©Antonio Sureda Milan

 

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Pas den Colom y

Camí de Son Oleza a sa Marina

(Valldemossa)

28 de abril del 2015

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Ficha de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Salimos de Valldemossa en dirección a Banyalbufar y dejamos a la derecha, la desviación en Deià, de sa Marina, y  el de Vistamar y en Km. 72.900 tomamos el camino, que a la derecha va a las casas Son Oleza. Continuaremos por carretera asfaltada dejamos un primer desvío a la derecha, y llegamos a una encrucijada, con un transformador a la izquierda y un Chalet "Rococo" a la derecha. Bordearemos la pared de la casa tomando el primer desvío a la izquierda, vamos por el asfalto con mucha vegetación que nos dejará en una pequeña plaza, donde hay un cercado y un portillo con la barrera cerrada, que va hasta el mirador de s’Escaleta. Aquí aparcamos (Wp.01).

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, llevar pantalón largo y camiseta de manga larga, botas de montaña con buen agarre.

Mapa: Alpina Tramuntana Scentral y Sur V. 2015

Mejor época: cualquier día soleado y con terreno seco.

Distancia: 13,9 Km. - Subiendo 7,68 Km. - Bajando 5,3 Km.

Tiempo efectivo Subiendo: 3,31 h. - Bajando: 2,51 h. - Parado: 2,49 h. - En movimiento: 6,22 h.

Total acumulado: 9,11 h.

Altura máxima: 487 m.
Altura mínima: 336 m.

Desnivel Acumulado:  672 m.   Media en %: 8,76 

Velocidad media: 1,51 Km./h.

Recomendaciones:

  • Haya o no fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica).

  • No lleveis perros.

  • No dejeis rastro de vuestro paso.

  • Recordar dejar todas las barreras que encontreis tal cual estén.

  • Respetar siempre la propiedad privada, en caso de encontrar algún propietario de las fincas que transitamos, seguir sus indicaciones.

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas, tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos tiempo.

  • La mayor dificultad la encontraremos en el descenso al mar.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo.

  • Nunca ir solo.

Prólogo

Lo primero agradecer a mi buen amigo Pep Torrens toda la documentación facilitada para poder realizar esta complicadísima ruta, no por distancia ni por desnivel acumulado, si no por la invasión de vegetación y el último tramo de descenso al mar, que es peligroso y arriesgado y tan solo apto para muy experimentados montañeros.

Gran parte de la descripción de esta ruta, solo a sido traducida al castellano del original en mallorquín, de Pep Torrens y adaptada a los tiempos y puntos de paso del GPS utilizado.

Descripción de la excursión

"Antes de nada advertir que esta ruta no hay que tomarla a la ligera ya que entraña peligros y situaciones que requieren una gran experiencia montañera, tanto de orientación como de precaución, ya que el GPS no nos ayudará mucho pues la ladera por la que descenderemos es tan vertical y obstruida de vegetación que la señal es muy débil y no debe tomarse al pié de la letra, si no mas bien, adivinar por donde avanzar."

Salimos de Valldemossa en dirección a Banyalbufar y dejamos a la derecha, la desviación en Deià, de sa Marina, y  el de Vistamar y en Km. 72.900 tomamos el camino, que a la derecha va a las casas Son Oleza. Continuaremos por carretera asfaltada dejamos un primer desvío a la derecha, y llegamos a una encrucijada, con un transformador a la izquierda y un Chalet "Rococo" a la derecha. Bordearemos la pared de la casa vamos por el asfalto con mucha vegetación que nos dejará en una pequeña plaza, donde hay un cercado y un portillo con la barrera cerrada, que va hasta el mirador de s’Escaleta. Aquí aparcamos (Wp.01).

Salvamos la barrera y bajamos al mirador (Wp.02). Descenderemos por la escalerita, que da nombre al mirador, situada a la izquierda del mismo. Superados los escalones, pasa por debajo del mirador y gira a la derecha, donde un pino caído nos obliga a subir un poco hacia la derecha, para volver otra vez a la izquierda, donde si nos fijamos, las piedras del camino cubiertas por vegetación. Al principio es difícil de seguir, pero se va configurando al avanzar, veremos alguna flecha roja que indica la dirección a seguir.

A los 12 minutos llegamos a una bifurcación (Wp.03), con un camino que desciende hacia la izquierda. Abandonamos nuestro camino y tomaos por el marcado con una pequeña flecha roja. A partir de este momento, y durante todo el camino hasta el pas d’en Colom, encontraremos los hitos y pequeñas flechas rojas, que nos ayudarán a seguir la ruta correcta.

 Así, descenderemos por este precioso camino y a 8 minutos, dejaremos una carbonera (Wp.04) a la derecha y junto a un pino caído, justo al lado del torrente, lo cruzaremos a la izquierda. 7’ después, el camino desciende al lado de un pino solitario y un escalón hecho de un tronco de encina. Sólo 3’ más adelante, pasa a través de un estrecho en el medio de las rocas. A los 5’ gira a la derecha, junto a un pino, donde veremos los restos del margen de sostenimiento. 7’, después de un tramo bastante plano, paralelo a la costa, junto a un hito, desciende a la derecha, por un tramo corto, sucio de vegetación, donde más abajo veremos otro hito.

Cruzaremos otro pequeño tramo plano y dos hitos seguidos, descenderemos a la derecha, con una fuerte pendiente, hasta un “marget” donde nos desviamos a la derecha. (15’). 10’s más tarde, junto a un árbol seco, gira a la derecha. Otros 10 minutos y con un fuerte desnivel, bajaremos junto a un bloque de roca aislado, con un hito, que dejaremos a la derecha y rodearemos, para bajar por un pequeño lomo, donde a la izquierda y justo al lado de una pequeña flecha roja, vamos a ver un primer anclaje viejo. Estamos en el comienzo del pas d’en Colom (Wp.05). Una pequeña cornisa, que cruzaremos con gran cuidado y donde encontramos dos o más hierros clavados en la roca. Continuaremos la muy estrecha cornisa, que atraviesa un tronco de pino muerto y va hacia una rosseguera, que veremos en frente (11’).

Unos 50 m. antes de llegar a la rosseguera, una flecha roja, nos hará descender a la derecha, a una ladera muy empinada durante 7’ por un tramo de vegetación muy sucia y carrizos, llegamos a la rosseguera (Wp.06), que bajaremos en toda su extensión. Al final de la rosseguera (8’), iremos a la derecha y buscar otra rosseguera pequeña y estrecha, que seguiremos. A los 2’ la cruzamos a la izquierda. Y aquí termina todo rastro de la ruta, los hitos y las flechas y comienza una caótica selva "amazónica". A los 30’, cruzaremos una torrentera, que a la derecha, baja a una playa de cantos rodados. Caminaremos por medio de la ladera, donde si tenemos suerte, encontraremos un camino de cabras, que nos llevará al otro lado de la torrentera, junto a un pinar. El senderillo nos subirá hasta un pequeño lomo, donde hay algunos pinos muertos. (35’).

Ahora subiremos por la ladera hacia la izquierda, paralelo a la costa y, descendiendo un poco, hasta una carbonera y una cabaña (Wp.08), al lado de un espolón y una roca. Descenderemos afeándonos a la pared de roca, donde comienza una bajada con fuerte pendiente, que gira a la derecha y luego a la izquierda, para bajar a la costa (Wp.09).

Bordearemos la costa, donde saltaremos de roca en roca, superaremos un espolón, y cuando lleguemos al segundo, encontraremos un corte que no podremos superar. Prestaremos atención a un costero que tenemos a la izquierda por donde tendremos que subir, usando sus manos, hasta que un tronco de pino que nos cierra el paso y que fácilmente superamos. Justo después encontraremos pinos cortados, y detrás de ellos un camino, en este caos de vegetación (1 h. y 10’ del pequeño lomo).

Tomaremos este camino a la derecha, que pronto se ensancha y se convierte en camino de carro (Wp.11-15’), y en 20’ deja al lado de algunos campos, donde a la derecha, nos dirigiremos hacia el camino que desciende a la playa de s’ Hort de sa Cova, donde  descendemos, visitamos la fuente (Wp.12-10’) y si el mar lo permite podemos bañarnos, Visitada esta zona emprenderemos el regreso por los mismos pasos hasta la barrera que cierra el paso del camino, pero nosotros continuamos paralelos a la rejilla por un camino habilitado para el paso, hasta que de nuevo nos lleva a desembocar en el camino por el que seguiremos, a los 10’ cuando cruzamos el torrent des Cable tenemos a la derecha el pozo madre de sa Font de sa Cova (Wp.13), y en el lecho del torrente veremos la canaleta tapada con losas y dos respiraderos o sobrantes para canalizar el agua de la fuente hacia las casas, conviene  fijarse en la canal empedrada que hace las veces de presa y que esta al la derecha del camino justo antes de llegar al torrente,  ahora por la pista caminamos unos 40’ y en una curva a la cerrada a la izquierda tenemos un bonito mirador natural, 2’ mas adelante en una curva cerrada a la izquierda veremos un hito a la derecha, es el inicio de la dura subida por el Camí de Son Oleza a sa Marina (Wp.14),que nos llevará a la urbanización de George Sand.

A los 30’ minutos de dura ascensión por este bello camino pasaremos una barrera metálica sin candar y a la derecha tenemos el mirador de nueva construcción de s’Hort de sa Cova (Wp.15). Desde él salimos al asfalto en el vial principal de la urbanización y tomamos a la izquierda y, cuando el vial traza una curva abierta a la derecha nosotros vamos por la calle de la derecha y, giramos en la segunda a la izquierda, esta calle que asciende nos llevará hasta el mirador del Puig de sa Moneda (Wp.16-17’), al subir por un camino empedrado de nueva construcción podremos ver restos de una muralla talayótica y, al llegar al mirador, si nos fijamos veremos la parte final del camí de s’Arxiduc, hay que tener en cuenta que Son Oleza es la última finca del Sur que adquirió s’Arxiduc. Bajaremos al camino y por él continuaremos a la izquierda, hasta que este se ve seccionado por los viales de la urbanización, en el asfalto tomamos a la izquierda, hasta que por la derecha aparece un camino peatonal con escaleras que nos baja al siguiente vial asfaltado y, que tomamos a la derecha hasta llegar al final, donde en una especie de rotonda se queda sin salida, justo de frente tal como llegamos se inicia un sendero por el que tomamos, cuando finaliza en el asfalto, tomamos a la izquierda y llegamos a otra especie de rotonda, donde en frente vemos una barrera candada, que podemos salvar por la izquierda, tomamos el camino que acaba en el extraordinario mirador de Son Oleza (Wp.17-19’).  Retrocedemos de nuevo a la barrera y tomamos el asfalto hacia la izquierda hasta llegar al chalet Rococó, pasamos por delante del mismo y caminamos hacia la parte trasera del trasformador, allí veremos una escalera (Wp.18-8’), para saltar al recinto del poblado talayótico que más abajo describiré.

Visitado el poblado solo nos queda dirigirnos al punto de inicio donde daremos por finalizada la ruta.

Otros datos de Interés:

Son Oleza – Son Ferrandell

Del conjunto arqueológico de Son Oleza-Son Ferrandell

Primero veremos el recinto pretalayótico: un cercado cuadrado de 60 metros de lado con tres cabañas naviformes en su interior. Aquí vivieron varias familias con sus rebaños entre 1600 y 1300 a.C. Es curioso observar la entrada del recinto, situada en el muro sur, con una estrecha garita. También debemos fijarnos en una canal que discurre paralela a una de las cabañas naviformes. Para su excavador era una conducción de agua que venía de un depósito situado fuera del recinto, pese a que no todos los investigadores estén de acuerdo con esta interpretación, cosa que deja campo libre para hacer la nuestra propia. Más adelante nos encontraremos un precioso talayot conocido como es Claper des Dimoni. Es el primero de una línea formada por cuatro talayots circulares, un túmulo y muchas habitaciones intermedias que se extienden durante casi un kilómetro, en gran parte en la próxima finca de Son Ferrandell. Se trata de un gran centro ceremonial perteneciente a un pequeño poblado talayótico que estaba donde actualmente se encuentran las casas de Son Ferrandell, justo enfrente del lugar donde nos encontramos. Resulta curioso observar la orientación de las entradas de estos talayots porque el primero mira hacia al túmulo próximo, cortado por la pared seca que divide las dos posesiones. Con un poco de imaginación podemos ver a un sacerdote talayótico saliendo del talayot y subiendo al túmulo por la rampa helicoidal que los suele rodear.

Los dos siguientes tienen la puerta mirando hacia un pequeño cerro del otro lado del valle. En lo alto de esta colina hay otro talayot, y su puerta, a la vez, mira a una importante fuente, la fuente des Verger. El cuarto talayot se abre hacia otra fuente, próxima a las casas de Son Ferrandell. Parece que la relación de estos talayots con el agua es bastante evidente. Entre los talayots podemos ver los fundamentos de varios edificios, algunos de los cuales han sido objeto de excavación. Es frecuente que en estos centros ceremoniales haya muchos de estos edificios que tampoco sabemos para que servían, pero dónde es seguro que se hacían muchas funciones: ceremonias de enlaces, paso a la pubertad, entierros, e incluso algunas labores, como el trabajo de metales podían darse en estos lugares. Si queremos aprovechar la excursión por esta zona, podemos visitar el mirador del Puig de Sa Moneda, fijándonos en una ciclópea muralla que lo rodea, la función de la cual está también en el misterio aun cuando parece más ritual que defensiva. Un poco antes de llegar al aparcamiento desde dónde subiremos al monte hay también restos de dos túmulos talayóticos, abocándose al valle. Todo compone un jeroglífico prehistórico de desconocido significado, pero que podemos resumir en que había, en este valle que desde el mirador se extiende a nuestros ojos, dos poblados talayóticos, cada cual con su centro ceremonial con túmulos y talayots y, seguramente, sus cuevas de enterramiento.

 El Grupo lo formaron:

Yvette, Xisca, Elsa, Txema, Jesús, Paco, J. Antonio, Sebastian y Toni

A. Sureda

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