este mundo con respecto a la estrella
Aldebarán era de diez veces la distancia de la Tierra al Sol. El tamaño de
este mundo era de cuatro veces más grande que la Tierra.
El
mundo era completamente esférico porque no se apreciaba un aplastamiento en los
polos.
La
estación orbital era circular. Un círculo plano con un radio de circunferencia
de 300 kilómetros. El centro de esta estación espacial estaba compuesto por
complejas edificaciones y medía 30 kilómetros extensamente.
La
nave tenía una longitud de 50 kilometros de punta a punta, y un espesor de 1000
metros.
La
nave calzó en un borde del disco de la órbita espacial. La nave tenía un
centro bifurcado hacia dentro que calzaba a la perfección en uno de los bordes
de la estación espacial alienígena. La nave quedó perpendicular al plano de
la estación.
Los
tripulantes estaban quietos, habían sentido un par de temblores partiendo de la
nave y algún flujo energético desacelerarse, sabían que llegaron. De un
momento a otro la sala se crispó de urracas y abrazos, entre gritos alegres y lágrimas
liberadoras.
lejanas.
Ninguno de los tripulantes había contemplado un espacio tan oscuro con
estrellas refulgentes que titilaban con demasiada velocidad. Quedó un hueco de
60 metros de diámetro en el cilindro donde estaban los tripulantes. Todo se
mantenía igual, no existía absorción por parte del espacio externo.
Poco
a poco el brillo de las estrellas disminuía por una cantidad indeterminada de
pequeñitos bloques grises que iban entrando desde el exterior. Estos bloques
medían medio metro y estaban unidos de a dos en forma de “L”. Descendieron
buscando cada uno un tripulante y había poco más de un millón de bloques.
Cada vez que una persona percibía un bloque era atraída por éste, lentamente,
casi flotando sin moverse hasta que era ubicada con la espalda sobre un borde
del bloque y las piernas en el otro extremo.
Otros
bloques se infiltraron por los pasillos que comunicaban el interior de la nave
buscando a los demás tripulantes sin importar donde estuvieran en aquél
momento. Exploraban los pasillos a una velocidad de 50 kilometros por hora, abrían
las puertas con solo aproximarse a éstas, siempre había gente y las sentaban
sobre sí.
Todos
fueron trasladados a la sala cilíndrica y fueron ascendidos hacia el exterior.
Los bloques iban más lentamente cuando tenían sobre sí una persona anciana.
Sergio mientras ascendía cubrió su cara con ambas manos emocionado.
Bordearon
la nave por fuera admirando la forma de ésta por primera vez.
Los
tripulantes sentían embeber su imaginación ante los profundos destellos
estelares, completamente apasionados no animaban a rotar siquiera la cabeza.
Estaban sobre la plataforma circular de la estación y a unos doscientos metros
un pequeño grupo de seres los esperaban.
Estos
seres vestían capas y tenían unas armaduras muy unidas al cuerpo. Todos ellos
medían un metro noventa de altura. La cabeza de aquellos seres era esferoidal.
Eran seres delgados carentes de liposidades, sus músculos aunque no grandes
eran remarcados. Sus cinturas no medían más de quince centímetros de espesor,
su piel era de un tono verdoso. Las armaduras les recubrían los hombros, parte
del tórax y reforzaban sus delgadas piernas. La cabeza de estos seres medía
alrededor de 60 centímetros de alta. Sus dos ojos se encontraban en el medio de
su cabeza esferoidal, tenían brillantes ojos azules sin pupilas ni iris, en su
garganta tenían unas pequeñas ranuras que emitían de vez en cuando luces
azules. No tenían orejas, nariz, ni boca; pero oían, olfateaban y podían
hablar. Además que percibían con un nuevo sentido que se emanaba hacia todas
direcciones detectando movimientos y figuras sin mirarlas o tocarlas. Las
armaduras eran sólidas pero cubrían pocas partes de sus cuerpos, solamente hacían
cuatro franjas cruzandose de hombro a hombro y en el centro del tórax se notaba
un diamante ovoide. Tenían tres dedos en cada mano, eran dedos largos de veinte
centímetros de largo. Las armaduras eran doradas, los seres tenían sus
rodillas al descubierto al igual que sus cinturas; los pies, las pantorrillas y
la parte superior de las piernas estaban contenidos por partes sólidas de la
misma envoltura hermética.
Los
tripulantes fueron alineados en cien metros cúbicos separados por un metro los
unos de los otros quedando a pocos metros del ser más cercano.
El
más cercano habló al grupo terrícola y al hacerlo su garganta desplegó una
burbuja de luz nítida blanca
-Nos
queda sentir una profunda emoción-. La voz del ser era mucho más grave que la
voz de un hombre y era algo distorsionada casi metálica, continuó diciendo-
Hace 65 millones de años nuestros ancestros tuvieron las condiciones
suficientes de desarrollar su inteligencia, eran astutos y lograban evadir fácilmente
a los predadores más grandes. Paulatinamente fueron involucionando sus armas
naturales, garras con forma de cuña en sus pies. Armaron su propia civilización
arraigada con la naturaleza y las selvas. Dominaron algunos dinosaurios que
fueron usados para llevar tripulantes o pesadas cargas. Bien, construyeron su
civilización en Meirún 5, lugar que luego sería llamado civilización del
Nilo o “Cultura Egipcia”. Nuestros ancestros hacía décadas que habían
desarrollado exploraciones espaciales, y de momento, unos asteroides irrumpieron
su atmósfera, al no poder fraccionar los asteroides deberieron escapar en naves
tripuladas hacia “MeyinDorf”, que luego se denominaría Marte- hizo una
pequeña pausa y continuó- Lo triste fue que solamente una pequeña porción de
la civilización podría salvarse hacia MeyinDorf, la que restara en Ighter o
Tierra debería abstenerse a la supercolisión. Una pequeña porción de nuestra
ancestra civilización llegó a Marte, donde instalaron precarias bases, y a su
vez utilizaron las naves como reservas.- Hizo otra pausa y continuó- Pasaron
cientos miles de años sufriendo la escoria desértica y poca propicia de un
Marte Primitivo, solamente pudiendo aprovechar sus afluentes acuíferos que
debieron maximizar derritiendo los polos. Cuando la nueva civilización de Marte
pudo estabilizarse construyeron nuevas pirámides, en honor a su antigua
civilización en la Tierra. Al mismo tiempo, desesperados, enviaron sondas de
exploración y algunas navecillas a la Tierra en busca de los decaídos
sobrevivientes, pero no tuvieron éxito. La Tierra ardía en explosiones y
tormentas de humo.- Nuevamente hizo una pausa y luego continuó- En el momento
de estabilidad en Meyindorf nuestros ancestros llamados “Nunturianos” o
“Amantes de lo natural” debieron abandonar Marte, por los repetidos
terremotos ocasionados por un corrimiento en las placas Marcianas, o tal vez,
producidos por un ser en el núcleo. Se trasladaron durante 65 mil años hacia
“Isturia” que luego sería llamado Aldebarán. Llegaron y encontraron un
mundo habitado, que denominaron Zaion, es el mundo al cual corresponde esta
Estación Orbital. En aquellos tiempos Zaion estaba habitado por dos razas
inteligentes, estas razas encontraron en los desesperados visitantes una nueva
forma de unión. Durante miles de años adaptaron sus diferencias acordando que
las guerras no eran un medio útil, que debían investigar lentamente los
diferentes misterios que iban tejiendo nuestro universo.-
Levantó
sin apuros una mano y dijo
-Pueden
llamarme Hursaik. Hablo su dialecto porque me lo he propuesto, soy partidario de
sentir cómodos a nuestros invitados. En cuanto a los recursos solicitados son
lo mínimo necesario para producir la energía faltante en Zaion, hemos rediseñado
el mundo enteramente, pero al hacerlo descuidamos los retoques finales. Zaion
está dispuesto a cumplir dos funciones. Una de ellas es brindar el acceso hacia
la Neurored Universal, bordear la cuarta dimensión logrando viajes veloces. Ya
no es necesario crear agujeros negros o quemar gigantes cantidades de
combustibles, esto sería poco funcional y peligroso. La siguiente función de
Zaion, un tanto experimental, es lograr reunir todas las conciencias nuestras en
una hiperconsciencia dentro de sí mismo. Darle vida a Zaion-
Algunos
humanos murmuraban e intercambiaban ideas en voz muy baja.
Aldebarán
iluminó con su luz roja toda la estación espacial. Zaion por su parte comenzó
a iluminarse.
Los
tripulantes podían admirar a Zaion que les ocupaba toda su visión delante de
los márgenes de la estación espacial. Zaion era completamente esférico, era
de un color blanco, su superficie era blanca pero a medida que se acercaba a su
núcleo surgían aberturas que destellaban energías verdes. Zaion tenía una
gran abertura en su centro, podían verse delgadísimas líneas que recorrían
de un extremo a otro esta abertura, eran líneas que constantemente titilaban
distintas magnitudes energéticas de verde. Se componía la superficie de Zaion
de incontables bloques que iban dándole forma a lo largo de su curvatura. Los
humanos imaginaban un leve sonido, sonido que era un pequeño coro, un coro que
debilmente cantaba la letra “a” en un tono “fa”, mantenían el sonido
mientras degustaban mirar al planeta.
En
el centro de la orbita espacial se veían edificios que tenían forma cilíndrica
en casi toda su estructura pero su punta combada. Cuanto más hacia la punta se
miraba iban descubriéndose pequeños edificios anexados a un edificio más
grande, quedaban estructuras complejas con centenares de puntas combadas
distribuidas en pequeñas extensiones. Se veía a lo alto de los edificios pequeñitos
puntitos celestes distribuidos desigualmente en la estructura compleja.
Los
tripulantes descendieron lentamente y a medida que lo hacían los bloques iban
desapereciendo… Tocaron con sus pies el suelo de la estación espacial y
apenas lo sentían. Un viento suave y fresco les abrigó, mientras el
inconmensurable espacio exterior con sus galaxias y nubes estelares iba apasionándolos.
Hursaik
dio media vuelta y junto a los otros diez que le acompañaban se dirigió a los
edificios.
-¿Y
ahora qué?- Se atrevió a exclamar Matías Procnut.
Hursaik
sin volverse completamente dijo
-Sean
bienvenidos-
Delante
de los humanos apareció una esfera luminosa. Un portal. Matías fue el primero
que entró a la esfera y luego le siguieron los restantes.
Matías
estaba recostado sobre algo plano y duro pero que le quedaba cómodo. Toda la
sala donde estaba despedía una luz azul. Sentía fluidez en su cuerpo y una
sensación de estabilidad, podía respirar tranquilamente y sentía profunda
relajación. No había puertas, el cuarto estaba completamente vacío.
<
¿Por qué un cuarto cerrado? > Se preguntó. Notó que sobre su estómago
había una pequeña bola de hule, una bola violeta que no pesaba mucho y cabía
en su mano. En una pared había un hueco redondo, de media esfera introducida en
ella. Matías tomó la bola y la puso en el hueco de la pared que estaba
enfrente. Cuando la encajó al lado de él se formó un rápido cilindro de
energía y dentro de él apareció un ser extraterrestre.
Matías
no pudo moverse de la sorpresa y el extraterrestre habló
-Bien
joven. Era todo lo que debías hacer. Soy Hursaik y como haz sido el primero en
activar la bola tomaré el atrevimiento de ser tu mentor. No te sorprenderá
saber que hemos estudiado su desenvolvimiento en la nave a medida que llegaban a
nosotros.-
Matías
un poco tímido preguntó
-¿Cuánto
tiempo vive cada Nunturiano?-
-Diez
mil años, luego su conciencia es absorbida por Zaion, que consta de unas ciento
de miles de millones. En breve Zaion podrá activar las consciencias-
-¿Podría
entender yo en que consiste su tecnología?-
-Generalmente
las civilizaciones operan con tres desarrollos. Biólogicos, robóticos o
mixtos. Nosotros hemos conseguido manipular nuestros genes, y ahora pretendemos
hacer una consciencia surgida artificialmente y alimentada por las consciencias
biológicas que realmente existieron-
Hursaik
continuó con su voz ronca y distorsionada
-Conocemos
de otra civilización que construía robots bípodes y de otras formas para
poder suplantarse. Llegaron a tal punto que los individuos robóticos duplicaban
la cantidad de sus habitantes naturales. En aquel momento la programación
comenzó a propagarse por sí misma, y a reconstruir sus estructuras informáticas.
Los robots comenzaron a aniquilar a la civilización biológica, y tuvimos que
intervenir apagándolos con pulsos electromagnéticos. Sí, viajamos durante
unos años, y luego pudimos socorrerles. La libertad de los robots fue una falla
y no una virtud. Años siguientes ayudamos a rediseñarlos, y tanto la
civilización biólogica como la sintética pudieron potenciarse mútuamente-
Hursaik
levantó una mano y movió uno de sus tres dedos, dijo algo que Matías no pudo
entender. Toda la sala alrededor de ellos desapareció, solamente estaban ambos
en una oscuridad completa, ambos iluminados y parados sobre algo firme que no se
veía. A unos metros se formó un disco anaranjado que tomó luego todo lo
oscuro que envolvía lo que ambos observaban, entretanto apareció tierra marrón
bajo ellos, un cielo anaranjado y unas ciudades de construcciones blancas. Una
torre en medio con una gran esfera oscura en su punta sobre el centro de la
ciudad. Una legión de androides avanzaba a paso firme y simultáneamente sobre
las fronteras de la ciudad, portaban cada uno en su brazo un cañón manual, en
unos breves segundos los primeros edificios fueron iluminados por cientos de
miles de rayos que se desprendían de los androides y carbonizaban estas
construcciones. Una ola de gemidos llegaron a los oídos de Matías y su pelo
comenzó a batirse, no podía admirar los destellos provocados por los
androides. Un momentó después la imagen desapareció y tanto él como Hursaik
volvieron a la sala azul.
-Ha
sido suficiente por hoy. Pronto continuaremos sabiendo más de las
civilizaciones- Aclaró Hursaik.
Terminó
de hablar y desapareció instantaneamente seguido de una esfera lumínica que se
consumió en un punto infinitamente pequeño.
La
sala comenzó a disiparse, lentamente fue cambiando su forma, y Matías
continuaba observando. Un momento más tarde Matías apareció en una sala
circular de gran envergadura, donde estaban los otros humanos, igual de
desconcertados que Matías.
Intercambiaron
unas rápidas miradas y luego comenzaron a hablar entre sí. Unos hablaban con
los más cercanos, otros se reunían en pequeños grupos y conversaban. Anan
Chigorian estaba al lado de Matías y al verlo lo saludó agradecido, Matías
hizo lo mismo.
-Me
entretuve con unas profundas reflexiones de parte de Razorin. Calculo que vos
también tuviste un “Mentor”- asentuó la última palabra.
Anan
había recordado unas palabras de Matías