Traducción de: Liberto Brun Compte
20 de Junio 2003.
Buscando lo qué se encuentra bajo el Hielo
El Experimento en el Antártico podría ser el Primer Paso
En la Exploración de Océanos de las Lunas Jovianas
Por Melanie Melton
23 de Marzo del 2001
Recientemente, los científicos que estudian los datos de la nave espacial Galileo, anunciaron que creen haber encontrado evidencia de océanos salados bajo las cortezas saladas de Europa, Ganimedes y Calisto, tres de las grandes lunas de Júpiter.
Ya que el agua líquida es uno de los requisitos más importantes para la vida (tal como la conocemos), los científicos se encuentran muy emocionados con estos descubrimientos. ¿Qué podría existir en estos océanos salados, profundos y remotos? Ya hay planes en camino para enviar una nave espacial a Europa que buscaría señales de agua. La nave espacial, puesta en órbita, será capaz de contestar muchas preguntas acerca de esta luna helada. Pero hay muchas preguntas que no será capaz de contestar mientras se encuentre en órbita por encima de la superficie de Europa. Preguntas como: ¿Que hay realmente debajo de esa corteza helada?
La única manera de saber de seguro que es lo que se encuentra bajo el hielo de estas lunas es penetrar la corteza y tomar muestras del líquido debajo de ellas. Esta declaración aparentemente tan sencilla se vuelve tremendamente complicada a medida que uno examina las lunas en cuestión. Se cree que la corteza helada de Europa tiene más de 7 kilómetros (4 millas) de espesor. En Ganimedes, el océano salado puede encontrarse debajo de una capa de hielo que es de 150 kilómetros (90 millas) de espesor.
Si ignoramos todas las dificultades para poder llegar a las lunas, el problema de perforar a través de por lo menos 7 kilómetros (4 millas) de hielo sin contaminar el área que queremos estudiar, nos plantea algunas preguntas interesantes y técnicamente desafiantes.
Para obtener un mejor entendimiento de las dificultades que se presentan al perforar a través de grandes cantidades de hielo Y recolectar muestras sin contaminación y datos al mismo tiempo, los científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) y el Instituto de Tecnología de California (CalTech), ambos en Pasadena, California, llevaron a cabo el experimento de Perforación en el Antártico.
Experimento de Perforación en el Antártico por el JPL
La meta principal de este experimento era desarrollar la tecnología necesaria para obtener datos de un medio ambiente extremadamente helado y líquido. El equipo de científicos del JPL, incluidos el Dr. Alberto Behar, Dr. Frank Carsey y el Dr. Arthur Lane junto con el Dr. Hermann Engelhardt de CalTech, desarrollaron una sonda que fue introducida a las profundidades de los agujeros perforados en la cama de hielo del Antártico. De interés especial para los científicos era saber donde acababa la capa de hielo y donde comenzaba la “tierra” del Antártico. Aunque este experimento fue diseñado para estudiar las capas heladas del Antártico, las experiencias obtenidas por el equipo de JPL/CalTech pueden darnos una visión de algunas de las dificultades que podrían encontrarse en una misión de perforación en las lunas Jovianas.
¿Cómo se perfora exactamente a través de hielo grueso en la Antártica o para lo mismo en Europa?
Llegando al lugar de perforación deseado:
El solo hecho de llegar al lugar de perforación deseado en la Antártica es difícil (y la Antártica se encuentra en nuestro propio planeta). Un vuelo extremadamente largo o aún un viaje más tardado y difícil por barco, es la única manera de llegar a este aislado continente. También una restricción en el tiempo. Los meses de verano, de Noviembre a Enero, es la única época que permite a los científicos llevar a cabo permanentemente los experimentos alejados de su campamento base.
Todos los suministros para el experimento de perforación tuvieron que ser trasladados por un avión carguero y bajados utilizando un montacargas. Las expediciones científicas que se aventuran por sus propios esfuerzos deben de llevar todo lo que necesiten para la duración total de su misión – incluyendo generadores, combustible, equipo científico, ordenadores (computadoras), equipos de grabación, por no mencionar alimentos y otras necesidades humanas. Recuerden que la tienda más cercana de Radio Shack se encuentra a miles de kilómetros de distancia.
Ahora, tomemos un paso más adelante e imaginemos tratar de llevar a cabo este experimento en una de las lunas Jovianas. Incluso una misión de robots necesitaría abastecimientos en la forma de combustible y protección térmica. Y, en lugar de viajar unos pocos miles de kilómetros, Júpiter y sus lunas se encuentran a varios cientos de millones de kilómetros de la Tierra.
Temperaturas Extremas:
¡En cualquier parte en donde haya una capa de hielo de un kilómetro de espesor, usted puede apostar a que el clima estará frío!
En la Antártica, donde su llevo a cabo el experimento de perforación, la temperatura promedio en el lugar de la perforación era de -12C (-10F). Recuerden que esto fue durante el verano. Durante los meses más fríos, el promedio de temperaturas en el Antártico oscilan de -40C a -70C (-40F a -94F). Las temperaturas en las lunas Jovianas, sin embargo, son MUCHO más frías, yendo de los -105C a -143C (-157F a -225F).
Las temperaturas extremas pueden ser muy severas tanto en los humanos como en el equipo. Las baterías duran sólo unos pocos minutos en temperaturas gélidas. El aceite en los dispositivos mecánicos puede volverse demasiado espeso como para lubricar adecuadamente y los equipos electrónicos simplemente pueden negarse a funcionar. Como resultado, deben diseñarse equipos especialmente diseñados para resistir estas bajas temperaturas.
Procedimientos de Perforación:
El proceso de perforación que le permite a un científico acceder a capas de hielo nunca antes vistas, puede alterar el mismo hielo que está interesado en observar. También hay una alta posibilidad de contaminar el lugar con algo del propio mecanismo utilizado en la perforación.
El método de perforación utilizado durante el experimento, involucró el uso de agua caliente. Agua calentada a 80C (176F) se bombeó hacia una cámara, donde fundió algo del hielo y permitió a los científicos remover el hielo restante en segmentos de un metro. El agujero resultante era aproximadamente de 10 cm. de diámetro. Los científicos procedieron a agrandar el agujero a un diámetro de 17 cm.
El proceso de perforación tomó 20 horas para perforar un agujero de un kilómetro de profundidad. Una vez que el agujero alcanzó su máxima profundidad, fue necesario alinear todos los instrumentos dentro de un lapso de 4 horas para evitar que el agujero se recongelara nuevamente. Los científicos tuvieron entonces unas 6 horas para llevar a cabo sus experimentos antes de que el agujero comenzara a helarse.
Instrumentación:
El experimento de perforación incluía una sonda unida a un cable que era bajado a una profundidad de 1.4 kilómetros. Al encontrarse en su punto más bajo por debajo de la capa de hielo, la sonda y el cable tenían que soportar temperaturas de -40C (-40F) y presiones equivalentes a 130 atmósferas (más de 130 veces la presión que experimentamos en el nivel del mar). Antes de que los científicos desplegaran la sonda, enviaron primero una larga cadena con marcas colocadas a intervalos medidos. Estas marcas daban puntos de referencia a los científicos cuando comenzaron a bajar la sonda.
La sonda consistía propiamente de un cámara de metal con ventanas mirando a dos lados (una para una cámara, la otra para una luz de halógeno) y una ventana con vista hacia abajo (que incluía una cámara y dos luces, una para cada lado de la cámara). Las dos cámaras digitales eran capaces de tomar video o imágenes fijas. Las señales eran enviadas por el cable y los científicos que vigilaban el monitor en la superficie podían ver imágenes en tiempo real.
El cable, que incluía ambos, fibra óptica y alambre de cobre, necesitaba ser lo suficientemente gruesa y fuerte para resistir el peso de la sonda cuando se encontraba a la máxima profundidad y presión. Debido a que el cable era tan tieso, tuvieron que tomarse precauciones para asegurarse de que el cable no tenía ningún retorcimiento ya fuera durante el descenso o la recuperación. Una torcedura del cable habría ocasionado que este se rompiera, perdiendo entonces la sonda.
Desplegando la sonda:
Una vez que estaba terminado el agujero y la cadena de referencia enviada a la profundidad, comenzaba a realizar la sonda propiamente su trabajo. En la Antártica, el hoyo de perforación estaba lleno de agua. La sonda fue colocada en el agujero y los científicos comenzaron a soltar el cable lentamente. El solo hecho de desenrollar el cable de la bobina gigante ocasionó que la sonda diera vuelta en círculos. Así que, si hubo algo interesante que los científicos vieron en alguna de sus cámaras al bajar, no existía garantía alguna de que la cámara pudiese ponerse en la misma dirección en su viaje de regreso a la superficie.
Además de su inherente retorcimiento, el controlar a la sonda se convirtió en un reto a medida que la longitud del cable aumentaba. Si la sonda pasaba por algo que quisieran investigar los científicos, simplemente rebobinarían el cable. Pero, extendido por más de un kilómetro, el cable rebotaba y se meneaba en cualquier momento en que se quería hacer un ajuste, convirtiendo en muy difícil el parar en el lugar del punto de interés.
Resultados globales:
En total, los científicos perforaron 4 hoyos diferentes dentro de una distancia de 7 kilómetros entre cada uno. Enviaron abajo la sonda en 3 de estos sitios. La sonda, cámaras y equipo de grabación funcionaron bien y los científicos fueron capaces de reunir una gran cantidad de datos interesantes acerca del hielo glacial de la Antártica. Ya se encuentran planeando la siguiente sonda, una que tenga más sensores y más capacidad.
Mientras estos científicos adelantaron la tecnología de perforación en el hielo y obtención de muestras en ambientes extremos, aún tenemos un largo camino que recorrer antes de que podamos hacer planes realistas para una misión similar a las lunas Jovianas.
Traducción de: Liberto Brun Compte.
18 Junio 2003.
¿Un Océano en las Profundidades de Ganimedes?
Por Melanie Melton
2001/03/07
Mejor que con una varita mágica, la nave espacial Galileo ha mostrado a los científicos el camino a un tercer océano líquido – esta vez bajo la corteza de Ganimedes, la mayor luna de Júpiter.
Sumándose a otros dos satélites Jovianos con mares salados bajo sus cortezas (Europa y Calisto), el océano líquido de Ganimedes se pudo deducir después de un escrutinio de la información enviada en varios acercamientos a esta luna, incluyendo la última órbita en Mayo del 2000.
Los científicos creen que este conjunto de tres grupos de información, apuntan todos a la misma conclusión de un océano salado:
1. Las mejores imágenes de la superficie, hasta la fecha, nos muestran áreas donde han podido rezumar agua o hielo fangoso a través de cortes en la corteza y luego congelarse.
2. Los minerales descubiertos en la superficie sugieren que la salmuera estuvo presente en algún momento, ya fuese fundiéndose en la superficie o emergiendo desde el interior.
3. El descubrimiento de un campo magnético inducido que rodea a Ganimedes.
Aunque quizá sea lo más difícil de probar el campo magnético inducido, es probablemente la evidencia más directa de un océano salado en Ganimedes. Un campo magnético inducido no es algo que sea innato a una luna o un planeta. En el caso de las lunas Jovianas, es causado por la interacción del potente campo magnético de Júpiter con algún tipo de capa eléctrica conductiva dentro de cada luna.
A medida que cada luna orbita el planeta, la potente influencia del campo magnético de Júpiter “se agita”, o induce corrientes eléctricas dentro de cualquier capa conductiva eléctrica que pueda existir dentro de la luna. Entonces, estas débiles corrientes eléctricas tienen su propio campo magnético unido a ellas, el cual puede ser detectado por los instrumentos a bordo de la Galileo.
Para ser capaz de generar un campo magnético lo suficientemente grande para ser detectado por los instrumentos de la Galileo, el mejor candidato para el estrato de conductividad eléctrica es el agua salada líquido.
Calisto y Europa no tienen campos magnéticos por si mismos, de modo que la detección del débil campo magnético inducido fue relativamente claro. En el caso de Ganimedes, sin embargo, la detección de un campo magnético inducido fue extremadamente difícil debido al potente y particular campo magnético propio.
La Dra. Margaret Kivelson, científica planetaria de la Universidad de California, Los Ángeles e investigadora principal de la instrumentación del Magnetómetro de Galileo, y su equipo, trabajaron para eliminar las afectaciones del propio campo magnético de Ganimedes de los datos originales. El resultado fue un segundo campo magnético débil, que se correspondía con la velocidad de rotación de Júpiter.
Este débil campo magnético inducido, sugiere la presencia de un océano salado en las profundidades de la corteza de Ganimedes, quizá a 150 kilómetros bajo su superficie.
A diferencia del océano en Europa, los océanos dentro de Ganimedes y Calisto están demasiado profundos seguramente y helados, como para sostener vida. Sin embargo, ofrecen a los científicos, nuevas claves para un mejor entendimiento de como pudieron haberse formado, el sistema Joviano y por supuesto, el resto del sistema solar.
¿Aún confusos acerca de cómo la detección de un débil campo magnético inducido puede demostrar de que existe un océano debajo de la corteza de una luna? El Dr. David Stevenson, profesor del Instituto de Tecnología de California y colaborador del Dr. Kivelson, escribió un artículo muy interesante para Planetary Report describiendo Como un Campo Magnético Revela a un Océano.
Para un sumario de las misiones de Galileo a la fecha, vean “Galileo, The Crippled Spacecraft that Can” o visiten la página oficial de Galileo.
Traducción de: Liberto Brun Compte
11 de Junio 2003.
Los Ingenieros de la Galileo Reinician Satisfactoriamente los
Equipos Parados de la Nave Espacial.
El módulo orbital debería reanudar la transmisión de Datos Científicos a la Tierra esta semana.
La Misión Galileo a Europa está nuevamente en marcha. Algunos escombros causaron un corto circuito en una de las líneas de señales de la nave espacial la semana pasada y forzaron al módulo orbital a detener su transmisión de datos a la Tierra. Desde entonces, los ingenieros han reiniciado con éxito ambos subsistemas, del comando y de datos de la Galileo.
Los ingenieros del proyecto enviaron órdenes el miércoles 22 de Julio por la noche. Estas órdenes reiniciaron los dos subsistemas de comandos idénticos y de datos de la nave espacial. Ahora, ambos subsistemas están trabajando en redundancia, tal y como fueron diseñados para que lo hicieran.
Los ingenieros de la Galileo reiniciaron el funcionamiento del proceso científico el viernes, 24 de Julio, pero puede llegar a tardarse una semana hasta que la nave reasuma la transmisión de datos científicos a la Tierra.
Los subsistemas, que reciben órdenes desde la Tierra y transmiten datos al suelo, habían comenzado a funcionar anómalamente el lunes, 20 de Julio, durante el último acercamiento a la gélida luna de Júpiter, Europa. Cuando uno de los comandos detectó un problema en la nave y los datos de los subsistemas lo detectaron, una rutina de protección contra fallos, ínter- construido, comenzó por poner a la nave en un modo de “seguridad”.
Los ingenieros consideran que la anomalía se disparó cuando unos escombros interfirieron en una señal, causando múltiples reinicios. Aunque estos reajustes han ocurrido individualmente durante algún momento de la misión Galileo, fue un golpe de fortuna que varios ocurrieran al mismo tiempo.
Debido a la anomalía, casi todos los datos del acercamiento de la última semana a Europa se perdieron. Esta maniobra de exploración era la quinta de la larga misión, con tres acercamientos más a Europa programados, incluyendo uno el 26 de Septiembre.
Nuevas Imágenes de Ganimedes
A principios de mes, la Misión Galileo a Europa reveló nuevas imágenes de alta resolución de la mayor luna de Júpiter, Ganimedes. Las imágenes fueron captadas por la cámara de Galileo durante varias maniobras de exploración a Ganimedes entre Junio de 1996 y Junio de 1997. Estas imágenes nos revelan cráteres de impacto con pedestales poco comunes, aureolas de eyección oscuras, evidencia de actividad tectónica y posibles señales de flujos volcánicos helados. Una cadena de cráteres parece indicarnos el resultado de impactos de un cometa partido en pedazos, como el Shoemaker-Levy de 1994 que impactó en Júpiter.
Ganimedes es la luna más grande de cualquier planeta en todo el sistema solar. Su superficie característica esta compuesta en mitad de hielo de agua brillante y la otra mitad de terreno antiguo, oscuro y altamente marcado de cráteres que contiene hielo y rocas. Las nuevas imágenes nos muestran detalles de la superficie, incluyendo abundantes remanentes de viejos cráteres y mesetas en el terreno oscuro, que se piensa existan desde la historia inicial del sistema solar.
Las imágenes nos revelan de igual manera una compleja transición del terreno oscuro y viejo hacia un nuevo terreno más brillante, en donde las líneas paralelas de riscos tipo montañoso se extienden por cientos de kilómetros. Durante la parte inicial de la historia de Ganimedes, es probable que existiese un océano global debajo de la superficie, al igual que puede existir un océano bajo Europa, hoy en día. Un valle complejo en forma de lóbulo fluyente parece ser el origen del vulcanismo de agua líquida. Unas hendiduras más recientes se ven cruzar-cortando viejos rasgos, los cuales ayudan a los científicos a recomponer las piezas de la secuencia de eventos en la historia de Ganimedes.
Más Imágenes e Información desde Galileo.
Todas las imágenes obtenidas por el sistema de la Galileo Solid State Imaging (SSI) durante las primeras ocho órbitas a Júpiter de la nave espacial (G1, G2, C3, E4, E6, G7, G8) han sido validadas y están disponibles.
Los datos e imágenes obtenidos de la Galileo han estado disponibles en forma continua para el público durante toda la travesía de la nave espacial por el sistema Joviano, para compartir la emoción de la exploración y los nuevos descubrimientos que van siendo efectuados por la nave espacial Galileo. Los científicos de la Galileo han establecido un lapso de un año para el proceso de calibración y validación de los datos. Las imágenes completas digitales, necesarias para el análisis científico están siendo publicadas en un plazo de un año después de la recepción del último dato de la órbita.
Para obtener información de imágenes desde la órbita 1 hasta la 8, visite el Sistema de Información Planetaria (PDS) de Imágenes y seleccione la opción: “Galileo SSI REDRs of Earth and the Moon, Venus, Gaspra, Ida and Jupiter and its satellites.” El Sistema de Información Planetaria proporciona una interfase de preguntas muy sencillo para acceder a toda la información proporcionada por la SSI (Solid State Imaging).
Para más información sobre las nuevas vistas de Ganimedes y otros descubrimientos de la misión Galileo, visite el sitio de la web de la NASA Galileo Europa Mission.
Un encabezado anterior de un artículo en esta web se enfocaba en la intrigante posibilidad de que Europa pudiese tener vida. En el encabezado de otro artículo se presentaban noticias respecto de este último reto para la misión Galileo.
La Sociedad Planetaria ofrece enlaces a una gama de información acerca de la misión Galileo en el área de Hot Topics de esta página.
Traducción de: Liberto Brun Compte
18 de Junio 2003
Una Visión Antigua / Nueva de Ganimedes
Por Melanie Melton
Marzo 7, 2001
Los científicos están utilizando el software de los ordenadores para combinar la información de hace 20 años con las últimas imágenes de Galileo y formar vistas tridimensionales de la superficie de Ganimedes, la mayor luna de Júpiter.
¿Y qué es lo que están viendo? Regiones montañosas, extensiones bajas y quizá hasta la evidencia de antiguo vulcanismo.
Desde que las naves Voyager 1 y 2 navegaron a Júpiter y sus lunas en 1979, Ganimedes ha sido conocido como un mundo de luz y oscuridad. Cerca de un tercio de esta luna está cubierta por terreno oscuro, con cráteres y fracturas, mientras que las dos terceras partes de la superficie están cubiertas de terreno más joven, brillante, parte del cual está liso y algo está fracturado.
Estas nuevas vistas tridimensionales de Ganimedes, la más grande de las 28 lunas de Júpiter, son una combinación de imágenes tomadas durante los acercamientos de la Voyager y las imágenes recientes de alta resolución de la nave espacial Galileo. Con estas nuevas vistas tridimensionales, los científicos son capaces de observar los cambios de elevación a través de la superficie de la luna.
Resulta que el terreno brillante esta mucho más bajo que el paisaje oscuro. De hecho, en las dos regiones que los científicos han examinado en detalle, la parte más lisa y reciente de este radiante terreno se encuentra, de 500 metros a un kilómetro, por debajo de las superficies circundantes.
Este terreno liso no sólo se encuentra más bajo que los alrededores, fuertemente fracturados y de terreno oscuro; sino que además puede abarcar una gran distancia. Una franja se alarga al menos en unos 600 kilómetros de longitud o más, la distancia entre San Diego y San Francisco.
Con esta nueva información de las elevaciones, los científicos están uniendo las piezas de la historia anterior de Ganimedes.
Cuando el sistema Joviano era joven, las lunas de Júpiter pasaron por una tremenda cantidad de tensión gravitacional a medida que cada una se establecía en su respectiva órbita. Este arrastre gravitacional sobre las lunas, causó que los interiores de las lunas se calentasen, conduciendo a cuarteamientos y deformaciones de la superficie y quizás a derretirse en su interior. En el caso de Ganímedes, la evidencia de este derretimiento ha sido incierta.
Durante este tiempo, el terreno oscuro en Ganimedes se estiró y comprimió, causando fracturas, zanjas y ranuras visibles hoy en día. En algunas de las fracturas más profundas, parece ser que una masa lodosa de agua helada brotó desde el interior de Ganimedes y llenó las fracturas. Este proceso es denominado vulcanismo, allá donde la superficie de Ganimedes esta formada de agua helada y de lavas ya sean de agua líquida o de mezclas de agua helada que se les denomina eufemísticamente como “lodos”. Estas lavas, brotaron de adentro, formando calderas algunas veces y rellenando terrenos bajos. Esta mezcla lodosa después se congeló, dejando una superficie tersa detrás de sí. Las nuevas imágenes nos muestran evidencia de al menos 7 calderas potenciales localizadas a lo largo de las laderas de una de estas extensiones tersas y brillantes.
Los científicos creen que el último canal brillante se formó hace aproximadamente unos 10 mil millones de años. Debido a las condiciones prevalecientes en Ganimedes, el lodo no fue capaz de alcanzar grandes alturas antes de encontrar su boyante neutralidad y fue incapaz de subir más arriba. Así que, se heló sólidamente, muy por debajo del terreno circundante. A medida que el sistema Joviano se estabilizó, la actividad tectónica disminuyó en Ganimedes y salvo la excepción de unos pocos cráteres, su superficie se ha mantenido casi igual desde aquél entonces.
Hoy en día, con una temperatura promedio en su superficie de -156 grados Celsius (-250 grados Fahrenheit), las condiciones en Ganimedes son demasiado heladas como para que exista agua o aún hielo lodoso en su superficie, pero debe de existir una zona líquida varios cientos de kilómetros por debajo de su superficie.
Como con la mayoría de las preguntas, existen muchas teorías. Una primera teoría que explica el terreno brillante, sugiere que el agua debió de existir en Ganimedes. Otra teoría sugiere que los rasgos brillantes fueron hielo de un glacial que hizo erupción por debajo de la superficie de Ganimedes. Otra teoría más, propone que los canales fueron causados por movimientos similares a las propagaciones de la corteza encontradas en el fondo de los océanos en la Tierra, siendo, estos canales, rellenados con agua que brotaba del interior del Ganimedes joven.
Estas imágenes tridimensionales se suman a la información que están obteniendo los científicos sobre Ganimedes, y aunque sugieren una respuesta para el misterio del terreno claro y el oscuro, es difícil saber de seguro que fue lo que pasó hace diez mil millones de años. Al menos se plantean unas pistas que sugieren que las lavas fundidas (acuosas) fueron una fuerza importante para re-formar la superficie de la luna más grande del sistema solar.
Entre más información obtengamos, se nos presentarán mejores oportunidades para comprender los procesos involucrados.
Para más información e imágenes, por favor visiten JPL’s Image Archives.
La autora desea agradecer al Dr. Paul Schenk del Instituto Planetario y Lunar por su aportación.
Mayo 23, 2000
En caliente y después de la publicación de las asombrosas fotos sobre Io, Galileo ha continuado su gran aventura hacia otro gran encuentro con la luna de Júpiter, Ganimedes. Los científicos en el Jet Propulsion Laboratory en Pasadena recibieron confirmación del último éxito de la sonda el martes, 23 de Mayo, aunque el acercamiento real fue el sábado 20 de Mayo.
No sólo es el más grande de los satélites de Júpiter, pero Ganimedes es la luna más grande de todo el sistema solar – mas grande que nuestra Luna, mayor que el propio planeta Mercurio y cerca de ¾ del tamaño de Marte. Con toda esa masa, es capaz de aferrarse a una delgada atmósfera de oxígeno.
Ganimedes es único en muchas otras maneras. Es la única luna a la que se le ha encontrado su propio campo magnético. (La feroz Io puede tener también uno, pero no ha sido detectado aún). Este campo significa que Ganimedes debe de tener un núcleo de hierro fundido, muy similar al de la Tierra. Una de las metas del acercamiento era penetrar en la magnetosfera de Ganimedes, el área del espacio que rodea a la luna a través del cual se extiende su campo magnético. La nave Galileo lleva instrumentos que analizarán dicho campo, y las partículas de plasma que ha capturado.
Ahora comienza la espera para tener los datos, incluyendo las fotos, de Ganimedes. La Galileo ha mantenido un excelente récord de envío de datos. Sólo que no todo sucede lo rápido a como originalmente fue planeado, por causa de la antena principal que nunca se desplegó correctamente. Los ingenieros de la misión han trabajado alrededor de este inconveniente utilizando un plato más pequeño en la nave.
Se tiene la esperanza de que esas fotos “aún pendientes de aparecer”, derramen luz acerca de los volcanes ocultos de Ganimedes. Estos rasgos en la helada superficie de la luna, parecen como calderas de volcanes, pero los científicos aún no están seguros de lo que son.
El encuentro con Ganimedes significó igualmente otro cruce a través de los aterradores y potentes cinturones de radiación de Júpiter. La sonda parece haber sobrevivido en gran forma, excepto por un par de pequeños fallos técnicos en el ordenador.
Ya bien entrado en la prolongación de su segundo año de misión, Galileo se ha ganado ciertamente, un lugar en el salón de la fama de la exploración planetaria.
http://www.planetary.org/html/UPDATES/news/2000/hl-052300%20ganymede